| DOMINGO 20 de Febrero de 2005 - ENVIAR POR E-MAIL |
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Premios Grammy: entre homenajes y recuerdos Ray no pudo con su genio |
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| A ocho meses de su muerte, Ray Charles y su álbum "Genius Loves Company" se alzaron con ocho galardones |
"Escuchen todos: vamos a divertirnos. Se vive una sola vez y cuando mueres todo terminó." En 1960, la celebración a la vida de "Let The Good Times Roll" le valió a Ray Charles cuatro galardones en la 3ª entrega de los premios Grammy. Cuarenta y cinco años después de la edición del álbum "The Genius of Ray Charles", que incluyó aquel tema, el espíritu mismo del "Soul Man" y el voto de los hombres fuertes de la industria discográfica norteamericana parecen empecinados en contradecir eso de que todo se acaba después de la muerte. Anteanoche, en la 47ª edición de los Grammy, a ocho meses de la desaparición terrenal de Ray Charles, su música se alzó con ocho premios (en vida había ganado un total de 12) y consagró al genio del rhythm & blues como figura excluyente de la ceremonia más importante de la industria al norte del río Grande. Mientras el film "Ray" espera ansioso, y ahora también un poco más confiado, la noche de los Oscar (la película sobre la vida de Charles dirigida por Taylor Hackford tiene seis nominaciones), el álbum de duetos "Genius Loves Company" se llevó el domingo pasado los dos rubros más significativos de los premios (álbum del año y grabación del año) y más de un homenaje con el público aplaudiendo de pie. Jamie Foxx, el hombre que se mimetizó con Charles en el film, le dedicó "Georgia On My Mind" (junto a Alicia Keys) a "un viejo amigo"; Norah Jones, que participó del disco, lo recordó con lágrimas al recibir el galardón a Grabación del año por el tema que compartieron, "Here We Go Again", y Bonnie Raitt junto a Billy Preston (aquel que trabajó con los Beatles) cerraron la noche con una versión de "Do I Ever Cross Your Mind". Fue todo para Ray, el primer artista en recibir una distinción póstuma a álbum del año (ni Roy Orbison ni John Lennon, nominados después de su muerte, lo habían logrado), que confirma que, al menos en el negocio discográfico, la muerte no sólo no es sinónimo de final, sino que garantiza una leyenda ciento por ciento productiva en lo comercial. ¿Los premios son lo de menos? A lo largo de tres horas y media (televisadas por el canal de cable Sony, el mismo que repetirá la emisión con subtítulos el sábado próximo, a las 20), esta nueva edición de los premios Grammy se destacó por su carácter de excepcional en relación con entregas anteriores. Tanto que los pequeños galardones dorados con forma de gramófono casi no tuvieron lugar en la extensa transmisión, dejando el protagonismo a las actuaciones en vivo y los sentidos tributos. En la ceremonia televisada se entregaron poco más de una decena de premios de las 107 categorías, el resto apenas se llevó unas líneas debajo de la pantalla yal cierre de cada bloque. Así las cosas, figuras como Rod Stewart, Britney Spears, Bruce Springsteen, los ex Guns´n Roses ahora encolumnados en el grupo Velvet Revolver, el Beach Boys Brian Wilson, Jay Z y la mayoría de los premiados en los rubros jazz, latino, "world music" y clásico (la pianista argentina Martha Argerich ganó su segundo Grammy), agradecieron sus galardones fuera del aire. Esos minutos (horas en acumulación) de suspenso previo a la tan mentada frase "the winner is" devino este año en acción a pura guitarra y piano, con algunas performances muy buenas y otras tantas con dejo de patéticas. Para muestra, dos botones. Uno. "Gran comienzo gran" con cinco shows uno tras otro, aprovechando al máximo el magnífico escenario y con un final polifónico que debe de haber demandado una importante suma de horas de ensayo: Black Eyed Peas, Gwen Stefani & Eve, Los Lonely Boys, Maroon 5 y los escoceses Franz Ferdinand, todos al mismo tiempo, cada uno interpretando una de sus canciones. Dos. La performance dedicada al público latino, a cargo de Jennifer Lopez y Marc Anthony, fue, simplemente, una obra maestra del terror... en versión telenovela. Decorado móvil con ventanales y cama para dos; un tema cantado en castellano, "Escapémonos", a cargo de dos egresados en actuación en un curso por correspondencia. Si después de esta "tragedia" de enredos, las banderas con la inscripción "perdón, Pimpinela" se reproducen en América latina no habría por qué alarmarse. Yo soy tu fan Además de los shows en vivo, el otro formato que lideró buena parte del espectáculo brindado por la 47a. entrega de los premios Grammy fue el homenaje. Ray Charles aparte, se reconoció el trabajo musical de artistas como Led Zeppelin y Jerry Lee Lewis con un galardón a la trayectoria; subieron a escena músicos que llegaron aún más lejos del rótulo de "clásicos", como James Brown (que compartió con el joven Usher los mejores pasos de baile de la jornada), Brian Wilson, Stevie Wonder, Lynyrd Skynyrd, Mavis Staples y Allman Brothers; se recordó a los fallecidos Johnny Ramone, Johnny Carson y Rick James, entre otros, y, quizás en lo más alto del ranking de tributos, la promesa blanca del soul Joss Stone y la provocadora Melissa Etheridge (luciendo una calva de lo más reluciente) cantaron juntas un medley que incluyó "Cry Baby" y "Peace of My Heart", en homenaje a la diosa rockera Janis Joplin, a 35 años de su muerte. No se había equivocado la robusta conductora Queen Latifah cuando, al inicio de la noche, había prometido una ceremonia especial, "en el 50° aniversario del rock and roll". Pero hubo más, mucho más para que la entrega de premios de 2005 se recuerde como una rareza entre sus pares: una renovada versión del Live Aid, con Bono, Steven Tyler, Norah Jones, integrantes de Green Day y Velvet Revolver, Stevie Wonder y Alicia Keys, entre otros, entonando (con cara de compromiso, no más) "Across the Universe", de los Beatles, a beneficio de las víctimas asiáticas del tsunami (la actuación puede bajarse a un módico precio en www.cbs.com y www.itunes.com ); una canción censurada durante la retransmisión por su lenguaje obsceno ("American Idiot", de Green Day); un Grammy a un álbum que no vendió ni una sola copia en una disquería ("Concert in Garden", de la compositora de jazz Maria Schneider fue distribuido exclusivamente a través de la Red); John Travolta y Steven Tyler postulándose a hombre más cool de la década; un videoclip armado en vivo y en directo, con descomunal escenografía clerical incluida, para el rapero Kayne West; tres Grammy para U2, dos para Prince y ninguno para Diego Torres (nominado en Album Pop Latino). Definitivamente, una edición fuera de lo común, en la que Ray Charles no pudo con su genio y, desde el más allá, puso su música una vez más para celebrar la vida. Por Sebastián Ramos Los premiados Argerich, la única artista argentina La pianista Martha Argerich fue la única argentina que ganó este año un premio Grammy, en este caso en el rubro de música clásica. Por el lado del pop (Diego Torres), el jazz (Diego Urcola) y el tango (Sandra Luna), los artistas locales se quedaron con las manos vacías. Argerich triunfó en la categoría "Interpretación de Música de Cámara" por el disco que grabó junto al pianista Mikhail Pletnev, "Prokofiev: Cinderella-Suite for two pianos/Ravel: Ma Mere L´Oye". La artista había estado varias veces nominada pero no había logrado ninguna distinción desde 1999, cuando logró un Grammy a la mejor solista instrumental con orquesta por el trabajo "Prokofiev: piano concertos. Nos. 1 & 3/Bartok: piano concerto No. 3", junto a la Orquesta Sinfónica de Montreal, dirigida por Charles Dutoit. |
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