Buenos días.
Sólo para aclarar que están atacando un punto de vista teórico que hace
ya más de un siglo que prácticamente desapareció. En realidad sólo sigue
vigente en el pensamiento socialista (pues los teóricos socialistas que
se siguen leyendo tienen todos cerca de un siglo de antigüedad, o aún se
alimentan de los teóricos de cerca de un siglo de antigüedad, y que
cuestionaban a los teóricos capitalistas de hace más de un siglo de
antigüedad). Pero ningún teórico capitalista de la actualidad defiende
los conceptos que acá se dice que defienden los teóricos del capitalismo
(salvo algún trasnochado)
Por otro lado, los conceptos de "injusticia", "explotación", etc. que
ustedes utilizan con tanta discreción son conceptos morales y no
económicos. ¿qué es justo y qué no lo es? ¿qué es explotación y qué no
es explotación? ¿quién lo decide? Éstas son preguntas y no afirmaciones.
No es para que me digan (como seguro lo van a hacer de todos modos) que
hago esas preguntas para justificar la injusticia y la explotación. Hago
esas preguntas sólo para mostrar que ustedes no escriben de economía,
sino de cuestiones morales. Si la economía debe ser una ciencia, como
ustedes mismos proponen, entonces sus enunciados y conclusiones deben
estar exentos de toda valoración moral.
Es cierto, cómo actúa el ser humano, incluso en sus actividades
económicas, depende mucho de sus valores morales, creencias y
conocimiento. Pero si queremos que la economía sea objetiva no podemos
caer en la trampa de estudiar y predecir qué conducta exactamente van a
tomar los seres humanos. Por eso es que la economía debe estudiar los
efectos de las distintas acciones posibles que se pueden tomar,
independientemente de motivaciones morales o de la clase que sea.
Al respecto del CEN, o de los clubes del trueque o de cualquier otro
modelo de aplicación denominado "alternativo" o "sustitutivo", debemos
estudiar cuáles son los efectos de las medidas que proponen, y no
limitarnos a considerar justo lo que proponen. En caso contrario caemos
en la trampa de creer que, como sus medidas nos parecen justas, entonces
sus efectos van a ser en consecuencia los más justos y los mejores.
Pero...¿será así? ¿será que el Ingreso Natural propuesto por el CEN
realmente alcanza su objetivo de una distribución más justa de la
riqueza? ¿será que los métodos tradicionales de los clubes del trueque
conducen a su objetivo de hacer una economía sustentable en el tiempo,
que pueda seriamente oponerse a la economía oficial como una verdadera
economía alternativa?
Considero que falta muchísima autocrítica en los promovedores de las
economías alternativas, una falta que juega en su propia contra, y es
funcional a la economía oficial impuesta desde los Estados.
Y más si atacan visiones teóricas que ya no existen, viejos fantasmas
del pensamiento socialista.
salu2
Postcapitalismo CEN wrote:
> "Como la riqueza que poseemos es escasa", dicen los teóricos, "no
> podemos asegurar una existencia equitativa o igualitaria para todos.
> Estamos atados a la 'realidad' y ésta nos dice que nuestra riqueza es
> poca. Nosotros somos realistas y no como esos ilusos utópicos que
> sueñan con un mundo mejor imposible de alcanzar".
> Unos "solucionan" ese problema (los capitalistas de todo pelo)
> concentrando y reconcentrando la "escasa" riqueza en un grupo limitado
> de hombres, creando y manteniendo y aglutinando una clase social
> privilegiada y dominante, utilizando para ello distintos mitos, el
> 'derecho divino' sobre la propiedad y el 'derecho divino' sobre la
> expropiación de la propiedad (valga la redundancia, pero necesaria
> para entender la contradicción implícita), como instrumentos efectivos
> de dicha concentración de riqueza en cada vez menor cantidad de manos.
> Debido a esos 'derechos divinos' es que no se distribuye la riqueza ni
> equitativa ni igualitariamente. Excluyen a la mayoría, a la productora
> de riqueza, empobreciéndola, quitándole lo que ella misma engendra,
> genera y crea. La forma es siempre la misma: la expropiación o quita
> de la supuesta, irreal y mítica "riqueza limitada" que es de la
> mayoría y que en realidad debiera seguir siendo de la mayoría (debiera
> ser su propiedad), con el fin de concentrarla en la minoría,
> generalmente a través de impuestos, leyes reguladoras, controles de
> todo tipo y otros instrumentos superestructurales, sin que olvidemos
> las cárceles y, especialmente, a través de las guerras. "Como la
> riqueza es escasa, nos quedamos con ella". Siguen siendo primitivos,
> tanto como lo fueron los aqueos y los troyanos, para quienes realmente
> existía la escasez de recursos. El hecho de manejar hoy un modo de
> producción social ha eliminado la permanente escasez de la antigüedad,
> transformándola en un suceso pasajero.
> Los otros, los socialistas, han creído correctamente que la
> explicación de la injusticia capitalista radicaba en la forma
> excluyente de la distribución de la riqueza (sin supuestamente
> considerar la capitalista y aparente "escasez" de ella), pero le
> echaron las culpas al instrumento más idóneo para llevarla a cabo
> (para realizarla), para distribuirla, para decir "toma esto que te
> corresponde, que es tuyo, que es de tu propiedad" y no al "modo de
> distribución" desfasado y anacrónico que siguieron utilizando
> (el mismo modo privado de distribución usado desde Hammurabí). Los
> socialistas le echaron la culpa al chancho y no a quien le rasca el lomo.
> Creyeron que todo lo injusta que era la realidad se debía sólo y
> exclusivamente a la propiedad sobre los medios de producción. Y así,
> llegaron a la equivocada conclusión de que, cambiando la forma de
> propiedad los problemas se solucionaban, que con sólo estatizar los
> medios de producción (expropiación de por medio, utilizando el mismo
> mecanismo que los capitalistas, aunque en un sentido opuesto),
> mágicamente la distribución de la riqueza producida se solucionaba
> sola. Obviamente no fue así. Ni podría serlo. Lo que se debía haber
> modificado era el modo de distribución de la riqueza, cambiarlo de
> privado a social, y posteriormente distribuir socialmente la riqueza
> socialmente producida a través del único, hasta ahora, mecanismo
> idóneo; la propiedad. Quizá en el futuro aparezcan otros métodos más
> apropiados.
> Porque, ¿cómo se podría hoy distribuir socialmente la riqueza si no se
> la entregara en forma de propiedad (a cada uno, privada, individual
> -cierto-, pero colectiva, social) universalmente, para todos y cada
> uno de los hombres? Nuestro IN lo hace: "esta parte de riqueza social
> es tuya, aquella es mía".
> Además la apropiación socialista por parte del estado de los medios de
> producción no garantiza por sí sola ninguna clase de socialización,
> equidad o igualdad, ni democratización, como lo demuestra la
> experiencia. ¿Por qué? Porque esa apropiación no distribuye
> socialmente lo producido socialmente.
> Por otro lado, los diversos caminos marxistas tradicionales se enfocan
> en socializar la propiedad sobre los medios de producción y hasta
> convierten esta pretensión en un fin, cuando lo importante es
> socializar la riqueza social, es decir, la distribución de lo
> producido en forma social.
> Lo que contiene todo texto que nos confronta es en esencia un choque
> entre las dos posturas que hoy prevalecen en el mundo. Es decir, los
> marxistas tradicionales han pasado más de un siglo pensando en cómo
> socializar los medios de producción en un mundo capitalista, mientras
> que en la teoría del CEN se propone directamente la socialización de
> la distribución de la producción con mecanismos que la experiencia
> vivida en el mismo capitalismo (y en el socialismo) ya comprobaron,
> sin necesidad de tocar siquiera la propiedad sobre los medios de
> producción. Habiendo distribución social de la riqueza producida
> socialmente, es indiferente quien sea en definitiva el propietario del
> medio de producción; si el Estado, el burgués o cualquier sociedad
> comercial. Aquí es en donde cobra parte del sentido la conocida frase
> "el capitalismo contiene dentro de sí mismo la semilla de su propia
> destrucción". Parece una de esas profecías crípticas que nadie
> entiende hasta que se descubre su significado final.
> Por eso, la distribución socialista de la riqueza (aunque mucho menos
> injusta, ciertamente, que la capitalista) siguió siendo estrecha,
> insuficiente y escasa, además de injusta en ciertos casos (en los
> peores de ellos), pero nunca llegó a ser tan igualitaria como sus
> impulsores se lo propusieron desde un comienzo. Tampoco,
> definitivamente, se pudo alcanzar la equidad (que no es lo mismo que
> igualdad), consiguiendo apenas una leve mejoría con relación al
> capitalismo. Sólo se logró que éste fuera menos doloroso, aunque
> doloroso al fin, y que siguiera existiendo como tal. No se lo venció:
> se siguió aplicando el mismo modo de distribución -el privado- de la
> riqueza producida socialmente, el mismo que en el capitalismo, modo
> que, a su vez, es el mismo que el del feudalismo y el esclavismo. Por
> eso es que a todos esos sistemas los llamamos primitivos.
> La razón del promocionado "estrepitoso fracaso del socialismo" (según
> sus oponentes), o el motivo que explicaría la "insuficiente capacidad"
> en él (según el propio socialismo) ha estado en la forma de enfocarlo.
> No está, como se ha creído ciegamente, en las diferentes "formas de
> propiedad" ni en las "relaciones de producción", sino en la
> incomprensión e irresolución del verdadero problema: el inconveniente
> de haber mantenido el mismo modo de distribución privado que utiliza
> el capitalismo, es decir, el no haberlo socializado. La real
> explicación de todo esto está en el haber mantenido las mismas
> "relaciones de distribución" del primitivismo sin revolucionarlas,
> como nos lo aconseja el hecho de utilizar hoy un modo de producción
> revolucionario, el social.
> Alberto S.
[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]