Hola César y tod@s,
Me faltó atar dos cabos sueltos en el mensaje anterior. Aquí hago los nudos.
Primero, ¿Por qué nos parece delictivo el sistema bancario de captación de ahorros y otorgamiento de préstamos, tal como se instrumenta en la economía tradicional?
Nos parece delictivo porque va en contra de lo que dice hacer la “reserva fraccionaria” (defender al ahorrista) y de que los préstamos provienen del ahorro, un dogma en el que casi todas las escuelas económicas nos obligan a creer. En la poseconomía deja de tener ese tufillo a delito porque de por sí la “reserva fraccionaria”, que es quien permite a la banca de la economía primitiva transformar 1 peso de ahorro en 9 pesos virtuales, deja de existir. Sin boñiga no hay olor. Ya lo dijimos, la poseconomía utiliza el método de “reserva completa”, es decir, del 100% de los ahorros. Si en la poseconomía Pablo deposita un peso en el Banco A, ese peso debe entregarse al Banco Central, quien le garantiza a Pablo su devolución cuanto él lo reclame. El banco A no puede multiplicar ese peso. Chau “reserva
fraccionaria”.
La reserva completa del ahorro no evita la financiación, porque toda financiación parte de una emisión. Independientemente de que haya reserva fraccionaria, de que no haya reserva alguna o de que se reserve todo el ahorro, la financiación procede, siempre y en todos los casos, de una emisión. Cuando esta emisión es del tipo escritural con destrucción en cámara de compensaciones (casi siempre lo es), no se aumenta la base monetaria porque el “dinero” creado se destruye después de su uso. Casi siempre es así dijimos, sobre todo cuando la financiación comprende un monto significativo, grandes sumas. Observemos, sin embargo, que cuando la financiación proviene del dinero físico existente (sucede cuando se financian montos relativamente poco
significativos), tampoco hay aumento de la base monetaria, porque obviamente se usa un dinero que ya existía. Es decir, la emisión con fines de financiación no aumenta la base monetaria, lo que convierte en un fiasco a la teoría cuantitativa del dinero, que tanto nos cohíbe, nos encierra y nos hambrea.
Por otro lado, ya vimos que en el segundo negocio bancario, en el de los préstamos, la reserva fraccionaria no interviene ni incide, porque en los hechos irrefutables no es el ahorrista quien financia los préstamos, sino el propio prestatario. En la poseconomía se mantiene el derecho de los bancos de transformar un tipo de documento que expresa cierta cantidad de dinero en formato escritural (comprobante de ingresos, título de propiedad, etc.) en una
cuenta corriente también en formato escritural, sin que en ese proceso de transformación se destruya el título original, aunque el “dinero” creado se destruye después de su uso. Al igual que en la economía, en este caso puntual de los préstamos, en la poseconomía el banco (sea privado o público) puede monetizar el monto del documento escritural. Esa es su tarea: monetizar documentos monetizables, con destrucción del dinero virtual creado, en cámara de compensaciones, después de su uso.
Por este motivo la banca oficial del posestado puede distribuir el IN, eliminar todos los impuestos, eliminar los intereses activos, el hambre, la pobreza, el subdesarrollo, e ainda mais. Y la dependencia financiera del extranjero y del rico nacional. Porque es la
propia sociedad poseconómica la que se autofinancia, a través de la RS, un “activo de reserva” que crece con cada compra de bienes materiales que realiza la población.
Segundo cabo suelto. Ni Adam Smith ni Carlos Marx, por poner los dos ejemplos más relevantes de la teoría económica tradicional, vivieron en el mundo del dinero no mercancía. Su mundo desapareció a mediados del siglo XX (entre 1914 y 1971). Por tanto, sus claros y serios conceptos sobre precios y salarios, ganancias y pérdidas, inversión y financiación, de banca y bolsa de valores, y todo aquello relacionado al dinero (¿qué cosa no lo está en la economía?) son conceptos que dejaron de tener valor práctico. Ni en la propia economía actual sus ideas al respecto tienen aplicación. Sus
“teorías del valor”, por ejemplo, son como la cosmogonía griega o las lenguas muertas, una curiosidad histórica. Los mismo las otras teorías del valor. De esto no se dan cuenta sus seguidores. La poseconomía, sin embargo, les agradece sus aportes, que no fueron pocos, y los deja descansar en paz (RIP).
Hoy hay gente que quiere re imponer el patrón oro o el patrón plata, abandonados largamente por comprobadamente ineficientes (si quieren podemos hablar sobre esto en otro momento). Por ejemplo, la escuela austríaca. Este grupo se opone a la “reserva fraccionaria” del ahorro por ese motivo. A los hijos de la escuela austríaca (los anarco-capitalistas), yo les llamo “fundamentalistas del capitalismo”. Fundamentalistas del capital, lo que debe entenderse
como militantes fanáticos pro capitalistas, individualistas y frontalmente anti socialistas, que utilizan una verborragia y una propuesta rayanas en el terrorismo macarthysta. Esta gente, poseedora de un doble fanatismo – son pro capitalistas y anti socialistas extremos- se oponen, como nosotros, a la reserva fraccionaria. Pero vale la pena decir que la oposición que estos fundamentalistas ofrecen contra la “reserva fraccionada” no es por la búsqueda de cobijar al ahorrista o aumentar las posibilidades de financiación, sino que sólo buscan privatizar totalmente el negocio del señoraje, mediante la quita de ese poder (y, así, del negocio), al Estado, para pasárselo íntegramente y en exclusividad a los “empresarios privados” o emprendedores, como les llaman ellos. Buscan el libertinaje del empresariado multinacional, sin control social. En los hechos, buscan concentrar todo el poder económico en los EEUU u otro imperio, el que esté imperando. Ese es el fin que persiguen los
austríacos. Quieren privatizarlo todo. Excepto el aparato guerrero y represivo del Estado económico, claro. Persiguen un fin diametralmente opuesto al nuestro, como vemos. La privatización del Banco Central o su desaparición es tarea primordial de ellos. En el Uruguay progresista del Frente Amplio hay quienes promueven dicha privatización, entre otras muchas. (Pensar que yo siempre milité por el FA, los voté, sufrí las derrotas y festejé el triunfo con toda la alegría de que soy capaz; no me arrepiento, che).
En fin, me alegra que exista y ya quiero leer el trabajo “La acción recíproca” de Mario Blacutt sobre von Mises, un teórico de esa escuela austríaca, a la que ya subjetivamente odio.
Un abrazo fraterno.
Alberto S.
Centro INDEV
LA POSECONOMÍA LO PUEDE TODO
Montevideo - Uruguay
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El Centro INDEV tiene como objetivo aplicar la poseconomía. Es decir, busca la sustitución del Estado por el Posestado. En él, se eliminan los impuestos y los aportes a la seguridad social (BPS). Se eliminan los intereses monetarios (banca oficial). Se sustituye al dinero (peso) por el indev (con nombre a definir). Dejamos explícito que no se comprenderá a la poseconomía mientras no se comprenda el concepto de Riqueza Social. Entonces, a distribuir socialmente lo producido socialmente
Centro INDEV
cen-alta@...
http://socialismo_poseconomico.zoomblog.com
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