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RV: (PostcapitalismoCEN) Un análisis elemental de la explotación   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #892 de 1981 |
Hola amigos.
Con el fin de mover un poco el foro les envío un análisis poseconómico,
postcapitalista, cénico, de un folleto que se agrega. En él se estamparon notas
que se desarrollan más abajo
Saludos a todos
Alberto S.
Traducido de Labor's Champion
Febrero, 1988
http://www.geocities.com/acero.rm/US/Exploitspn.htm
La Explotación del Trabajo ¿Porqué los Ricos Se Hacen Más Ricos
y los Pobres Más Pobres?
Los Estados Unidos es una sociedad capitalista en la cual una minoría de
personas, los capitalistas, son los dueños de las fábricas, las minas, la
tierra, etc. (A estos se les llaman los medios de producción porque es con estos
medios que casi todo de valor se produce en la sociedad.) Otra clase de
personas, los obreros (el grupo mayoritario), no tienen medios de producción. No
pueden producir lo que necesitan para vivir, excepto vender su fuerza de trabajo
a los patronos capitalistas (cierto/falso- Nota 1). El obrero trabaja para el
capitalista o se muere de hambre (cierto-Nota 2). Los capitalistas explotan a
los obreros, es decir, ellos viven de las ganancias producidas por el trabajo de
los obreros (falso/cierto-Nota 3). En este proceso, los obreros aumentan su
pobreza mientras los ricos aumentan su riqueza (cierto-Nota 4).
Para ir hacia adelante en su lucha contra los capitalistas los obreros deben
entender el origen de su explotación (cierto-Nota 5) y las condiciones para
ponerle su fin. Este es el tema de este artículo.
1a-“Los obreros no pueden producir lo que necesitan para vivir”, cierto. ¿Por
qué es así? Porque gracias al avance científico, tecnológico y de conocimientos
de la humanidad se desarrolló (y fue imponiéndose paulatinamente en el mundo)
una forma de elaboración de la riqueza (llamada comúnmente Modo de Producción)
mucho más eficaz que la anterior, mucho más productiva, mucho más completa. De
tal abundancia y magnitud que ningún bien necesario puede ya producirse sin la
participación de toda la sociedad, de toda ella, en mayor o menor grado. Ese
Modo nuevo se llama, por esa razón, Modo de Producción Social, que suplantó
(tímidamente desde el siglo XV pero ya sin retorno a partir del siglo XIX)
desplazando al añejo, insuficiente e inefectivo Modo de Producción Privado o
familiar, aquel que utilizó la humanidad desde que esta se asentó y dejó de ser
nómada, hace 60 siglos.
Ningún bien necesario para la sociedad puede producirse por fuera del MPS,
ninguno, ni uno solo. Ningún productor puede ya acceder a las materias primas
que necesita y a las energías imperiosas para su transformación sin que todas
ellas provengan sino de la sociedad. Ya no puede fabricarse ningún bien, ni uno
solo, que no necesite del trabajo de un sinnúmero de personas. Tampoco puede
venderse ese bien necesario si no se lo ofrece y vende a toda la sociedad, en el
lugar que ésta se ha dado para hacerlo, el mercado. Todo esto surge como
resultado de cambios tecnológicos, científicos, en una palabra, de “ingeniería”,
pero no surge del MDP. De éste proviene el nivel de capacidad que tenga la
sociedad en obtener los medios para comprar lo ofrecido: su ingreso.
Ningún obrero puede ya producir y acceder por sí solo a lo todo que necesita
para vivir. No lo puede hacer su familia. Eso es de una certeza indiscutible.
Pero veamos que tampoco puede hacerlo el burgués ni el abogado, no lo hace el
presidente ni sus ministros, el médico, el futbolista, el científico, el
artista, etc., etc. Ni sus familias.
No existe una sola persona viva que no tenga algo que ver en la producción,
distribución y consumo de la riqueza social, es decir, de la riqueza producida
por el actual MPS, de la riqueza de todos. Es más, los niños aún no nacidos
inciden muy mucho en el MPS, y los muertos recientes también.
Es falso de toda falsedad que la humanidad se haya desarrollado gracias a la
aparición de un mal llamado e inexistente “modo de producción capitalista”. El
capitalismo es el resultado muy contradictorio del uso del novísimo MPS, pero
con la misma distribución excluyente de su enorme riqueza, la forma privada, la
misma que se usó en el esclavismo y el feudalismo: la misma. El MPS, como base
material, como infraestructura, como cúmulo de tecnologías aplicadas, es
independiente de la formación social en su aspecto político ideológico
(superestructura) que de él nace o se hace nacer: un buen reloj es tan bueno en
una monarquía como en una república, en el capitalismo o el socialismo, porque
es producto genuino del MPS. El MPS (la forma de fabricar el reloj) ha sido la
misma tanto en el capitalismo norteamericano como en el socialismo “real”
soviético, se aplica hoy en el neo-liberalismo imperial como en el “estado
benefactor” capitalista, en el digno socialismo cubano como en
el incógnito socialismo norcoreano, en Uruguay o Dinamarca, en Angola o
Indonesia... Y lo seguirá siendo en cualquier otra formación socioeconómica
nueva que aparezca, si es que aparece y si somos capaces de hacerla aparecer.
Nuestra tarea para ello es implantar un nuevo Modo de Distribución, el social,
compatible y no contradictorio con el actual MPS. Es claro que más adelante
surgirá, sin dudas, un nuevo modo de producción, pero también es cierto que hoy
es imposible prever sus características.
La implantación definitiva del MPS fue la que engendró el desarrollo
productivo. Y fue ella quien posibilitó la existencia del capitalismo, no a la
inversa. Es más, el capitalismo, por ser fruto de una muy extraña y artificial
combinación, no es más que una formación socio económica pasajera.
1b- Es falso, es una mentira impiadosa, decir que los obreros vendan su fuerza
de trabajo a los capitalistas y es penoso, realmente penoso, que haya obreros
que lo crean y personas inteligentes y justas que lo acepten sin más. Al
trabajador se le ha hecho creer a pies juntillas que es su patrón quien paga su
salario, con un fin bien claro y específico (aunque no el único): esconderle la
necesidad imperiosa que el patrón tiene por su trabajo y para convencerlo los
más profundamente posible, venciéndolo, que la posibilidad de “ganarse la vida”,
la propia y la de su familia, se la debe solamente a él, cosa que “debiera
agradecer” al patrón, siempre, de aquí hasta el final de sus días. Lo cierto es
que ningún capitalista es quien paga, ni uno solo de ellos, el salario desde su
propio bolsillo a ningún trabajador. Ninguna sociedad industrial (de servicios o
comercial o de cualquier otro tipo) pero una sociedad capitalista al fin, ni una
sola, paga de sus ingresos el sueldo de
ningún trabajador. Todas ellas lo agregan como “costo” propio (por eso un falso
costo) al precio de la mercancía o del servicio que venden a la sociedad, y sólo
para ella es un costo. Es decir, quien paga los salarios, los sueldos y todo
ingreso, incluyendo los réditos de los capitalistas, es el grupo de personas que
paga ese precio (libre y legalmente establecido por el vendedor), es el grupo
social al se llama, generalizándolo, “consumidor”. Es el mal llamado consumidor,
puesto que ese grupo es el benefactor de la economía: gracias al sacrificio de
ese grupo es que todos los productores (empleadores y empleados) ganan. Y
benefactores somos todos. Quienes trabajamos y quienes no, hombres y mujeres,
niños y ancianos, blancos y negros, pobres y ricos… Todos somos benefactores. La
sociedad toda es la real y única benefactora de sí misma.
El capitalismo es la conjunción (la muy extraña y artificial combinación) del
uso del “Modo de Producción Social” (base económica) con el “Modo de
Distribución Privado” (superestructural) de la riqueza creada socialmente, modo
político-ideológico que usa los mismos principios activos que la primitiva
sociedad babilónica. Hasta que no se logre hacer que el MPS se conjunte con su
correspondiente “Modo de Distribución Social”, no podremos esperar vivir a
plenitud ningún ser humano que no formamos parte de la clase dominante.
2- Aquella persona que no posee “per se” la suficiente riqueza material mínima
que le permita vivir sin ningún exceso, pero dignamente, solamente tiene, en el
capitalismo (y otros sistemas precapitalistas), una única manera permitida
(“legal”), una sola, de ganarse la vida: esta no es otra que trabajar para
alguien. Esta imposición dictatorial, injusta y universal no es una consecuencia
de la forma de elaborar la riqueza, no se debe a la forma de fabricar el reloj,
no es definitivamente un efecto del Modo de Producción (como se lo ha creído
infantilmente). La explotación no es el resultado de la infraestructura o base
económica, no proviene de ciertos aspectos técnicos o científicos aplicados como
manera de producir la riqueza, ni lo es debido a ningún aspecto relacionado a lo
producido (tampoco lo es a culpa de la propiedad privada sobre esos elementos o
medios de producción), sino que lo es de un ordenamiento jurídico muy
particular, al que hemos denominado Modo de
Distribución Privado (MDP) de la riqueza producida: el MDP es jurisprudencia,
es ordenamiento normativo, es la parte de la superestructura político-ideológica
prevaleciente en la sociedad, que se corresponde, en este caso, a los aspectos
puramente económicos. Este MDP es el mismo que ha sido impuesto a la humanidad
bajo presión, a la fuerza, a sangre y fuego, desde la sociedad de Hammurabí
hasta el actual capitalismo siglo XXI; el MDP es un modo de apropiación
excluyente de la riqueza. El MDP es quien crea las clases sociales y, con ellas,
su lucha, es quien genera en un solo golpe de hacha a dos tipos de hombres, los
explotadores y explotados, dominantes y dominados, privilegiados y excluidos,
ricos y miserables, acumulaciones y escasez, consumistas y hambrientos.
3a- Los capitalistas en su papel de patrones (de empleadores) no son,
entonces, los explotadores. Pero es claro que sí lo son por mantener, mejorar,
profundizar e imponer salvajemente el arcaico MDP: son explotadores en su papel
de clase dominante, clase gobernante, legislativa, judicial, religiosa,
técnico-profesional, educativa, periodista, policial y militar. No son
explotadores en la ingeniería productiva sino en la maleable jurisprudencia que
la norma. No son explotadores dentro del MPS, aunque sea allí, indudablemente,
donde se los vea y se los distinga claramente como tales; lo son como
beneficiarios absolutos de un orden jurídico, el MDP, que ellos crean y
mantienen, que es impuesto por ellos. Lo son por ser los únicos privilegiados
por el Modo de apropiación excluyente de la riqueza producida socialmente, por
todos (la apropiación excluyente no es más que una forma de tantas que se le da
a la distribución). La explotación de una clase sobre otra no es
consecuencia directa del uso del Modo de Producción Social, sino que es el
resultado esperado, fríamente calculado y pergeñado con alevosía (por los
capitalistas, por sus economistas, por sus legisladores, por sus pastores, por
sus comunicadores, por sus generales y por sus jueces), del Modo de Distribución
Privado de toda aquella riqueza creada por el MDS. Sin embargo, debemos ser
objetivos, no sólo los pocos beneficiados por el MDP son quienes lo mantienen y
lo hacen más preciso, más concentrador y excluyente, más pletórico y hambreador,
es decir, no sólo los capitalistas son quienes defienden a ultranza el MDP. Hay
decenas de miles de hombres y mujeres, asalariados y pensionistas, que también
lo hacen día a día, quizá inocentemente, quizá ingenuamente, tal vez por
ignorancia, pero que ostentan creencias que resultan poseer la misma convicción
y las mismas terribles consecuencias de las que posee el más crudo
individualista de los burgueses. Hay cientos de miles de
personas, millones de ellas, integrantes de los excluidos, que permanentemente
ha votado por sus verdugos, han elegido a los privilegiados del MDP en las
elecciones democráticas, con el fin oculto de mantener saludable al execrable
MDP que no los beneficia. Hay gente honesta, conocedora, sabia, incluso siendo
conciente anticapitalista que se ha tragado la pastilla. Incluso hay
revolucionarios convencidos, revolucionarios confirmados, revolucionarios
concientes, que continúan luchando contra los molinos de viento que les han
puesto enfrente, en vez de luchar contra el verdadero impulsor de la lucha de
clases (el MDP), que está en otro frente distinto al Modo de Producción y sus
relaciones. Hay mucha gente honesta, capaz, inteligente y valerosa que aún cree
que la injusticia está en el Modo de Producción, gente que aún no conoce el
verdadero enemigo: el Modo de Distribución en uso. Esa gente aún es demasiada.
“Quien parte y reparte se queda con la mejor parte”. La culpable
de que la “torta no alcance para todos” no es la torta, sino la forma de
distribuirla con exclusiones y quienes sostienen esa forma. El culpable de que
la “torta sea insuficiente” no es el MPS sino el MDP.
3B- Es cierto también que “los capitalistas viven merced a las ganancias
producidas por el trabajo de los obreros”. Pero no lo hacen por quitarles de su
bolsillo parte del salario, por apropiarse de la plusvalía en el lugar de
trabajo, por robarles mientras están produciendo, como se lo repite en todos
lados, sin darse cuenta quizá que esa falsedad finaliza siendo una mentira
resulta para beneficio de los capitalistas porque esconde la realidad. Los
capitalistas se apropian de la plusvalía por tener la potestad exclusiva, para
ellos solos y para nadie más (gracias a que su MDP se los permite), de fijar los
precios a su antojo. Y en los precios está incluido el salario de los
trabajadores (por este motivo es que, como ya dijimos, el salario lo paga el
consumidor, no el capitalista). El capitalista tiene, gracias al MDP en uso que
tanto lo favorece, el permiso de cumplir el rol de intermediario (muchas veces
de intermediario financiero, con renta agregada) entre el
consumidor que paga el salario y el obrero que con ansias lo espera. La
explotación, la “apropiación de la plusvalía”, es causa originada en el MDP, no
en el MPS. El dinero del salario pasa por las manos del patrón antes de llegar
al sobre del trabajador, y es él quien tiene la libertad, mientras ese dinero
impropio está en su poder, de hacer con él lo que quiera: por dos razones,
porque así se lo permite legalmente el MDP y porque se ha creído, con una
candidez lindante en estupidez, que él es quien realmente paga el salario, se la
ha embutido que de su bolsillo sale el pago de la fuerza de trabajo, cuando así
no lo es. Además, en ese precio que el MDP en uso le permite al capitalista
fijarlo arbitrariamente (dentro de límites bastante alejados) es donde el
capitalista agrega su propia ganancia, su rédito, su plusvalía. Y todos sus
obreros, más todos los demás obreros que no trabajan con él, más todas las
personas de la sociedad que pagan los precios de lo que él vende,
son (somos) los que efectivamente le permiten (permitimos) a los capitalistas
que vivan merced a esas ganancias realmente “producidas por el trabajo de sus
obreros”.
4- El MDP tiene ese fin: hacer más ricos a los ricos y, conjuntamente, hacer
más pobres a los pobres. Su fin es hacer escaso lo abundante, por acumularlo y
para concentrarlo. Para ello los sostenedores del MDP se valen de ciertos
artilugios superestructurales, esto es, político-ideológicos, algunos de ellos
incluso místicos y mágicos, pero siempre acientíficos, irracionales, aunque muy
efectivos y efectistas. Como por ejemplo lo es el dogma de la escasez, el mito
de la “insuficiencia” productivo-distributiva, financiera, etc.; la fe en que es
nuestro patroncito quien de sus beneficios nos paga el salario; la utilización
permanente del dinero como instrumento elástico (estirable, encogible, según sus
intereses: inflación, devaluación, intereses, etc.) para así seguir poseyéndolo
en exclusividad y usándolo como medida de la riqueza social producida por todos
pero distribuida entre unos pocos; para obligarnos a usarlo como único medio de
pago/cobro de nuestro trabajo, de
todas nuestras necesidades y deseos; el ocultamiento vergonzoso de la
existencia palpable de la riqueza social que todos produjimos, producimos y
produciremos; la absurda creencia (bien digitada) de que es el capitalismo el
causante del desarrollo productivo cuando en realidad lo es el uso del MPS, etc.
5- Muy cierto es que “los obreros deben entender el origen de su explotación”.
Para ello deben hacer carne que ésta no proviene de su trabajo, como se nos
aparece a simple vista, como aparenta ser, como fenoménicamente se nos presenta
a los ojos, sino que proviene del Modo de Distribución aplicado, que no tiene
bases materiales, científicas o tecnológicas, sino que su esencia es puramente
política, ideológica, jurídica, policial, propagandística, religiosa, etc., y,
por tanto, rápidamente modificable, sustituible, revolucionable.
El MDS que necesitamos elimina por siempre, lo aseguramos, la lucha de clases.
Pero también elimina el hambre, la explotación, la miseria, la dependencia
financiera y la económica, la opresión, las dictaduras, las guerras... Y
podríamos seguir ¿Hay algo que sea más revolucionario que esto?

(...)
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Hoy la sociedad está al servicio de la economía.
Juntos haremos que la economía esté al servicio de la sociedad.
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Sólo seremos realmente libres cuando nos independicemos
financiera y económicamente.

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Sáb, 3 de Jun, 2006 6:10 pm

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Hola amigos. Con el fin de mover un poco el foro les envío un análisis poseconómico, postcapitalista, cénico, de un folleto que se agrega. En él se...
Postcapitalismo CEN
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3 de Jun, 2006
6:11 pm

Más allá de que la explicación que da el CEN de la concentración de la riqueza no es más que una cadena de afirmaciones retóricas que se reafirman entre...
Martin Olveyra
lobogris1475
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6 de Jun, 2006
2:13 am
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