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Cuba: La Brigada Médica Cubana en Guatemala..   Lista de mensajes  
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04-02-2005

La Brigada Médica Cubana en Guatemala
Doctores del fin del mundo


Eduardo García
CubaDebate

La Brigada Médica Cubana la conforman 531 cooperantes, 497 de los
cuales son licenciados en Medicina. La principal misión de estos
galenos, según dicen ellos mismos, es "llevar la salud a los más
pobres de la Tierra".

Mientras la mayoría de los médicos guatemaltecos ejerce su profesión
para las clases medias de la ciudad capital, los casi 500 galenos que
forman parte de la Brigada Médica Cubana atienden a las comunidades
más apartadas del país, donde está la población más necesitada.

Uno de estos lugares es la comunidad de Lote Tres, en la Zona Reina
del departamento de Quiché.

Según los habitantes de este poblado, aquí jamás llegan los médicos
del Ministerio de Salud, y no es extraño. Lote Tres es, literalmente,
un pueblo perdido en la selva, donde el tiempo parece haberse
detenido poco después de la Conquista.

El trayecto desde Uspantán, el punto más cercano de
la "civilización", hasta esta aldea es de cinco horas de lodo,
piedras y tensión. Mientras el 4x4 persigue a la inclemente lluvia
con sus faros, se ve, a un lado del angosto camino, la verde
verticalidad de la montaña; al otro, la niebla. Detrás de la niebla,
la nada. Después (mucho después), cuando sus tripulantes han dejado
de sudar miedo, el todoterreno se encuentra con un valle en el que
sólo se ve selva y casas. Eso es Lote Tres.

"No, aquí no llega ningún médico", confirma el galeno cubano Ramón
Palencia.

Al inicio del camino pasamos por la comunidad de Monte María.
Palencia apunta hacia una casa y dice: "Allí mismo se murieron dos
niños por desnutrición hace algunos meses... tenían dos y cuatro
años... cuando los encontramos les dimos tratamiento antianémico y
vitamínico, pero era demasiado tarde".

Si con esto no queda clara la necesidad imperante que estas
comunidades tienen de atención médica, Palencia añade que en esta
área las mujeres todavía dan a luz de pie, atadas por la cintura a un
poste. "Paren como cualquier otro animal", se lamenta.

José Víctor Caal, un campesino de Lote Tres, confirma que los
doctores cubanos son los únicos que llegan a esta comunidad de 446
habitantes, y que se les tiene mucha confianza.

"Mire, yo lo conozco por su nombre, Ramón", cuenta Víctor mientras
golpea amistosamente la espalda del médico cubano que viene a dar
consulta a su esposa en gestación.

En el interior de la choza de madera de menos de cuatro metros
cuadrados, donde duerme toda su familia, José Víctor, de 32 años,
confiesa que ya tiene siete hijos, y mientras intercambia una mirada
pícara con Palencia añade: "pero... como hemos platicado aquí con el
doctor, yo voy a hacer planificación familiar".

Además de enseñarle sobre la necesidad de controlar la natalidad, a
este hombre, a quien obligaron a servir en el Ejército cuando sólo
tenía 13 años, lo han capacitado para que sea lo que ellos denominan
un "facilitador comunitario". Gracias a esta preparación, José Víctor
puede poner inyecciones, organizar las capacitaciones para las
comadronas, hacer traducciones en cualesquiera de los tres idiomas
mayas que domina, e incluso llevar a cabo pruebas de paludismo a los
pobladores.

Aunque es remoto, el poblado de Lote Tres (sin agua corriente, sin
electricidad, sin teléfonos...) no es el lugar más inaccesible que
atienden algunos de los 89 facultativos cubanos trabajando en Quiché.

A una hora en carro de Lote Tres está la Parroquia; a algo menos de
una hora de allí se encuentra Río Azul, y a unas dos horas a pie de
Río Azul está la comunidad de San Marcos.

"Allí tengo un muchacho que está en el fin del mundo", dice Marcos
Donet García, el coordinador de la Brigada en este departamento del
noroccidente.

Seis años de logros

La Brigada Médica Cubana arribó a Guatemala el 5 de noviembre de
1998, con 17 galenos. Se trataba de un contingente de emergencia para
ayudar tras los desastres causados por el huracán Mitch. Cuba decidió
que la cooperación médica seguiría indefinidamente.

Seis años después las cifras de la Brigada son contundentes. Gioandra
Muro, la coordinadora de la Brigada Médica Cubana en Guatemala,
estima que desde 1998 los más de 2 mil doctores cubanos que han
pasado por Guatemala han salvado alrededor de 175 mil vidas. "El
concepto de vida salvada no es 'puse una vacuna y ya he salvado una
vida'; no, una 'vida salvada' significa que de no haber recibido
atención médica en ese momento, esa persona se muere", explica la
doctora.

Otro de los logros de los que están más orgullosos es el de la
reducción de la mortalidad infantil. Cuando la Brigada llegó a
Guatemala, hace seis años, el país tenía un índice de mortalidad
infantil de 40 por 1,000 nacidos vivos, que según cifras de la
Organización Panamericana de Salud, todavía se mantiene. Hoy, en los
lugares donde están los médicos cubanos esa cifra ha descendido a
17.3.

Pero los éxitos de la Brigada también son, hasta cierto punto, los
logros del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, ya que la
planificación estratégica se hace juntamente con el gobierno. "Las
decisiones de la BMC se toman en conjunto con el Ministerio de Salud
Pública... Aunque en la mayoría de sitios que atendemos sólo estamos
nosotros, los médicos cubanos", dice Muro.

Carlos Escobar, director de estudios de posgrado de Salud de la
Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de San Carlos,
reconoce que existe un déficit de galenos guatemaltecos en las áreas
rurales. Según el experto, el 55% de los colegiados en medicina
laboran en la ciudad capital, donde las condiciones de trabajo y los
salarios son mejores, pero donde tan sólo residen 2.5 millones de
personas. Por tanto, en el área metropolitana hay aproximadamente un
médico por cada mil habitantes, mientras que en los departamentos,
donde residen alrededor de 9.5 millones de personas, hay un doctor
por cada 5 mil pobladores, muy por debajo de la media de países
europeos como Italia o Grecia, que cuentan con cuatro facultativos
por cada mil habitantes.

Todo por casi nada

Durante los dos años que llevan trabajando en Guatemala, los galenos
cubanos lo dan todo por casi nada. Reciben un estipendio para cubrir
sus necesidades básicas, el cual proviene del Gobierno de Guatemala,
pero no cobran por sus servicios. "Yo operé gratis a una niñita la
semana pasada de una hernia inguinal, a quien pedían Q4 mil por la
operación", dice el cirujano cubano Ramón Ramírez Pérez, quien
trabaja en el hospital de Uspantán, donde opera "con material
inadecuado, sin sala de recuperación, sin sala de terapia, sin equipo
de ultrasonido, sin Rayos X".

"No estamos interesados en el dinero... y tampoco queremos
reconocimiento; nuestro trabajo es exclusivamente humanitario",
comenta Donet.

No pueden, sin embargo, evitar recibir elogios, muchos de los cuales
vienen de sus propios colegas. El doctor guatemalteco Erik Roberto
López, compañero de Ramírez en el hospital de Uspantán, es claro: "Si
no fuera por ellos estaríamos en peores circunstancias".

Carlos Escobar opina que los doctores cubanos tienen un fundamento
clínico diferente, ya que su planteamiento es más preventivo, y
además "ellos trabajan en equipo, y eso contribuye a resolver
problemas".

Los pacientes chapines tampoco se quedan cortos a la hora de elogiar
la labor de estos galenos. "Los médicos cubanos le explican a uno lo
que tiene, con respeto y sin prisa", dice Antonio, un vecino de
Uspantán, quien ha recibido atención médica por parte de la Brigada
en dos ocasiones.

Lo que cuenta Antonio no suena extraño, teniendo en cuenta la
dimensión humana de la capacitación que estos doctores reciben en su
país natal. "A nosotros nos han enseñado en Cuba que uno tiene que
luchar hasta el final por un enfermo... Cuando a mí me llega un
paciente le doy consulta gratuita hasta que esté sano", dice Lirina
Perpiñán, especialista en Medicina General Integral, desde una de las
bases de la Brigada, en Santa Cruz del Quiché.

Según esta doctora, siempre es un reto ganarse la confianza de un
paciente. "Al principio las personas desconfiaban, pero ahora nos
tratan como magos, llegan al hospital y dicen: 'Yo con el médico
cubano; yo quiero con el médico cubano'".

Este cariño hace que a veces sea difícil dejar el país. "Primero, se
enamoran mucho del trabajo; segundo, aprenden a querer al pueblo
guatemalteco; y tercero, se sienten necesarios en el lugar donde
están", explica Muro. A su vuelta a la isla, después de dos años,
regresan con un arsenal de recuerdos, pero también con bicicletas,
equipos de música, refrigeradoras, computadoras, y otros objetos que
debido al bloqueo son casi imposibles de adquirir en Cuba.

Educación para la salud, la mejor medicina

"La actividad principal de la Brigada en cualquier país es la
educación sanitaria", enfatiza Ramírez. El año pasado, los 25 médicos
trabajando en Uspantán realizaron 59,884 actividades de promoción de
salud, incluyendo conversaciones cara a cara, charlas y audiencias,
y, en total, todos los médicos de la Brigada efectuaron más de 1.800
millones de actividades de promoción de salud en 2004. "Lo primero
que hay que hacer es enseñar al paciente a entender la enfermedad",
subraya la doctora Perpiñán.

Sin embargo, la educación no es sólo para los pacientes, sino para
los profesionales de la salud y la población en general. La Brigada
está preparando técnicos de salud rural, además de especialistas en
Rayos X y técnicos de laboratorio clínico, en un proyecto junto con
el Ministerio de Salud. Aparte de eso, continuamente están
capacitando a comadronas, a los facilitadores comunitarios, a grupos
de ancianos y a adolescentes, embarazadas, etc.

"El legado que tenemos que dar a este pueblo son las enseñanzas que
puedan obtener... si mañana tenemos que irnos de Guatemala, que no
nos vayamos y digamos: 'estuvimos seis años y tuvimos tantos logros',
sino 'estuvimos seis años pero le dejamos a Guatemala una herencia'",
concluye Muro.

Pero para la Brigada la educación no es sólo de puertas afuera. Todos
los sábados los doctores prueban su propia medicina y se convierten
en alumnos. Reciben clases de medicina tradicional y natural,
enfermedades tropicales, inglés y computación, entre otras
materias. "El inglés no les gusta mucho; en las clases son como niños
chiquitos; cuesta un poco juntarlos... la computación sí les gusta,
porque es más práctica y la única forma de comunicarse con sus
familias", dice la Coordinadora Nacional.

POR UNA ETERNA PRIMAVERA

El proyecto que la Brigada denomina "Por una Eterna Primavera"
consiste en capacitar a estudiantes guatemaltecos en Cuba.
Actualmente hay más de 1,100 chapines estudiando medicina en la isla,
gracias a este programa coordinado conjuntamente entre los gobiernos
de Cuba y Guatemala. El 13 de agosto de este año se graduará la
primera promoción, y poco después, cerca de 200 nuevos médicos
regresarán a Guatemala para empezar a ejercer.

Este programa, que se empezó a engendrar en 1998 con la llegada de la
Brigada, ha despertado muchas ilusiones, en especial porque en Cuba
se graduarán 210 médicos guatemaltecos, casi tantos como egresaron de
las universidades del país en 2004. "Su incorporación va a ser muy
valiosa", opina Escobar.

La idea es que los doctores guatemaltecos sustituyan gradualmente a
los cubanos. Sin embargo, existen algunas dudas respecto a si los
médicos chapines aceptarán trabajar en comunidades remotas como están
haciendo los miembros de la Brigada.

Muro se muestra positiva a este respecto. "Cuando estos muchachos
vienen de vacaciones aquí les invitamos a trabajar con nosotros para
que les sirva de entrenamiento, para que se acerquen a la comunidad,
y es increíble cómo muchos han redescubierto sus raíces".

Controversia ¿ILEGALES?

Benjamín Jacobs, presidente del Colegio de Médicos y Cirujanos de
Guatemala, opina que los doctores cubanos están prestando un buen
servicio. "Son muy buenos para trabajar, muy serviciales; trabajan de
sol a sol", comenta. Sin embargo, respecto a su estatus laboral,
Jacobs argumenta que "en cierta forma están ejerciendo la medicina
ilegalmente", porque la ley exige a los médicos extranjeros que
quieran trabajar en el país obtener la colegiación personal
transitoria, por medio de la cual el Colegio controla que los galenos
cumplan con los requisitos pertinentes.

"Solicitamos que el Ministerio regularice la situación de los médicos
cubanos en Guatemala", indica Jacobs.

En cuanto a la relación entre los facultativos cubanos y los
chapines, el presidente del Colegio de Médicos dice que "sí hay
algunas quejas, pero no contra la Brigada, sino contra quienes salen
de la Brigada y empiezan a ejercer sin estar colegiados".

Jacobs dice conocer de al menos 30 casos de médicos cubanos que han
abandonado la Brigada, algunos de los cuales, reconoce, sí se han
colegiado y realizado el Ejercicio Profesional Supervisado durante un
año para convalidar su título.

Uno de estos casos es el de Juan (nombre ficticio), quien optó por
abandonar la Brigada el año pasado y quedarse indefinidamente en
Guatemala. La decisión, dice Juan, "fue dura", porque le costó dejar
atrás a sus padres y a su hija, a quienes no sabe cuándo podrá volver
a ver.

Este doctor, que está a punto de terminar su Ejercicio Profesional
Supervisado, para poder ejercer legalmente en el país, explica que no
decidió quedarse por razones políticas, sino más bien
económicas; "para poder disfrutar del sudor de mi trabajo", ya que en
Cuba, un médico gana alrededor de $20 al mes y no puede aspirar a un
mejor sueldo.

Aunque subraya que la labor de la Brigada merece ser elogiada, Juan
dice que antes de dejar el grupo sus superiores en el departamento de
Alta Verapaz estaban poniendo demasiadas limitaciones a la vida
social de los doctores, a raíz de que entre 20 y 30 galenos habían
abandonado la Brigada. "Querían parar el éxodo", concluye.

LA RADIO, ARMA DE PREVENCIÓN

La radio es el principal instrumento de prevención de los galenos
cubanos. En 2004 los miembros de la Brigada transmitieron 11 mil
programas y 38 mil cuñas radiales de educación para la salud, a
través de 57 emisoras de radio en todos los departamentos en los que
trabajan.

Durante los programas, que se desarrollaron en cinco idiomas, los
médicos recibieron cerca de 7 mil consultas telefónicas sobre
diferentes enfermedades: de la anemia al sida, pasando por el cáncer,
la desnutrición, la hepatitis, la neumonía, el paludismo, etc.

"Con los mensajes estamos llegando a más de 4 millones de personas; y
en más del 50% de ellas hemos tenido una influencia positiva",
explica Gioandra Muro, al describir los resultados de un estudio
sobre la efectividad de estos programas.

LA BRIGADA EN NÚMEROS

Las Brigadas Médicas Cubanas están presentes en 64 países

Llevan 6 años en Guatemala

La Brigada la integran 531 cooperantes, 497 de los cuales son médicos

En Guatemala han realizado más de 13.200 millones de consultas
médicas desde 1998 hasta 2005

Más de 1.800 millones de actividades de educación para la salud
realizadas en 2004

Desde 1998 los médicos cubanos han atendido los partos de más de
28,700 nuevos guatemaltecos









Vie, 4 de Feb, 2005 1:23 pm

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