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LUNES,
05 de
febrero de
2007
Litto Nebbia encendió la noche con el blues Litto Nebbia es una máquina incansable de crear canciones y de embarcarse en proyectos nada simples, pero gratificantes. "Siempre es difícil hacer cosas lindas, lo más fácil es hacer cosas feas", dijo el sábado a la noche ante el auditorio repleto en los altos de la Plaza Cívica. Litto llegaba con La Luz, su nueva banda, y era una ocasión para conocer cómo sonaban estas "cosas lindas", a diferencia de tantas "cosas feas" y fáciles que andan sonando por allí. Desde Los Músicos del Centro (aquella enorme banda de comienzos de los 80) que Litto no tocaba junto a un grupo tan poderoso en escena. Federico Boaglio, en bajo, y el experimentado Daniel Colombres, en batería, armaron una base rítmica sólida donde se apoyaron las sutilezas del guitarrista Ariel Minimal y para que Nebbia pudiese cantar y tocar la viola eléctrica como pocas veces se lo vio en vivo. El espíritu blusero de esta nueva banda le da un soplo de aire fresco a la producción de Litto, quien decidió presentar un show en el que convivieron temas de distintas épocas de su carrera. Pero lo más atractivo fue que tanto las canciones de Los Gatos, como aquellas perlitas de los años setenta y ochenta, sus clásicos indestructibles o bien los temas nuevos no editados, todos llevaron el sello de La Luz. Y es una buena señal. "Cadenas y moneda" abrió el show a pura energía, con un punzante punteo de Minimal. Le siguió "Nueva zamba para mi tierra", donde se lució Boaglio, y "Soy de este lugar", de Los Gatos. De aquí en adelante, Nebbia tomó la guitarra eléctrica y recién retomó los teclados sobre el cierre del show. "Armonía", "Blues nocturno" y "Penas blues" dieron una muestra acabada de que el nuevo camino de Litto prioriza una instrumentación de pura esencia rockera y mantiene el nivel de las letras, que pueden ser de mayor o menor poesía, pero nunca superfluas. La nostalgia llegó de la mano de "El rey lloró", "El blues de la calle 23" y "El rock de la mujer perdida", todas de Los Gatos, interpretadas con la misma energía de canciones compuestas hace dos semanas. "Coplas del musiquero" y una extensa versión, con solos incluidos, de "Yo no permito" cerraron el recital con ovaciones que obligaron al bis. "El otro cambio", en una sentida interpretación, y "Sólo se trata de vivir" pusieron el broche de una noche vibrante, en donde por obra y gracia de Litto se hizo La Luz. Ver en el sitio |