Empezaré por lo que sigue, pero no sé si pueda terminarlo.
Primero.
El ³Derecho² a la vida es, tal vez, el principal Derecho que tiene ³toda²
persona. Lo digo por que si éste Derecho es violado cualquier otro deja de
tener importancia.
Algo peculiar ocurre con éste Derecho. Toda sociedad libre y moderna no
permite, ni acepta, que sus miembros cedan, empeñen, vendan o regalen ese
Derecho a segundas personas, o sea que (al parecer) es de carácter
irrenunciable. Un hecho como éste sería visto hoy en día, por decir lo
menos, como moralmente repudiable.
Por por otro lado, estas sociedades modernas y avanzadas de las que hablé al
comienzo permiten algunos asesinatos con tal que ³se ejecuten apegados a la
legalidad². Los que comenten las fuerzas policiales o de seguridad tiene su
justificación en la protección que se le da a los ciudadanos de los
depredadores que viven entre ellos.
Dejaré las guerras fuera de estos comentarios por la obviedad del asunto. Su
único y claro objetivo es eliminar físicamente al ³enemigo², condición que
el Estado se ha encargado de definir como tal.
También existen los asesinatos por necesidad, o como dicen los juristas y
detectives de las películas: en defensa propia.
También hay asesinatos accidentales, provocados sin intención. Aquellos
donde la imprudencia, la impericia o la mala práctica (sobre todo la de
algunos abogados defensores) lleva a la muerte de otra persona.
Todo lo anterior, y mucho más, me hace pensar que la sociedad acepta que se
le pueda quitar la vida a las personas bajo ciertas circunstancias (muchas
de ellas con justificaciones controversiales). Pero, al contrario, ve con
malos ojos (de hecho, y de derecho, lo prohíbe) cuando otra persona decide
disponer de la suya.
Segundo.
Estoy, en todo momento, en contra del asesinato, aún de aquellos que he
llamado legalmente justificados. Primeramente por que lo considero el acto
sumo de la degradación humana. Y en aquellos casos donde la Ley lo permite
también estoy en desacuerdo; aunque algunas veces reconozco que el ánimo de
venganza en contra de algunos depravados se apodera de mi. Me opongo a éstos
últimos casos, por que no confío en la rectitud del Estado, en la eficiencia
de su burocracia y mucho menos en sus cuerpos de seguridad. O sea que lo
hago, principalmente, por instinto de conservación, no vaya ser que un día
me toque lidiar en un trance judicial donde se debata mi permanencia entre
los vivos.
Cerrando:
No he tocado, con plena intención, los casos de los asesinatos
auto-inflingidos o, para hacerlo más suave, de los suicidios.
Debería, como ya he adelantado, oponerme a ellos por que estoy en desacuerdo
con la muerte no natural de las personas.
He dicho que El Derecho a la Vida es fundamental y el más preciado de todos.
Ante algunas circunstancias especiales podemos encontrarnos en la posición
de continuar una vida de miserias física y espirituales o la posibilidad de
terminar con nuestras penurias. Algunas situaciones pueden parecernos
obvias, como en el caso que nos envió Sami, pero en otras no es tan sencillo
de dilucidar. Sobre todo por que quien toma la decisión final (el afectado)
posiblemente esté influenciado desfavorablemente hacia lo peor. Lo único que
podamos dar por sentado en nuestra existencia con asombrosa precisión es
nuestra muerte. Así que, siendo inevitable, ¿que justificación podemos
encontrar para no adelantarla?, sobre todo cuando existen penosas
realidades.
Si la sociedad me da libertad de casarme con quien me de la gana, asociarme
con cualquiera, beber y fumar hasta saciarme (con algunas pequeñas
restricciones, es verdad), brincar desde un avión con paracaídas o votar por
el PSUV; ¿por que veda mi deseo de pasar a mejor vida?. Advierto aquí que,
si de libertades se trata, tal ves terminemos por poner una edad donde el
suicidio sea legalmente aceptado. Por que esto de ver adolescentes
suicidándose no es algo muy agradable. Permitido el suicidio a mayores de 18
años.
Hablamos de la libertad de hacer el suicidio el alivio de una enfermedad
nada placentera y que irremediablemente nos conducirá a la tumba. Pero
podría traer a colación un sin número de situaciones, una mas triviales y
otras más complejas, donde el suicidio también podría ser una alternativa
para aliviar nuestras miserias (y de hecho lo ha sido). La situación, si le
damos plena libertada, podría llegar a ser un buen negocio o una total
banalización de nuestra condición humana.
Valoro la vida como algo inapreciable. De entrada me siento poco confortable
con eso de darle libertad a las personas de asesinarse. Cuando llegó éste
correo leí de nuevo el libro donde Carl Sagan relata su lucha contra el
cáncer. Su narración se interrumpe y la termina su esposa contando sus
últimos momentos. No niego que muriendo a causa de una enfermedad el relato
aún conmueve. Cuando de la vida se trata, prefiero atesorarla a que sea
considerada algo prescindible.
Siempre habrá tiempo y oportunidad para pegarnos un tiro... Libremente.
Saludos.
Domingo.
El 12/10/08 2:20 PM, "Sami Rozenbaum" <samirozenbaum@...> escribió:
> Hola a todos. Creo que este es un buen tema para discutir desde el punto de
> vista escéptico. Es decir, qué opinamos del "derecho a escoger la propia
> muerte", sin utilizar en los argumentos las interferencias místico-religiosas.
>
> Saludos
> Sami Rozenbaum
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