Amigos
hace unos minutos el Mtro. Juan Falú ha enviado un breve texto reflexivo en relación a la muerte de Cacho Tirao, que creo, vale la pena compartir:
"Yo sueño todos los días que estoy tocando la guitarra", me había dicho Cacho en el 2004, cuando su cuerpo enfermo de tanto soportar embates de la vida parecía decirle que los dedos no podrían acompañar más ese sueño guitarrero.
Poco antes habíamos compartido un par de conciertos en Chile y allí descubrí dos aspectos fundamentales de un Cacho Tirao que admiraba pero no conocía.
El primero surgía de la simple mirada a su figura cuando tocaba.
Su gesto del abrazo al instrumento era sencillamente amoroso. Pensé en cuánta vida había transcurrido para fundamentar ese abrazo y repetirlo siempre con el mismo ritual que consagra ese momento sublime de la entrega, de la música que le viene de la madre tierra, del padre maestro.
El segundo fue más profundo. Conocí al hombre sufriente, bueno, sencillo y luchador.
La guitarra suele depararnos esa gracia de conocernos por dentro.
La guitarra es la alegría del encuentro. El dolor de la ausencia. La morada eterna del que la pulsó.
La guitarra es Cacho Tirao, señores, y hoy, callada y dolida, simplemente prepara desde su silencio la próxima remontada para sonar altiva.
La guitarra es Cacho Tirao, por siempre.
[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]