SENSACIONES PARA UN CORAZÓN ESCONDIDO
II
(Artilugios)
Autor: ©
Jesús Alejandro GodoyCuando todo queda en silencio, huyo un poco de presencia, que queda etérea esperando verme llorar por esa ausencia de tu cuerpo que se hace tan evidente, cuando empiezo a pensarte entre mis brazos.
Y caminos por las esquinas de mi casa, preguntándole a tu memoria, cual es aquel recuerdo que dejaste en mí, que siempre viene a atormentarme cuando veo tu figura y esa sonrisa que me abre el cielo a mitad de camino de mi infierno.
Me ves dispuesto cuando veo llegarte, y sé que juegas a ser la portadora de mis cenizas, cuando te acercas a mí, y me ganas con el aliento de tus deseos y las fragancias que alguna vez sueño cuando veo tu piel desnuda entregándose a mi esperanza.
Sabes que lloro tu partida; y sabes mejor, que lloro tu presencia cuando me miras y te callas todas las palabras de ése amor, que algún día tal vez será mío.
Juegas ante mí, a despertar los celos que me acarrean el quererte un poco más de lo que estoy acostumbrado a odiarte, cuando sabes detenerte y dejarme pasmado y en silencio, con mis labios besando el vacío de tu boca.
Sé que despliegas los más relucientes artilugios, para no descubrirte con la cabeza gacha ante mi mirada; porque de tanto conocerte, sé que no eres de perder las palabras que sustentas con esos hechos, que a veces te llevan a desdecirte entre errores y mañanas sin respuestas.
Apareces y desapareces aún cuando estás a mi lado, y descreo de tus manos que suavemente rozan el aire para estudiar mis reacciones, y dejarme como un fantasma sin corazones que le teman; y es, que vuelvo a encontrarme contigo, cuando me atrapas en tus palabras sabias, que solamente me usan para saberte tan mujer que puedas prescindir enteramente de mis lágrimas y mis noches deseándote.
Y aún cuando ya no estás, me dejas aturdido, buscándote en mis momentos que hace instantes he vivido, pero que contigo son recuerdos de mil años, porque te alejas y me pierdo en el cielo de tu vida, y vas en busca de algo mejor que llene tu existencia; y te quedas silenciosa esperando ése amor, por el que sufres nostalgias, aún antes de perderlo.
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