Anuncio y Denuncio
Por
José Edward Escobar, delegado junio 2008
En el país del "Sagrado Corazón"
existe todo tipo de realidades que un colombiano puede vivir. Mas, para no
enumerar esas realidades, solo las agruparé en dos: las realidades de
explotación y pobreza que se dejan ver a través de los medios masivos de
comunicación, y las realidades de opresión y desplazamiento que no se ven sino
en las estadísticas del DANE. Estas dos realidades fueron las que acompañaron
las experiencias vividas en la semana del 10 al 16 de junio con los Equipos
Cristianos de Acción por
En esta experiencia contamos con
la colaboración de varios habitantes de la región, quienes nos educaron en lo
fundamental del Río Magdalena y su papel en el Magdalena Medio. Así como el río
les ha servido para el desarrollo del comercio y de transporte, también el río ha
sido testigo de muchas masacres causadas por los actores armados. Esto fue lo
que nos contaron las personas que viven en sus alrededores, en las veredas de
Ñeques,
Esta experiencia nos dejó muy
contentos, pues las experiencias de vida compartidas por cada persona con
quienes nos reunimos nos llenaban de muchas esperanzas. Conocer la realidad del
conflicto armado de primera mano, por historias de personas que han vivido las masacres
y el desplazamiento, es diferente que conocer el problema del conflicto armado
por fuentes externas al conflicto. Y la diferencia es grande, porque muchas
personas, como yo, no sabemos nada de lo que acontece con la vida de los
campesinos. Para muchos de nosotros, el Río Magdalena es simplemente un río
grande con fines de pesca. Pero, lo que no sabíamos es que ese Río significa la
vida y la muerte para quienes viven cerca de él. Por tal motivo al finalizar
nuestra delegación, realizamos una acción pública el 16 de junio a las 10:00 de
la mañana. En la acción anunciamos y denunciamos lo que habíamos oído y lo que habíamos visto, por
medio de un Ritual de Purificación del Río, con el cual clamamos que la vida fluyera con
esperanza en sus aguas, que hasta ahora habían estado enfermas de muerte.
Esta es la invitación y el
compromiso que asumimos en nuestra delegación: ser profetas en medio de este
conflicto armado. Anunciar y denunciar todo tipo de realidades que son
contrarias a la ética de paz y de protección de la vida; como son las acciones
violentas de los grupos armados en contra de los pobladores de la región.
Acompañar y apoyar a las comunidades que han sido víctimas de este conflicto.
Por último, trabajar para que el Río Magdalena recupere su esencia: ser fuente
de esperanza para los habitantes del Magdalena Medio rescatando el valor de la
vida en el Río, y rechazando todo tipo de acción que traiga muerte para este
pueblo. Este es el reto para todos.
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MISIÓN: Equipos Cristianos
de acción por la Paz (ECAP) Colombia es una comunidad integrada por voluntari@s
capacitad@s de diferentes culturas que hace parte de ECAP, una organización
internacional y ecuménica. La base de
nuestro trabajo se enmarca en el Magdalena Médio, aunque no es exclusivo de
esta región de Colombia. Colaboramos en iniciativas de base para visibilizar y
transformar estructuras de dominación y opresión por medio de la no-violencia
activa, para hacer posible un mundo donde vivan el respeto, la justicia y el
amor, incluso por nuestr@s enemig@s.