Notas sobre la economía de la necesidad y economía mercantil.
Bernardo González, ALCONA
Sobre el concepto de Economía Social y Solidaria.
Con el propósito de ganar fuerza en nuestra identidad, el concepto
mismo de economía social y solidaria nos conduce a una dualidad que
conviene intentar definir en alguna forma; o mejor de muchas formas,
toda vez que estos conceptos se están construyendo a partir de
diferentes fuentes teóricas o doctrinales, e incluso geográficas, y
de diferentes experiencias prácticas. Evidentemente las presentes
notas no son un ejercicio académico y por tanto no son exhaustivo.
Por economía entendemos al conjunto de actividades encaminada a
producir satisfactores del estómago, la mente y la reproducción
(individual, social y de la producción), en razón de lo cual se
lleva a cabo un proceso de intercambio entre diferentes agentes o
actores, antiguamente vecinos, hoy de diferentes lugares
territoriales, merced al crecimiento de la población y la ampliación
del propio intercambio, quienes finalmente los consumen (lógica de
las necesidades). Etimológicamente se entiende por ciencia económica
a la disciplina encaminada a estudiar el mejor aprovechamiento de
los recursos escasos.
En los actuales tiempos neoliberales (pero no sólo ahora)
generalmente se confunde a la economía con la crematística; es
decir, con una actividad orientada exclusivamente a producir o
incrementar la riqueza (lógica mercantil): el concepto de economía
social y solidaria con el que nos identificamos no es este último,
es decir, el de la producción de riqueza, sino el de la producción y
el consumo para satisfacer necesidades sociales.
Por sector social o de economía solidaria en nuestra realidad
mexicana nos referimos en primer lugar de manera genérica a la
actividad económica del llamado sector social definido por el
artículo 25 constitucional. El sector social, se refiere a los que
trabajan bajo alguna modalidad de forma asociativa, comunitaria,
colectiva, cooperativa. Sin embargo, pensamos que dentro del sector
social también debemos incluir a los que trabajan por cuenta propia,
de manera individual o familiar, ya sea formal o informalmente.
El social es el sector más desfavorecido con las políticas
neoliberales aplicadas desde la década de los ochentas. Ha recibido
los mayores impactos negativos y prácticamente ninguno de los
impactos positivos. Económicamente no es el que más aporta al PIB,
porque en el contexto de la economía neoliberal y globalizada los
que más aportan al PIB son los que están conectados con los
circuitos de intercambio global, hacia la exportación y son los
ganadores netos del proceso de apertura indiscriminada; pero en
cambio el sector social es el que más población tiene; con la
característica de ser el sector que proporcionalmente menor ingreso
de PIB recibe; es decir, nos referimos a las comunidades indígenas,
el campesinado pobre y medio, los pequeños y medianos productores/as
individuales o asociativos del campo o la ciudad, las cooperativas,
los obreros/as, los/as trabajadores/as por cuenta propia. Por tanto,
la concentración y la exclusión son rasgos característicos del
modelo económico vigente; esto es: mientras el 10 % más rico de la
población concentra el 60% de la riqueza, el 90% de la población
apenas accede al 40%
No es posible identificar por el momento con claridad qué es, cómo
es, dónde está, cuánto produce, qué importancia relativa tiene cada
forma de organización de la economía social en cada entidad
federativa y por sector económico. Es decir, la información sobre el
desempeño actual del llamado sector social de la economía en México
es limitado y cuando existe información es parcial, como el caso de
la producción campesina. Es necesario organizar información o cuanto
menos adelantar hipótesis sobre el peso económico del sector social
y solidario, su localización espacial y sectorial, sus rangos (menor-
mayor), sus articulaciones y entrelazamientos, et.
El asunto de la definición conceptual y el dimensionamiento
macroeconómico del sector social, es algo que evidentemente sigue
pendiente en México. No se trata de mera curiosidad, es una
necesidad vital saber las características que tiene el sector social
para poder diseñar de manera certera y objetiva estrategias propias
encaminadas a su fortalecimiento y para generar alternativas de
políticas públicas.
Desde nuestro punto de vista el sector social incluye a la clase
trabajadora, quien en su comportamiento social se desempeña como
comprador/ra, por ser asalariada y recibir un ingreso a cambio de su
trabajo que transforma en consumo y de esa forma se vincula
económicamente con el resto del sector social. Sin embargo, en los
circuitos de producción y consumo, ellos se encuentran determinados
por el capital y no pueden tener un comportamiento económico
realmente autónomo. Además de que las formas de consumo de la clase
obrera mexicana, sobre todo en la mega área de la ciudad de México,
está muy influido por el peso de la publicidad y la propaganda, con
comportamientos de temporada y de modas, no de ciclo económico, como
resulta con las actividades económicas en el campo.
Por otra parte, pensamos necesario incorporar el concepto de
economía popular en nuestras definiciones porque tienen un carácter
más íde clase"; pero en la práctica es similar al concepto de
economía social. Por Economía Popular se puede entender la
movilización y activación económica del mundo de los pobres, en
búsqueda de solución autónoma a sus propias necesidades y carencias
Tipología de la economía popular:
Empresas asociativas (Organizaciones Económicas Populares, OEP)
Micro empresas
Iniciativas individuales
Soluciones asistenciales
Actividades ilegales
Niveles de la economía popular:
- Nivel de sobrevivencia: la actividad que permite apenas la
satisfacción de necesidades básicas en términos de simple
sobrevivencia fisiológica (por tanto, en condiciones de
subnutrición, insalubridad, viviendas precarias y de emergencia,
etc.)
- Nivel de subsistencia. la actividad permite la satisfacción de
necesidades básicas pero no hace posible ninguna forma de
acumulación y crecimiento
- Nivel de crecimiento: cuando las personas logran a través de la
actividad económica un progresivo mejoramiento en su calidad de
vida, valoran ciertos aspectos especiales de lo que hacen (libertad,
autogestión, etc.) o adicionan actividades culturales y de
capacitación que las potencian y les abren mejores posibilidades de
éxito.
La economía popular empobrecida se hace cargo de su propia
sobrevivencia, y escala paulatinamente una integración asociativa y
autogestionaria.
La contradicción entre el capital y el trabajo ya no transita
exclusivamente por las antiguas relaciones obrero-patronales, sino
que intenta con la globalización una nueva competencia, esta vez
entre empresarios/productores globalizados y empresarios/productores
excluidos.
La economía popular sólo puede resistir, a cambio de competir con el
régimen de producción y distribución capitalista globalizado, a
través de un recorrido asociativo y autogestionario. Con ello
queremos significar una realidad inexorable, la coexistencia entre
una lógica económica basada en las necesidades y otra lógica
económica basada en el mercado.
Entendemos por autogestión la gestión democrática o colectiva de los
recursos por parte de los productores directos y en función de sus
intereses y necesidades. Y entendemos por asociatividad, la unión de
esfuerzos por parte de las unidades autónomas y organizados para
beneficio común de los participantes.
En la economía popular la acumulación y la ganancia se convierten en
un medio y el trabajo un fin (el trabajo desenajenado), a diferencia
del capitalismo donde la acumulación, el excedente o la ganancia,
son el fin principal, y el trabajo y la explotación el medio para
conseguirlo. De esta forma, en el marco de la economía social y
solidaria, los bienes y servicios son consumidos por el trabajo y en
función del trabajo, y no producidos o consumidos por el capital y
en función del capital.
Sobre dos circuitos: "satisfacer las necesidades" - "producir
excedentes y acumular"
En economía podemos encontrar dos circuitos: uno encaminado a
satisfacer las necesidades y otro encaminado a producir excedentes y
acumular. El primero, el de las necesidades, generalmente tiene un
lógica de reproducción simple; la producción de autoconsumo; la
producción para satisfacer las necesidades vitales de quien produce,
su familia o la comunidad; se produce para satisfacer las
necesidades humanas y las necesidades de la reproducción de las
condiciones de la producción; los excedentes se intercambian por los
excedentes de otros productores o comunidades que no se tienen
capacidad de producir por sí mismos. El otro circuito económico en
donde la finalidad no es satisfacer necesidades, sino producir
excedentes y ganancias a través de la producción de bienes
orientados al mercado.
La lógica de uno no es la del otro: cuando la actividad económica
está encaminada a satisfacer necesidades se produce de manera más
racional, aprovechando capacidades existentes y cuidando los
recursos naturales; la lógica mercantil tienen como fin la ganancia
y tiende a producir excesivamente, por encima de las necesidades,
creando por tanto desajustes, desequilibrios, en el mercado y en los
recursos naturales.
Sobre la actual globalización y su crisis total.
Nos encontramos históricamente viviendo la fase superior del
imperialismo capitalista, es decir, la globalización; el capitalismo
ha nacido y se ha desarrollado a partir de ciclos y crisis; vivimos
hoy la peor de todas las crisis; la más aguda y la más extensa; la
última crisis dura ya treinta años y tiene un dimensión planetaria;
su última fase abarca ya cuatro años; muestra de ello son los
quebrantos en varios países asiáticos, incluyendo Japón, que
disminuyeron sensiblemente su ritmo de crecimiento; los elevados
índices de desempleo; la caída sistemática de los precios de las
materias primas y los alimentos; la caída de los precios de muchos
bienes de producción e inversión; la debilidad de las bolsas de
valores del mundo; el surgimiento de situaciones extremas como el
caso de Argentina; la situación financiera calamitosa de gran
cantidad de trasnacionales, principalmente norteamericana y,
finalmente, la guerra.
La crisis es total: abarca lo económico, lo social, lo político y lo
ecológico; por ello se configura un escenario extremo; el
capitalismo mundial ya no puede y la sociedad mundial ya no quiere
seguir padeciendo los efectos indeseables de una crisis que no tiene
solución verdadera y de largo plazo.
En México la crisis ha sido persistente y con tendencias al
crecimiento y la agudización; el modelo neoliberal y las políticas
de su inspiración que han sido aplicadas, han tenido consecuencias e
impactos evidentes para la población en general, pero
particularmente para la economía social, popular y solidaria; las
tendencias adversas de mediano plazo (20 años) se han incrementado
en los últimos cuatro (desaparición de unidades productivas,
desarticulación de las cadenas productivas, debilitamiento del
mercado interno, caída de los precios de las materias primas y los
alimentos, desaparición de fondos e instituciones gubernamentales
encaminadas a fomentar al sector social, vaciamiento del campo e
incremento de la migración, agotamiento de suelos, contaminación y
agotamiento de fuentes y cuerpos de agua, deforestación creciente,
disminución de la capacidad adquisitiva del ingreso, quiebre de la
banca, incremento de la deuda externa, devaluación sistemática de la
moneda, etc.) .
Sobre dos ámbitos: el micro y el macro.
Finalmente queremos establecer dos ámbitos de desempeño de la
economía social y solidaria: el micro y el macro. El micro abarca a
los individuos, sus unidades familiares, las unidades económicas
colectivas asociativas, cooperativas y comunitarias locales o
territoriales, es decir, el ámbito local. Por macro nos referimos
desde el ámbito municipal hasta el estatal, el nacional y el
internacional. En los dos son decisivas las políticas públicas, que
tienen un carácter macro (políticas comerciales y de inversión,
gasto público, tipo de cambio, política de empleo y salarios, etc.);
sin embargo, en términos del fortalecimiento de las unidades
económicas del sector social y solidario, las estrategias y
políticas son más de carácter micro (la organización, la eficiencia,
los precios, etc.).
En el nivel macro, a la economía social y solidaria le interesa
discutir el proyecto de país; el marco legal e institucional, las
estrategias globales que favorecen a las trasnacionales
principalmente, el uso y abuso de los recursos naturales, los planes
de integración (TLC y PPP), el nivel y carácter de la crisis; en el
nivel micro, a la economía social y solidaria le interesa discutir y
conocer la integración, las articulaciones, las redes, las
experiencias exitosa y los fracasos.
Algunas estrategias para discusión:
Fortalecimiento de la autonomía: búsqueda de formas que permitan
disminuir la dependencia de gobierno y de los circuitos económicos
meramente mercantiles.
Fortalecimiento de la integración horizontal y vertical autónoma
(encadenamientos económicos)
Fortalecimiento de ejes articuladores (experiencias exitosas) o
polos de desarrollo.
Definición de estrategias que permiten articular la lógica de las
necesidades con la lógica mercantil.
Fortalecer las. formas cooperativas que son las más inmediatas y
oportunas para organizar proceso y articulaciones de economía
solidaria.
Fortalecer las experiencias de los mercados intercooperativos y/o
intersociales.
Fortalecimiento de las capacidades de asistencia técnica,
organización, capacitación y estudios, en clave social y solidaria.