Entrar
¿No tienes cuenta? Registrarse
economialternativa · FORO SOBRE SOCIOECONOMIA SOLIDARIA
? ¿Ya tienes membresía? Entra a Yahoo!

Consejos

¿Sabías que...
Puedes acompañar la descripción de tu grupo con una foto.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
El Mercado, la Filosofía Libertaria y la Participación   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #746 de 1982 |
Vivimos en un mundo en que ningún ser humano es capaz de producir todo
lo que necesita, en donde la división social del trabajo es vital para
la satisfacción de sus necesidades. Es impensable que cada ser humano
sea autosuficiente. Por lo tanto una de las actividades fundamentales
del ser humano es el intercambio. Vemos al intercambio como una
instancia en que cada uno recibe algo que se valora más a cambio de algo
que se valora menos. Pero podemos expresarlo de otra manera en términos
de la división social del trabajo. Como cada uno de nosotros no tiene
recursos (conocimiento, técnica, medios de producción, etc) ilimitados,
ponemos los nuestros al servicio de los demás, y a la vez los demás los
ponen a nuestro servicio, de forma de dar lo que nosotros podemos
producir por encima de nuestras necesidades, a cambio de algo que no
podemos producir pero necesitamos.

Y el mercado no es más que el enorme complejo de intercambios de esa
clase en una sociedad. Por supuesto, podemos concebir una sociedad
sostenida por la división social del trabajo pero en donde no existe
mercado, es decir, en donde la distribución de los productos del hombre
no se basa en el intercambio, sino que está dirigida y planificada:
economía familiar, economía de tribu, de clanes y otras pequeñas
economías. Y también la economía socialista.

En este último caso, si bien podemos hablar de intercambio, no podemos
hacerlo en términos de dos individuos libres de intercambiar, sino que
el intercambio siempre es entre cada individuo y el estado. Y como en el
caso ideal el papel del estado no es la de obtener beneficios, sino la
de dirigir y planificar la producción y distribución, aquí el único que
da algo a cambio de otra cosa es el individuo. El individuo aporta sus
recursos personales al estado, pero la función del estado es la de
organizar estos recursos en un plan a escala social, y distribuir el
resultado. De esta forma no podemos hablar de la existencia de un
mercado en una economía socialista, sino tan sólo de un sistema dirigido
de producción y distribución. Y ni siquiera hay mercado para los medios
de producción, puesto que el estado mantiene el monopolio sobre su
propiedad.

En contraposición, hablamos de una economía de mercado cuando los
individuos pueden intercambiar, mas o menos libremente, mas o menos
limitadamente, y sin mediación institucional ni de ninguna otra clase,
sus productos, servicios y medios de producción.

Desde la ideología socialista y otras muy emparentadas, suele culparse
al mercado de casi todos los males de la humanidad. Donde hay guerras
opera el mercado, donde hay hambre es culpa del mercado. Parece que las
personas que van a la guerra a asesinar y robar recursos no son
responsables de lo que hacen, sino que un dios mercado controla sus
mentes y les obliga a cometer sus crímenes. Donde hay desastres
naturales el mercado multiplica sus efectos. Donde hay pobreza es el
mercado es el que la genera. Estas acusaciones nunca vienen acompañadas
de fundamentos, y a esta altura no son otra cosa que frases
estereotipadas e ideológicamente transmitidas como políticamente
correctas. Opinar en contra es ganarse acusaciones de toda clase y colores.

Sin embargo en la historia de la economía nunca ha habido mayor
abundancia que en las economías de mercado. Si comparamos el nivel de
vida del que disponemos ahora en comparación con el nivel de vida
siglos, décadas o incluso unos cuántos años atrás, podemos constatarlo.
Es muy cierto y atendible que un mayor nivel de vida no ha sido
alcanzado en gran parte de la población mundial. Nuevamente aquí
aparecen ciertas posiciones ideológicas acusando al mercado del hecho.
Sin embargo, esto no es más que una afirmación superficial y que no
resiste el menor análisis. En relación al origen de la pobreza hay que
tener muchos factores en cuenta, los cuales deben ser analizados con
seriedad:

*

En primer lugar, el proceso de creación de riqueza para cubrir las
necesidades mundiales no es algo que se establezca de un día para
otro ni por decreto, como algunos políticos pretenden con
intenciones puramente electoralistas. La única función que puede
tener un político en relación a la economía de un país es no
meterse ni entorpecerla. ¿Tiene algún sentido votarlo y mantenerlo
para eso, para que haga lo mejor que puede y debe hacer, es decir,
no hacer nada?

*

En segundo lugar, tal cual iremos demostrando y revelando a lo
largo del texto, es precisamente la planificación y regulación
desde el estado la que obstaculiza, y a menudo muy seriamente, el
proceso de creación de riquezas, provocando incluso enormes
desastres económicos y pobreza. Según la creencia popular, estas
regulaciones son necesarias para evitar que las empresas grandes
se traguen a las más pequeñas, y para evitar los abusos de ciertos
agentes del mercado que no actúan según el interés general. Sin
embargo, veremos que nada de esto tiene el menor fundamento y que,
al contrario, la obstaculización institucional del libre
intercambio es la que lleva a generar precios monopólicos y a que
las empresas más pequeñas no puedan competir en igualdad de
condiciones con las más grandes.

*

En tercer lugar, no se tiene en cuenta que allí donde hay pobreza,
uno de los grandes responsables son los mismos hombres que
mediante terribles guerras, dictaduras y genocidios por el control
del poder y los recursos, la provocan y destruyen la división
social del trabajo y el mercado en la región afectada (y
generalmente a favor de otras regiones).

*

En cuarto lugar, habría que preguntarse por qué la inmigración por
cuestiones económicas siempre se da hacia las regiones con
economías de mercado y no hacia otro lado. Y en especial, hacia
las economías de mercado más desarrolladas.

Entonces, ¿cuáles son los fundamentos detrás de la afirmación de que el
mercado genera pobreza si a la inversa, la pobreza se da allí donde el
mercado no ha llegado o ha sido destruido? Surge a partir de ésta, otra
pregunta: ¿tienen las sociedades que han desarrollado economías
pujantes, la culpa de que en otras regiones no se haya dado el mismo
proceso? ¿debe esta misma responsabilidad cargarse a los países
socialistas y a las economías solidarias por no ser capaces de eliminar
la pobreza del mundo? ¿por qué no? Pues con la misma falta de criterio
con que se carga la culpa a la economía de mercado de que aún exista
tanta pobreza en el mundo, también podemos cargarla a las economías
socialistas y a toda economía que se autodenomine solidaria.

Nos responderán, y con muy buenas razones, que buena parte de la
responsabilidad de la pobreza en el mundo la tienen los políticos y
corporaciones provenientes de algunos de los países más desarrollados y
con mercados menos intervenidos. Pero eso no es fundamento para cargar a
la economía de mercado con la culpa de la pobreza fuera de sus
fronteras. La responsabilidad es muy clara: son los hombres, no el
mercado, los responsables. Y para lograr sus propósitos no utilizan
precisamente como herramienta el mercado sin intervenciones. Muy al
contrario, utilizan la fuerza para imponer sus intereses corporativos,
para hacerse de los recursos, y de paso colocan gobiernos títeres y
dictaduras que obstaculizan, mediante decretos, regulaciones y
represión, la acción libre de la sociedad, incluyendo el libre intercambio.

El mercado libre es mercado sin regulaciones ni intervenciones que
limiten la libertad de los individuos de intercambiar sus servicios y
productos. Es mercado no controlado. Suelen generarse confusiones al
respecto. Suelen hacerse preguntas tales como ¿cómo es posible hablar de
un mercado libre en donde no existen leyes que defiendan a los más
pequeños contra los más grandes, los que controlan el mercado? Sin
embargo, a pesar de la creencia popular, y como demostraremos, los más
pequeños no necesitan de regulaciones que los defiendan de los más
grandes, sino muy al contrario, necesitan un mercado totalmente libre
para poder competir en igualdad de condiciones con los más grandes. Son
las regulaciones, y no su falta, las que impiden el desarrollo de las
pequeñas empresas y al hacerlo favorecen a las más grandes, que ven
limitada la aparición de competidores, y por lo tanto controlan ciertos
sectores del mercado justamente gracias a las regulaciones. O por la
fuerza directa, como vimos en el párrafo anterior.

En un mercado libre, no regulado, los nuevos emprendimientos gozan de
las mejores condiciones para abrirse paso y participar compitiendo con
los más grandes y los que ya están establecidos. Esto también fuerza a
estos últimos a tener que superarse para sobrevivir. Bajo un mercado
totalmente libre, sin regulaciones ni intervenciones de ninguna clase,
los emprendimientos inteligentes tienen su éxito garantizado. No importa
el tamaño, ni ser nuevo o ya establecido. Y no importa si no se tiene el
capital inicial. Siempre habrá un sistema financiero dispuesto a aportarlo.

En las condiciones imperantes en un mercado libre, no es posible el
control del mercado por parte de unos pocos. Todos pueden participar
aportando lo suyo. Todos pueden exigir de acuerdo a la demanda de lo que
aportan, a la importancia que tiene su aporte para los consumidores. Y
tener la capacidad de exigir no es controlar el mercado, sino hacerse
lugar en un mercado interactivo y participativo en donde se establecen
lazos de interdependencia en que todos los participantes necesitan de
todos los demás. En donde la clave es abrirse camino para participar, y
no utilizar la capacidad de coerción del estado para obligar a que otros
nos den lo que nosotros no somos capaces de hacer. Además ¿dónde está la
solidaridad si ésta no es voluntaria sino que es impuesta por la fuerza?
Pues nada impide en un mercado libre que se establezcan lazos solidarios
y que cada uno elija, de acuerdo a sus creencias y principios, ayudar a
otros a poder quebrar las condiciones culturales y económicas que
dificultan la superación de gran parte de la población mundial.

Es claro entonces de qué estamos hablando cuando hablamos de mercado
libre. Es clarísimo que no estamos hablando de algo llamado
neoliberalismo, en donde además la apertura comercial con otros mercados
es unilateral. Las aperturas comerciales de los gobiernos neoliberales
se caracterizaron por una desprotección de algunas -y sólo algunas-- de
las ramas productivas locales, y sin una contrapartida de desprotección
sobre las extranjeras. Esto coloca en desventaja regulatoria a las
actividades locales, las cuales evidentemente no pueden competir con
emprendimientos subsidiados, o que gozan de una carga impositiva menor,
o que provienen de mercados menos regulados en su contra.

Pero mientras tanto vemos a una izquierda maniqueísta que ve en la
crítica a su ignorancia y a su discurso políticamente correcto, a
defensores de las grandes corporaciones y del neoliberalismo. Vemos a
una derecha maniqueísta que sube al poder para defender sus intereses
personales y empresariales en perjuicio de otros, captando votantes
gracias a la ignorancia de la izquierda. O simplemente vemos a
izquierdistas fracasados que terminan aplicando las recetas de la
derecha, o al contrario, inventando teorías económicas disparatadas. O a
derechistas arrepentidos que se pasan a la izquierda. Vivimos entonces
sumergidos en una tradición política en que la izquierda y la derecha se
disputan la legitimidad de controlar nuestras vidas y nuestras
decisiones mostrando las fallas del otro pero nunca las propias. Una
tradición política maniqueísta en que la ignorancia de la izquierda y
los intereses corporativos de la derecha nos hacen oscilar entre
mercados intensamente regulados que sólo se diferencian en qué métodos
utilizan para limitar nuestra acción y absorber nuestras riquezas para
ir a parar a los bolsillos de políticos corruptos, financiar burocracias
inútiles o financiar guerras.

Martín Olveyra



[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]




Vie, 11 de Nov, 2005 8:35 pm

lobogris1475
Sin conexión Sin conexión
Enviar correo Enviar correo

Reenviar Mensaje #746 de 1982 |
Desplegar mensajes Autor Ordenar por fecha

Vivimos en un mundo en que ningún ser humano es capaz de producir todo lo que necesita, en donde la división social del trabajo es vital para la...
Martin Olveyra
lobogris1475
Sin conexión Enviar correo
11 de Nov, 2005
8:58 pm
Avanzado

Copyright © 2009 Yahoo! Inc. Todos los derechos reservados.
Normativa de confidencialidad - Condiciones del servicio - Reglas - Ayuda