DE MI SANGRE
Autor:
© JESÚS ALEJANDRO GODOYY hoy… todo es para ti por que un poco dejarás en mí.
Estaré en ti porque tu estás en mí, y hoy te seguiré, porque me señalarás un camino y tú me guiarás donde yo vaya.
No importa si a tu cuerpo le faltan piezas no interesa si tus ojos no ven la luz, o si tu boca no emite sonido alguno; no hace falta que tu piel sea del mismo color que la mía, ni tampoco que tu Dios tenga el mismo nombre que el mío.
No interesa que tus creencias no vayan de la mano con mis creencias, o si tienes las manos llenas de oro, o repletas de hendiduras sangrantes de tanto mendigar.
No me fijaré por donde has andado ni que lugares has conocido, porque la tierra que tienes pegada en la planta de tus pies no lleva nombre alguno; solamente es tierra y quizás tiene el mismo color de la tierra por la que yo hoy transito.
Hoy háblame de lo que eres. Hoy indícame adonde ir y estaré dispuesto a caminar contigo.
No partas aún, no me dejes aquí, porque de mi sangre nacerá el color para tu vida, y en el mismo instante que decidas seguir, alimentarás mi alma y me darás el aliento necesario para que siga tus pasos.
No partas aún, no me dejes aquí, porque de tu mal nacerá mí bien, y de tu bien mi bendición, y aunque falles no te preocupes, porque hoy fallaré por ti, y de mi boca nacerán las palabras necesarias para agradecer lo que eres.
No me sigas, yo te seguiré, mi vida no se irá porque hoy me darás fuerzas para continuar.
Y de tus caídas nacerán mis triunfos, y de mi ira tus anhelos.
No me mires, porque hoy yo te veré a ti. Y cuando vuelvas yo te estaré esperando, y sabes que no importará el tiempo, no importará el lugar ni la ocasión, porque no hace más un infinito mar que esconde un inmenso tesoro que una fina lluvia pasajera… ambos son agua.
Porque no hace más un hombre lleno de honor y poder, que el más perdido de los linyeras, porque ambos son hombres. Lo sé
Y aunque hayas recorrido mil caminos un día nos reencontraremos en el mismo lugar del que hemos partido. Lo sabes.
Y aún despojados de nuestra carne y marchitados nuestros cuerpos, te reconoceré, y me reconocerás, porque no hay nada en ti que sea extraño para mí, y no existe nada en mí que tu no poseas.
Y al final, cuando nuestros hechos sean contados, sabe bien, que tus hechos también fueron los míos, porque transitamos por el mismo camino alguna vez, y hoy aquí estamos… una vez más.
Y hoy todo es para ti porque un poco dejarás en mí, y de tu sangre nacerá el color para mi vida.
No partas aún, que tienes muchos caminos por enseñarme, y yo, muchos caminos que conocer, porque hoy te seguiré y caminaré contigo. Lo sabes...