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SOJA ASESINA (x el Genetista Ing. Alberto Lapolla)   Lista de mensajes  
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From: Maia <maiavalentini@...>
Date: Sun, 01 Feb 2004 12:41:42 -0300
To: Nueva Humanidad <nuevahumanidad@...>
Subject: NuevaHumanidad SOJA ASESINA (x el Genetista Ing. Alberto Lapolla)


"ALIMENTO” ENVENENADO? “… Alberto J. Lapolla, E C O L O G Í A, 29 de
diciembre del 2003

El monocultivo de soja transgénica: ¿Gran negocio o política de dominación
colonial? Alberto J. Lapolla
La República sojera En la presente campaña en la Argentina se han sembrado
casi 13.000.000 de hectáreas de soja (transgénica en más de un 95%, con
serias dificultades para saber si la común sigue existiendo), que producirán
alrededor de 37.000.000 de toneladas, por un valor de casi U$S 7.000
millones(1), estimándose que en el 2004 se superarán los 14.000.000 de
hectáreas. De la producción total de 'granos' la soja ocupa mas de la mitad
de la producción: 37 millones de TN sobre 70 millones totales; de los cuales
en el caso del maíz ya tampoco es mayoritariamente un grano, pues al igual
que la soja transgénica su destino es ser forraje para la producción de
ganado en Europa o en China. De tal forma que en aras de la convertibilidad,
las privatizaciones, la desindustrialización forzosa, la devastación de la
nación aplicada desde 1976, pero en particular en el largo ciclo de 1989 a
2001, la nación argentina ha mutado de ser el granero del mundo, para
transformarse en una republiqueta sojera, productora de forrajes, para que
otros países con políticas de desarrollo en serio, críen su ganado y no
tengan que importarlo de países como el nuestro.

La propagación de la soja no vino sola; junto con su explosión desde 1994
hasta nuestros días, su avance vino acompañado de la destrucción de otras
producciones de alimentos, como el tambo, la ganadería, la apicultura,
montes frutales, cultivos de sorgo, batata, arveja, lenteja y los cinturones
verdes hortícolas productores de frutas y verduras, expulsados de la
producción por el doble proceso de la imposibilidad de competir
económicamente con una soja subsidiada por todo el modelo económico y por
las fumigaciones aéreas de herbicida y plaguicidas que destruyen los
cultivos de los pequeños productores. Como producto de esta situación la
Argentina ya no produce alimentos, sino mayoritariamente forrajes de
exportación, 'commodities' que generan divisas para pagar deuda externa. Se
llega a extremos claramente irracionales desde el punto de vista agronómico,
como es el caso de desmontar montes frutales, forestales, incluso áreas de
recreo para sembrar soja transgénica. También se llega a graves situaciones
como en Santiago del Estero, donde las empresas sojeras y los terratenientes
apelan a la violencia parapolicial y oficial para expulsar a los campesinos
santiagueños que laboran y viven en sus tierras desde hace varias
generaciones. Según el último censo agrario entre 1991 y 2001 han
desaparecido alrededor de 150.000 productores pequeños(2), produciéndose la
mayor concentración latifundista de la historia argentina: 6.200
propietarios poseen el 49.6% de la tierra productiva total de la nación y
acompañando este proceso de concentración y manipulación productiva por
parte de las empresas multinacionales, 16.000.000 de hectáreas se encuentran
ya en manos extranjeras.(2)

Del granero del mundo al monocultivo. Como señaláramos más arriba la
diversidad de la producción agrícola argentina que la hiciera merecedora del
calificativo de granero del mundo está mutando por obra y gracia de la
política de las relaciones carnales, y del neoliberalismo, hacia el
monocultivo de soja transgenica de uso forrajero. Durante el largo ciclo de
la rotación agrícola ganadera que caracterizaba nuestra producción, la
Argentina producía la mas variada cantidad de alimentos en el orden nacional
así como fuertes producciones regionales u hortícolas que la autoabastecían
prácticamente de todo tipo de alimentos. Éramos soberanos desde el punto de
vista de la producción de alimentos en tanto y en cuanto producíamos todo o
casi todo lo que nuestro ecosistema agrícola (el tercero mejor dotado del
planeta) podía producir, pero también éramos soberanos porque nuestros
chacareros eran dueños de la simiente para sembrar de un año a otro tal cual
lo han hecho históricamente los campesinos, es decir el productor guardaba
una parte de la semilla para la siembra de la temporada siguiente. Pues bien
ya no, ahora la semilla es propiedad del semillero multinacional que lo
tiene patentado y exige que se lo compre año a año, destruyendo la soberanía
nacional sobre la producción de alimentos.

Y este no es un hecho menor, a partir de la política de 1991 de
desrregulación llevada adelante por Domingo Cavallo, el INTA que había
desarrollado una correcta política de variedades y cultivares agrícolas
durante décadas para las distintas áreas de cultivo argentinos, se vio
obligado a entregar su colección de germoplasma a los semilleros
multinacionales que se apropiaron desde entonces de los secretos de la
producción nacional. A partir de allí el INTA fue poco menos que una figura
decorativa, al servicio de Monsanto y las compañías cerealeras, en cuyas
manos quedó la el control y la exportación de granos al destruirse a la
Junta Nacional de Granos. Esta política desarrollada por la autoridad de
agricultura de entonces -el Ing. Felipe Solá- destruyó la soberanía
alimentaria argentina iniciando un proceso que está llegando a su cúspide
transformando a nuestro país en una colonia desde el punto de vista
alimentario. Este proceso fue privando a los agricultores de semillas de
germoplasma nacional estabilizados por las condiciones ecológicas de
nuestras regiones, llegándose al extremo actual donde han desaparecido
cultivares y variedades de trigo pan, trigo candeal, maíz, arveja, lenteja,
tomate, sorgo, lino, girasol, papa, batata, etc., sembradas durante décadas
y desarrolladas en el país por el INTA o la Secretaría de Agricultura en
otros tiempos, transformando al antiguo granero del mundo en una peligrosa
republiqueta sojera. (3)

(4) La República de Monsanto Si bien la soja tradicional (no transgénica)
venía expandiéndose en forma continuada desde mediados de los sesenta, es a
partir de 1994 con la autorización por la autoridad agropecuaria
(Cavallo-Solá) del cultivo de la Soja RR (soja transgénica con agregado de
genes para Resistencia al herbicida Round-up), que el cultivo de soja crece
exponencialmente llegando a ocupar más de la mitad de la producción total de
'granos' argentinos. Inicialmente la multinacional Monsanto (la empresa
norteamericana que desarrollara el 2-4-5-T, el famoso Agente Naranja,
durante la guerra de Viet Nam –un poderoso arboricida) permitía la libre
reproducción de semilla de soja transgénica a los productores de un año para
otro, pues parecía que su negocio era la venta del herbicida Round-up,
imprescindible para el sistema de siembra de la misma. Sin embargo en una
clara maniobra monopólica cuando el cultivo estuvo lo suficientemente
extendido, la desaparición de las semillas de los cultivos de reemplazo
avanzada y la dependencia del productor era total, Monsanto patentó la soja
RR obligando a los productores a comprar semilla año tras año. Una reciente
resolución de la Secretaría de Agricultura, del actual gobierno, acaba de
refrendar dicha obligación para los productores, impidiendo la libre
reproducción y siembra de la soja RR y demás cultivos transgénicos.

Monsanto no sólo inundó de soja transgénica a la Pampa Húmeda y demás
rincones agrícolas o potencialmente agrícolas de nuestro país, también la
introdujo de contrabando -con la complicidad del gobierno de Carlos Menem-
en el Sur de Brasil, donde su cultivo estaba prohibido, haciendo que la
misma se extendiera en forma vertiginosa por todo el estado de Río Grande do
Sul. Contradiciendo lo que había prometido durante la campaña electoral,
Lula Da Silva acaba de legalizar el cultivo de soja RR en Brasil, 'ante el
hecho consumado de su penetración desde la Argentina'. Exactamente lo que
Monsanto buscó desde el principio: que la Argentina y Brasil -el principal
productor de soja del mundo- fueran colonizados por su soja RR. A partir de
esta resolución del Presidente Lula, el Matto Grosso y la Amazonia tienen
los días contados. La soja y la desertificación de los suelos argentinos Si
bien la transgenia es un grave problema en sí, lo más grave del cultivo de
la soja RR, es su sistema de cultivo y la poco conocida acción del
monocultivo continuado de soja sobre la fertilidad y la estructura de los
suelos donde se la cultiva. El sistema de cultivo de la soja RR, el cual la
hace 'tan rentable' en los términos de agricultura minera e inmediatista a
que son tan afines las voces oficiales del establishment agronómico, tales
como Clarín Rural, La Nación Rural, la SRA, la Chacra, APRESID, los
Grobokopatel, la FAUNBA y demás voces oficiosas agropecuarias, se basa en su
resistencia al herbicida Round-up (Glifosato).

Esto permite que la soja RR pueda crecer bajo las pulverizaciones de
Round-up, de tal forma que esta soja es implantada mediante un sistema
denominado siembra directa. Es decir no se rotura el suelo, sino que sobre
los rastrojos del cultivo anterior, previa aplicación de herbicida, se
siembra soja RR, mediante un equipo de siembra de alta potencia apto para
sembrar sin roturar. A posteriori se aplica Round-up más los plaguicidas
necesarios en sucesivas aplicaciones mediante fumigaciones aéreas o con
equipos especiales. Cuando se iniciara este sistema de cultivo, sus
defensores destacaban el no laboreo del suelo, el menor uso de agroquímicos
y de costo de labores que implicaba como grandes beneficios. Pasados ya casi
diez la situación ha producido una desertificación biológica de los suelos
argentinos y a vistas de la reciente inundación inusitada de la cuenca del
Río Salado en Santa Fe, parecería que se está desarrollando un inmenso
proceso de devastación, erosión y desertificación estructural de los suelos
sometidos al sistema de siembra directa y cultivo de soja RR. (5)(6) La no
roturación del suelo, que pudo ser vista en un principio como una práctica
benéfica, terminó –en el marco de este sistema y del ecosistema de los
suelos que afecta- produciendo compactación, acumulación excesiva de
residuos orgánicos que no pueden ser mineralizados, disminución de la
temperatura del suelo (lo cual trae aparejado la disminución de la fijación
de nitrógeno por la soja y por ende la necesidad de fertilizarla con
Nitrógeno).

También produce modificaciones en la microflora y microfauna del suelo (el
uso continuo de herbicida destruye la vida bacteriana del suelo permitiendo
la proliferación de hongos que modifican la química de la mineralización de
la materia orgánica, destruyendo la fertilidad natural de nuestros suelos).
La macrofauna del ecosistema de cultivo es brutalmente afectado por este
sistema de contaminación química continua del suelo: las gaviotas y otras
aves desaparecen por la ausencia de roturación, lo mismo que las liebres por
envenenamiento y ausencia de rastrojo verde, las perdices ponen huevos
estériles, las lombrices (de fundamental acción benéfica para el suelo) son
destruidas por el uso masivo de agroquímicos, habiéndose observado efectos
dañinos hasta en ñandúes y siendo de público conocimiento la desaparición
masiva de pájaros, cuises, mariposas y otros integrantes habituales del
ecosistema en los lugares de aplicación masiva de este sistema de
destrucción de los componentes del ecosistema y su transformación en un
sustento inerte de una producción minera semiindustrial. Este sistema
devasta la biodiversidad del ecosistema agrícola. Pero el uso continuado de
herbicidas e insecticidas, produce también la aparición de súper-malezas
resistentes a dicho herbicida, lo cual obliga a aumentar las dosis del mismo
y cuando esto ya no es posible, a utilizar otros herbicidas como 2-4-D,
Atrazina, Paraquat, Diquat y otros productos, los cuales son
mayoritariamente cancerígenos, altamente tóxicos y contaminantes del suelo y
las napas de agua. (3)(4)(5)

El sistema de producción en la Argentina está tan fuera de control que las
pulverizaciones aéreas con estos productos de altísima peligrosidad –la
mayoría de ellos prohibidos (o fuertemente restringidos) en sus países de
origen- han destruido los cultivos hortícolas, los cinturones verdes que
rodeaban ciudades y pueblos, las producciones apícolas, los montes frutales
y forestales, produciendo pueblos fantasmas, la emigración masiva de
pequeños productores a las villas de emergencia de las grandes ciudades y
una inaudita concentración de la tierra. Se ha llegado a extremos como
Ituzaingó en la Ciudad de Córdoba, donde las fumigaciones han producido casi
sesenta casos de cáncer en niños y mujeres, encontrándose restos de
agrotóxicos en análisis químicos de los tanques de agua de las viviendas y
graves afecciones alérgicas y pulmonares en los niños, los días que los
aviones fumigan los agrotóxicos literalmente sobre ellos. Este sistema de
producción es el que está generando una agricultura sin agricultores, basado
en un suelo sin suelo, desde el punto de vista biológico. Un sistema de
dominación El sistema se difunde como una plaga pues encaja a la perfección
-es más es parte estructural del mismo- en el sistema de saqueo y
devastación nacional instaurado por el modelo de Cavallo-Menem. El cultivo
de la soja RR se difunde masivamente pues es susbsidiada de hecho por las
políticas generadas desde el poder económico dominante.

La alta tasa de rentabilidad bruta de la soja RR, está vinculada al altísimo
precio del gas oil, desde que Repsol decidió no producirlo más en el país
sino importarlo, lo cual encarece cualquier cultivo que pudiendo competir
con la soja, no se realice por siembra directa. El alto costo de la
maquinaria para hacer siembra directa obliga a trabajar en grandes
extensiones de tierra obligando a la concentración de la tierra, ya fuera
por venta, arriendo o abandono. Pero implicando siempre el desarrollo de un
sistema de producción sin agricultores. El otro elemento es el bajo costo
relativo del Round-up en el mercado de herbicidas, teniendo en cuenta que el
propio Monsanto realiza ventas en negro para abaratarlo y que ahora hay un
Round up de origen chino más barato que el de Monsanto. Cabe señalar que en
los EE.UU., lugar de origen de la soja RR, la misma ocupa solo el 40% de la
producción de soja y que el estado regula su expansión mediante el precio
del herbicida y de la semilla. Parece que el estado argentino es mucho más
pronorteamericano que el propio estado yanqui. ¿Pero que beneficio trae la
soja al sistema económico para ser tan subsidiado por el sistema económico
devastador que rige en la Argentina? Pues, produce divisas para pagar deuda
externa, es decir su producción no es necesaria para el pueblo argentino
sino para los acreedores externos de la fraudulenta deuda externa,
recientemente legitimada por el gobierno nacional ante el FMI. La
devastación de la población del Tercer Mundo

La soja transgénica no es apta para consumo humano sin embargo en un gesto
demagógico y quasi criminal los grandes productores de soja (Grupo
Grobokopatel 70.000 has; Carlos Reutemann 40.000 has, etc.) ofrecieron
regalar soja RR a los comedores populares, para mitigar el hambre de los
millones de pobres que el modelo económico genera. Luego de felicitarlos el
gobierno de Duhalde debió emitir un comunicado de la Secretaría de Salud
prohibiendo el uso de soja en la alimentación de niños menores de cinco años
y a mujeres embarazadas, advirtiendo sobre los peligros de su uso masivo en
la alimentación. Por supuesto dicha comunicación fue apenas difundida para
cubrir las espaldas de los Duhalde, pero reconoce lo que va siendo un
secreto a voces y es que la soja tanto transgénica como la común, no es apta
para consumo humano en forma directa, pues afecta gravemente la salud. La
soja posee un alto contenido de fitoestrógenos (isoflavonas) que equivalen a
consumir dos pastillas anticonceptivas por día, lo que está produciendo
graves alteraciones en el desarrollo de la sexualidad de los jóvenes
alimentados con 'soja solidaria' adelantando el inicio de la menstruación y
la diferenciación sexual en las niñas y produciendo rasgos feminoides en los
varones. Pudiendo afectar la capacidad reproductiva de la población en el
futuro.

La soja afecta gravemente el metabolismo del Calcio y la vitamina D,
produciendo raquitismo en niños alimentados por ella, así como osteoporosis
en adultos. También produce una grave deficiencia de Zinc. (4) En las
poblaciones de Oriente de donde la soja es originaria, la misma no es
consumida en forma directa, ni en forma frecuente, sino que es fermentada
largo tiempo transformada en subproductos y consumida dos o tres veces al
año. Al mismo tiempo desde China se reporta que zonas que han estado
sometidos al monocultivo de soja (no transgénica) han resultado afectadas
por una desertificación casi irrecuperable. Más allá de toda especulación
conspirativa, resulta muy difícil eludir la visión de que estamos
enfrentando una verdadera política implementada por una de las principales
multinacionales del mundo -miembro conspicuo del complejo militar-industrial
norteamericano- y que puede concluir con la desertificación masiva de la
tercera llanura más fértil de la tierra, histórica competidora del 'Corn
Belt' norteamericano, liquidando por varios caminos la histórica autonomía
alimentaria de la población humilde de la Argentina, que permitió la casi no
existencia del hambre en nuestra historia, hoy vigente en niveles
escandalosos y masivos en la república sojera monsantiana. La imposibilidad
del chacarero de poseer su propia simiente, la eliminación de cultivos
enteros, junto a la desaparición de sus semillas, la destrucción de
producciones de lenta acumulación como la ganadera o la tambera, y la
dependencia absoluta y creciente de la producción obligada de soja RR, ha
destruido la autonomía agraria argentina instalando una total colonización
de nuestro sistema agropecuario, manejado por las multinacionales cerealeras
ante la ausencia o la presencia cómplice del Estado nacional.

Por último cabe la especulación hacia nuestro destino como nación soberana
pensado en el doble efecto de la desertificación creciente de nuestros
suelos y en los efectos que sobre la salud reproductiva de la población
puede producir la ingesta de soja. Resulta difícil no pensar en una política
deliberada de destrucción y dominación del otrora granero del mundo.

(1).- Clarín 30-09-03 (2).- INDEC- Censo Agrario Nacional, 2001. (3).-
Adolfo Boy -Implicancias del uso de 2-4- D, Glifosato y otros herbicidas
(4).- Adolfo Boy Mitos y Verdades sobre la soja (5).- Tesis de Maestría :
Chris Van Dam- Director: Gonzalo Bravo, PhD Salta, marzo de 2002. (6).-
Alberto Marcipar -Una Cuestión de Elección -agosto 2003- Conferencia en la
UNR- Docente de Tecnología Inmunológica (7).- Gallo Mendoza - Los Productos
con Material Transgénico- Trangénicos y fracaso del Modelo Agropecuario
-Publicación del GRR -Setiembre 2001- (8).- Estado en Construcción - Grupo
de Reflexión Rural - Abril 2003 II.-

¿Que son los cultivos transgénicos? Se denominan organismos transgénicos, en
este caso cultivos, a organismos biológicos obtenidos por medio de
ingeniería genética, en los cuales se ha agregado a un organismo que se
desea modificar, uno o varios genes provenientes de especies no emparentadas
y que le confieren al receptor alguna nueva particularidad. En el caso de la
Soja RR se le han añadido genes que el confieren resistencia al herbicida
Round up. En el caso del Maíz Bt y Algodón Bt los genes añadidos confieren a
los cultivos resistencia al ataque de insectos. Los cultivos transgénicos
fueron autorizados para su salida del laboratorio a la producción en los
EE.UU., por el presidente Reagan, en su política de apertura total de la
economía norteamericana a las grandes corporaciones, pese a la oposición de
los organismos estadounidenses de control ambiental, que aun hoy consideran
peligrosos a los cultivos transgénicos. Sólo EE.UU., Canadá, Argentina y
ahora Brasil permiten los cultivos trangénicos. China que los autorizaba los
ha restringido. Europa prohibe su cultivo, aun cuando compra granos
transgénico para alimentar el ganado. La discusión respecto de los
trangénicos gira en torno a que los mismos alteran de manera definitiva los
mecanismos de la selección natural, rompiendo barreras biológicas que la
misma estableció a lo largo de millones de años.

Tal el caso de introducir genes de un animal en un vegetal, o de una
bacteria en un vegetal, etc., es decir mecanismos que no se realizarían
normalmente en la naturaleza. Los graves peligros a que estos organismos
pueden someter al ecosistema global no pueden ser medidos en los tiempos de
la evaluación de un cultivo, siquiera de un corto período, pues actúan y
afectan procesos ecológicos encadenados que pueden tardar décadas, o siglos
en manifestarse pero que afectarán gravemente al ecosistema. También se
cuestiona el carácter no preciso de la adición de ADN extraño al receptor,
siendo que además del carácter a modificar, se pueden alterar otros que no
se conocen hasta que sus efectos se hacen presentes. Por último un hecho no
menos grave, radica en que la manipulación, investigación desarrollo y
comercialización de los cultivos trangénicos es manejado y controlado por un
grupo de corporaciones multinacionales que no tienen otro objetivo que
priorizar ganancias aun al costo de la salud de la población mundial o de
destruir el equilibrio ecológico. Una de las últimas investigaciones de la
empresa Monsanto produce un maíz cuyo grano aborta en la segunda generación
para impedir a los campesinos su libre resiembra.

III.- Las madres del barrio de Ituzaingó en Córdoba, lucha contra la muerte.
El barrio de Ituzaingó, en las afueras de Córdoba, es como una herradura
rodeada de cultivos de soja, donde además se agregan transformadores y
líneas de alta tensión de la empresa EPEC. De repente las madres del barrio
descubrieron que en las casas más cercanas a los cultivos y sus fumigaciones
y a los transformadores se produjeron 60 casos de cáncer -un 50% por encima
de la media nacional- mayoritariamente en niños y mujeres, la mayoría en
Ituzaingó-anexo la zona más pobre del barrio. También se producían graves
afecciones a la piel, alergias respiratorias y graves malformaciones en los
nacimientos. Luego de luchar contra la indiferencia de las autoridades y la
represión de los productores, que ponen gente armada para 'cuidar' las
fumigaciones de las protestas de los vecinos, comenzaron a tener repercusión
en Buenos Aires y luego en Córdoba obligando al gobierno a actuar. Los
análisis detectaron graves contaminantes en los tanques de agua, el suelo e
incluso el aire. EPEC retiró lo transformadores con PCB chorreante.
Finalmente el gobierno puso vigilancia policial las 24 horas, pero las
empresas productoras de soja fumigan exactamente 'cuando se produce el
cambio de guardia' o de noche mientras la policía señala que no puede actuar
'por falta de equipos y órdenes para violar la propiedad privada'.

Sorprendentemente los médicos que fueron enviados por el gobierno al barrio
y convalidaron las denuncias de las madres fueron obligados a renunciar a
sus trabajos. El escándalo llegó al Congreso Nacional donde se descubrió que
desde la convertibilidad todo el control ambiental está desarticulado y sin
posibilidades serias de ser efectuado.
Alberto J. Lapolla, Ingeniero Agrónomo Genetista.
Ex docente de la UBA. Miembro del Grupo de Reflexión Rural.
Artículo publicado por la revista "Enfoques Alternativos", Octubre del 2003






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