O sea, más allá de todo el lenguaje romántico con que se describe,
reinventaron el capitalismo :)
http://uruguayeconomico.blogspot.com/
agustín guzmán wrote:
>
http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/revista/nota.asp?nota_id=8\
87727&origen=amigoenvio
>
<http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/revista/nota.asp?nota_id=\
887727&origen=amigoenvio>
>
> Extra mujeres / Nota de tapa
> El poder femenino
>
>
> En la puna jujeña crearon un modelo económico propio sin descuidar los
> valores aborígenes. Mujeres perseverantes, las Warmi recibieron una
> llamada de Harvard: los académicos quieren saber cómo lo hicieron
>
> ABRA PAMPA, Jujuy. Para llegar a estas mujeres hay que elevarse y
> parpadear bajo el sol más hiriente del mundo. La recompensa: acariciar
> el cielo con la yema de los dedos. El sol pega más fuerte en la puna
> que en cualquier rincón del planeta. Lo dice la ciencia y lo confirma
> el que vaya más allá de la Quebrada de Humahuaca, ascienda por la ruta
> 9 los 3600 metros sobre el nivel del mar y se detenga 70 kilómetros
> antes de la frontera con Bolivia. "Visite Abra Pampa, capital de la
> puna", sugiere el cartel verde con letras blancas apoyado a un costado
> de la ruta. A unos metros, otro letrero avisa al viajero que por aquí
> andan ellas: Artesanías Warmi, dice alto y con orgullo.
> El cartel ha quedado viejo, prehistórico, como esos cerros de vientres
> repletos de minerales que abrazan el horizonte circular tan puneño. La
> Warmi es una organización de mujeres collas que nacieron como
> tejedoras. Hoy dispone de un pool de empresas: cyber, estación de
> servicio, restaurante, chinchillero, curtiembre, barraca y un sistema
> bancario excepcional.
> En esta meseta árida donde el polvo tapa la nariz y reseca los labios,
> se esculpió uno de los escenarios más olvidados de la patria. El
> viento de la crisis le pegó antes, con fuerza. Y aquicito, en Abra
> Pampa, "las Warmis" están entre los actores más ágiles y fértiles.
> Mírenlas: con una mano acomodan el sombrero negro y con la otra
> sostienen el celular plateado; tejen empresas, batallan como si la
> tierra y el medio ambiente fueran la extensión de su piel. No es un
> cuento de hadas: es una historia de supervivencia extrema hilada entre
> olvidos y atropellos; entre trabajo, identidad y poder.
> Hoy, esta organización cuenta con 3600 socias y socios en 79
> comunidades aborígenes. Poder social, económico y financiero. Poder a
> la manera de los habitantes ancestrales es un concepto tan alto que se
> ejerce desde muy abajo. Y en manos de unas mujeres a las que unos
> agradecen y otros critican, unos temen y otros consultan. La
> Universidad de Harvard invitó a la líder de esta ONG, Rosario Quispe,
> a contar esta experiencia en la Conferencia Internacional Bridge
> Builders 2007. Fue elegida entre líderes sociales del mundo para
> transmitir su saber a estudiantes y académicos. Por estos días está
> allí, en los Estados Unidos, entre expertos de todos el mundo.
> Made in la puna
> Al llegar a la estación de servicio de Abra Pampa y cargar combustible
> la W enorme, pintada como logo en los surtidores, desconcierta.
> "Señorita, ¿qué combustible es esta marca W? ¿Es muy malo?", pregunta
> un don.
> Alberta Llampa es una de las playeras y hace cuatro años, desde que la
> Warmi compró la estación, que explica lo mismo. Es un combustible
> normal y la W es por la Warmi Sayajsunjo, la organización dueña. El
> nombre significa mujeres perseverantes. Alberta tiene el rostro del
> color de la chicha, ojos grandes como lagunas, chaleco polar naranja,
> gorro con visera, aros hippies, el pelo oscuro en una cola de caballo.
> 36 años, séptimo grado y siete hijos, todos en la escuela.
> "La mayor quiere ser médica", cuenta mientras carga los tanques como
> si toda la vida hubiera hecho eso. Pero no. Tuvo días de hijos en el
> comedor municipal y noches rogando: "Ojalá algún día pudiera hacerles
> la comida, no tener que depender". Cuando se acercó a la Warmi se puso
> a tejer. A aprender cómo obtener la fibra y qué pulóveres vender.
> "Después Ña Yosario me ofreció si quería ´tar como playera". Se ríe:
> "¿Cómo no voy a poder mantener a mis hijos y hacerles de comer?"
> En la estación de servicio hay un pequeño restaurante donde Dominga
> Benicio y Norma Aguilar dan de comer a turistas y camioneros. Té de
> coca, empanaditas de queso, poio, carne, fideos amasados, lomitos
> completos. Dominga se estrena como cocinera y trabajadora puertas
> afuera en el restaurante Warmi. Tiene 45 años y es tan tímida que se
> tapa la cara con las manos.
> Crió a sus seis hijos en las minas donde trabajó su esposo. Cuando
> fueron cerrando, "ia le conocí a ña Rosario y me invitó a participar.
> Hacimos yeuniones. El finao de mi esposo me mezquinaba y no quería que
> yo fuera líder. Así que más antes no pude, pero haci 3 años que
> falleció".
> -¿Algo en su vida cambió a partir de participar en la Warmi?
> -Mucho. Me dio ideas para salir adelante, armar proyectos. Gracias a
> ellas pude llegar a como estoy. La Warmi da proyecto, nunca regala. Es
> mejor que los políticos, que nos compran por mercadería. Acá lo que ti
> dan hay que devolverlo.
> -¿Qué es lo más importante que aprendió?
> -A nunca ser como las gallinas: a no esperar que caigan las cosas de
> arriba.
> La pelea del plomo
> Entre la estación de servicio y el galpón que es la sede de la Warmi
> hay un kilómetro. Parece más. Será que no hay árboles, o que cada paso
> recuerda la falta de oxígeno. El corazón se acelera. En el paisaje
> semidesértico todo luce extremo. De día un sol enceguecedor y de noche
> un frío a combatir con cinco frazadas (en verano), porque por la puna
> corre el gas para todos lados menos para arriba.
> El aire está enrarecido y dicen los lugareños no es la altura ni la
> falta de agua. El tema caliente es la montaña de plomo abandonada hace
> más de 20 años por la fundidora Metalhuasi. La visión de esos restos
> en pleno centro infunde tanto miedo y bronca como los resultados de
> los análisis que se han realizado a la población, especialmente a los
> niños. Tienen niveles alarmantes de plomo en la sangre. El intendente
> de Abra Pampa, Herman Zerpa, quiere limpiar la zona. Las damas de la
> Warmi también están preocupadas.
> Las paredes amarillas de su sede resaltan en la crudeza del paisaje.
> Tiene salones amplios para los socios que bajan de los cerros a hacer
> cuentas o a capacitarse. La oficina es pequeña y la custodia una
> estampita de San Cayetano. En las paredes, el cronograma con las
> actividades 2007, los diplomas y premios que ganó la fundadora de la
> Warmi, Rosario Andrada de Quispe. El cartelito de la AFIP. Una
> computadora y una estantería de carpetas catalogadas con obsesión.
> Sentada a un escritorio Rosario habla por su celular con un
> funcionario porteño.
> "Es asqueroso y hoyoroso, doctorcito", dice ella, pura soltura y
> tranquilidad, jugueteando con el pañuelo de gasa anudado a su trenza.
> Toma nota de los datos que le van pasando del otro lado de la línea.
> Parece una alumna aplicada.
> La conversación se pone intensa: "Mire doctorcito, si trasladan el
> plomo a otra comunidad, no lo vamos a permitir. Ahí viven familias.
> Nadie las ha consultado, como obliga la ley. Si le parece, ya me voy a
> Cangrejillos, pregunto a la gente si saben algo, y usté me llama a la
> noche".
> Rosario sube a la camioneta que maneja su marido, Alfredo, y sale para
> Cangrejillos, una comunidad de 700 habitantes a un par de horas de
> Abra Pampa. En el camino me explica que todos quieren que esos restos
> se vayan de Abra Pampa. Pero no está claro hacia dónde ni cómo se hará.
> Las distancias engañan en la puna. Recorrer 30 km puede llevar dos o
> tres horas por caminos de ripio y traca traca. Aventurarse tiene
> riesgos: cualquier desperfecto, y uno queda varado en ese paisaje que
> se replica. Una inmensa nada, cerros descomunales y a veces un puñado
> de casas de adobe. Una iglesia blanca. Si no fuera por las frazadas
> multicolores extendidas al sol en esos caseríos ocres, uno, tan
> occidental y urbano, pensaría que están abandonados. El camino es
> bello y monótono. Solitario. Olvidado. Traca traca. Uno se pregunta
> cómo es que esta gente ha llegado acá. Nunca estuvo más claro que
> viven en estas tierras desde tiempos inmemoriales. Si fuera por estos
> caminos, segurían incomunicados. Ovejas, cabras, algunas pastora a lo
> lejos, vicuñas atléticas, una bicicleta tras dos horas de viaje, tres
> burros, llamas asustadizas.
> En esos pueblos hay señoras de dedos gastados que recuperaron el
> tejido agrupándose en la Warmi, como Ernestina Alejo en Alfarcito o
> Martina Callata en Rinconadilla. Ellas cuentan que los jóvenes ahora
> se quedan. Que tejen, venden al turismo, en Tilcara o Purmamarca. En
> otras comunidades la gente se queda porque hay emprendimientos
> exitosos, como el criadero de truchas de la familia Morales. O Sal
> Puna, en manos de la comunidad aborigen de Cerro Negro. Es una empresa
> comunitaria que extrae sal de las salinas, la procesa y la
> comercializa. Da trabajo a 14 jefes de familia. Paga los sueldos, pero
> las ganancias son de la comunidad que decide su destino. La Warmi
> ayudó a ponerla en marcha con créditos, capacitación y seguimiento.
> Rosario Quispe dice que es la empresa de la que se siente más orgullosa.
> Pasamos por Puesto del Marqués, el pueblo donde ella nació. La cara se
> le llena de la niña pastora que creció en esos cerros como lomos de
> elefantes. Ahí recibió las lecciones clave de labios de su abuelo. El
> hombre le hablaba de valores: respeto por la Madre Tierra, por los
> mayores, ser comprometido, ser solidario, ser honesto, ser digno y
> llevar bien la vida. Los valores collas que inspiran la Warmi.
> "Si no tenemos eso, hija, entonces no tendremos ni para comer", le
> decía. Y aunque Rosario partió a los 8 años de ese pueblo, cuando su
> padre consiguió trabajo en Mina Pirquitas, las palabras se le grabaron
> como estrellas.
> Pastora de sueños
> La vida de Rosario Quispe es una nota aparte. Tan inseparable de la
> biografía de la Warmi, como de la historia puneña. A los 19 años,
> Rosario conoció a Alfredo Quispe, empleado de Mina Pirquitas. Se casó
> y parió al primero de sus siete hijos. A esa edad ella ya había
> probado suerte en las ciudades, como empleada doméstica. Regresó a
> Pirquitas. Conoció a los curas de la Organización Claretiana para el
> Desarrollo (Oclade), como el padre Pedro Olmedo, (hoy obispo de
> Humahuaca). Se unió a ellos. Cuando Pirquitas cerró, la familia Quispe
> se mudó a otra mina: Pan de Azúcar. Años después, también cerró. No
> hubo adonde ir y la prole se refugió en Abra Pampa. Rosario consiguió
> trabajo en un proyecto para promoción de las mujeres. Se internó en
> los caminos traca traca y supo que las damas de la puna se quedan
> solas. Los maridos se van: al tabaco, a la caña de azúcar, a la mina.
> A ellas les toca ponerse de pie y levantar la cosecha, aunque estén
> enfermas. "Vi tanta miseria y supe
> que si continuábamos así, íbamos a morir de hambre", dice Rosario. Lo
> que sigue amenaza con ser leyenda.
> "Fue llegar a Abra Pampa y darnos cuenta de que, al contrario de lo
> que creíamos, no había nada. Nos juntamos muchas mujeres para ver qué
> hacer. Nos reuníamos en mi casa. Armamos talleres de artesanías y las
> vendimos en una muestra en Tilcara. Empezamos a juntar plata, a
> comprar mercadería la una para la otra. Yo iba a Villazón a buscar
> telas. Unas cortaban, otras cosían y vendíamos. Nos invitaron a
> encuentros de mujeres a Buenos Aires. Llevábamos artesanías y para
> llegar a tiempo pasábamos noches sin dormir. En 1995 nos pusimos Warmi
> Sayajsunqo, que en la lengua quechua de nuestros abuelos significa
> mujer perseverante. Esa manera de convivir, las alegrías y las
> tristezas, el estar juntas y apoyarnos, ha hecho que cada vez fuéramos
> más."
> De cómo no caerse del mapa
> La primera batalla de la Warmi fue la salud. El cáncer de cuello de
> útero estaba matando a las collas, entre ellas a la tía de Rosario.
> Mientras la sobrina se hizo cargo de esos hijos huérfanos, un médico
> se ofreció como voluntario, y trabajó con la asociación. Llegaron más
> gentes y algunas notas periodísticas. En 1997, un suizo llamado
> Stephen Schmidheiny, presidente de la Fundación Avina, quiso
> premiarlas. Le dijo a Rosario que pidiera un deseo.
> -"Quisiera que mi pueblo pueda vivir del trabajo digno, sin ser
> esclavos de nadie, con su identidad y cultura, como nuestros abuelos".
> El hombre le dio el apoyo financiero.
> Rosario recurrió a dos personas que había conocido en Oclade: Agustina
> Roca, técnica en antropología, y Raúl Llobeta, economista. Se
> internaron en las comunidades, escucharon a las familias, sus
> problemas y sus ideas de futuro. En 2001, cuando la Argentina caía del
> mapa, la Warmi tenía un exitoso Programa de Desarrollo Aborigen. Las
> comunidades estaban enlazadas por un sistema bancario de microcréditos
> o fondos comunales, en manos de los socios. Con este sistema y sus
> líneas de crédito y microcrédito (que van desde los 10 pesos para una
> situación de urgencia hasta los 30.000 para empresas aborígenes), ha
> entregado más de 1.400.000 pesos en más de 2.000 préstamos, la
> confianza como garantía.
> "Cada tanto alguien se atrasa con los pagos. Pero no tenemos ni un
> incobrable", dice Florinda Condori, una de las tesoreras de la
> administración central.
> "La gente fantasea que los que trabajamos acá tenemos un sueldazo o
> manejamos mucha plata. Pero la transparencia y la rendiciones son
> implacables", comentan Sara Mendoza y María Figueroa, dos jóvenes
> jefas de sus hogares y promotoras de la Warmi.
> La organización ya se autosustenta económicamente gracias a sus
> empresas. Hace alianzas estratégicas, como la que posibilitó, tras
> años de esfuerzo, que en el hospital de Abra Pampa se construyera un
> pabellón para la maternidad.
> Para tener cuentas claras, el dinero está en manos de dos tesoreros
> (kipus) de cada comunidad, donde siempre debe participar por lo menos
> una mujer.
> "En la puna la mayor carga la lleva la mujer. Es más fuerte y
> responsable. No tengo problema en que la decisión esté en manos de
> ella o él. Pero la plata se la doy a ella. Cuida más las cosas, no
> negocia con la dignidad", dice Rosario.
> La cuestión es tan seria que el reglamento aclara: los cargos
> directivos quedan reservados a las damas, aunque los varones se hayan
> integrado a la organización. René Calpanchay vino de Susques, inquieto
> por la regularización de las tierras aborígenes, a tocar la puerta de
> la Warmi. Desde 2003, René trabaja como miembro del equipo
> estratégico. "Coincidimos en el tema de los sueños que tenemos con
> todas las comunidades. Vivir del propio trabajo, como vivían nuestros
> abuelos, y en armonía con la naturaleza", dice René.
> Esto que suena tan bonito, en la práctica es una guerra silenciosa. El
> manejo de los recursos naturales y la regularización de las tierras
> que les pertenecen son sus dos cruzadas. La minería a veces avanza más
> allá de los derechos que resguarda la Constitución a los pueblos
> originarios.
> Pero la Warmi es poderosa. Dos días después de aquella conversación
> entre Rosario Quispe y el doctorcito por el tema del plomo, varias
> camionetas estacionaron frente a la sede amarilla de la asociación.
> Eran funcionarios del área de minería de la secretaria de Medio
> Ambiente de la Nación y miembros de otras organizaciones civiles. Doña
> Rosario estaba masticando una hojita de coca, se puso crema en las
> manos y mandó a comprar gaseosas para una veintena de personas. La
> reunión se hizo en el salón donde las Warmis venden los tejidos. "No
> se preocupen, que aquí estamos bien organizados", les dijo Rosario, y
> remató la frase con una de esas carcajadas tan suyas.
> La líder no pierde jamás el sentido del humor. Pero el año pasado,
> contará en otro momento con la voz muy baja, fue bien duro. Hubo
> varias muertes. La Warmi estuvo ahí con su tristeza y organizando el
> velorio, los preparativos, los cajones. Las administradoras pasaron
> unos meses sin cobrar.
> Le pregunto a una de ellas, Mirta Andrada, cuál le parece el mayor
> desafío entre tantas luchas. Ella responde: "Uno se va adaptando a
> estar al servicio de la gente. Es como que alguien te da algo y es
> algo especial. No es difícil si estamos juntas. Siempre salimos
> adelante. Feo es cuando no hay unión."
> A unos metros Rosario habla por celular con su nieto y le dice que el
> lunes lo irá a visitar. Hoy es sábado, le toca estar en Abra Pampa en
> el bautismo de Lautaro. Pero también llevarle flores a su madre al
> cementerio, pasar por la procesión de la virgen de la Candelaria,
> preparar la charla que dará en la Universidad de Harvard -invitada por
> John Kennedy School of Government- y hacer 200 empanadas para el
> bautismo.
> -¿De dónde saca fuerzas?
> -Del trabajo. Siempre estoy pensando qué vamos a hacer y a discutir
> mañana. El "no se puede" no existe. Voy y hago. Si me siento mal, me
> pongo dos minutos al sol y listo.
> -¿La han tentado desde la política?
> -Sí, todas las elecciones. Pero le sirvo más a la gente donde estoy.
> Si algún día los collas pudieran hacer un partido distinto del
> tradicional que hay, los apoyaría. Si hoy decidiéramos armar un
> partido, te aseguro que ganamos. Pero tendríamos que capacitar a
> muchos jóvenes con una cabeza distinta de lo que es la política:
> trabajar para el resto de la gente. No vale la pena quemarse hoy.
> En la cocina, mientras repulgamos empanadas entre varias mujeres, me
> cuentan del proyecto de hacer varias Warmi descentralizadas en doce
> comunidades aborígenes, que a sus vez agrupen a otras. Que este año
> empezarán a trabajar en turismo con Argentina, Chile y Bolivia. Que
> hay inversiones fuertes del ministerio de Desarrollo, la IAF, el BID,
> Avina.
> Le pregunto a Rosario por las críticas que le hacen a la asociación:
> una de ellas es que trabaja con familiares ("pero claro, no puedo
> tener gerentes en cada empresa porque nos fundimos, todo es muy
> transparente"). Me cuenta que la hace feliz el hecho de que su marido
> la acompañe. El es el chofer que conduce la camioneta casi las 24
> horas. "¿Te imaginás lo que hubiera sido mi vida de otra manera,
> tantas horas viajando?" El día que él pasó a ser empleado de la Warmi,
> ella renunció a tener un sueldo en la organización.Trabaja ad honorem
> y sólo cobra por proyectos puntuales.
> -Preferí perder plata. No iba a perder a mi familia. Todo esto es mi
> vida. Estoy agradecida a Dios por el compañero que me dio.
> -¿Qué es la Warmi ?
> -Algo que nos debe servir para ser libres. Para que nadie tenga que
> depender ni de la Warmi.
> Ariel, uno de los hijos de Rosario, cuelga globos y ella comenta que
> cree que su hijo, que padece un retraso mental, ha sido afectado por
> el plomo. Una nena me enseña a doblar las servilletas. La cuestión
> colectiva es el valor que las atraviesa como sociedad, en los
> bautismos, en los velorios, en la organización. Después de la fiesta
> nadie se retira hasta que los pisos están barridos, los papeles en la
> basura y la cocina, impecable. Rosario enjuaga, y seca platos y vasos.
> Acomoda los repasadores antes de apagar la luz y cerrar la puerta.
> Casi seguro alguien la espera.
> Por María Eugenia Ludueña
> Colaboró con la investigación: Felicitas Tedeschi.
> "El proyecto que dio origen a este trabajo fue el ganador de las Becas
> Avina de Investigación Periodística. La Fundación Avina no asume
> responsabilidad por los conceptos, opiniones y otros aspectos de su
> contenido"
> Estados paralelos
> Abra Pampa tiene 14.000 habitantes -todos collas-, una patrona,
> Nuestra Señora del Rosario, un slogan municipal -"Cada uno debe
> producir por lo menos lo que consume"- y un intendente llamado Herman
> Zerpa. Zerpa trabajó en la Cooperativa Puna, otra ONG crucial en la
> región. Amable, de traje y corbata, conversa con LNR: "En Abra Pampa
> no hay piqueteros. Creo que han sido contenidos por muchas
> organizaciones", dice.
> -¿Por qué en la puna hay tantas organizaciones de la sociedad civil?
> -Quizás porque trabajamos en grupo, más allá de las peleas. Nuestra
> raza nos ha permitido trabajar en comunidad, tener una mirada común.
> Hubo un momento, cuando cerraron las minas, que todos se vinieron a
> vivir a Abra Pampa. No había trabajo ni vivienda ni animales. En esa
> coyuntura nos juntamos y capacitamos, por ejemplo, en la Cooperativa
> Puna.
> -¿Cómo ve el trabajo de la Warmi?
> -Algunas instituciones de Abra Pampa hemos construido estados
> paralelos, armando planes de capacitación, creando trabajo y
> desarrollo local.
> -¿Y a Rosario Quispe cómo la ha visto evolucionar como líder?
> -Siempre ha sido muy trabajadora. Trabajamos juntos en la Cooperativa
> Puna. Tiene una forma de conducir muy particular. Lo que le critico es
> que desprecia la política, pero recurre al Estado para buscar
> financiamiento. La política debe volver a ser buena palabra.
> Un modelo de organización
> Por Sebastián Tedeschi
> La Warmi es un modelo de organización. Desde Cohre(Centre on Housing
> Rights and Eviction) asesoramos su lucha por el reconocimiento de su
> derecho a la tierra y a la participación en los recursos naturales.
> Pudimos compartir con ellas la victoria en el fallo judicial de los
> tribunales provinciales que les reconocieron sus derechos e intimaron
> al gobierno provincial a entregar la totalidad de los títulos
> colectivos de sus territorios antes de junio de 2007.
> La construcción colectiva y democrática que han emprendido es una
> referencia para las organizaciones sociales. Lo que las diferencia de
> otras agrupaciones es su preocupación por los procesos internos, su
> buena lectura sobre el ambiente político y social provincial, su
> apertura para el debate, su sustentabilidad económica y política
> basada en el protagonismo de sus integrantes y en la autonomía frente
> al Estado, las ONG que las apoyamos y las agencias que las financian.
> Coordinador del Programa de las Américas de Cohre (Centre on Housing
> Rights and Eviction)
> A los ojos de Jesús
> Jesús Olmedo es el párroco de Abra Pampa y conoce a Rosario Quispe
> desde que ella se formó como animadora cultural en el movimiento
> Oclade (Organización Claretiana para el Desarrollo). "Siempre tuvo
> muchas inquietudes. Hubo un momento que rompió con la Oclade. Quería
> ser ella y sus mujeres de la puna -recuerda el padre Olmedo-. Lo
> valioso es que no ha caído en la trampa de los líderes políticos o
> sindicales. El valor más grande de Rosario es que no se lo ha creído,
> sigue siendo la Rosario colla de siempre, humilde. Mantiene su actitud
> de luchar por la gente, con su gente, y acá".
> -¿Por qué la filosofía Warmi arraiga tanto en la puna?
> -Ya era hora de que las personas que han nacido, vivido y sufrido en
> estas tierras sean los protagonistas de su historia. Los
> emprendimientos y proyectos que promueve la Warmi son una forma
> concreta da canalizar la supervivencia por la vida y la lucha por la
> tierra. Con esa orientación la gente se queda y vive de su hábitat.
> La importancia de perseverar
> Por Carlos Martínez Sarasola
> El nombre de mujeres perseverantes es un atributo importante de la
> organización Warmi. La perseverancia es una característica de los
> pueblos originarios. Ellos mantuvieron su identidad. Su eje espiritual
> es la tierra, donde descansan sus valores ancestrales.
> Hoy que el mundo occidental está en crisis terminal, se empiezan a
> visualizar los valores indígenas. Es un momento ideal para este
> encuentro y Rosario Quispe y sus mujeres tienen un planteo interesante
> de trabajo hacia el interior del mundo indígena pero tienden puentes
> con el afuera. No es casual que sean mujeres. También entre los
> mapuches hoy surgen muchas jefas.
> En el mundo indígena nadie espera mucho más del Estado. Saben qué
> hacer y reclaman por ellos mismos. El Estado los sigue negando porque
> no resuelve deudas históricas, como otorgarles la tierra que ocupan.
> La Constitución los reconoce, falta la práctica. Creo que se viene un
> proceso de convergencia entre el mundo indígena y el occidental,
> trabajando por conformar una sociedad diferente.
> Carlos Martínez Sarasola es antropólogo, director de la Fundación
> Desde América y autor de Nuestros paisanos los indios.
> En cifras
> La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI), que realizó
> entre 2004 y 2005 el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo
> (Indec) dice que en nuestro país viven 485.460 aborígenes. Se trata de
> resultados parciales. Cifras del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen
> (Endepa) hablan de 1.011.600 personas que se reconocen aborígenes. La
> mitad de ellos habitan en ciudades. Y 200.000 se asumen kollas, la
> etnia con más peso de las 31 que se registran en el país. El INAI
> (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) no está autorizado a dar
> opiniones oficiales a la prensa. Depende del Ministerio de Desarrollo
> de la Nación, donde a pesar de insistentes llamados, no se han
> ofrecido datos en los últimos tiempos.
> Ciudadanas del mundo
> Desde hace varios años, Agustina Roca, jujeña y técnica en
> antropología, acompaña el trabajo de la organización Warmi. Ella
> distingue diferentes etapas: "Primero fue el hambre, la desesperación,
> la urgencia de generar recursos. Después se sumaron los temas
> indígenas y el reclamo de los derechos ciudadanos", explica Agustina
> Roca. Según ella, uno de los puntos más destacables de esta
> experiencia es "el ejercicio de la ciudadanía de estas mujeres. No
> piden limosna sino ser tratadas como ciudadanas, con equidad de acceso
> a servicios de salud, educación, oportunidades laborales y de
> negocios, y respetadas en su cultura e identidad. Estos dos aspectos
> son complementarios, el primero se refiere a los derechos humanos
> básicos y el segundo a los derechos colectivos como pueblo indígena".
> Los avances están a la vista.
> Han dejado de ser excluidas del sistema para aprender a manejar
> herramientas legales y a defender sus recursos naturales. Es una
> batalla menos mediática y más silenciosa que la de Gualeguaychú, pero
> igualmente crucial. "Siguen dando contención y asistencia allí donde
> debería estar el Estado, pero han avanzado sobre la agenda pública de
> la provincia en el tema indígena y se han insertado como un actores
> fuertes. Hace cinco años todavía se debatía en Jujuy si existían
> aborígenes", señala Roca. Y adelanta que los principales desafíos para
> el futuro son insertarse en el mundo a través de emprendimientos
> relacionados con el turismo, y medios de comunicación propios.
>
>
> ---------------------------------
> Expecting? Get great news right away with email Auto-Check.
> Try the Yahoo! Mail Beta.
>
> [Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]
>
>