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EL CIELO Y LA TIERRA YA PASARON . . .   Lista de mensajes  
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Jesús dijo que los cielos y la tierra pasarían, pero que su palabra
permanecería para siempre. Es menester que con gran diligencia
amados hermanos, entendamos que significan esas palabras para
nosotros los que vivimos ya en la eternidad que comenzó con lo que
Pablo, nuestro apóstol, llamó en los días de su carne, el siglo
venidero.

Comencemos nuestro estudio leyendo la cita 21:1, del último libro del
apostolado de la circuncisión, el Rollo Profético de Juan llamado
Apocalipsis. Allí se nos indica, que al terminar el período de la ley
y los profetas, el período de transición entre los dos pactos, que
incluía la administración del ministerio de la circuncisión de los
doce apóstoles de Jesús de Nazaret, habría cielo nuevo y tierra
nueva, el nuevo pacto, que ya estamos disfrutando los hijos de Dios:

Apocalipsis 21:1 AY vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el
primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar no existe más.

El apostolado de la circuncisión tenía como propósito ser el cierre
del ministerio de muerte, la ley o antiguo pacto, que como veremos en
este estudio, estaba representado por el primer cielo y la primera
tierra. Veamos lo que nos dijo Cristo en los días de su carne, Jesús
de Nazaret, en relación a este asunto. Cristo en los días de su
carne tuvo como propósito cumplir con todo lo que lo que la ley y los
profetas profetizaron acerca de él. También anunció el acercamiento
de su reino como el Cristo, selló la profecía reafirmando a todos
los profetas en cuanto al cierre del antiguo pacto. Su muerte en la
cruz, fue el comienzo de la terminación del primer cielo y la
primera tierra, para darle paso al nuevo pacto, que ahora conocemos
por el cielo nuevo y la nueva tierra. Para comenzar leamos:

Mateo 5:17-18 No penséis que vine (¿Quién fue que vino primero, Jesús
de Nazaret o Cristo? Jesús de Nazaret vino primero para cumplir la
ley y los profetas. Cuando murió en la cruz, entonces resucitó para
ser el Cristo, quien fue que destruyó el primer cielo y la primera
tierra, porque él es el fin de la ley) a destruir la ley y los
profetas (como veremos más adelante el primer cielo y la primera
tierra fueron destruidos por Jesús Cristo), no vine a destruir sino a
completar (labor realizada perfectamente por Jesús de Nazaret).
Porque de cierto os digo que hasta que pase el cielo y la tierra (es
decir, hasta que se cumpla con toda la ley y los profetas), jota una
sola o una sola tilde no jamás pasará de la ley, hasta que todas las
cosas se realicen (lo último en realizarse después de la resurrección
de Cristo, fue la destrucción de Jerusalén y el templo). El
apostolado de la circuncisión también llegó a su culminación ese día.

Los hermanos que vivieron el cierre de la ley y los profetas, el
antiguo pacto, también llamado por nuestro apóstol Pablo este siglo,
Efesios 1:21, y presente siglo malo en Gálatas 1:4, estaban
familiarizados con esta terminología simbólica. Para que tengamos
una idea clara del porque los hermanos de la circuncisión conocían
esa terminología que también usaron los profetas del antiguo pacto,
leamos:

Génesis 37:9-10 Soñó aun otro sueño, y lo contó a sus hermanos,
diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la
luna y once estrellas se inclinaban a mí. Y lo contó a su padre y a
sus hermanos: y su padre le reprendió, y le dijo; ¿Qué sueño es este
que soñaste? )Acaso vendremos yo y tu madre y tus hermanos a
postrarnos en tierra ante ti?

El sueño de José claramente nos muestra desde el principio, qué
significaba para los israelitas el sol, la luna y las estrellas. Esa
expresión, es mencionada por todas las Escrituras del antiguo pacto;
las biografías de Cristo en los días de su carne; en la biografía de
los dos apostolados, el llamado Libro de los Hechos; en el Rollo
Profético de Juan llamado Apocalipsis; en las cartas del apostolado
de la circuncisión y en las cartas del evangelio de la gracia
escritas por el apóstol Pablo. Esas figuras, eran simplemente la
representación simbólica de la nación de Israel. Pero consideremos
como son descritas esas figura en la ley desde el principio, y la
implicación que esto tenía con relación a la nación que estaba bajo
ese ministerio de muerte, la nación de Israel natural.

El Señor les dio como mandamiento del antiguo pacto o de la ley No
tendrás dioses delante de mí, Éxodo 20:3. Por medio del profeta
Moisés, el Señor amonestó a los israelitas a no seguir en pos de
dioses falsos Deuteronomio 31:18-21 Pero ciertamente yo esconderé mi
rostro en aquel día,(el día del juicio de la nación) por todo el mal
que ellos habrán hecho, por haberse vuelto a dioses ajenos.

Moisés les enseñó un cántico según registra el capítulo 32 del libro
de Deuteronomio. La canción que le fue enseñada sería un testigo
contra los hijos de Israel. Esa canción fue registrada como parte
del Pentateuco o quinto libro escrito parcialmente por Moisés.
También escribió Moisés, que el Señor le dijo a Israel por medio de
él en Deuteronomio 31:26 lo siguiente: Toma este rollo de la ley, y
ponlo al lado del arca del pacto del Señor vuestro Dios, y esté allí
por testigo contra ti. El Señor nos muestra que la evidencia que
testificaría como testigo contra ellos era lo que había sido colocado
en el arca del pacto, que claramente nos indica que era el rollo de
la ley que contenía también los diez mandamientos.

El apóstol Pablo se refiere a los diez mandamientos y al resto de la
ley como el ministerio de muerte, 2 a los Corintios 3:7. El
ministerio de muerte fue ese algo que se comenzó a desvanecer con la
aparición del Mesías, el Cristo, que trajo la gloria excelente del
nuevo pacto, veamos: 2 a los Corintios 3:11 Porque si lo pasajero
(la ley o antiguo pacto dado a través de Moisés) fue mediante gloria,
mucho más lo permanente (el nuevo pacto mostrado por el evangelio de
la gracia a través de nuestro apóstol, Pablo) es en gloria.

Cuando el apóstol Pablo dijo esas palabras, el ministerio de muerte
estaba todavía en proceso de desaparecer, lo cual fue consumado
totalmente en la destrucción del Templo y la ciudad de Jerusalén en
el año 70, que es lo mismo que la segunda venida o aparición del
Señor en toda su gloria, para darle paso a su reino eterno.

Consideremos ahora las citas que nos dicen con qué otro nombre se
llamó a ese testigo, a la ley, que testificaría contra la idolatría
de los hijos de Israel. Consideremos primero a Deuteronomio 4:25-
26 Cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y hayáis envejecido en
la tierra, si os corrompiereis e hiciereis escultura o imagen de
cualquier cosa, e hiciereis lo malo ante los ojos del Señor vuestro
Dios, para enojarlo; yo pongo hoy por testigo al cielo y a la tierra,
que pronto pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el
Jordán para tomar posesión de ella; no estaréis en ella largos días
sin que seáis destruidos.

Como podrás observar en esta cita, al testigo que es la ley, en esta
ocasión se le llama: Cielo y tierra. La ley era su cielo y tierra,
era su mundo. Tal y como le fue dicho por Moisés, el cielo y la
tierra, la ley, estaría como fiel testigo contra ellos y el
resultado: serían destruidos por el Señor, como también les dijo
Moisés en Deuteronomio 8:19. Más si llegares a olvidarte del Señor
tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a
ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto
pereceréis.

¿Cómo Dios testificaría contra ellos? Por medio del cielo y la
tierra, la ley. Deuteronomio. 30:19 A los cielos y a la tierra
llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la
vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida,
para que vivas tú y tu descendencia. La vida y la bendición venían
por la obediencia; mientras que la muerte y la maldición, por medio
del ministerio de muerte, la ley.

Pablo nuestro apóstol, nos revela por medio del evangelio de la
gracia el significado de todas esas palabras, veamos Colosenses
2:14 ...cancelando el pagaré en decretos contra nosotros que nos era
hostil, y lo ha quitado de en medio clavándolo en la cruz.

A través de toda la ley o antiguo pacto, todas sus transgresiones
fueron registradas por la ley contra ellos. De ese grupo de citas
dadas por medio de Moisés veamos la más contundente de todas:
Deuteronomio 31:26-29 Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado
del arca del pacto del Señor vuestro Dios, (del antiguo pacto) y esté
allí por testigo contra ti. Porque yo conozco tu rebelión, y tu dura
cerviz; he aquí que aun viviendo yo con vosotros hoy, sois rebeldes
al Señor; ¿Cuánto más después que yo haya muerto? Congregad a mí
todos los ancianos de vuestras tribus, y a vuestros oficiales, y
hablaré en sus oídos estas palabras, y llamaré por testigos contra
vosotros a los cielos y a la tierra (el mismo testigo anterior, la
ley). Porque yo sé que después de mi muerte, ciertamente os
corromperéis y os apartaréis del camino que os he mandado (guardar la
ley); y que os ha de venir mal en LOS POSTREROS DE LOS DÍAS, la
destrucción ocurrida en el año 70 cuando vino el Mesías, el Cristo,
Hebreos 1:1-4, por haber hecho mal ante los ojos del Señor,
enojándole con la obra de vuestras manos (matando al autor de la
vida, Hechos 3:15; crucificando al Señor de la gloria, 1 a los
Corintios 2:7-8.

Como podrás observar al comienzo del verso 26, Moisés les dice que
colocaran el libro de la ley como testigo al lado del arca del pacto,
del antiguo pacto. Al final del verso 28 le reafirma el testigo, la
ley, con el nombre de los cielos y la tierra. En el verso 29, Moisés
les profetiza lo que le sucedería a su pueblo, en los postreros días
de la ley. La ley fue cumplida por Cristo en los días de su carne,
y luego el Señor mismo, Jesús Cristo el resucitado, vino en las nubes
del cielo en juicio y le puso fin a ese pacto.

Con todo esto en mente, pasemos a contestar que significaron por
tanto las palabras de Cristo en los días de su carne, según
registradas por la biografía de Mateo en el capítulo 5 versos 17-18,
las cuales leímos anteriormente.

Todo israelita vivía familiarizado con las Escrituras y con la ley de
Moisés, los 10 mandamientos y todas las ordenanzas de la ley.
También sabían que tenían que guardarla y sabían lo que significaba
el término el cielo y la tierra, sinónimo de la ley o antiguo pacto.
Sabían que significaba que el sol no daría mas su luz, ni la luna su
resplandor y que se caerían las estrellas del cielo. Esas cosas le
pasaron varías veces a la nación; primero con el cautiverio en
Babilonia, pero sin que pasaran o dejaran de ser, el cielo y la
tierra.

Las preguntas que nosotros ahora debemos hacernos al escudriñar las
palabras de Cristo en los días de su carne de Mateo 5:17-18, son
básicamente dos: ¿Cuándo ocurriría ese evento? y ¿En qué forma
pasarían; y si ya ocurrió? Empecemos por la revelación dada en
Hebreos 12:26-27.

Fijémonos bien en lo que señala el verso 26: cuya voz la tierra
sacudió entonces, mas ahora ha prometido diciendo: Aún una vez yo
sacudiré no sólo la tierra sino también el cielo. Fijémonos que la
primera vez sacudió solamente la tierra cuando fue oída su voz en el
monte Sinaí, Éxodo 20:18-23, cuando le dio los 10 mandamientos de la
ley al pueblo de Israel, los cuales fueron para la carne. El cielo y
la tierra aquí mencionados, se refieren a algo movible, la ley o
antiguo pacto, para darle paso a algo inconmovible, la gracia o nuevo
pacto. Veamos ahora el verso 27 que dice: Y lo de aún una vez indica
la de las cosas que son sacudidas remoción como cosas que han sido
hechas (el antiguo pacto), para que queden las que no son sacudidas
(el nuevo pacto).

El problema del sistema religioso, es que ha tomado todas estas
cosas como si se estuviera hablando de cosas naturales. Para que
tengas una idea clara como nos enseña la mente de Cristo que está en
nosotros, leamos 1 a los Corintios 2:14-15 El hombre animal no
recibe las cosas del Espíritu de Dios, necedad en efecto, para él
son, y no puede conocer, porque espiritualmente se disciernen. Mas
el espiritual discierne, en cambio, todas las cosas; él empero, por
nadie es juzgado.

Veamos ahora Hebreos 8:10-13. La cita anterior nos enseña que el
antiguo pacto estaba en decadencia cuando el apóstol Pablo escribió
esta revelación del evangelio de la gracia. Volvamos a leer el verso
13 de nuevo Al decir nuevo, ha hecho anticuado al primero (el
antiguo pacto); y lo que está siendo hecho anticuado y volviéndose
viejo está cerca de la desaparición (estaba cerca en el año 65 cuando
se escribió la epístola y ocurrió en el año 70 de nuestra nueva era
cuando Jerusalén y su templo fueron destruido.

En el tiempo del apóstol Pablo, el antiguo pacto estaba en
proceso de desparecer, todavía quedaba algo que había que mover, el
viejo o primer cielo y la vieja o primera tierra. Con la destrucción
de la ciudad de Jerusalén y el Templo, el centro religioso del
antiguo pacto, la desaparición del antiguo pacto se completó para con
Dios dándole paso a su nuevo reino. Esto fue el cumplimiento de
sacar a la criada, figura de la ley, y a su hijo, figura de la
Jerusalén natural, para que ese pacto no heredara la promesa del
Padre, Ver Gálatas 4:30.

La revelación de Hebreos 8:13 nos explica el significado de la
profecía dada en Isaías 51:6, que nos hablaba del carácter temporero
de la ley o antiguo pacto, versus la eternidad de la salvación del
nuevo pacto. El Salmos 102:25-26 también nos profetizó esto que el
apóstol Pablo nos revela en Hebreos 8:13.

Por tanto, cuando los apóstoles de la circuncisión estaban
profetizando de esas cosas, estaban profetizando del fin de su
ministerio. Era la terminación de la ley y los profetas, la remoción
de los primeros o viejos cielos y tierra, porque los doce apóstoles o
apóstoles de la circuncisión terminaban su ministerio con la venida o
aparición de Cristo. Eso fue lo que profetizó el Rollo Profético de
Juan como se le llama a ese libro en Apocalipsis 21:1; todo lo dicho
en ese Rollo Profético fue cumplido prontamente en el año 70. El
problema de los apóstoles de la circuncisión era que no tenían
ministerio en medio del nuevo pacto, cuando se le puso fin totalmente
a la ley o antiguo pacto, porque ellos eran apóstoles de la
circuncisión y la circuncisión terminó con la ley o antiguo pacto.

Por tanto, cuando 2 Pedro 3:10-13 hablaba en profecía, de los
elementos ardiendo y las obras que había en los cielos y la tierra de
entonces, que serían quemadas y destruidas; estaba hablando en
profecía de lo mismo en ese respecto estaba revelando el apóstol
Pablo, quien declaró todos los misterios: el antiguo pacto había
llegado a su fin.

Las obras de las que hablaba Pedro se referían a las obras de la
ley o antiguo pacto: ayunar; guardar días, sean sábado o domingo;
guardar los mandamientos de la ley de Moisés o 10 mandamientos; hacer
vigilia; bautismos; el llamado libre albedrío que no existe delante
de Dios porque él hace conforme a su voluntad; abstenerse de ciertos
alimentos; etc. Estas obras de justicia son conforme a la ley, con
las cuales tratan todos aquellos sujetos al ministerio de la
circuncisión de justificarse o creer que viven en santidad delante
del Señor.

Te recuerdo que las obras del nuevo pacto fueron inclusive
ordenadas de antemano por el Señor para que anduviésemos en ellas,
Efesios 2:10. También te recordaré lo que enseña nuestro apóstol.
Si aún nosotros los hijos de Dios, sobreedificáramos sobre el
fundamento, con doctrinas fuera de la revelación del nuevo pacto que
él llama madera, paja y hojarasca; éstas doctrinas, serán quemadas
por el fuego de la revelación del evangelio de la gracia, 1 a los
Corintios 3:9-15.

La palabra traducida elemento, stoicheion en griego, que Pedro
dice que se fundirían, lo cual ya ocurrió, se refieren precisamente a
esos principios o rudimentos bajo la ley. Esta palabra es usada
solamente 5 veces en el evangelio de la gracia revelado por el
apóstol Pablo; y 2 veces por el apóstol de la circuncisión Pedro.

Al apostolado de la circuncisión le dejaron como tarea, vivir el
cierre o final de la ley y los profetas o antiguo pacto. En su
ministerio fueron testigo y enseñaron todo que lo hizo Jesús de
Nazaret. Fueron testigo de su muerte en la cruz y de su resurrección
al tercer día. Hablaron sobre el fundamento de que Jesús de Nazaret
había sido hecho Señor y Cristo; pero no entendieron el misterio de
Dios, Cristo en quien están escondidos todos los tesoros de la
sabiduría como enseña Pablo en Colosense 2:2-3.

Los apóstoles de Jesús de Nazaret no recibieron ninguna
revelación de los misterios escondidos del nuevo pacto. Jesús les
había dicho que cuando viniera el Consolador, él les recordaría todas
las cosas. Cuando el Consolador que es Cristo, vino en el apostolado
de pablo, no lo recibieron como tal y no entendieron. Todas las veces
que la palabra elemento, la traducción de la palabra griega
stoicheia, aparece, es para referirse a los principios del antiguo
pacto como veremos más adelante, y nunca para referirse a elementos
naturales del universo material. Veamos lo que nos enseña nuestro
apóstol tal y como aparece en la interlineal griego al español.
Leamos Gálatas 4:1-10 primero aunque solamente escribiré aquí para
énfasis, los versos 3 y 9.

(verso 3) Así también nosotros, cuando éramos niños pequeños, bajo
los elementos (stoicheia - mandamientos y ritos de la ley) del mundo
(del mundo antiguo o primeros cielos y tierra, la ley o antiguo
pacto) estábamos esclavizados.

(verso 9) Pero otrora, es cierto, no conociendo a Dios, pero más bien
conocidos por Dios, ¿cómo os volvéis de nuevo a los débiles y pobres
elementos (stoicheia - llama los elementos débiles y pobres) a los
que otra vez de nuevo servir como esclavos queréis? Querían volver a
la ley o antiguo pacto.

Ahora leamos Colosenses 2:8-20 haciendo énfasis en los versos 8 y
20. El verso 8 dice como sigue: Mirad que nadie a vosotros haya que
esté saqueando mediante la filosofía y vacío engaño conforme a la
tradición de los hombres, según los elementos (stoicheia) del mundo
(de la ley o antiguo pacto) y no según Cristo, el nuevo pacto.

El verso 20 por su parte dice: Si moristeis con Cristo a los
elementos (stoichion) del mundo, (si moriséis a la ley o antiguo
pacto) ¿por qué como viviendo en el mundo, (como si vivierais de
nuevo en la ley antiguo pacto) os sometéis a preceptos como...
Pregúntate que pacto era el que consistía de preceptos o reglas o
mandamientos y ritos.

Por último veamos Hebreos 5:12 Porque de cierto debiendo ser
maestros en razón del tiempo, de nuevo necesidad tenéis de que os
enseñe alguien los elementos (stoicheia) del principio de los
oráculos de Dios y habéis llegado a ser necesidad teniendo de leche,
no de sólido alimento.

Pablo nuestro apóstol, al referirse a los elementos, palabra que
nos ha sido traducida como rudimentos, menciona los oráculos de Dios
del principio. Veamos como él mismo apóstol explica que eran los
oráculo de Dios del principio en Romanos 3:1-2.

Primero interroga sabiamente ¿Cuál, pues, es la ventaja del
judío, o cuál el provecho de la circuncisión? Mucho en todo
respecto. Porque, de cierto, primeramente que les fueron confiados
los oráculos de Dios. La ley y los profetas, fueron las primeras
enseñanzas recibidas por los hermanos del principio. A los hermanos
del ministerio de la circuncisión les fue confiados ser testigos de
todas las cosas del final de la ley. Nosotros ahora, teniendo la
revelación del evangelio de la gracia, esos oráculos de Dios del
principio son innecesarios como base de vida, pues fueron solamente
la leche para la infancia de la Iglesia, para nosotros solamente son
una referencia para conocer como fuimos conocidos.

Por tanto, las veces que la palabra elemento, también traducida
rudimento -en griego stoicheia - es usada por el apóstol de la
circuncisión Pedro, también se está refiriendo a lo mismo, a la
destrucción total del antiguo pacto por el fuego del nuevo pacto. Es
lo mismo que nos dice Pablo nuestro apóstol. Dependiendo del
material con el cual sobreedifiquemos, nuestras obras serán probadas
por el fuego, el evangelio de la gracia o palabra de Dios para este
tiempo, ver 1 a los Corintios 3:10. De hecho, el que Pedro le enseñe
a quienes les dirigió su carta la eminente cercanía del día del Señor
que anunciaron la ley, los profetas y confirmó Cristo en los días de
su carne, explica el propósito del ministerio de la circuncisión.

Si leemos otro de los libros del final de la ley y los profetas,
el Rollo Profético de Juan llamado Apocalipsis en 21:1 encontraremos
la profecía que dice que por causa de la destrucción del primer cielo
y la primera tierra, el mar ya no existiría mas. Si seguimos el
significado que el mismo libro nos da en cuanto al mar, lees ahora en
Apocalipsis 17:1-2, 15 y en Isaías 40:15 y Jeremías 51:7,13, verás
que simplemente nos está diciendo que ya no habría más nacionalidades
en el reino del Mesías, el Cristo.

El apóstol Pablo nos revela directamente el significado de esa
profecía en Gálatas 3:28 y Colosenses 3:11, cuando escribe: ya no hay
judío ni griegos, es decir gentiles o naciones. Como señala el Rollo
Profético llamado Apocalipsis 21:1 Y vi un cielo nuevo y una tierra
nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar
no existe ya más. Es decir, la ley y los profetas se cumplieron en su
totalidad con la destrucción del templo y la ciudad de Jerusalén de
abajo. Por eso el verso 21:5 dice: Y dijo el que estaba sentado
sobre el trono: He aquí yo hago nuevas todas las cosas...

Los nuevos cielos y la nueva tierra es el nuevo pacto que nos es
revelado en la epístola a los Hebreos. Pablo nuestro apóstol nos
revela en Efesios 2:11-19 que los judíos y los gentiles fueron unidos
en un sólo cuerpo en Cristo y ya no hay división, somos uno en
Cristo. Fíjate bien bendecido, que el Señor quitó la pared de
separación entre judíos y gentiles: la ley o antiguo pacto incluyendo
su ley de mandamientos y ordenanzas.

Te recuerdo que el pueblo de Israel fue dispersado por las
naciones, todos sus enemigos fueron descritos por los profetas como
el mar o los mares. A través de toda su existencia como nación
natural, Israel fue plagada por los mares, los gentiles,
particularmente después de ser tomados cautivos por Babilonia. De
ahí en adelante Israel comenzó a confiar en las naciones para su
protección en vez de en el Señor. Puso su confianza en sus enemigos,
por lo que Dios llamó a Israel adultera y prostituta espiritualmente
hablando por medio de los profetas, siendo la última vez en el Rollo
Profético de Juan o Apocalipsis 17:1-2. Aunque el Señor puso
división entre y Israel y las naciones, terminaron en los brazos de
los reinos gentiles, quienes finalmente la destruyeron tal y como el
Señor le profetizó desde el principio.

Nuestro apóstol nos revela que ahora tanto judíos como gentiles
en cuanto a la carne somos un sólo pueblo con un mismo Dios, que se
manifestó en carne para salvación de todos sus escogidos, todos sus
hijos desde antes de la fundación del mundo. Veamos Isaías 60:4-5
confirmado y revelado por Pablo en Gálatas 3:28. Entiendes de una
vez y por toda que nosotros somos la verdadera circuncisión Romanos
2:28-29. Que la Jerusalén nueva o de arriba, la Iglesia, sería para
siempre el centro de alabanza y conocimiento de Dios, Jeremías 3:17 y
Zacarías 14:21 porque los profetas hablaban de la nueva Jerusalén o
Jerusalén de arriba: la Iglesia. La Iglesia es la madre de todos
nosotros, la verdadera Eva, la madre de todos los vivientes; por lo
que la Jerusalén de Arriba que es la madre de todos nosotros es
libre, como reveló el apóstol en Gálatas 4:26.





Mié, 10 de Abr, 2002 4:40 am

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