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El significado de la teoría subjetiva del valor   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #741 de 1982 |
Cuando Adam Smith estableció el origen del valor de los productos del
hombre en el trabajo humano necesario para producirlo, la ciencia de la
economía dio un gran paso hacia atrás. Este mismo error fue repetido y
ampliado por Karl Marx y por otras doctrinas económicas que le
siguieron. Si bien algunos economistas no necesariamente aceptaron que
el valor proviene del trabajo, igualmente siguieron buscando el origen
del valor en propiedades objetivas del objeto evaluado.

Sin embargo, ya antes de Smith ciertos economistas franceses y españoles
habían encontrado el origen del valor en la mente humana. En efecto,
cada objeto que nos rodea no lo valoramos todos de la misma manera. Los
seres humanos no nos regimos por leyes absolutas que nos dictan cómo
valorar los distintos objetos. Tenemos gustos distintos. Tenemos
prioridades y preferencias distintas. Sentidos estéticos distintos.
Necesidades distintas. Condiciones distintas. Es decir: valoramos lo que
nos rodea de forma distinta.

Cómo valoramos los objetos que nos rodean, no es una magnitud física
cuantificable como la longitud, la temperatura, etc. Cualquier analogía
con estas magnitudes que se pretenda esgrimir para "demostrar" el
carácter objetivo del valor, no es más que eso: una analogía que en
realidad no demuestra nada.

Y si lo que se pretende es elaborar algún método para inventar una clase
objetiva de valor, supuestamente más justa (¿más justa para quién?) nos
vamos a encontrar con serias dificultades, como veremos a continuación.

La teoría subjetiva del valor establece algo extremadamente simple e
intuitivo, y es que en todo intercambio, cada uno obtiene algo que
valora más que aquello que da a cambio. A pesar de una sencillez tan
obvia, sus consecuencias no sólo no han sido comprendidas sino que han
sido totalmente ignoradas sobre todo por doctrinas económicas
ideológicamente viciadas.

Supongamos que entro a una mueblería y compro una mesa particular por
4000 pesos. Es evidente que para mí tiene más valor la mesa que los 4000
pesos. En un intercambio comercial, yo no voy a dar algo a cambio de
otra cosa que tiene menor valor para mí. Y a la inversa, para el
carpintero los 4000 pesos tienen más valor que la mesa. En caso
contrario no me la vendería. Es decir, todo intercambio implica
valoraciones distintas de parte de los participantes.

Podría comprar también dos mesas iguales por 8000 pesos. Sin embargo,
sólo necesito una. ¿por qué gastaría otros 4000 pesos en una segunda
mesa? Aquí podemos apreciar algo fundamental en la teoría subjetiva del
valor: la primer mesa tiene más valor para mí que 4000 pesos. Pero con
la segunda mesa ya no sucede lo mismo. No cambiaría otros 4000 pesos por
una segunda mesa. Es decir, otros 4000 pesos valen más para mí que una
segunda mesa. O expresado de otra manera: una mesa tiene para mí más
valor que 4000 pesos, pero dos mesas tienen menos valor que 8000 pesos.
Como se ve, el valor de las cosas no está sujeto a las leyes de la
aritmética, y por lo tanto, ni siquiera es mensurable. Como consecuencia
pues, el dinero no puede ser un instrumento de medida. Esto es muy
necesario observarlo porque muchos críticos de la teoría subjetiva del
valor suelen decir que el precio es la medida del valor, y que el dinero
es su instrumento de medida.

Otro potencial comprador pasa por la mueblería, pregunta el precio de la
mesa y le parece un precio alto, y descarta la compra. Es decir, este
comprador valora más los 4000 pesos que gastaría en comprar dicha mesa,
que la mesa misma.

Debemos observar entonces que cuando comparamos los valores que los
distintos compradores le dan a la mesa y a los 4000 pesos, no estamos
hablando de 4000 pesos cualquiera. No estamos diciendo: el primer
individuo le da más valor a la mesa que a 4000 pesos, y el segundo le da
más valor a 4000 pesos que a la mesa. Estamos diciendo que el primer
individuo le da más valor a la mesa que a los 4000 pesos que está
dispuesto a gastar en ese momento. Y que el segundo individuo le da más
valor a los 4000 pesos que en ese momento no está dispuesto a gastar,
que tal vez no tiene, o que podría gastar en parte en otra cosa de mayor
prioridad para él. Es decir, no son 4000 pesos objetivos, aislados de la
subjetividad del individuo.

Las teorías objetivas del valor fracasan entonces al describir el
comportamiento y la subjetividad de los consumidores. Confunden el rol
que los precios y los valores tienen en cada proceso de intercambio.
Algunos suelen responder a estos argumentos que el valor es subjetivo,
pero los precios no, que los precios son objetivos y deben ser
objetivos. Deben formarse con reglas claras. Sin embargo, no tienen en
cuenta que los precios también están sujetos a la evaluación de
consumidores, y que además esa evaluación ni siquiera es constante para
el mismo individuo.

Todo lo mismo sucede desde el punto de vista del vendedor.

Aclarados estos conceptos previos, pasemos a las consecuencias en el
mundo práctico, cuando nos enfrentamos a una gran cantidad de
consumidores, productores y vendedores.

Si, de acuerdo a los que sostienen que el valor es objetivo, un producto
dado debe tener un precio dado que se forma según reglas objetivas, y
que por lo tanto debe ser impuesto institucionalmente para alcanzarlo
(control de precios), entonces nos enfrentamos a dos problemas de
carácter económico:

1) Si el precio impuesto "objetivamente" es alto, la valoración
subjetiva de los distintos consumidores en cuanto a ese precio genera
una situación en que los consumidores dispuestos a pagarlo es menor que
la producción del producto dado. En este escenario pueden generarse
distintas situaciones, como por ejemplo:

*

queda una cantidad dada de productos sin vender, lo que implica
una producción inútil, y por lo tanto un sistema productivo
ineficiente, no sólo por el hecho de producir algo inútilmente,
sino porque los medios que se utilizaron podrían haberse dirigido
a ramas productivas más necesarias.

*

Los productores tendrán que reducir sus cuotas de producción.

*

Los productores pueden optar por vender a menor precio los
productos en el mercado negro, evadiendo el control de precios.

*

También pueden optar por vender el sobrante en el exterior
(posiblemente también de forma ilegal, ya que un control de
precios eficiente necesita obstaculizar las exportaciones e
importaciones)

*

Se genera un mercado negro de contrabando de productos similares a
menor precio.

2) Si el precio impuesto "objetivamente" es bajo, la valoración
subjetiva de los distintos productores en cuanto a ese precio, genera
una situación en que no hay suficientes productores dispuestos a vender
sus productos a ese precio. Pues, por ejemplo, los beneficios son
menores que si se dedican a otra rama productiva, o incluso llevan a
pérdidas. Entre las situaciones que se pueden generar pueden ser las
siguientes:

*

Al no haber suficientes productores dispuestos a dedicarse a esa
rama productiva, se genera demanda insatisfecha (observar cómo un
control de precios hacia abajo de productos de primera necesidad
genera el efecto contrario del que se pretende, es decir, demanda
insatisfecha)

*

Los productores derivarán su producción al mercado exterior
(nuevamente, en forma ilegal), dispuesto a pagar mejores precios.
Esto también se da a costa de demanda insatisfecha en el mercado
doméstico.

*

También en este caso se dan las condiciones para la venta a mayor
precio de los productos en el mercado negro. Pues la baja de
precios por sí sola no incrementa la cantidad de consumidores que
pueden acceder al producto en cuestión, ya que dicha cantidad está
limitada por la cuota de producción. Entonces dependiendo de la
conducta de los consumidores, puede ser perfectamente posible
vender la misma cantidad de productos (o una porción de él) a un
precio mayor que el estipulado. Pues la situación de escasez
relativa (demanda insatisfecha) en que la disponibilidad del
producto es menor que la demanda potencial hace posible que un
sector de los consumidores estén dispuestos a comprar el producto
a mayor precio.

*

De la misma manera, se establecen las condiciones para las
actividades especulativas de reventa. Cuando es posible vender
toda la producción a precios más altos que los permitidos, y
algunos productores se mantienen dentro de la legalidad, sus
productos pueden ser comprados al precio legal para ser revendidos
a los precios posibles más altos de manera informal.

Es resumen, cualquier teoría "objetiva" del valor, por el sólo hecho de
pretender ser "objetiva", no sólo no se corresponde con la realidad,
sino que además imponerla mediante control de precios implica
obstaculizar el intercambio y por lo tanto reducir la satisfacción de
las necesidades de los consumidores y productores. Pues esta imposición
no es otra cosa que pretender que los consumidores compren a un precio
mayor del que están dispuestos a pagar, o que los productores vendan a
un precio menor al que están dispuestos a aceptar por sus esfuerzos. En
cualquiera de los dos casos se elimina la condición fundamental para que
se de el intercambio: que cada uno reciba algo que valora más que lo que
da. Y la teoría subjetiva del valor no es más que eso. Pero sus
implicancias en economía son enormes.



[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]






Lun, 31 de Oct, 2005 1:30 pm

lobogris1475
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Cuando Adam Smith estableció el origen del valor de los productos del hombre en el trabajo humano necesario para producirlo, la ciencia de la economía dio un...
Martin Olveyra
lobogris1475
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3 de Nov, 2005
5:57 am
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