Otra crisis que alimente a la Bestia
Publicado en "LA Jornada Aguascalientes" 12/Ene/2009
http://www.lajornadaaguascalientes.com.mx/
Por: José Luis Gutiérrez Lozano
El plan anti-crisis del gobierno mexicano, anunciado con bombo y
platillo hace unos días, a pocos gusta, se antoja tibio e incompleto,
pero tampoco parece haber acuerdo común respecto a lo que debe hacerse
ante esta situación. Resulta que el fenómeno económico que ahora se
cierne amenazante ante los mexicanos y gran parte del mundo
occidentalizado, es incomprensible e inasible mientras so se reconozca
la existencia de un poder supranacional que se beneficia con ello. Un
poder que se oculta tras la implantación del temor a la pérdida, en el
miedo al cambio que ha controlado el inconsciente colectivo de
naciones y pueblos. Pero si se observa con detalle, la crisis mundial
revela el juego perverso del poder del gran capital que, aliado a
gobiernos y actores económicos emana el tradicional somnífero a través
de planes y aplicación de recetas tradicionales.
La violencia estructural impuesta por el sistema económico
preponderante es omnipresente en la vida cotidiana pero por lo mismo,
invisible para prácticamente todos los habitantes del mundo que ha
asumido la cultura occidental. Nos hemos acostumbrado a verdades que
el sistema económico preponderante impone como inevitables para
mantener el control. Muchas de las distorsiones sociales que padecemos
son aceptadas en la cotidianeidad como inevitabilidades de la vida.
En este esquema, inevitable es la pobreza, el pago de intereses, la
depredación de la naturaleza, la competencia por los bienes escasos,
el tener que ganar a costa de los demás para sobrevivir, el
narcotráfico, la acumulación de dinero como fin último del proceso
económico. Todo ello es algo tan cierto como lo son, según el dicho
popular, la muerte y los impuestos.
Auto-impuesto como única opción válida, el sistema económico del
capitalismo salvaje se apropia "de facto" de los bienes públicos y
concentra violentamente la riqueza y los recursos que la mayoría de la
gente obtiene por su trabajo. Tan eficaz, oculta y oscura es esa
violencia que, movidos por esos hilos invisibles, difundimos como
válidos los valores de la apropiación, los defendemos y hasta exigimos
la aplicación de planes y políticas públicas que los refrendan. Los
recursos con los que una sociedad libre podría construirse una vida
digna, son engullidos sistemáticamente por un monstruo llamado sistema
financiero – monetario. Sobre esta bestia cabalga la camarilla oscura
del poder económico mundial, con sus grandes monopolios y algunos
gobiernos sumisos y cómplices.
El poder omnímodo del monstruo, aparato del gran capital, ciega a la
población que, habiéndosele infundido el apetito el dinero, se le
niega periódicamente para mantenerla domada y sumisa. Las crisis por
eso son cíclicas, por eso vemos repetirse en la historia moderna de la
humanidad, crisis que van y vienen en ciclos recurrentes de veinte y
cincuenta años.
No extraña que las famosas 25 acciones "anti-crisis" sean sólo
paliativos analgésicos contra los efectos y no sus causas. Los
diversos actores económicos y sociales demandan generar inversión y
estimular el consumo privado para mantener y fomentar el empleo. Pero
no pasará de ser esta inyección de recursos un paliativo mientras
continúe vigente la fuga de recursos inter-construida en el sistema.
Es la fuga que alimenta al monstruo por varios frentes. Por un lado,
el oligopolio bancario voraz e irrefrenable succiona, con el
beneplácito gubernamental, hasta el último centavo de los bolsillos de
incautos usuarios de servicios financieros con el cobro de elevados
intereses y comisiones. Por otro lado, el oligopolio mediático
televisivo, que engolosina y atrapa con programación estupefaciente
que captura el tiempo, la atención y la emoción de los espectadores. Y
por un tercer frente, el poder de los consorcios de la producción
masiva y el comercio, controla energéticos, desplaza negocios no
alineados a su lógica de poder, provoca cierre de empresas y, con
ello, desempleo que les abarata la mano de obra.
Lo que en estos días vivimos, no es una crisis económica. Es un nuevo
período del proceso de doma a la humanidad para mantenerse fiel al
dominio de que ejerce la camarilla financiera global.
Para remontar las adversas condiciones que esta situación impone no se
pueden utilizar los mismos mecanismos que la han creado. Es preciso
despertar hacia la conciencia de que el ser humano posee mucho más
poder del que nos han hecho creer. Tenemos poder para otorgarnos, con
el uso responsable, sustentable, ético, crítico y solidario de los
recursos que provee el planeta, una vida digna que no depende del
dinero que podamos poseer.
El reto es pensar distinto, es atreverse a usar herramientas y
mecanismos económicos distintos a aquellos que nos han hecho pensar
que son los únicos. Se requiere adoptar sistemas modernos de trueque y
multi-trueque, sistemas basados en monedas libres emitidas por
organizaciones sociales y gobiernos locales, con redes de
comercialización que eliminen intermediarios, procesos productivos que
privilegien el valor agregado local o regional.
La humanidad está frente a la disyuntiva de de aceptar esta crisis
como un ciclo más o bien de desenmascararla convirtiéndola en una
crisis sistémica: que provoque un cambio del propio sistema.
PD: Para construir nuevos mecanismos económicos, te invito a ver y
comentar el video, en dos partes, que aparece en Obiter Dicta TV:
http://www.obiterdicta.tv/modules/news/newsbythisauthor.php?uid=55