De: Proyecto Interredes <lacasadelared@...>
Responder a: meshiko@...
Enviado el: Friday, May 04, 2007 6:32:16 PM
Para: "Proyecto Piloto Cuidado Barrancas Cuernavaca"
Asunto: [MESHIKO] Agro_Combustibles Peor el Remedio que la Enfermedad
From: jardelva@... <jardelva@...>
Date: 04-may-2007 9:12
Subject: [RedLuz] Agro_Combustibles Peor el Remedio que la Enfermedad
To: RED IBEROAMERICANA DE LUZ < redluz@...>
AGROCOMBUSTIBLES
Peor el remedio que la enfermedad
Con la excusa de salvar el medio ambiente, los mayores contaminadores
del planeta se han lanzado a un nuevo negocio que amenaza con
exterminar territorios alimentarios .
Estamos ante una formidable campaña global para acelerar la producción
de agrocombustibles a partir de la soya, el maíz o la caña de azúcar
en reemplazo de los derivados del petróleo. La justificación se
fundamenta en una realidad cruda: la contaminación del medio ambiente.
Y así, subidos a la cresta de la ola ambientalista, los mayores
contaminadores del planeta lanzan su nueva ofensiva. La cumbre de la
Unión Europea aprobó que en el 2020 un 10% del consumo total de
energía provendrá de agrocombustibles. Estados Unidos está inaugurando
una destilería para combustibles vegetales por semana: ya están
funcionando 120. Las mismas empresas multinacionales que inventaron
los transgénicos [Monsanto, Nidera y Cargill] además del potentado
George Soros y otros, anuncian fuertes inversiones en destilerías y en
la creación de nuevas semillas. Para completar la rueda del negocio,
George Bush se reunió en marzo con las tres empresas automotoras más
grandes [General Motors, Ford y Chrysler] para adaptar sus productos a
la nueva generación de agrocombustibles. Argentina se subió a la nueva
ola. Este febrero fue reglamentada la ley 26.093 que crea un régimen
de desgravaciones e incentivos para la producción de agrocombustibles.
Las consecuencias no se han hecho esperar. En el último año el precio
internacional del maíz más que se duplicó. Estados Unidos, principal
productor mundial del grano, lo vende a México un 150% más caro. Por
lo tanto el precio de la tortilla, alimento básico de los mexicanos,
se elevó abruptamente y provocó masivas protestas. Para muchos, fue
el primer campanazo.
Lester Brown, director del Earth Policy Institute y ex funcionario de
varios gobiernos estadounidenses, advirtió: La cantidad de cereal que
se necesita para llenar un tanque de 25 galones [casi 100 litros] con
etanol una sola vez alcanza para alimentar a una persona un año
entero. Por eso añadió: la competición por los granos entre los 800
millones de automovilistas y los 2000 millones de personas más pobres
que hay en el mundo puede conducir a revueltas populares.
También en Argentina se sienten los altos precios del maíz en los
bolsillos del consumidor. Se encareció la tierra y por ende, subirán
los costos de todos los sembrados.
La polémica está abierta. Los movimientos sociales lanzan voces de
alerta y no son pocos los investigadores con visiones muy distintas a
las planteadas por las petroleras ahora devenidas destiladoras del
combustible verde. El periodista británico George Monbiot, por
ejemplo, hizo cálculos y descubrió que para mover solamente nuestros
coches y autobuses con agrodiesel se requerirían sembrar 25,9 millones
de hectáreas. Sin embargo, existen en el Reino Unido solo 5,7 millones
de hectáreas. Si esto sucediese en toda Europa, las consecuencias
sobre el suministro de alimentos serían desastrosas.
Ricardo Mascheroni, investigador de la Universidad Nacional del
Litoral, también hizo cálculos: si hoy el mundo abandonara la quema de
hidrocarburos y pasase a los agrocumbustibles, se necesitaría plantar
una cantidad de hectáreas equivalentes a varios planetas. El Ingeniero
Miguel Baltanás, investigador superior del CONICET, apuntó además que
para incorporar agrodiesel en un porcentaje de tan sólo el 2%, sería
necesario emplear el 50% de la producción mundial de aceites
vegetales. De esto podemos inferir, añade Marcheroni, que si el
porcentaje fuera del 4% del total, deberíamos usar todos los aceites
vegetales que se producen en el mundo. Entonces, se pregunta ¿con qué
haremos las papas fritas?
Pero lo que está en juego es mucho más que la fritura de papas, es una
concepción sobre lo que vendrá: ¿business o alimentos para toda la
humanidad?
Lo cierto es que el negocio de las multinacionales amenaza con
exterminar territorios alimentarios, y por lógica consecuencia, habrá
más hambre y más devastación ambiental. Porque además los
agrocombustibles, tal como están planteados, no mitigarán el cambio
climático: La combustión de agrodiesel, nos señala el ingeniero
Baltanás, produce más óxidos de nitrógeno, los que en la atmósfera
producen un efecto invernadero 24 veces superior al de dióxido de carbono.
La conclusión a la que llegan entonces Mascheroni y otros es la
siguiente: ¿En dónde vamos a producir alimentos, si tendremos que
tapizar de soya, maíz y otros monocultivos hasta los canteros de las
casas? Estamos frente a otra propuesta colonial de multinacionales que
además de la soya, su aceite o el agrodiesel que se exporta, se llevan
el agua y los nutrientes del suelo y nos dejan la contaminación, la
desertificación, la aniquilación de biodiversidad y la pérdida de
calidad de vida. Un negocio redondo.
Miguel Angel Altieri, doctor en agroecología y profesor en la
Universidad de Berkeley, California, considerada uno de las mayores de
la investigación del medio ambiente en relación con los movimientos
sociales, denunció qué hay detrás del proyecto sobre agrocombustibles.
Señaló: Los agrocombustibles son una tragedia ecológica y social. Con
su producción se creará un problema muy grande de soberanía
alimentaria, ya que hay miles de hectáreas de soya, caña de azúcar y
palma africana que se van a expandir, lo que va a producir una
deforestación masiva. Esto ya está pasando en Colombia y en el
Amazonas. Además va a aumentar la escala de producción de monocultivos
mecanizados con altas dosis de fertilizantes y específicamente
Atrazina, que es un herbicida muy nocivo con irrupción endocrina.
El desarrollo de los agrocombustibles no tiene ningún sentido
energético, ya que todos los estudios que se han hecho demuestran que
se necesita más petróleo para fabricar agrocombustible. Por ejemplo,
en el caso del etanol de maíz se necesitan 1,3 kilocalorías de
petróleo para producir una kilocaloría de agroetanol.
Estamos ante el diseño de una nueva estrategia de reproducción por
parte del capitalismo, que está tomando el control de los sistemas
alimentarios. Se está produciendo la alianza inédita de
multinacionales petroleras, biotecnológicas, de autos, los grandes
mercaderes de granos y algunas instituciones conservacionistas que van
a decidir cuáles van a ser los grandes destinos de los paisajes
rurales de América Latina.
Para que Estados Unidos produzca todo el etanol que necesita para
reemplazar su petróleo, debería cultivar seis veces su superficie.
Entonces, está claro que lo van a hacer en los países de América
Latina y de hecho, ya están en camino. Se trata de un imperialismo
biológico.
Arturo M. Lozza
Buenos Aires, 26/04/2007