Se trata, en breve, de la necesidad de pensar la integridad del globo mientras
se actúa principalmente en el ámbito local...Piensa globalmente, actúa a nivel
local.
Se trata de amparar a las gentes en lugar de dejarlas expuestas a la
explotación.
. ir creando un curriculum ciudadano en una variedad de localidades a través de
una región, continente, o del globo a medida de que las redes intermunicipales
se establecen a todo lo largo y a todo lo ancho;
4. nuestros "maravillosos aparatos" sirvan para la propagación de programas
realmente eficaces, diseñados con la convicción de que para nada positivo habrá
de servir una tecnología para la cual no seamos capaces de encontrar una
programación adecuada, alerta, orientada hacia la satisfacción de las verdaderas
necesidades corporales y espirituales del ser humano.
abrirle paso a otro tipo de organización social, políticia y económica con la
capacidad inherente de ´´procesar´´ la información existente y de crear los
tipos de programas que nuestras sociedades a través del globo reclaman. Quienes
sobrevivan a lo que podría suceder en poco tiempo se verán ante la necesidad de
legislar para que las normas jurídicas protejan a la ciudadanía plenamente
dentro de un contexto ya no nacional sino supranacional: local o municipal,
regional e interregional.
nuestro desastroso talento para tergiversar imperceptiblemente las cosas,
para trastocar los objetivos, nos ha llevado a favorecer la proliferación de los
medios las computadoras - a expensas de la realización de su legítimo fin que
no es sino el de comunicar programas inteligentes.
la vida en sí, sin calificaciones, no es lo que merece el atributo de "sagrado"
sino sólo aquellos valores que hacen que la vida sea digna de vivirse: las
necesidades terrestres del cuerpo deben ser satisfechas, por supuesto, pero sólo
como uno de los medios necesarios para que los seres humanos puedan aprender a
trascenderse a sí mismos en el acto mismo de realizarse plenamente.
´´la paradoja del espíritu es que siempre tiene que recurrir a cosas materiales
para manifestarse."
Las gentes, los trabajos, los productos del trabajo, los servicios, el capital,
necesitan moverse con facilidad para que se logre la máxima utilización de
recursos, entendiéndose por la ´´máxima utilización´´ un criterio de valor
global más allá de nuestra propia generación, un criterio de calidad y no sólo
de cantidad.
De lo que se trata es de una actividad responsable más allá de las fronteras
nacionales y más allá de nuestra propia generación.
Ningún gobierno puede garantizar la felicidad de los ciudadanos, o que cada cual
realice plenamente su potencial humano: puede y debe velar, sin embargo, porque
los ciudadanos no pierdan su capacidad para organizarse y para tomar las
iniciativas necesarias con miras a que tanto las necesidades del cuerpo como las
del alma obtengan mejores probabilidades de realizarse. Esto implica ejercer
una acción del orden del timonel, diría Simone Weil,
una de las necesidades del alma es participar en actividades de interés público,
ligadas al caudal de riqueza colectiva o social, y de poder ejercer en tal
actividad una iniciativa personal.
pone de manifiesto las innumerables falacias de la noción misma de seguridad
nacional. No puede existir ninguna seguridad nacional, ni local, ni global, que
no parta de una concientizacón de las realidades que confronta nuestro planeta y
que atañen a todos por igual
Un período experimental o de transición podría comprender la posibilidad de un
carril doble para la ciudadanía que nos permitiera a cada cual ser ciudadano de
un país mientras se crea un curriculum ciudadano en una o varias comunidades
locales de ambos lados de las distintas fronteras.
Estos ciudadanos de doble carril se verían exentos de servicio militar
tradicional y aceptarían deberes conformes a la moral de un solo planeta para
todos los terrestres: nutrir varias patrias a nivel local a través de las
existentes fronteras nacionales es algo conforme tanto a las posibilidades como
a los requisitos de nuestras avanzadas tecnologías de la comunicación y de
nuestra ya bien establecida preocupación por resolver los extraordinarios
problemas de orden ecológico. Es algo que concuerda perfectamente con la
necesidad de echar raíces en varios ambientes naturales, en el sentido más
amplio sugerido por Simone Weil e, igualmente, una forma de resolver los
problemas de las etnias "minoritarias" (grupos raciales, religiosos,
lingüísticos) en muchas "naciones" o "repúblicas" cuyo esfuerzo por funcionar
como unidades desatan tensiones explosivas a cada instante. Pensar en Irlanda y
La Gran Bretaña, en la compleja cultura de México, en La Unión Soviética, en
Irak, en Israel y los palestinos, en el Canada vis à vis Quebec, España en
relación al movimiento independentista vasco etc...sin mencionar Yugoslavia o
Los Balcanes. Como no atendamos a estos problemas rápidamente, veremos más y más
países deshechos por conflictos internos de este tipo en todas partes [tal como
hemos visto y, desafortunadamente, seguimos viendo en este ´´nuevo milenio´´].
Un arreglo interino que podría aliviarnos de inmediato sería que los matrimonios
multinacionales y sus hijos pudieran mantener cuando menos la doble ciudadanía.
¡Ya dejen de separar a las familias!
En vez de quemar nuestras banderas nacionales, qué bueno que nos pusiéramos de
acuerdo para confinarlas, muy respetuosamente, a un nuevo tipo de museo dedicado
a preservar reliquias de "historia antina
el tipo de inversión que tiende a actuar de forma más dañina para la salud y
estabilidad de una comunidad es aquél definido como capital ausente o
ausentismo, ahora cada vez más un capital golondrino, que un día está y el otro
no.
Otorgarle ciudadanía municipal a un inversionista al mismo tiempo que se le
exige un compromiso con la salud física y moral de esa comunidad es algo
enteramente congruente con principios ecologistas y humanistas que propugnan la
filosofía de "lo pequeño es hermoso" (Schumacker); también lo grande puede
serlo, sin duda pero, a la hora de lidiar con las consecuencias de los
errores, generalmente los pequeños descalabros son mas fáciles de reparar que
los mayores. Una gran empresa de carácter "transnacional" podría, por su parte,
canalizar sus inversiones a través de socios pequeños arraigados en sus
comunidades, atentos a gran variedad de oportunidades que incluirían las
necesidades reales de las mismas localidades en las que los socios habrán de
residir con plenos derechos y obligaciones ciudadanas. Esa residencia podría
ser periódica o cíclica, pero en cualquier caso debe buscarse que sea auténtica
y no meramente formal; que tienda hacia la preservación y la sustentabilidad (o
sostenibilidad) de la comunidad y de sus recursos y que provea continuidad.
Considerar que el valor de la innovación, necesaria a la supervivencia, puede
resultar contraproducente si no se ve fortalecida por la continuidad.
innovaciones legales que permitan mayor flexibilidad en las formas de tenencia
de la tierra; éstas deberán tomar en cuenta un buen caudal de factores
psicológicos, económicos, sociales y culturales, que inciden sobre las prácticas
ecológicamente aceptables para que las medidas puedan tener efectos más
positivos que negativos dentro de un marco de interdependencia inevitable,
otorgándole a la localidad un margen amplio de autodeterminación deseable
orientado hacia la mayor autosuficiencia posible --sobre todo en lo que
concierne a ese factor crucial que es la alimentación (de cuerpo y alma,
podríamos añadir) y del cual depende finalmente todo lo demás. En conjunción a
esto último, extraordinarios beneficios serían nuestros como resultado de una
mayor inserción de la actividad economicamente productiva en el hogar, tal como
Simone Weil claramente intuyó (Oppression et Liberté) y tal como Toffler ha
concebido sobre la base de desarrollos más recientes que conspiran para mantener
a más gente trabajando en casa (como son la nueva tecnologia, el precio de la
gasolina, el derrame urbano con cada vez mayores distancias que cubrir, a un
costo más alto --tanto monetario como sicológico y ecológico).
Treinta años antes de la llegada del microchip, Simone Weil soñó con otra
civilización en la que el trabajo estaría organizado de forma tal que habría de
contribuir grandemente a la realización espiritual de los seres humanos, en la
que el juego de los niños no se vería divorciado de las labores diarias de los
padres sino que, por el contrario, en muchos casos podría ser parte de
actividades mutuamente enriquecedoras, actividades que apoyarían la adquisición
de los conocimientos más urgentes: jubilosas, productivas, compensadoras. Parte
de lo que Illich denomina la ´´sociedad convivial´´. Imaginó un modo de
producción que descentralizaría a la industria y que la pondría una vez más en
el campo bajo forma de miles de esfuerzos cooperativos de escala reducida
recombinando el hogar con el taller en una más estrecha asociación con la
naturaleza : una empresa confeccionada a la escala humana, ahorrativa, cuidadosa
de la sustentabilidad en todo sentido, restablecedora del nexo que, de tantas
formas, ha sido roto entre productores y consumidores.
Tal como sucede con las semillas de la agricultura, las lenguas contienen la
memoria acumulada de milenios de experiencias, de conocimiento es decir, del
poder de adaptación a nuevas circunstancias. El valiosísimo conocimiento de
pueblos que han estudiado la naturaleza, que la han escuchado, y que comprenden
y tienen nombres para el uso terapéutico de miles de plantas, desaparece junto
con ellos; pero, no es necesario que los grupos étnicos desaparezcan del todo:
basta con que abandonen su lengua a favor de otra para que el conocimiento
acumulado durante cientos de generaciones se evapore en poco tiempo. Tal cual
sucede con los bancos genéticos destruidos como resultado de concentrarse la
agricultura en tan sólo unas cuantas supersemillas, trozos importantes de la
memoria de nuestra especie pueden desaparecer junto con los "bancos fonémicos"
gracias a los cuales logramos codificar y comunicar nuestro conocimiento de la
naturaleza a través del planeta. Más que una simple analogía, entre estos dos
tipos de reservas, vemos que existe en verdad una profunda interdependencia.
El futuro de nuestra adaptabilidad como especie requiere de un mayor respeto por
la diversidad: es necesario establecer puentes entre las distintas islas de
nuestra diversidad, en vez de permitir que una única, sólida e idéntica masa de
tierra inerme se convierta en nuestro patrimonio común.
Nuestro linaje tiene que ser considerado no tanto como un asunto de "orgullo"
sino como un componente importante de la propia habilidad para sobrevivir física
como espiritualmente, indisolublemente ligado al instinto de autopreservación,
así que la continuidad pueda ser mantenida como parte de nuestra estrategia de
supervivencia y de cohesión psíquica y familiar a través de las generaciones y
de las fronteras nacionales de hoy.
Son los partidos políticos los que corrompen el diálogo (o la libre circulacion
de las ideas) para convertirlo en ´´debate´´ (la forzada, insalubre
confrontacion de las ideas).
del sistema de división de poderes de las tres ramas del gobierno que es lo
que, real y verdaderamente, podría ser considerado el principal baluarte de un
sistema de gobierno democrático digno de su nombre (baluarte que Simona Weil
defendió como lo más prometedor del sistema democrático).
"la voluntad del pueblo" podría realmente ejercerse resulta algo mucho más
difícil (y para algunos, mucho más peligroso); en la medida, sin embargo, en
que esa noción tan vaga pueda querer decir algo, lo más probable es que se
refiera ante todo al sentimiento de justicia y de verdad que es susceptible de
aparecer en la vida pública sólo en ausencia de una pasión pública, o de
apasionamientos promovidos en el seno de las masas por los partidos políticos
para su propia, deshonesta ganancia.
En esencia, pues, una democracia digna de su nombre no se definiría por el
número de partidos que compiten para confundir los asuntos sino por cuánta gente
puede participar en un vasto, complejo sistema de toma de decisiones desde abajo
para arriba y en ausencia de "pasión pública" creada alrededor de algún asunto
(o noasunto) con la intención de mantener en el poder a ciertos grupos cuyos
intereses poco tienen que ver con el bienestar de la humanidad o con el "bien
público".
Dejaría el mayor número posible de decisiones en manos de los que tienen que
vivir con sus consecuencias, cosa que sólo se logra mediante una
descentralización real y efectiva,
Usaría, además, la tecnología de vanguardia para permitirle a las masas,
prácticamente iletradas, expresarse de forma efectiva sobre los asuntos que más
directamente les incumbe así que puedan proteger sus intereses.
* * *
BERRY, Wendell: de HOME ECONOMICS : FOURTEEN ESSAYS, N Point Press, San
Francisco, 1987. Traducción y condensación de S.M. Valls.
"Seis falacias sobre la agricultura".
1. " Que la agricultura puede ser entendida y manejada como si fuera una
industria."
"La economía de la industria. . . dedicada a la extracción : toma, hace,
usa, y tira; progresa . . . del agotamiento a la polución. La agricultura . . .
pertenece por derecho a una economía de reposición, que toma, hace, usa y
restituye."
2. "Que una economía agrícola sensata pueda basarse en los requisitos de un
mercado de exportación."
"La agricultura comercial jamás debe ser separada de la agricultura de
subsistencia; la familia campesina debe vivir de su predio. . . A todos los
niveles del sistema agrícola, el principio de la subsistencia debe entrar en
operación."
3. "Que el mercado libre pueda preservar a la agricultura."
"el libre juego de las fuerzas económicas- no es bueno para la agricultura
porque no es capaz de asignarle un valor a las cosas de las cuales está
necesitada la agricultura. ...
"...la productividad agrícola carece de relación directa o estable con el
valor..."
"El `mercado libre' es un darwinismo económico . . . justifica la pobreza
del pobre con la riqueza del rico".
Dos leyes humanas de la economía, muy distintas de las leyes que gobiernan el
"mercado libre" (inhumanas y poco naturales):
A. El dinero no debe mentir sobre el valor.
B. Debe existir un balance decente entre lo que la gente gana y lo que paga,
y esto no se puede lograr sino por medio del control de la producción. Cuando
los campesinos tienen que vender en un mercado deprimido y comprar en un mercado
inflado, esto significa la muerte de los campesinos, la muerte de las
comunidades rurales, la muerte de la tierra, y (en términos urbanos) la muerte
de la alimentación.
4. "Que la productividad basta como criterio de excelencia en la producción."
El criterio de productividad no nos permite ver que la continuidad tiene valor.
5. "Que existen demasiados agricultores."
6. "Que la mano de obra es una mala cosa."
* * *
SIMONE WEIL, "LA PERSONA Y LO SAGRADO"
En el fondo del corazón del ser humano, desde la más remota infancia hasta la
tumba, existe algo que a pesar de toda la experiencia de crímenes cometidos,
sufridos y observados, espera invenciblemente que se le haga bien y no mal. Es
eso ante todo lo que es sagrado en cada ser humano.
El bien es la única fuente de lo sagrado. Lo único sagrado es el bien y lo
que es relativo al bien. [.]
Con la excepción de la inteligencia, la única facultad humana verdaderamente
interesada en la libertad de expresión pública es aquella parte del corazón que
grita contra el mal. Pero como no sabe expresarse, la libertad es poca cosa para
ella.
Es necesario que la educación pública sea tal que provea, lo más posible, modos
de expresión.
Luego, se necesita un régimen para la expresión pública de las opiniones que
esté definido menos por la libertad que por una atmósfera de silencio y de
atención en la que ese grito débil y torpe pueda dejarse escuchar. Hace falta,
en fin, un sistema de instituciones que pongan en las funciones de mando, todo
lo más posible, a seres capaces y deseosos de escucharlo y de comprenderlo.
El pasaje hacia lo impersonal no se opera sino mediante una atención de rara
calidad que no es posible sino en la soledad. No solamente la soledad de hecho,
sino la soledad moral. Jamás se opera en aquél que se piensa a sí mismo como
miembro de una colectividad, como parte de un "nosotros".
Lo personal se contrapone a lo impersonal, pero hay pasaje de lo uno a lo
otro. Mientras que no hay pasaje de lo colectivo a lo impersonal. Es necesario
primero que una colectividad se disuelva en personas separadas para que la
entrada en lo impersonal sea posible.
No solamente la colectividad es ajena a lo sagrado, sino que confunde al
proveer una falsa imitación de lo sagrado.
El error que atribuye a la colectividad un carácter sagrado es la
idolatría; es en todos los tiempos, en cada país, el crimen más común.
Al estar la persona sumisa de hecho, y por la naturaleza misma de las cosas,
a lo colectivo, no existe derecho natural en relación con ella.
El ser humano no escapa a lo colectivo sino elevándose por encima de lo
personal para penetrar en lo impersonal. En ese momento hay algo en él, una
parcela de su alma, sobre la cual nada de lo colectivo puede tener control.
Si puede arraigarse en el bien impersonal, es decir, hacerse capaz de tomar de
él un grado de energía, se pone en posición, cada vez que piense tener la
obligación de ello, de dirigir contra no importa cuál colectividad, sin apoyarse
sobre ninguna otra, una fuerza pequeña, sin lugar a duda, pero real.
Cada ser que ha penetrado en el ámbito de lo impersonal encuentra en él
una responsabilidad hacia todos los seres humanos: la de proteger en ellos, no
a la persona, sino todo lo que la persona recubre de frágiles posibilidades de
pasaje a lo impersonal.
Las relaciones entre la colectividad y la persona deben ser establecidas
con el único objeto de echar a un lado lo que es susceptible de impedir el
crecimiento y la germinación misteriosa de la parte impersonal del alma. Por
ello es necesario que haya alrededor de cada persona suficiente espacio, un
grado de libre disposición del tiempo, posibilidades para el paso hacia grados
de atención cada vez más elevados, soledad, silencio.
Es necesario además que ésta se encuentre rodeada de calor humano para que la
angustia no la obligue a ahogarse en lo colectivo.
Si el bien es así, parecería difícil ir más lejos en la dirección del mal
de lo que lo ha hecho la sociedad moderna, aun la democrática.
El ser humano necesita silencio cálido, reconfortante: en lugar de ese silencio,
se le ofrece un tumulto gélido.
Pero la categoría de hombres que formulan las reivindicaciones en todas las
cosas, los que tienen el monopolio de la lengua, es una categoría de
privilegiados.
Muchas de las verdades indispensables y que salvarían a los hombres no son
dichas por una causa de este tipo; quienes podrían decirlas no pueden
formularlas, quienes podrían formularlas no pueden decirlas. El remedio para
este mal sería uno de los problemas más urgentes de una verdadera política.
Poner en la boca de los infelices palabras que pertenecen a la región
intermedia de los valores, tales como democracia, derecho o persona, equivale a
hacerles un regalo que no es susceptible de aportarles ningún bien y que les
causa inevitablemente mucho mal.
Tales nociones no tienen su lugar en el cielo, sino que se encuentran
suspendidas en los aires, y por la misma razón son incapaces de morder la
tierra.
Sola la luz que cae continuamente del cielo provee a un árbol la energía
necesaria para echar las raíces más profundas en la tierra. El árbol en verdad
está arraigado en el cielo.
El lenguaje, aún en el ser que en apariencia calla, es siempre lo que formula
las opiniones. La facultad natural que llamamos inteligencia es relativa a las
opiniones y al lenguaje. El lenguaje enuncia las relaciones. Pero enuncia poco,
porque se desarrolla en el tiempo. Si es confuso, vago, poco riguroso, sin
orden, si la mente que lo enuncia o que lo escucha tiene una débil capacidad de
guardar un pensamiento presente en ella, entonces se encuentra vacío, o casi, de
todo contenido real de relaciones. Si es perfectamente claro, preciso, riguroso,
ordenado; si es dirigido, una vez concebido un pensamiento, a una mente capaz de
guardar lo presente mientras que se concibe otro, guardando esos dos presentes
mientras que un tercero.y así sucesivamente; en este caso, el lenguaje puede ser
relativamente rico en relaciones.
El idiota del pueblo se encuentra tan cerca de la verdad como un niño prodigio.
Tanto el uno como el otro está separado de ella por una muralla. No se entra en
la verdad sin haber pasado por el propio aniquilamiento; sin haber pasado un
largo rato en una extrema y total humillación.
Escuchar a alguien, es ponerse en su lugar mientras habla.
El espíritu de justicia y el espíritu de verdad no son sino una especial forma
de la atención, que es puro amor.
Justicia, verdad, belleza son hermanas aliadas. Con tres palabras tan
hermosas no hay necesidad de irse a buscar otras.
La justicia consiste en velar porque no se le haga mal a los seres humanos. Se
le hace mal a un ser humano cuando éste en su interior grita: "¿Por qué es que
me hacen daño?". [.]
El otro grito que a menudo se oye: "¿Por qué el otro tiene más que yo?"
está ligado al derecho. Hay que aprender a distinguir estos dos gritos y hacer
callar al segundo lo más que se pueda, con la ayuda de un código, tribunales
ordinarios y la política. Para formar mentes capaces de resolver los problemas
situados en este ámbito, basta con la Escuela de Derecho.
Pero el grito: "¿Por qué me hacen daño?" plantea problemas muy distintos,
para los que es indispensable el espíritu de verdad, de justicia, de amor.
Preservar la justicia, proteger a los hombres de todo mal, es primero
impedir que se les haga mal. Para aquéllos a quienes se les ha hecho mal, es
borrar de ellos las consecuencias materiales, poner a las víctimas en una
situación en la que la herida, si ésta no ha penetrado demasiado profundamente,
sea curada naturalmente por el bienestar. Pero para aquéllos en los que la
herida ha destrozado al alma entera, es además y sobretodo calmar la sed dándole
a beber de un bien perfectamente puro.
El castigo es tan sólo un procedimiento para aportarles bien puro a hombres que
no lo desean; el arte de castigar es el arte de despertar en los criminales el
deseo del bien puro por medio del dolor o, incluso, de la muerte.
Pero hemos perdido hasta la noción del castigo. Ya no sabemos en qué consiste
hacer un bien. Para nosotros concluye con el acto de infligir el mal. Es por eso
que en la sociedad moderna sólo una cosa resulta más terrible aún que el crimen,
y esto es la justicia represiva.
Por encima de las instituciones destinadas a proteger el derecho, las
personas, las libertades democráticas, hay que inventar otras destinadas a
discernir y a abolir todo lo que, en la vida contemporánea, aplasta a las almas
bajo la injusticia, la mentira y la fealdad.
Hay que inventarlas porque son desconocidas y es imposible dudar que sean
indispensables.
NOTAS SOBRE LA SUPRESIÓN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS
Pero primero es necesario reconocer cuál es el criterio del bien.
No puede ser sino la verdad, la justicia, y, en segundo lugar, la utilidad
pública.
La democracia, el poder del mayor número, no son bienes. Son medios con miras
al bien, estimados eficaces con o sin razón.
La verdad es una. La justicia es una. Los errores, las injusticias son
indefinidamente variables. Así los seres humanos convergen en lo justo y
verdadero, mientras que la mentira y el crimen los hace indefinidamente
separarse.
Sólo el bien es un fin. Todo lo que pertenece al ámbito de los hechos es de la
categoría de los medios. Pero el pensamiento colectivo es incapaz de elevarse
por encima del ámbito de los hechos.
Es deseando la verdad en el vacío y sin intentar adivinar por adelantado el
contenido, que se recibe la luz. En ello consiste el mecanismo entero de la
atención.
"Un partido político es una maquinaria para la fabricación de pasión colectiva..
. . Un partido político es una organización construida para ejercer una presión
colectiva sobre el pensamiento de cada uno de los seres humanos que son sus
miembros.. . .´El primer fin y, en último análisis, el único fin de todo partido
político es su propio crecimiento, y esto sin límite alguno. Debido a este
triple carácter, todo partido es totalitario en germen y en aspiración. Si no
lo es de hecho es solamente porque los que lo rodean no lo son menos que
él.[...] El tercero es un caso particular del fenómeno que se produce siempre
que lo colectivo domina a los seres pensantes. Se trata de la inversión de la
relación entre el fin y los medios. Donde quiera, sin excepción, todas las
cosas generalmente consideradas como fines, por naturaleza, por definición, por
su esencia y de la forma más evidente, son tan solo medios [...] Dinero, poder,
estado, grandeza nacional, producción económica, diplomas universitarios, y
muchas cosas más... Solo el bien es un fin." [Nota sobre la supresión de los
partidos políticos, pp. 6163 de Profesión de fe].
La supresión de los partidos sería un bien casi puro. Es eminentemente
legítimo en principio y no parece susceptible prácticamente sino de buenos
efectos.
Los candidatos no les dirán a los electores: "Tengo tal etiqueta" --lo cual
prácticamente no informa de nada al público sobre su actitud en relación a
problemas concretos-- sino: "Pienso tal y tal cosa en relación con tal y tal
gran problema."
Los elegidos se asociarán y disociarán según el juego natural y movido de las
afinidades. Puedo muy bien estar de acuerdo con Sr@ A. sobre la colonización
y en desacuerdo con él/la sobre la propiedad campesina; e inversamente para Sr@
B. Si se habla de colonización, iré, antes de la sesión, a platicar un poco con
Sr@ A; si se habla de propiedad campesina, con Sr@ B.
SOBRE EL TRABAJO. EN "LA PERSONA Y LO SAGRADO"
El trabajo físico, aunque sea doloroso, no es en sí una degradación. No es
el arte, no es la ciencia, pero es otra cosa que tiene un valor absolutamente
igual al del arte y al de la ciencia. Puesto que procura una posibilidad similar
para ganar acceso a una forma impersonal de la atención. [.]
Exactamente en la misma medida que el arte y la ciencia, el trabajo físico,
aunque de forma distinta, provee cierto contacto con la realidad, con la verdad,
con la belleza de este universo y con la eterna sabiduría que constituye su
ordenamiento.
Es por esto que envilecer el trabajo es un sacrilegio en el mismo sentido en
que pisotear una ostia es un sacrilegio.
SIMONE WEIL. (Paris 1909Kent,Inglaterra, 1943)
Enumeración de las obligaciones hacia el ser humano.
[De su "Estudio para una declaración de las obligaciones hacia el ser humano,"
subtítulo de L'ENRACINEMENT, reeditado al final de los noventa por editorial la
Trotta de Madrid. Gallimard ya editó su obra completa. Ver texto completo en
SIMONE WEIL, PROFESIóN DE FE, #73, Colección Molinos de Viento, UAM, Mexico,
1990].
Explicación preliminar: Para Simone Weil el respeto que se le debe a los
seres humanos depende de un punto que habita en cada cual y que pertenece al
reino de lo impersonal, la forma preferida por ella para referirse a Dios. Ese
punto conlleva el peso de lo que es al mismo tiempo "infinitamente pequeño mas
transfinitamente grande" la forma específica de la acción divina, único modo
que Dios se permite a sí mismo de intervenir en los asuntos humanos siendo que
su amor le hace retraerse de la omnipotencia con tal de que dispongamos de
libertad para reciprocarle; así es cómo la libertad aparece como condición
necesaria para que el amor, la verdad y la justicia florezcan esos fines
asimilables al bien, que es "Dios", y que no deben ser confundidos con los
medios. (Vamos a estar lidiando, en efecto, con el problema casi siempre
ignorado de la confusión entre medios y fines --en lugar de con el problema más
generalmente considerado de los fines como justificación de los medios.)
Subraya la importancia central de desarrollar la atención como preocupación
principal de la escolaridad. Es ésta la facultad que permite a los seres
humanos trascender radicalmente las relaciones de fuerza que ejercen su dominio
sobre el reino de este mundo, donde adoramos con creces a la Gran Bestia (de la
que hablaba Platón) bajo la forma del estado nuestro falso dios (se le asemeja
en que, siendo nosotros mismos, es mucho más que nosotros también).
Merecemos respeto gracias a ese punto impersonal que une a cada uno de
nosotros con el verdadero Dios. Pero la única forma de demostrar ese respeto es
mediante actos que tienen como objeto el bienestar, físico y espiritual, de la
persona humana. Ese respeto hacia el elemento impersonal en cada cual busca
crear condiciones que mejoren las posibilidades de las personas de enraizarse en
este mundo, de forma tal, que el ser pueda satisfacer sus aspiraciones hacia la
justicia, la verdad, el amor, y la belleza.
Lo que más atrae en este pensamiento de ella es esto: que a pesar de que,
paradójicamente, el desarraigo puede igualmente otorgarle a los seres humanos
las experiencias que le permitirán "decrearse" hasta aquel punto en el cual el
alma se ve sustraída a las fuerzas de la gravedad para acceder a la comunión en
Dios, nuestras obligaciones hacia nosotros mismos y hacia los demás exigen el
compromiso de ayudarnos los unos a los otros a trascender nuestras limitaciones
como criaturas por medio de la contemplación jubilosa de la belleza de este
mundo; por medio de un trabajo amoroso y cargado de sentido que nos ayude a
arraigarnos en una variedad de ambientes acogedores capaces de llevarnos a
establecer el nexo "entre Dios y Dios" entre Dios y el elemento impersonal
que habita en cada cual: a conocer, la gracia.
LAS OBLIGACIONES, dice Simone Weil, se basan en "LAS NECESIDADES TERRESTRES DEL
CUERPO Y DEL ALMA". (Ver pp. 5660, Profesión de fe.)
"El cuerpo humano tiene sobre todo necesidad de alimento, de calor, de sueño, de
higiene, de reposo, de ejercicio, de aire puro."
Ni más ni menos y así de sencillo. Sin embargo, las del alma resultan algo más
complejas e incluso casi siempre más difíciles de suplir. Así:
"Las necesidades del alma pueden en su mayor parte ser ordenadas por parejas que
se hacen equilibrio y se complementan.":
". . .necesidad de igualdad y de jerarquía."
[Apunta que lo que ofende la aspiración hacia la igualdad no es la existencia de
jerarquías en sí, sino de jerarquías ilegítimas; en otro lugar explica que
cuando un ser humano ocupa el justo lugar que le corresponde, es en su lugar
por muy insignificante que pueda ser el mismo fuente de justicia y de
armonía, de balance. Por supuesto que cada ser forma parte de muchas jerarquías
distintas según la(s) sociedad(es) a la(s) que pertenece: lo importante es que
en cada caso se encuentre justo en el lugar que le corresponde de acuerdo a las
tareas a desempeñar. Pienso que la repugnancia de muchos espíritus libertarios
ante la idea de jerarquización, como se detecta en Toffler, por ejemplo, es el
resultado de una falta de percepción clara de esta verdad que resulta obvia tan
pronto ha sido enunciada; nuestro problema no es que las jerarquías resulten
inevitables, en muchos terrenos de la actividad humana, sino el hecho de que las
maneras en que nos desempeñamos a la hora de distribuir las responsabilidades
resulten tan inapropiadas. Las jerarquías ilegítimas, sólo contempladas en la
especie humana -habría que ver por qué-son las que le dan mala fama a la idea de
la jerarquía en sí que es algo que ocurre en las demás especies de forma natural
y que siempre es legítima. Atribuyo la situación que vivimos de vernos
gobernados en casi todos los ordenes por medio de jerarquías ilegítimas a las
infinitas posibilidades de la mentira, que es sobre todo asunto de palabras y de
un uso deshonesto, mañoso de las mismas.]
". . . de obediencia consentida y de libertad."
[El alma acepta la obediencia cuando la autoridad es legítima, lo cual no es
posible cuando el gobierno resulta de un golpe de estado ni en relación a un
orden económico fundado sobre el dinero. Limitantes legítimas de la libertad.
Así, no habrá orden posible fuera del contexto del respeto a un derecho
legítimamente establecido, que se reconoce como tal.]
". . . de verdad y de libertad de expresión."
[Advierte contra la propaganda y los venenos en el campo del pensamiento pero
insiste sobre la necesidad de crear espacios en los que el pensamiento pueda
desarrollarse sin que ninguna autoridad la limite.]
". . .de soledad e intimidad; por otro lado, vida social." [Sin
comentario.]
". . .de propiedad personal y colectiva´´.
[Hace una distinción entre el dinero y "objetos concretos tales como ´´ casa,
campo, muebles, utensilios, que el alma contempla como una prolongación de sí
misma y de su cuerpo." Bochornosa como la esclavitud resulta que existan
quienes no tienen acceso ni a un tipo ni otro de propiedad, pública o privada.]
". . .de castigo y de honor."
[El castigo es la "reintegración en el bien" y debe ser infligido de forma tal
que el ser reconozca su justicia, tras lo cual la honorabilidad de la persona
debe ser plenamente restituida.]
". . .de participación disciplinada en una tarea común de utilidad pública y .
. .de iniciativa personal en esa participación."
[Donde el orden y la justicia, como siempre, se ven servidos por el simple hecho
de que cada cual, dentro de las distintas jerarquías en las que se mueve, ocupe
el lugar que legítimamente le corresponde según sus dotes.]
". . .de seguridad y riesgo."
[Si bien el aguijón de la necesidad oprime, es necesario, para un balance
natural de la persona, cierto elemento de riesgo, siempre y cuando no se haga
necesario vivir sometido al pánico ontológico de verse con el vacío bajo los
pies: la ausencia de toda seguridad es otro de los grandes males del alma.]
"El alma humana necesita por encima de todo sentirse arraigada en varios
ambientes naturales y comunicarse con el universo a través de ellos. . .´´La
patria, los ambientes definidos por la lengua, por la cultura, por un pasado
histórico común, por la profesión, la localidad, son ejemplos de ambientes
naturales.. . .´´Es criminal todo lo que tenga por efecto desarraigar a un ser
humano o impedirle que pueda echar raíces."
[Estos ambientes naturales, como se constata a diario y como ella demostró
--sobre todo al hacer el inventario de los dones de la civilización cátara,
arrasada por los principados del norte de Francia en connivencia con el papado:
tan pronto los cátaros se negaran a pagar impuestos y a darle su diezmo a la
iglesia de Roma, ésta se alió a los principados del norte para acabar con la
resistencia cátara--tales ambientes, muy específicos y sui generis, poco tienen
que ver con el espíritu de conquista de la pujante nación estado que le
sustituye a lo concreto, tangible del lugar, una cierto número de abstracciones
muy manipulables para los efectos de la propaganda y de la coerción.]
Sitios
www.prodiversitas.bioetica.org/des21.htm
www.SolariGideon.com
www.ivanillich.org
www.institutosimoneweil.net
[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]