Esto que escribes es una maravilla, Mario. Es poesía, además.
En Uruguay no existen indígenas. Los enriquecidos europeizados-europeizantes se propusieron matar ideológicamente la herencia ancestral, matando físicamente a los verdaderos habitantes de esta tierra oriental; creyeron que matando al continente desaparecía su contenido. Y un gran grupo de traidores, personificados en Fructuoso Rivera, primer presidente de la república y fundador del Partico Colorado, llevaron a cabo mediante traición, como siempre, en un lugar llamado Salsipuedes o Boca del Tigre, tamaña idea. Mataron físicamente a nuestros aborígenes. Genocidio. Pero, como tantas veces en la historia, no mataron la
herencia. Rompieron el continente, el frasco, pero como siempre sucede y como nunca pueden imaginar esas enfermizas mentes mientras deliran sus pesadillas, el contenido liberado se diseminó, salpicando incluso a muchos de los propios matadores no ideólogos.
Debemos agradecer, quienes no tenemos contacto cotidiano con el continente americano, es decir, quienes no tenemos sabios aborígenes a nuestro lado, que ellos aún existan en los países andinos. Y lo agradecemos. Nos trasmiten su sabiduría sin pedir nada a cambio. Como debe ser, para mantener la coherencia con su pensamiento igualitario.
Coincidimos plenamente en que el Universo, el mundo Total, la
totalidad hombre-naturaleza, es la primer y última razón de ser. Que, por tanto, la humanidad no puede dividirse entre quienes producen y quienes no producen, y según ese ruin criterio, entre quienes merecen y quienes no merecen vivir. Esa idea fue la que justificó la masacre de Salsipuedes. Los indios no producen, roban, decían sus ideólogos. No merecen vivir.
La consideración de que la humanidad está sólo conformada por productores, sean proletarios, sean burgueses, o ambos unidos, es falsa: no representan sumados más que 41% de la población. Esa idea justificó, entre tantas otras, la citada masacre de Salsipuedes. En la mente de sus ejecutores, Fructuoso Rivera y sus secuaces, estaba la imagen sórdida de que quienes merecen vivir “de hecho” y quienes por tanto tienen el deber de organizar la sociedad a su gusto y
beneficios son los burgueses; la clase dominante y privilegiada. Estos son apenas un poco más del 10% de la sociedad. Miles de hombres reconocimos esta certeza, tan bien explicada por Marx y Engels. Gloria a ellos por ese simple hecho.
Como vemos, para los seguidores de ese dogma del merecimiento de vida según el aporte capital, el “todo humano” ideológico es una décima parte del Todo Humano Real. Sus seguidores de los siglos posteriores aún hoy lo siguen creyendo, los siguen jurando y perjurando. Lo siguen ejecutando. Son los llamados capitalistas. Para ellos la equidad distributiva consiste en esto: merecen más quienes aportan capital. Miles y miles de Salsipuedes han ocurrido en el Uruguay, en nuestra América y en el mundo gracias a ese dogma, esto es, esa “verdad” indemostrable. No es demostrable en el propio
pensamiento europeo, pero mucho menos en la Cosmovisión Andina.
Pero el merecimiento de vida según el aporte laboral no es muy diferente. Sólo lo hace en el número de incluidos. En esto, Marx no se diferencia de Smith, de Keynes o de von Hayek.
Decir que el proletariado ha de ser la clase dominante, la privilegiada, la que organice la sociedad a su gusto y antojo, es más abarcativa, indudablemente, es “más justa” en comparación a la otra, pero esencialmente es el mismo dogma, la misma “verdad” indemostrable. Ésta visión, es cierto, comprende a más gente, a cuatro de cada diez, en lugar de uno de cada diez. Pero aún deja fuera a la mayoría. Y aunque ella
abarcara a 9 de cada 10, igualmente no abarcaría a todo ser humano, el todo no es una parte. Quienes no producen no merecen vivir, también nos asegura. “Hay que ser equitativos”, nos dice, “quien no trabaja no aporta, quien no aporta no integra la sociedad”. Pero no es igualitaria. Como vemos, para quienes piensan así (yo fui uno de ellos) el “todo humano” ideológico es, en los hechos concretos, menos de la mitad del Todo Humano Real. Esta visión no concuerda con la Cosmovisión Andina, con la tuya Mario, con la nuestra: el Universo, el mundo Total, la totalidad hombre-naturaleza, es la primer y última razón de ser.
La idea madre de todas las guerras, de todo el hambre, de toda pobreza, de toda injusticia (es intrínsecamente todo ello junto) es la idea de que sólo merecen vivir quienes producen. Dicen que sólo es
hombre quien trabaja. Pero ningún niño, sea blanco, negro, mestizo, caboclo, o indio produce; ninguno es proletario, ninguno es burgués. Mujeres blancas, negras, mestizas, caboclas o indias tampoco. Hombres adultos que no producen no merecen vivir, no son hombres. Ancianos todos, tampoco lo merecen porque tampoco lo son.
A esa idea cruel, a esa metafísica idea, propia de individualismos primitivos, impropia de sociedades, le llamamos Modo de Distribución Productista.
Dice que la riqueza producida debe distribuirse entre quienes la producen, equitativamente, según méritos definidos metafísicamente. El menos cruel de ellos, “de cada quien según su
capacidad, a cada quien según su trabajo”, por ejemplo. ¿Acaso decimos que está mal? No. Decimos que no es suficiente. Porque el 100% es, al menos para nosotros, el todo; porque el todo nunca es una parte.
La diferencia entre la economía primitiva y la poseconomía está, concretamente, en esto: la economía es la aplicación política de una única ideología distributiva (por lo que no es ciencia sino una toma de posición), a la que llamamos Modo de Distribución Productista. La poseconomía, a ese modo de distribución limitado y equitativo le añade, le agrega, le anexa, el Modo de Distribución social, que es perpetuo, universal e igualitario. Es más acorde con el Todo.
Otra vez Mario, un enorme gusto contarte entre nosotros. Nos ilustras. Gracias. Debemos seguirla.
Alberto Sigales
PD: ¿Cómo puedo hacer para acceder a tu trabajo sobre von Mises?
Centro INDEV
LA POSECONOMÍA LO PUEDE TODO
Montevideo - Uruguay
-----Mensaje original-----
De: Mario Blacutt [mailto:beckett_2000@...]
Enviado el: Sábado, 01 de Marzo de 2008 12:04 p.m.
Para: Indev; Indevuruguay Foro
Asunto: Diálogos II
De: Mario Blacutt [mailto:beckett_2000@...]
Enviado el: Sábado, 01 de Marzo de 2008 12:04 p.m.
Para: Indev; Indevuruguay Foro
Asunto: Diálogos II
–estamos completamente de acuerdo; para consolidar esta percepción común, citaré el diálogo, con Carlos Marx,
cuando tratamos de establecer las bases para una definición de ideología (Esta es una cita del primer capítulo de mi obra publicada el año pasado “Bases teóricas del Socialismo de Complementos”)
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Seguiremos
Blacutt
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El Centro INDEV tiene como objetivo aplicar la poseconomía. Es decir, busca la sustitución del Estado por el Posestado. En él, se eliminan los impuestos y los aportes a la seguridad social (BPS). Se eliminan los intereses monetarios (banca oficial). Se sustituye al dinero (peso) por el indev (con nombre a definir). Dejamos explícito que no se comprenderá a la poseconomía mientras no se comprenda el concepto de Riqueza Social. Entonces, a distribuir socialmente lo producido socialmente
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