CARTAS SINCERAS
II
(Vieja Sombra)
Autor:
© Jesús Alejandro GodoyRecuerdos silentes, que se enceguecen en plegarias que son respondidas por ángeles ciegos, son los que hoy dominan mis memorias austeras y arrinconadas, que dejan de lado esos lugares esperanzados de amores y aventuras que alguna vez he andado.
Vaga muestra de rectitud que hoy adolezco y esperanzas de santos que nunca fueron, son las cargas que me hunden en lamentos de haber perdido esos caminos que eran solamente para mí...
Finjo ser inocente, deseo ser inconsciente; pero en sí, sé que hoy no soy más que otro héroe que alguna vez pudo ser, y que perdió su estrella por perseguir deidades y doctrinas que tarde vinieron a saberse, solamente eran artilugios para que algunos pocos se llenaran de castidad mentirosa y de oro sucio.
¡Hay que ciego estoy ahora, y que solo me encuentro al escuchar las sonrisas y las victorias de los que jamás se creyeron los límites, como yo sí los he creído!
Valga mi ancianidad entonces, para advertir a estos seres, que no existen límites en la conquista de uno mismo.
¡Hay, y hay mil veces por el que así lo crea!
¡Hay mil veces por aquel al que le hayan tocado padres temerosos de algo inexistente y superfluo!
Y es que ahora entiendo, que valiente es el que se vence y mata su vieja sombra, sin temor al tiempo ni a las miradas acusatorias.
Y es que ahora comprendo, que es el que algo hace, el que siempre estará en labios de otros para ser criticado...
¡Hay por mí, que me creí los límites!