Hola todos!
Como mencionó Juanita, tuve un accidente en
Ansermanuevo y me gustaría hacer un reporte del mismo. Intentaré relatar todo
lo que sucedió según recuerdo y al final haré mi juicio sobre lo sucedido.
Quiero agradecer a todos los que estuvieron y han
estado pendientes de mí, a los que me acompañaron y apoyaron en todo el suceso,
a los que se han preocupado por mí y a los que de una u otra forma me han
manifestado su cariño. En
particular quiero expresar mi agradecimiento a Jaime Gardeazábal, Alcira Gómez,
Juanita y a David.
A todos, lo mejor que les puedo desear es que Dios los
bendiga! Y me alegra haberlos tenido a mi lado en este momento. También les
ofrezco mis disculpas por el susto que pasaron por una imprudencia mía.
Advertencia: Este relato es muy largo, pero decidí
enviarlo así esperando que pueda servirle a alguien más para aprender de mis
errores.
Un abrazo,
Marcela Escaño
P. D.: Aprovecho la oportunidad para agradecer a los
organizadores por el Encuentro de Ansermanuevo 2005. Quitando mi accidente,
puedo decir que me la gocé como siempre.
ANTECEDENTES
Para los que no me
conocen, les cuento que soy piloto de Bogotá. Vuelo desde hace 2 años
aproximadamente. He volado también en Bucaramanga, La Buitrera, Tocaima y
Monterrey (Casanare), entre otros.
Generalmente vuelo
dinámico, aunque precisamente viajamos a otros sitos para practicar el vuelo
térmico. Los vuelitos más “largos en distancia” que había realizado fueron en
Bucaramanga del voladero de Las Aguilas al voladero de Vuelo Libre, o en Bogotá
desde el voladero El Paraíso hasta Campo Escuela. J
EQUIPO DE VUELO
Vela: Nova Syntax XS (DHV 1-2)
Silla: Woody Valley
X-Press M (con airbag y bumpair)
Reserva: Firebird
Casco Full Face nacional
Vario y GPS
EL RELATO
El domingo, en mi segundo
vuelo del día, aproximadamente a las 12:30pm, estaba arriba alistándome para
despegar cuando reportaron que un Nova Azul se había arborizado en la ladera de
la “Care Perro”. Inmediatamente pensé en David y empecé a contactar por radio a
todos los pilotos de Cielo Abierto. Juan Manuel, Jimena y Germán estaban
conmigo. Escuchamos reportes de Marcel, Pablo, Gerardo y Natalia, pero no se
sabía dónde estaba David, hasta que alguien dijo que lo habían visto irse de
cross y alguien más reportó que el piloto del Nova arborizado era mujer, que
estaba bien y que ya estaba recogiendo para salir a la carretera.
Mi preocupación se
transformó en furia y le dije a Juan Manuel que me parecía el colmo que David
se fuera de cross solo y sin avisar (se supone que tenemos un pacto de reportar
siempre aterrizajes y no dejar de reportar hasta que alguien nos copie. Me
pareció que eso incluía avisar si nos íbamos de cross). El asunto quedó ahí. Yo
seguí alistándome y Juan Manuel me dijo que lo esperara para que saliéramos juntos.
Las condiciones estaban buenas aunque en ese momento no había pilotos volando
cerca del despegue. Ya lista para salir, me volteé a mirar a JuanMa y todavía
le faltaba así que le grité que me iba.
EL VUELAZO
Despegué y me fui hacia
la terma de servicio en el saladero pero no encontré nada. Giré algo un poco
más afuera y hacia el sur y pasé los cables con buena altura pero pensé que me
iba a pinchar. Recordé que antes de salir había visto un parapente girando algo
encima del pueblo y me fui directo hacia la iglesia, teniendo en cuenta la
altura necesaria para meterla en el estadio si era necesario. Preciso en la
torre de la iglesia encontré la terma y la giré hasta estar más o menos a
altura de despegue. En ese momento volteé a mirar y me pareció ver a JuanMa en
vuelo. Hacia el otro lado veía la rotonda de entrada al pueblo y pensé en
aterrizarme allá. Le dije a JuanMa por radio que me iba de cross y tomé rumbo
hacia Cartago (yo creía que David se había ido por ahí). Cuando sobrevolaba la
glorieta pregunté por radio donde podía aterrizar y me dijeron que había un
potrero grandísimo al lado de la carretera. Pero como estaba muy alta decidí
seguir la carretera un poco más allá, pensando en devolverme si no encontraba
alterno. Giré algunas termas en el trayecto y seguí la carretera hasta el río.
Seguía con buena altura y con deseos de ir más lejos, así que decidí cruzar el
río. Giré algo sobre el río. Hubiera seguido más allá, pero estaba muy cerca de
la pista del aeropuerto y Hugo nos había dicho que no debíamos cruzarla por los
extremos. Decidí aterrizar antes de la pista y busqué un potrero cerca de la
carretera. Había un potrero amplio a mi derecha pero parecía tener caña
cortada, así que escogí el potrero de la izquierda que era más pequeño pero estaba
al lado de la carretera. El viento estaba de norte y casi cero.
El PORRAZO
Hice mi aproximación un
poco antes de la cerca y cuando perdí altura me di cuenta que el potrero que
había escogido no era plano sino en bajada. Insistí en aterrizar ahí pensando
que sería igual que en el oficial que también tiene una especie de desnivel. Ni
por un segundo pensé en girar a la derecha y aterrizarme en el otro. Seguí con
mi patrón de aterrizaje. Solo pensaba en recoger rápido y reportar que estaba
cerca al aeropuerto. Había dicho algo por radio... creo que había preguntado
dónde podía aterrizar antes del aeropuerto y alguien me insistía por radio en
que reportara cuando aterrizara. Pero como estaba aproximando no le podía
contestar. Enfrenté para entrar al potrero y me preparé para una entrada
fuerte. Iba bien para pasar la cerca pero de un momento a otro bajé más rápido
y ya no la pasaba. No recuerdo bien porqué pero dar un giro no era opción, creo
que tenía una montañita atrás. Bajé los dos frenos pero la vela se sentía
floja. El golpe era inminente, me acordé de Natalia el año anterior y recordé
que alguien dijo que lo mejor era apuntarle al palo de la cerca porque de
pronto cedía con el impacto. Me metí bien en la silla, corregí el rumbo hacia
el palo, saqué los pies y PUM. Todo fue muy rápido, pasaron 2 segundos desde
que vi que no pasaba la cerca y lo único que sentí fue un golpe terriblemente
fuerte en mi cabeza que me echó para atrás. Luego rodé por la laderita y quedé
debajo del siguiente palo de la cerca, debajo del alambre.
EL RESCATE
Sentí mi cara llena de
sangre y mandé la mano a la frente. No sentí el casco, solo la pañoleta
empapada. Sabía que tenía que apretar y no soltar. Abrí los ojos y vi 4
personas corriendo hacia mí. Veía borroso, no podía respirar bien. Seguían
insistiendo por radio en que reportara. Dije por radio que estaba accidentada y
que tenía mucha sangre. Ahora lo único que sentía era un dolor insoportable en
la zona lumbar y la cintura, de donde me sostenían los amarres de la silla. Le
pedí al señor que me soltara de la silla. Yo había soltado un broche pero no
podía con el otro. Cuando me soltó rodé un poquito más y pasé el alambre de
púas. Seguía en posición fetal, con la cabeza hacia debajo de la ladera y el
desnivel empujaba el peso de mi cuerpo hacia la cintura. El dolor seguía siendo
muy fuerte y mi reflejo fue agarrarme del señor para levantarme un poco,
estirarme y botarme boca arriba, con la cabeza hacia arriba de la ladera.
Tenía que hacer un
esfuerzo para hablar y sentía que me iba a desmayar, pero sabía que tenía que
reportar donde estaba para que me encontraran rápido. Me alcanzaron el radio,
hice el esfuerzo de reportar pero la frecuencia estaba ocupada. Le explique al
campesino como usar el radio y él les dio las señas para llegar. Me acordé del
GPS, pedí que me lo alcanzaran y di las coordenadas por radio. Los campesinos
se quedaron al lado mío todo el tiempo. La señora me agarraba la mano y el
señor me tapaba el sol. Ambos me hablaban para mantenerme despierta. Tengo que volver
para agradecerles en persona. El primero en llegar fue el Gordo Gardeazábal y
tan pronto lo vi, me aferré a él como gato. Me examinó con cara de terror y dio
el reporte al equipo de rescate que fueron los terceros en aparecer. El segundo
en llegar fue David. En ese momento yo no me podía mover. Estaba asustada y
sólo veía a los que se acercaban a mi cara. Me pusieron en la camilla, lo cual
acrecentó el dolor en la espalda. Trataron de tumbar el palo de la cerca para
sacarme pero no se movía. Creo que me sacaron por debajo del alambre de púas.
Luego me enteré que entre los que me cargaban estaban David, Marcel y el Gordo,
y que JuanMa estaba sobrevolando el sitio. Me metieron a la ambulancia y ya me
sentí “a salvo” y empecé a llorar. David y Alcira iban conmigo. Llegamos
rapidísimo a la clínica.
EL DIAGNOSTICO
Tengo una fisura en el
metatarso (un huesito debajo del tobillo) y estoy enyesada (pie izquierdo). Me
hicieron 7 puntos en la frente, desde 2cm arriba de la ceja izquierda hasta el
cuero cabelludo. También me hicieron 1 punto en la pierna izquierda. Mis
rodillas están bien, pero tengo algunos raspones en ambas piernas y morados por
todo el cuerpo. Tengo inflamación y dolor muscular en la espalda en la zona
lumbar. Me dieron 30 días de incapacidad porque no debo apoyar el pie de 4 a 6
semanas. Luego tengo que hacer fisioterapia. De ánimo estoy bien!
ALGUNAS CIFRAS
Despegué a las 13:01.
Hice un vuelo de 6.2km y 26minutos. El accidente fue a las 13:33 y a las 14:14 me
estaban empezando a mover en la camilla. Es decir que estuve 41minutos desde el
golpe hasta que me sacaron del potrero.
THE AFTERMATH
- El casco se rompió en el lado izquierdo,
en la parte encima de la ceja y en la parte que me queda sobre la
mandíbula. También quedó rayado en todo el lado izquierdo, aparentemente
por el alambre de púas. Definitivamente el casco me protegió de una lesión
bastante más grave, pero me corté la frente porque me quedaba expuesta ya
que el casco me queda grande. Lección:
El casco es tanto o más importante que la reserva. Importantísimo usar un
casco de calidad y del tamaño adecuado. Además, este accidente confirma mi
preferencia por los cascos Full Face.
- Aunque es cierto que el accidente fue
durante mi primer vuelo de cross, creo que la causa principal fue un error
de aterrizaje. Escogí un potrero terrible para aterrizar. No por el
alambre de púas sino por la inclinación y la línea de árboles que tiene al
norte. El viento estaba de norte y eso causa rotor. Aproximando debí tener
en cuenta que puede existir una descendente (o efecto piso) y tengo que
dejar espacio para maniobrar. Debí entrar más alta. Además fue un error de
apreciación por desconcentración que me costó caro. No es típico en mí,
generalmente trato de dejar un camino alterno por si necesito maniobrar en
el último instante. Lección: Me creí la
dura! Subestimé el aterrizaje y me puse en una situación comprometedora.
No debí llegar a tener que elegir entre el alambre o el palo. Pero pienso
que haber escogido el palo, fue la mejor opción. El alambre me pudo haber
cortado por la mitad. Después de hablar con Guille, David y Freddy pienso
que otra cosa que pude hacer y no se me ocurrió, es meterla en full stall
al ver que no respondía a los mandos. Eso le hubiera quitado velocidad a
la vela y me hubiera echado para atrás. Al fin y al cabo ya estaba con
menos de 2 metros de altura.
Ahora sí el asunto del
cross. Primero que todo, sigo pensando que el vuelo de cross es una delicia y
considero que ya estamos preparados (me incluyo) para empezar a hacerlo con
prudencia. Pero definitivamente cometí varios errores en el proceso que
agravaron la situación.
- Desde que salimos de Bogotá, el plan
era irnos de cross en el momento que tuviéramos la altura y las
condiciones para hacerlo. Inicialmente pensamos que debíamos esperarnos
unos a otros y luego en la práctica vimos que eso no siempre es posible.
Pienso que hay que arrancar cuando se tenga un grupo de dos o más con la
altura y las condiciones para irse. Yo me fui sola, sentí que con avisarle
a JuanMa era suficiente y no. Si yo me hubiera desmayado con el golpe,
nadie hubiera sabido donde estaba ni qué me había pasado. Lección: Es un cuento viejo, es irresponsable
volar solos. No estamos exentos de accidentes y es importante tener el
apoyo de al menos otro piloto. Tampoco debo pensar que porque me voy a
detrás de otros 4, estoy volando acompañada. Me parece importante que los
demás sepan que yo voy con ellos y sepan dar razón de mí.
- Me pegó duro el delirio de grandeza.
Estaba haciendo un vuelo delicioso. Mi primer cross, con el espectáculo
del valle y girando termas que me daban buena altura y la posibilidad de
ir más lejos. Estaba distraída. Ya me veía doblando el parapente y
contándole a todos del vuelo. Recuerdo pensar en entregar el GPS al final
del día para participar en la prueba de distancia y recuerdo no haber
escogido el potrero grande porque quedaba lejos de la carretera. Se me
olvidó que estaba volando sobre terreno desconocido y que lo más
importante era asegurar el aterrizaje. Lección:
Otra que ya debería saber de memoria. Un buen vuelo es un vuelo con un
buen despegue y un buen aterrizaje. Arriesgué más de la cuenta por ganar
unos pocos metros de distancia.
- Salí a volar de mal genio.
Independientemente de la razón, ya hemos visto las consecuencias de volar
con la cabeza en otro lado. Sin
palabras.
- Justo después del golpe, cuando sentía
el dolor punzante en la espalda. Yo solo pensé en levantarme para aliviar
el dolor. De hecho lo hice, me levanté un poco y me acosté boca arriba en
el piso. Luego en la clínica cuando no podía moverme solo pensaba en el
error tan grave que había cometido. Lección:
Después de un accidente fuerte, donde se vea comprometida la columna o el
cuello, lo mejor es hacer todo lo posible por quedarse quieto hasta
recibir atención médica (o hasta que llegue el equipo de rescate).
- Un dato
adicional: Después de ir al médico en Bogotá, me enteré que es muy importante
que me hubieran hecho un TAC por el fuerte golpe en la cabeza. Este examen
debe hacerse máximo 8 horas después del accidente. En Cartago no me lo hicieron
porque no tenían los equipos. Yo tenía la posibilidad de ser transferida a
Pereira, pero por ignorancia en el tema no insistimos.