UNA VEZ MÁS
Autor:
© JESÚS ALEJANDRO GODOYCuando regreses…
Si, lo sé, no todo es como lo esperabas.
¿Y quien es aquel que reconoce su camino, sin haberse perdido mil veces antes?
Porque todo es ahora como lo sientes, todo es ahora como lo quieres.
Y cuanto de lo poco o de lo mucho que tengo, daría para no verte triste; y sin embargo…
¿No es el hombre de fortuna, aquel que antes de expirar, daría sus mejores diamantes, para pagar por un poco más de aliento? ¿Y no es el tesoro más fantástico, tan fútil, cuando el alma no encuentra su paz?
Y cuanto… cuanto daría de lo poco, o lo mucho que tengo, para no verte llorar; y sin embargo, eres dueña de tus lágrimas, más sabe bien, que todo aquello por lo que lloras no te pertenece.
Y cuando daría para que comprendas, que todo lo que tienes en tus manos, pierde valor, cuando el corazón no encuentra su ritmo.
Tal vez sea porque todos los caminos no son suficientes; quizás, porque todos partimos un día, y nos perdemos en algún lugar, en algún sitio, sin saber en realidad que estamos aprendiendo a reconocer de a poco, la pieza que nos falta; esa, que nos completará un día, cuando la tengamos frente a nuestros ojos.
¿Y quien es aquel, que no ha balbuceado mil incoherencias, antes de dar un eximio discurso?
¿Acaso no es el mismo, que se entrega a las manos de su Dios, reconociéndolo, sin antes haber compartido la cama con sus demonios?
Y cuando daría para que tengas todo lo que sueñas; y cuanto… cuanto desearía, que rías hasta que tu corazón cambie de color, y tu alma se duerma junto a la felicidad; y al amanecer, se despierte lentamente, y lo primero que sienta, te haga llorar de alegría.
Y aunque lo intente, nada puedo hacer, porque los sueños son mi alimento, y los hechos tu calma.
¿Y no es acaso el valor que hoy tienes, el mismo que nació de tu mayor temor?
¿Y no es el camino que te lleva a destino hoy, el mismo que un día no deseaste haber andado?
Porque cuando hayas cumplido todos tus deseos, derramado todas tus lágrimas, y amado lo suficiente… sabrás que no todos los caminos son para encontrarse, no todos para saciarse, no todos para soñar, no todos para ganar, ni perder.
Quizá sea porque he soñado, que trazabas una dirección, y he seguido las huellas de sangre que han dejado tus pies; y sin temor, sin llantos, sin plegarias, te contemplé… solamente en silencio; y he percibido más que nadie, la emoción que llevas dentro, los recuerdos de lo que fue, y las sensaciones de lo que jamás será.
Y cuando regreses, nos sentaremos a hablar una vez más, como tantas veces lo hemos hecho.
Y yo guardaré silencio porque siempre te escucharé; desde mi hogar, desde mi mar, y aunque tus ojos no me encuentren, y tu alma me vea, tendrás muchas cosas que decirme; y yo, muchas cosas que aprender una vez más.
Tal vez, porque siempre nos hemos reencontrado; quizás… porque todos los caminos no son suficientes.