Entrar
¿No tienes cuenta? Registrarse
desde_el_tendido · "Desde el Tendido"
? ¿Ya tienes membresía? Entra a Yahoo!

Consejos

¿Sabías que...
Puedes recibir más de un mensaje en un correo-e. Para ello modifica tus preferencias para la entrega de mensajes.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
los toros y las palabras   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #3218 de 16167 |
 

Los toros y las palabras

 

"Nada podrá medir el poder que oculta una palabra. Contaremos sus letras, el tamaño que ocupa en un papel, los fonemas que articulamos con cada sílaba, su ritmo, tal vez averigüemos su edad; sin embargo, el espacio verdadero de las palabras, el que contiene su capacidad de seducción, se desarrolla en los lugares más espirituales, etéreos y livianos del ser humano[1]".

 

Es la palabra la que nos seduce, como una muleta al toro, para someternos frente a la maravillosa expresión de los sentidos plasmados en una hoja. Y busca, la palabra, en los lugares más espirituales del ser humano esa profundidad que le hace brotar espontánea, así como una buena faena, como esos muletazos profundos y sentidos, esos tantos que hemos visto y que ahora se premian. Pero no sólo hemos visto, los hemos sentido, que es lo más importante y lo fundamental.

 

Pero las palabras viven también en los sentimientos, forman parte del alma y duermen en la memoria. Y a veces despiertan, y se muestran entonces con más vigor, porque surgen con la fuerza de los recuerdos descansados. Se levantan del letargo que les mantiene reposando, a la espera del momento adecuado, a la espera de la faena soñada, del muletazo profundo, del puyazo en todo lo alto, de la soledad en el campo. Aunque es muy difícil poner en palabras los sentimientos, expresar lo vivido en ese momento intenso, momento cumbre como es esa faena soñada, es deber del autor poder hacerlo. Y aunque un autor, en muchos casos, no sea el directamente involucrado, indirectamente puede dar fe de las vivencias y expresarlas, a su manera y de la forma como este ha visto y sentido, para poder compartirlas con los que no han tenido la suerte de presenciarlas o inclusive de inventarlas.

 

El plasmar con palabras una vivencia o simplemente una sensación o idea que nos quiera contar el autor (inventor) hace que lo logrado permanezca inmutable y trascienda en el tiempo. Las palabras son embriones de las ideas, el germen del pensamiento, la estructura de las razones, las cuales sobre pasan la simple definición de diccionario para adquirir un sentido propio, vitalidad que expresa lo que quien la dijo quiere revelar.  El poder de las palabras, en sí, radica en la fuerza para lograr esos momentos mágicos y ser capaz de expresar lo vivido o lo imaginado. Las palabras profundas intentan al menos, luego del reposo, poder plasmar, como las faenas intensas, recuerdos eternos.

 

Ya decía en el prólogo del libro "Cuentos Taurinos[2]" que la literatura y los toros son manifestaciones artísticas y culturales muy ricas. ¿Por qué no aprovechar la versatilidad que tiene el arte de torear para imaginarnos toros de papel? ¿Y por qué no, gracias a la literatura, acercarnos a nuevos aficionados? ¿A esos aficionados a las letras que crean cuentos mágicos, soñadores, llenos de tragedias e ilusiones? ¿A esos toreros que expresan en el papel lo que han sentido en el ruedo, en un quite imaginario a los toros fieros? El proceso de creación es un capital que lo llevamos todos, lleno de vida que quiere crecer, evolucionar y adquirir un sentido propio.

 

La palabra toma vida propia, crea fantasías o cuenta vivencias y adquiere una independencia única, vital, con tal fuerza que su propio contar se separa de quien lo crea. La palabra adquiere independencia para poder describir, a su manera una manifestación de sentidos, sensaciones e inspiraciones. Llega un momento que gracias a la descripción y al relato llegamos a conocer de una manera íntima a un personaje o nos identificamos con una aventura, creyendo que estos existen. Tal es la asimilación que inclusive nos convencemos que ellos existen o son personajes y aventuras que algún día (y con toda seguridad) ocurrieron. Luego de leer varias veces el Quijote, estoy convencido que Alonso Quijano existió y tuvo el coraje de pelear con esos molinos de viento gigantes. Cervantes es sólo un pretexto inventado por las locuras y delirios del mismo Don Quijote. Aunque si nos ponemos a analizar, que hubiera sido de Cervantes sin un Quijote.

 

Pero es curioso, en el toreo es al revés: lo irreal se vuelve auténtico. Lo mágico y etéreo se vuelve material, aunque aleatorio, y lo podemos ver y sentir. Con el tiempo, en el baúl de los recuerdos, los podemos volver a oler, en un recorte de prensa o en un libro de cuentos taurinos, los podemos volver a leer. Lo intangible se vuelve real (y en muchas ocasiones efímero). Y ahora la responsabilidad cambia de manos, el deber que en un momento tenía el torero para expresar su arte, pasa a quien escribe, inspirado por los que hicieron, gracias a esa conjunción mágica y valiente, toro y torero. El torero cumplió, inspiró, y que mejor si ese puede ser el motivo de las más bellas invenciones.

 

Es esa realidad efímera puede llegar a ser eterna, eso que en algún momento fue una mera fantasía y que luego de haber sido plasmado en una plaza, llega a inmortalizarse en un palabra, en una crónica, en un cuento. Eso que ahora premiamos, esos momentos y esa torería con la que se interpreta el toreo en su estado puro, son materia de la más diversa inspiración. Es motivo de los más alocados y mágicos criterios que perduran no sólo en nuestros recuerdos y en lo que eso significó para el que lo vivió; sino que, puede ser material de las más diversas aventuras, de las mejores descripciones, para poder llegar a conseguir, en un cuento, en una obra literaria, plasmar las sensaciones, utilizar la palabra como medio para poder expresar y seguir creando bellas obras de arte, ya no sobre un albero, sino ahora sobre una hoja en blanco, ya no faenas a toros en puntas sino a toros de papel (que muchas veces son más fieros).

 

Y decía que en el toreo es al revés, lo que parece irreal se vuelve algo material: qué hubiera sido de esa música callada del toreo de Bergamín, sin el toreo mágico de Paula. Que hubiera pasado si no hubiera existido un genio sobre quien Chávez Nogales pudiera escribir su "Juan Belmonte: matador de toros".

 

Y eso ayuda a que podamos inspirarnos para escribir sobre lo sentido, sobre lo visto o lo vivido, inspiración de arte para crear e inventar obras escritas, toros de papel, faenas soñadas. La palabra ayuda, es el motivo y la justificación para intentar extraer, exprimir, a cada autor, un poco de esa magia y locura que cada uno lleva dentro, así aprendemos y nos enriquecemos con lo que nos cuentan, así se plasma y perdura en el tiempo esas faenas soñadas, las que quisimos interpretar, las que aprendimos a torear en nuestras mentes inquietas, llenas de toros de papel.

 

La necesidad de contar y oír contar se inicia en ese momento mágico en que alguien no se da abasto con la percepción directa de la realidad que lo circunda, y vaga con su mente más allá de los límites reales de su mundo. La imaginación simplemente nace, brota. Alguien imagina y surge la necesidad de contarlo, expresarlo. A su vez, alguien escucha, e imagina lo que escucha. Ahí se crea esta magia: contar y oír contar, escribir y leer, torear y sentir.

 

Las palabras... Insisto en que "nada podrá medir el poder que oculta una palabra...[3]". Probablemente ese lugar sea una plaza de toros, con toreros valientes y con las palabras que cada uno de nosotros llevamos en nuestros corazones, porque si no existiera sentimiento, no existiría literatura ni tauromaquia. Inspirémonos en estas grandes faenas, en los detalles de torería que en cada plaza se ven, con cada toro, con cada momento.

 

"Un país sin lectores es un país sin imaginación y, por tanto, sin futuro". Que importante es entonces fomentar la imaginación para que este país tenga un mañana, fomentemos la cultura para poder ser libres. Libres de pensamiento y apasionémonos por lo que tanto amamos, imaginemos. Eso es lo que queremos y lo que nos motiva a emprender caminos difíciles, pero que por el simple hecho de emprenderlos, vale la pena cualquier sacrificio, y mis amigos toreros me van a dar la razón, cada cual a su estilo y cada cual con su riesgo. Por que la palabra es también es riesgo y es responsabilidad. Genera las más puras fantasías para convertirse en las más puras realidades ya que al inmortalizar lo efímero (una idea, un pensamiento, un sentimiento) y poder plasmarlo, la idea no solo se materializa sino que adquiere vida solo por el hecho de haber sido creada. Por que sí señores, la palabra es vida.

 

La palabra va más allá de un resultado (que es una idea materializada en un cuento o un libro) sino que quien la moldea podrá disfrutar de las más intensas faenas sin darse cuenta, inventarse toros de papel pastando en la infinidad de las hojas que recogerán el mágico testimonio de un torero de cartón.

 

Esteban Ortiz Mena

 



[1] Grijelmo, Alex; La Seducción de las Palabras, Editorial Taurus, pensamiento, Madrid 2000.

[2] Cuentos Taurinos, Editorial El Conejo, Quito, diciembre 2002

[3] Grijelmo, Alex; La Seducción de las Palabras, Editorial Taurus, pensamiento, Madrid 2000.





Mié, 7 de May, 2003 2:05 pm

elalberopenataurina@...
Enviar correo Enviar correo

Reenviar Mensaje #3218 de 16167 |
Desplegar mensajes Autor Ordenar por fecha

Los toros y las palabras "Nada podrá medir el poder que oculta una palabra. Contaremos sus letras, el tamaño que ocupa en un papel, los fonemas que...
EL ALBERO
public
Sin conexión Enviar correo
7 de May, 2003
2:28 pm

Los toros y las palabras "Nada podrá medir el poder que oculta una palabra. Contaremos sus letras, el tamaño que ocupa en un papel, los fonemas que...
EL ALBERO
public
Sin conexión Enviar correo
10 de May, 2003
6:38 am
Avanzado

Copyright © 2009 Yahoo! Inc. Todos los derechos reservados.
Normativa de confidencialidad - Condiciones del servicio - Reglas - Ayuda