Dedicado a Mauricio, para que sepa de una vez quien es mi "Master" , que no es
otro que G.W. Bush.
¿Más tranquilo?
Disculpas por el off-topic, pero no he sido yo quien ha metido política en una
lista que no se dedica a ello. Ha sido Mauricio.Veremos si califica a mi "Master
" como nazi, ó como defensor de los grandes valores éticos a sostener a
cualquier precio. Con acero, venga.
De las pirámides , hablamos en un ratito nomás, si el tiempo me alcanza.
Bismy
TRIBUNAL DIGNIDAD, SOBERANÍA Y PAZ CONTRA LA GUERRA*
Mayo 24 de 2005.
Las guerras desatadas por un Estado en contra de otro, son la negación absoluta
de los derechos humanos de personas y pueblos. Estados Unidos en su condición de
superpotencia mundial invadió con todo su poderío militar a Afganistán e Irak y
con esas acciones violó los derechos humanos al asesinar a civiles niños,
mujeres y ancianos ajenos al conflicto, al torturar, ejecutar
extrajudicialmente, desaparecer personas o someterlas a tratos crueles,
inhumanos y degradantes condenados por el Derecho Internacional Humanitario y
por una serie pactos y convenios patrocinados por las Naciones Unidas.
Los agresores le han dicho al mundo que quien tiene el poder está facultado para
quedar en la impunidad por los crímenes cometidos con saña, cinismo, crueldad,
impudicia, alevosía y premeditación. Son miles los asesinados con bombas y
metrallas, que volaron en pedazos; pero en el silencio de la muerte apuntan con
sus dedos sin carne al matador: George W. Bush. Los sobrevivientes, torturados y
vejados, en su ira de dolor e impotencia acusan a Bush y Rumsfeld por todos los
martirios que padecieron y sus heridas que jamás cicatrizarán. Ellos y los
halcones imperiales son reos de muerte y destrucción, de violación de los
derechos humanos, sin que falte ni uno solo.
Sin embargo, en el colmo del cinismo, Estados Unidos se atreve a condenar a
otros países y Estados por violaciones a los derechos humanos. El discurso de
doble moral del dueño del poder comienza a ser cuestionado por los débiles, por
los millares de víctimas y millones de seres humanos solidarios y de clara
conciencia humanista. Las voces de protesta se multiplican y pronto, quizá
mañana, el imperio prepotente quedará en total evidencia con todas sus
debilidades a flor de piel. Su derrumbe final es irremediable.
EL REINO DE LAS MUERTES, TORTURAS Y DESAPARICIONES
La periodista norteamericana Jane Mayer, en un artículo publicado en la Revista
New Yorker de la segunda quincena de febrero de 2005, reveló que el Asesor
Jurídico del Departamento de Estado William Taft IV, urgió a los abogados de la
Casa Blanca, que adviertan a George W. Bush, que "pudiera ser visto por el resto
del mundo como un criminal de guerra".
La periodista Mayer sostiene que en un memorando de 11 de enero de 2002,
suscrito por Taft y dirigido a John C. Yoo, asesor jurídico del emperador Bush
II. le advierte sobre las consecuencias de la decisión presidencial de suspender
para las tropas invasoras del imperio, la aplicación de la Convención de
Ginebra. Bajo el subtítulo "Subcontratar la tortura", Jane Mayer explica que al
descartar los convenios internacionales relativos a los prisioneros de guerra,
incluyendo la Convención contra la Tortura y otros Crueles y Degradantes de las
Naciones Unidas, la administración Bush, facultó para que las tropas y agentes
de la Agencia de Seguridad Nacional (NAS) y, en particular, los de la CIA y FBI,
cometieran todo tipo de torturas físicas y sicológicas en hombres y mujeres
detenidos en campos de concentración y cárceles estadounidenses, durante las
inagotables sesiones de los llamados interrogatorios.
Entre los halcones de la guerra y aduladores del emperador Bush II, como uno de
los elementos que justifiquen las invasiones armadas, se argumentaba que
"Afganistán era un Estado fracasado" y que por tanto no estaría protegido por
los Convenios Internacionales. En un documento de 40 páginas que nunca fue
publicado, Taft habría refutado tales infundios al sostener que "si los Estados
Unidos participan en la guerra contra el terrorismo, fuera de la Convención de
Ginebra, no solo los soldados estadounidenses pudieran verse procesados por
crímenes, incluso asesinatos, sino también que el propio presidente Bush pudiera
ser acusado por "violación grave" de los instrumentos internacionales por otros
países y ser enjuiciado por crímenes de guerra".
Según la periodista del New Yorker, en febrero de 2002, Bush habría emitido una
directriz en la cual decía que a pesar de la suspensión del Convenio de Ginebra,
los presos del imperio debían ser tratados en forma humana, pero esa directiva
no alcanzaba a los agentes de la CIA y de las demás agencias de espionaje, lo
que les permitió efectuar los interrogatorios con el uso y abuso de todas las
"técnicas" de tortura, tratos crueles y denigrantes, violatorios de todos los
convenios internacionales y de la totalidad de los derechos humanos.
El Asesor jurídico del emperador Jhon C. Yoo "emitió una orientación donde la
tortura se define como el intento de infligir sufrimientos equivalentes en
intensidad, al dolor que acompaña una herida física seria, tal como el fallo de
un órgano, el impedimento de funciones del cuerpo, o hasta la muerte" afirmaba
el 7 de marzo de 2005, Jean Guy Allard, periodista de Granma, al comentar el
artículo de Jane Mayer.
Guy Allard informó que en otro memorando secreto redactado por los abogados de
Bush, se autorizó a la Agencia Central de Inteligencia -CIA- y sus agentes
destinados en Afganistán, Irak, y otros países árabes, a usar nuevos métodos de
interrogatorio como el denominado "water-borading" que consiste en atar al
sospechoso e inmovilizarlo, para sumergir su cuerpo en tanques de agua "con el
fin de que tenga la sensación de ahogarse".
Jane Mayer denuncia en el New Yorker que la CIA a menudo usa la "técnica de la
rendición" que consiste en capturar a una persona en cualquier parte del mundo y
entregarlo a un país a sabiendas que le torturarían o le causarían la muerte. De
esta manera, la CIA dejaba que otros hagan el trabajo sucio. Con el método de la
"rendición", decenas de personas han sido entregadas a sus torturadores y
decenas han sido desaparecidas o muertas en diversos países de todo el mundo.
Con mucho cinismo, el asesor jurídico de Bush, John C. Yoo "sostiene que la
Constitución de Estados Unidos otorga al Presidente todos los poderes para
suprimir, cuando le convenga, la aplicación de la Convención contra la tortura
de la ONU, el Convenio de Ginebra y cualquier instrumento internacional. Más aún
dice Yoo, el Congreso de Estados Unidos no tiene el poder de maniatar al
Presidente de Estados Unidos en relación con la tortura y otras técnicas de
interrogatorio. "Es el centro mismo de las de las funciones de Comandante en
Jefe. No pueden impedir al Presidente ordenar la tortura". ¿Según Yoo, el
administrador de turno del imperio tiene licencia para torturar, matar,
asesinar? Podría ser así, pero Bush no se librará del juicio de los pueblos y de
la Corte Penal Internacional, por ejemplo.
La periodista Jane Mayer narra el caso de Ibn al Sheik al -Libi "un presunto
alto dirigente de Al-Qaeda capturado en Pakistán y entregado a los agentes de la
CIA. Libi, supuestamente había dirigido un campo de entrenamiento del grupo
extremista en Khamden, Afganistán. Mientras el FBI se decía satisfecho con la
"colaboración" de Libi en los interrogatorios, la CIA no compartía esta opinión.
Libi fue "desaparecido por la Agencia y entregado a los interrogadores de un
país amigo...y el FBI perdió su pista. Reapareció meses después en el campo de
interrogación norteamericano ubicado en Guantánamo, Cuba..." Los campos de
concentración de Estados Unidos, son más modernos y sofisticados que los campos
de concentración que tenía el nazi fascismo de Hitler antes y durante la Segunda
Mundial. ¿Cuáles son, entonces los verdaderos violadores de derechos humanos en
el mundo?
Otro caso que irrefutablemente fue probado, se refiere a Mamdouh Habib, un
ciudadano australiano de origen egipcio, arrestado en Pakistán en octubre de
2001 y entregado a la CIA. Los norteamericanos le cubrieron la cabeza con una
especie de pasamontañas, le subieron a un avión para llevarlo a un país "amigo".
Contó que fue sádicamente torturado en la Base de Guantánamo y golpeado con una
serie de objetos contundentes, incluido un instrumento que él describió como
"una picana eléctrica para ganado". Los torturadores de la CIA y de las tropas
ubicadas en Guantánamo le amenazaron con que si no confesaba pertenecer a Al-
Qaeda sería violado por perros entrenados para esos menesteres. El
"interrogatorio" (torturas) a Habib duró seis meses. Naturalmente que las
denuncias sobre estas violaciones a los derechos humanos y esos crímenes de lesa
humanidad, no tienen cabida en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU porque
esa Comisión está manipulada o al servicio de los intereses imperiales.
Estados Unidos en sus cárceles usa una serie de torturas inhumanas para obtener
"confesiones" de sus prisioneros. Al estilo de Habib decenas y centenares de
prisioneros de guerra han soportado inimaginables torturas. Así, cada prisionero
puede pasar hasta por tres cámaras de tortura: Una cámara es una habitación
herméticamente cerrada a la que llenan de agua que llega hasta el mentón del
preso. El detenido debe permanecer sobre las puntas de los pies, durante horas,
para no ahogarse. Muchos han preferido el suicidio. La segunda cámara de
torturas imperiales es llenada con agua hasta las rodillas, pero el techo de
esta cámara es tan bajo que el preso debe permanecer en cuclillas por largos
períodos de tiempo, sin siquiera tener la oportunidad de moverse. Una tercera
cámara de "interrogatorio" a los enemigos de Estados Unidos ha sido construida
para ser llenada de agua hasta los tobillos. El preso puede ver que en la cámara
existe un interruptor eléctrico y un generador. Los interrogadores o los
guardianes le advierten al detenido, cada cierto tiempo, que van a
electrocutarlo, si no confesaba.
Al igual que Habib, centenares de encarcelados en las prisiones del imperio,
tuvieron que confesar todo lo que querían sus interrogadores Las confesiones
obtenidas mediante tortura siempre resultan falsas.
Sólo esa Comisión de la ONU llamada a proteger los derechos humanos en todo el
mundo, al parecer nunca vio la fotografía de la soldado de Estados Unidos,
Sabrina Harmon que, con una sonrisa impresionante, aparece junto al cadáver de
un iraquí torturado hasta la muerte. Esta fotografía que fue difundida por
importantes medios de comunicación de .los cinco continentes, demuestra, además,
que Estados Unidos viola los derechos fundamentales de sus propios ciudadanos,
al convertirlos en monstruos inhumanos al servicio de sus ansias de dominación
mundial, por medio de las guerras que siembran muerte y destrucción.
¿Recuerdan otra escena? Colin Powell, Secretario de Estado considerado del
sector de las "palomas", en su comparecencia ante el Consejo de Seguridad de la
Organización de Naciones Unidas, ocurrida en febrero de 2003, presentaba
triunfalmente las "confesiones" obtenidas bajo el régimen de tortura con las que
pretendió "demostrar" que Irak poseía armas de destrucción masiva químicas y
biológicas, y justificar la invasión y ocupación de esa nación hasta entonces
soberana. Se comprobó hasta la saciedad que esas "confesiones" fueron obtenidas
con torturas de por medio, tratos crueles y denigrantes y que a la postre
resultaron totalmente falsas
Jean Guy señala que Mayer en su extenso reportaje informa que más de "150
individuos han sido transportados para su 'rendición' desde el 2001, muchos con
el uso de una avioneta blanca de 14 asientos perteneciente a la CIA, de marca
Gulfstream V, con las letras de identificación N8068V. Un número indeterminado
de presos, cuya identidad es desconocida en su mayoría, quedan también
secuestrados en la red de prisiones secretas de la CIA".
Ni dentro de Estados Unidos, ni fuera del imperio, nadie ha podido desmentir las
denuncia de la periodista Mayer.
El señor de las guerras y las torturas; La casa matriz de la tiranía; Terror y
muerte en Guantánamo y Un ícono de la anarquía
Bush, Rumsfeld, Negroponte, Powell, Rice, son entre otros, los actores de esta
pesadilla. Nada los detiene en la orgía de sangre. El mundo ha visto -con
horror- la fotografía de una niña iraquí cubierta el rostro con la sangre de su
padre que fue asesinado por soldados US en el interior de un automóvil. La
cabeza del hombre prácticamente había desaparecido al recibir decenas de
balazos. Y, sin embargo, el imperio de Bush se atreve a cuestionar la situación
de los derechos humanos en el mundo y pretende «inaugurar» o traer al mundo «más
democracia». Segunda entrega.
Uno de los tantos tétricos personajes de la administración de Bush II es Donald
Rumsfeld, el Secretario de la Guerra o "Secretario de Defensa".
Al igual que su jefe Bush, Rumsfeld es el responsable de ejecuciones
extrajudiciales, de torturas y tratos crueles y denigrantes infligidos a
centenares de prisioneros de guerra. Las cárceles del imperio son el escenario
de tanta inhumanidad practicada sin freno por las tropas y agentes de la NAS,
(siglas en inglés de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos), en
especial por los agentes de la CIA y del FBI.
Jim Lobe, periodista de IPS, el 11 de marzo de 2005 informaba que diversos
grupos defensores de los derechos humanos y senadores opositores estadounidenses
procedieron a criticar abiertamente al Departamento de Defensa dirigido por
Rumsfeld, por pretender desvincular a los altos mandos militares del imperio, de
la práctica común de torturas cometidas contra prisioneros de guerra y civiles
en el marco de la "guerra contra el terrorismo".
El Senado de Estados Unidos, dominado por republicanos adictos a Bush tiene las
conclusiones de diversas investigaciones realizadas sobre torturas, tratos
crueles y denigrantes ocurridos en los campos de concentración del imperio. Esos
informes tratan de minimizar el problema y especialmente de liberar de
inculpaciones a los altos mandos militares y a sus Comandantes Bush y Rumsfeld,
al afirmar que "se trata de casos aislados y que las torturas no son
consecuencia de una política general agresiva hacia los prisioneros".
En contrapartida, el senador demócrata Carl Levin, del Comité de Servicios
Armados, considera que es necesario formar una comisión independiente para
investigar los casos de tortura que han sido denunciados y llevar a la justicia
militar, si es necesario, a los altos mandos de las Fuerzas Armadas
estadounidenses. Levin declaró que "nadie, dentro o fuera del Pentágono, (Sede
del Departamento de Defensa) le ha pedido a los oficiales que den cuenta por las
políticas que estimularon maltratos a los prisioneros". Enfáticamente añadió que
"solo puedo concluir que el Departamento de Defensa no es capaz de pedir cuentas
a oficiales de determinado rango".
El senador demócrata Carl Levin criticó el informe sobre violación de derechos
humanos en contra de prisioneros de guerra, presentado por el vicealmirante
Albert Church. Por su parte, el Director Ejecutivo del grupo estadounidense
Derechos Humanos Primero, Michael Posner sostuvo que "los vacíos (del informe
Church) demuestran la necesidad de una investigación independiente sobre nuestra
política relativa al trato de los prisioneros". Esta organización no
gubernamental junto a la Unión por las Libertades Civiles Estadounidenses (ACLU,
por sus siglas en inglés) presentó una demanda contra Donald Rumsfeld, a quien
se considera el responsable directo de la práctica de torturas en contra de los
prisioneros de guerra.
Según informa Lobe, son varias las organizaciones no gubernamentales
estadounidenses defensoras de los derechos humanos que calificaron al Informe
Church de "superficial", sobre todo porque no tuvo en cuenta una serie de
mensajes de correo electrónico del FBI en los que sugiere el consentimiento del
gobierno de Bush, a la práctica de torturas.
Esas prácticas de torturas van desde la privación del sueño hasta la utilización
de perros amaestrados para intimidar a los detenidos. Las torturas ejecutadas en
la prisión de Abu Ghraib en Irak, son una muestra fehaciente del trato que
tropas y agentes de la CIA usan para minar la resistencia de los detenidos. Los
tratos crueles y denigrantes han llevado a la muerte a un número indeterminado
de prisioneros a quienes se les despojó de su dignidad y de su condición de
seres humanos con derechos.
Las evidencias en contra del Secretario de Defensa Donald Rumsfeld son
contundentes y así constan en la demanda presentada ante un Tribunal de Chicago
por la Unión de Libertades Civiles (ACLU) que es la más antigua de las
organizaciones defensoras de los derechos humanos en Estados Unidos y por la
Human Rights First (HRF).
Los demandantes sostienen que Rumsfeld "tiene responsabilidad directa en
torturas y abuso de detenidos en instalaciones militares en Irak y Afganistán".
Rumsfeld, con sus actos violatorios de los derechos humanos, es reo de delitos
perpetrados contra la Constitución Política de Estados Unidos y de las leyes y
tratados internacionales.
Los tratados internacionales, suscritos y ratificados por Estados Unidos y que
son violados por Bush y Rumsfeld, son la Convención de Ginebra referida al trato
que se debe otorgar a los prisioneros de guerra, Convención, además, que ha
servido de base para desarrollar el Derecho Internacional Humanitario que tiende
a proteger a los prisioneros de guerra y a la población civil afectada por
conflictos armados y, en particular, la Convención de la Organización de las
Naciones Unidas contra la Tortura y otros tratos Crueles y Denigrantes.
Lucas Guttentag, principal redactor de la querella contra Rumsfeld, sin ambages
sostiene que el Secretario de Defensa de Estados Unidos "es directamente
responsable por este descenso al horror, al autorizar personalmente técnicas
ilegales de interrogatorio y al renunciar a su deber legal de detener la
tortura". Tanto la ACLU como la HRF solicitaron para las víctimas de los abusos
y torturas una compensación o indemnización por el daño sufrido en las cárceles
o campos de concentración del imperio.
Los demandantes sostienen que Donald Rumsfeld, personalmente aprobaba el uso de
técnicas específicas de tratamiento a prisioneros de guerra y civiles capturados
por las tropas o agentes de la CIA. Entre las torturas más comunes se
describieron: el obligar a los detenidos a permanecer en posiciones incómodas
por tiempos prolongados, a permanecer totalmente desnudos, lo que constituye una
grave ofensa al honor y dignidad de los iraquíes y musulmanes en general, al uso
de perros amaestrados para intimidar a los prisioneros, inclusive, con prácticas
de violación sexual anal o sodomía, (humillación sexual) mutilamientos,
aislamiento prolongado, exposición a temperaturas extremas, privación de
sensaciones, golpes con objetos contundentes, uso de electricidad, amenazas de
muerte mediante simulación de ejecuciones y fusilamientos, ahogamientos, golpes
de puño, patadas o golpes con palos y toletes en las partes más sensibles de
hombres y mujeres.
Las denuncias sobre violaciones de derechos humanos están documentadas en
decenas de testimonios, en fotografías captadas por los propios agentes
torturadores, en miles de correos electrónicos, en confesiones de los
torturadores de turno.
La crueldad de las tropas y agentes de la CIA va más allá de lo humano. Por
ejemplo, un iraquí, de apenas 17 años de edad, fue detenido y conducido a la
cárcel de Abu Ghraib en el mes de agosto de 2003. Allí recibió disparos de armas
de fuego en el cuello y en la espalda y se le negó atención médica durante
horas. Posteriormente, los médicos decidieron retirar las balas que permanecían
alojadas en el cuerpo del joven; pero sin anestesia y seguidamente se le negó
alimentos, agua y analgésicos, mientras se lo sometía a otros tratos crueles e
inhumanos. Este caso consta en la demanda presentada contra Rumsfeld, según
relato de 17 de marzo de 2005, presentado por Lobe, el periodista de IPS.
Los testimonios de los sobrevivientes a las infames torturas son simplemente
monstruosos, terroríficos. Inclusive los propios norteamericanos se sienten
horrorizados al ver en televisión, escuchar en radiodifusoras o leer los
periódicos acerca de las torturas y asesinatos cometidos por sus tropas y
agentes de la CIA, en contra de los denominados prisioneros de guerra.
Los periodistas Douglas Jul y Eric Schmitt, el 16 de marzo de 2005 denunciaban
en las páginas del diario New York Times que, al menos 26 prisioneros han muerto
bajo custodia estadounidense en Irak y Afganistán desde el año 2002. Los
investigadores del Ejército y la Armada de Estados Unidos, concluyeron que
sospechan que fueron actos de homicidio criminal.
Otro norteamericano, el intelectual y periodista Thomas Friedman, en The New
York Times News Service, decía a fines de marzo de este año: "Hace falta
detenerse y pensar en esto: nosotros matamos a 26 de nuestros prisioneros de
guerra. En 18 casos, se han recomendado nombres de personas para ser
enjuiciadas". Una de las muertes ocurrió en la prisión Abu Ghraib de Irak.
Jehl y Schimitt, al reseñar las matanzas dijeron que ellas: "mostraron cuan
ampliamente se extendieron los abusos más violentos más allá de los muros de esa
prisión y contradijeron impresiones previas en cuanto que las fechorías estaban
confinadas a un puñado de integrantes de la policía militar, perteneciente al
turno nocturno de la cárcel." Friedamn decía: "..matar prisioneros de guerra,
presuntamente en el acto de torturarlos, es una indignidad inexcusable..."
Criticaba al Congreso de Estados Unidos que se desentendió de las violaciones a
los derechos humanos y a los asesinatos. Censuró que ningún funcionario de alto
rango haya sido despedido, lo que constituye una burla. Afirmó que el Gobierno
de Bush está a favor de la "propiedad" de todo, excepto de la responsabilidad de
sus actos.
El New York Times, en la página editorial del 8 de marzo pasado, sostenía: "La
noticia de la periodista italiana cuyo automóvil fue rociado con una lluvia de
balas estadounidenses cuando se dirigía al aeropuerto de Bagdad pasmó al mundo.
Pero, quizás, el peor aspecto acerca de haber herido a la reportera Giuliana
Asgrena, y la muerte del agente italiano de los servicios de inteligencia que la
estaba escudando, es que ese ataque no fue el único."
Narraba, además, que el 18 de enero de 2005, soldados estadounidenses en Mosul
recibieron órdenes de parar a un vehículo que se aproximaba. Después de hacer
algunos disparos de advertencia, seis soldados rociaron el vehículo disparando
al menos 50 rondas. Cuando el automóvil se detuvo por completo, Chirs Hondros,
fotógrafo de Getty Images, dijo que él "pudo escuchar gemidos y llanto
proveniente del interior del automóvil, voces de niños". Se abrió una de las
puertas del automóvil, y seis niños, uno de los cuales apenas tenía ocho años de
edad, cayeron sobre la calle, salpicados de sangre. Los padres de cuatro de los
niños yacían muertos en el asiento delantero, sus cuerpos repletos de balas..."
El 12 de marzo, la agencia española de noticias EFE, informaba desde New York
que "dos prisioneros afganos murieron en diciembre del 2002 por palizas que
recibieron de soldados estadounidenses. Los dos prisioneros fueron encadenados
al techo, pateados y golpeados en muchas ocasiones." La denuncia de estos
crímenes proviene de la organización Human Rights Watch, sobre la base de un
informe confidencial del propio ejército de Estados Unidos.
Otro prisionero afgano, Mullah Habibullah, murió el 4 de diciembre de 2002 en
una celda de aislamiento, por una embolia pulmonar causada por coágulos de
sangre formados en sus piernas por las palizas recibidas. Los militares
estadounidenses que provocaron esa muerte pertenecen a la Compañía A del 519
Batallón de Inteligencia Militar, de Fort Bragg, Carolina del Norte, que estuvo
en Irak. Son decenas los prisioneros muertos por torturas diversas en las que
resultaron pródigos los invasores del imperio que reciben órdenes directas del
Secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, el señor de la guerra
y las torturas.
Bob Herbert, de The New York Times Service, en su artículo de 25 de febrero de
2005, titulado "Nuestro Amigos, los torturadores", al referirse a secuestros de
ciudadanos de variada nacionalidad y de distintos países por parte de agentes de
Estados Unidos, se pregunta: "¿Por qué el gobierno de Bush detendría a un
ciudadano canadiense, lo pondría en un jet ejecutivo, los transportaría esposado
al Medio Oriente y lo entregaría a los sirios para que lo torturen?"
Herbert sostiene que el Gobierno estadounidense dice que está combatiendo por la
libertad, la democracia y el imperio de la ley, y condenan políticas brutales
siempre que alguien se comporta así. Al mismo tiempo, afirma, se conduce con su
propia conducta brutal mientras hace lo indecible por mantenerlo oculto del
público estadounidense y del mundo en su conjunto.
Narra el caso de Maher Arar, de 34 años de edad originario de Siria, que emigró
a Canadá cuando era un adolescente. Este ciudadano fue apresado en el aeropuerto
Kennedy de Nueva York, el 26 de septiembre de 2002. Fue liberado el 5 de octubre
de 2003. Nunca se le probó vinculación alguna con el terrorismo. "nunca fue
acusado, y cuando no era tratado con crueldad, pasaba gran parte en una celda
sin iluminación e infestada de ratas que le recordaba una tumba", informó
Herbert.
El administrador del imperio George W. Bush II es el Comandante en Jefe de los
torturadores y secuestradores. Tiene brazos ejecutores de su política
expansionista que globaliza el terror y las torturas, los genocidios y
asesinatos. Ellos son Rumsfeld, el Secretario de Defensa, considerado el cerebro
de las políticas de tortura a los prisioneros del imperio y que reclama mayor
poder para dirigir a los asesinos y torturadores del imperio que deberían estar
agrupados en superagencia, bajo su exclusivo mando; el Vicepresidente Cheney de
la escandalosa compañía Halliburton que hace grandes negocios con la guerra,
Condoleezza Rice la famosa Secretaria de Estado que, como Jefa de la diplomacia
imperial, amenaza a Cuba, Venezuela, Corea del Norte, Irán, Siria y a varios
países africanos. La lista de los halcones violadores de derechos humanos en el
mundo es amplia y, entre ellos, Elliott Abrams, un veterano del Partido
Republicano que se autodefine como neoconservador, neoreaganista y sionista (le
faltó decirse neofascista) y que, irónicamente, ha sido nominado Jefe de
Estrategia Mundial para la Democracia. En el grupo del terror está Negroponte,
el famoso Zar de los espías del imperio, personaje considerado responsable del
asesinato de miles y miles de guatemaltecos, hondureños, salvadoreños y
nicaragüenses.
Tom Barry, periodista de IPS informaba en el pasado mes de febrero que Abrams
fue, en el gobierno del fallecido Ronald Reagan, una figura clave en el
escándalo Irán- Contras, esquema ilegal por el cual Washington financió a la
oposición armada de Nicaragua, con los ingresos por ventas clandestinas de armas
a Irán. Aseguraba que desde su nuevo cargo, Abrams supervisará las actividades
del gobierno de Bush en "promoción de la democracia y los derechos humanos". El
mundo rechaza la democracia y los derechos humanos al estilo estadounidense.
En todo el mundo se ha afirmado que Estados Unidos no tiene calidad moral para
juzgar a otros países por la situación de los derechos humanos. Condoleezza
Rice, la Secretaria del Departamento de Estado presentó, a fines de febrero, el
"Informe" sobre violaciones de los derechos humanos y con toda desfachatez
declara que Belarús, Birmania, Corea del Norte, Cuba, Irán y Zimbabwe eran
"puestos de avanzada de la tiranía."
Heather Mallick, columnista del diario canadiense The Toronto Globe and Mail,
señalaba: Todos quedamos pasmados de manera colectiva cuando Rice mencionó
reductos de la tiranía ...Sabíamos que había algo equivocado en la lista de
Rice. Tal vez tenía dolor de muelas cuando la compiló. Sí, Zimbabwe es un sitio
muy desagradable bajo Robert Mugabe, pero era también un sitio muy desagradable
cuando lo controlaban los blancos, y Estados Unidos no se quejó en esa época.
¿Irán? Si Estados Unidos ya está haciendo operaciones encubiertas dentro de
Irán, algo que el Pentágono no ha negado, un estratega militar inteligente
hubiese hecho mejor en no mencionarlo. ¿Y Birmania? Estados Unidos nunca se
preocupó anteriormente por el monstruoso gobierno de Birmania. ¿No sería
Indonesia un candidato mejor?
Corea del Norte, si forma parte del eje del mal, es una vieja historia. Pero
Bielorrusia no es peor que Uzbekistán. ¿Y Cuba? Hubo épocas en mi vida cuando
pensé que podía mudarme a la isla...esto es, si la nación más poderosa del mundo
no hubiese estado siempre amenazando con borrarla del mapa..."
¿Cómo Estados Unidos puede criticar a un país, a un gobierno, sobre violación a
los derechos humanos, si es el primer violador de todos los derechos, en todo el
mundo atrapado en sus garras imperiales?
Sus tropas y agentes, en especial los de la CIA, matan, hieren, raptan,
aniquilan, encarcelan, torturan a millares de inocentes iraquíes y afganos, como
ayer mataron a chilenos y argentinos, uruguayos, brasileños, bolivianos,
peruanos, colombianos, ecuatorianos, nicaragüenses, hondureños, salvadoreños,
panameños, dominicanos, cubanos, granadinos, mexicanos, vietnamitas, coreanos,
japoneses, alemanes.
Nada los detiene en la orgía de sangre. El mundo ha visto -con horror- la
fotografía de una niña iraquí cubierta el rostro con la sangre de su padre que
fue asesinado en el interior de un automóvil. La cabeza del hombre prácticamente
había desaparecido al recibir decenas de balazos yanquis. Y, sin embargo, el
imperio de Bush se atreve a cuestionar la situación de los derechos humanos en
el mundo y pretende "inaugurar" o traer al mundo "más democracia". "Algunos de
nosotros, dice Mallick, seguimos pensando si su propia elección (como Presidente
de Estados Unidos) no fue democrática en el sentido de conteo de votos, su
intento de crear una "democracia" en Irak ha tenido un espantoso costo humano.
Además, existe la cuestión de su propia noción de democracia. Para él, la
democracia es todo aquello que se ajusta a sus deseos".
Condoleezza Rice y su lista están equivocadas. En el mundo existen peores
tiranías patrocinadas y apoyadas por el imperio, pero el famoso informe no se
refiere a ellas y peor aún a las monstruosas violaciones de los derechos humanos
dentro de Estados Unidos, en las cárceles imperiales instaladas en los países
invadidos, en las instalaciones estadounidenses en el extranjero, como la Base
de Guantánamo en Cuba.
En el artículo de Heather Mallick intitulado Bush pelea a brazo partido contra
"el mal" se concluye: "Estados Unidos con su actual presidente, no es un puesto
de avanzada de la tiranía, es su Casa Matriz".
¿Sabía usted que en la Base de Guantánamo que, ilegalmente, Estados Unidos
retiene en Cuba, están presos entre 500 y 700 talibanes de Afganistán y de otras
nacionalidades? ¿Sabía que muchos de ellos han decidido suicidarse ingiriendo
sus propias orinas y excrementos, porque ya no soportan las torturas, los tratos
crueles, inhumanos y degradantes?
El influyente diario estadounidense Washington Post, informó que la Agencia
Central de Inteligencia, CIA, mantuvo en Guantánamo una prisión secreta en la
que se torturaba y asesinaba a los talibanes.
Las agencias de prensa AFP de Francia y EFE de España, informaron en febrero
pasado que una organización no gubernamental, ACLU, (American Civil Liberties
Union) defensora de los derechos humanos y de las libertades civiles, tuvo
acceso a informes que agentes del FBI enviaron a sus jefes, sobre los terribles
maltratos que soportan los talibanes en las cárceles de Guantánamo. Esos
informes secretos sacudieron a la opinión pública estadounidense y mundial que
acabaron por condenar al Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, como el primer
responsable de esas prácticas ilegales y monstruosas prohibidas por diversos
instrumentos internacionales, de los que Estados Unidos es signatario.
En esos informes se dice, por ejemplo, que un detenido es dejado en el suelo, en
posición fetal por más de 24 horas, sin comer ni beber.
En uno de esos textos, enviados en agosto pasado, al Director del FBI, Robert
Mueller, un agente relataba haber visto a un detenido "en una habitación sin
ventilación, a una temperatura probablemente superior a los 35 grados
centígrados. El preso, además, tenía un manojo de cabellos a su lado.
Aparentemente...se había arrancado durante la noche"
Jameel Jaffer, abogado de la ACLU sentenció: "Los métodos usados por el
Pentágono son ilegales, amorales y contraproducentes. Es increíble que fueran
aprobados en los más altos niveles del Estado"
Por su parte, la Human Rights Watch exigió al presidente Bush que explique si
autorizó métodos ilegales de interrogatorio. El silencio fue elocuente.
Bob Herbert, un periodista de The New York Times News Service, en su trabajo:
"Historias desde adentro" revelaba que el presidente Bush ha convertido a
Guantánamo en un lugar desprovisto del debido proceso y el estado de derecho,
donde seres humanos pueden ser encarcelados de por vida sin que le entablen
cargos."
Los testimonios que presenta Herbert son aterradores: "Durante todo el tiempo
que estuvimos en Guantánamo -dijo Shafik Rasul- nuestro temor fue muy grande.
Cuando llegamos por vez primera ahí, estaba por los cielos. Al principio, nos
aterraba la idea de que nos podían matar en cualquier momento. Los guardias
solían decirnos: "Nosotros podríamos matarlos en cualquier momento" o también: "
El mundo no sabe que ustedes están aquí. Nadie sabe que están aquí. Todo lo que
saben es que ustedes han desaparecido, y nosotros podríamos matarlos y nadie se
enteraría."
Bob Herbert denunciaba: "Sabemos que algunas personas están encerradas en celdas
que, en algunos casos, eran el equivalente de jaulas para animales y que algunos
detenidos, desorientados y desesperados, han sido encadenados como esclavos y
dejados solos para que se ensucien en su propia orina y heces. Los detenidos a
menudo son pateados, golpeados, vapuleados y humillados sexualmente. Los
períodos de aislamiento extremadamente largos, que dañan sicológicamente, son
algo rutinario"
El caso de Rasul y sus dos amigos Asif Iqbal y Rhuhel Ahmed, presos en
Guantánamo resulta ejemplificador de violaciones de derechos humanos y de
violaciones legales y es absurdo, porque los tres son ciudadanos británicos de
Tipton, porque viajaron a Afganistán llevando ayuda humanitaria y porque los
tres fueron hechos prisioneros, entre millares de personas, después del fatídico
11 de septiembre de 2001. Al cabo de dos años de padecer todos los horrores de
Guantánamo, fueron rescatados por los servicios secretos británicos.
GUANTÁNAMO - UN ÍCONO DE ANARQUÍA (1)
El 6 de enero del 2005, desde Estados Unidos, se distribuyó en todo el mundo, el
siguiente documento elaborado por organizaciones norteamericanas defensoras de
los derechos humanos:
"Imagine esto.
Un gobierno extranjero toma centenares de ciudadanos de los Estados Unidos
alrededor del mundo que luchan una "guerra para la seguridad nacional". El
gobierno en cuestión está reaccionando a un bombardeo reciente en su territorio
que produjo millares de muertes de civiles, que fue instigado por una red con
base en los Estados Unidos... Los detenidos, algunos de ellos niños, son atados,
esposados y vendados, llevados con rumbo desconocido en aviones de transporte.
Algunos de ellos son forzados a orinar y defecar en sí mismos durante los vuelos
largos hacia una base militar en una isla. En este campo de prisión costa
afuera, ellos se mantienen incomunicados en minúsculas celdas, en las cuales se
niega el acceso a los abogados, parientes o las cortes, y son sujetos a
repetidas interrogaciones y a un régimen punitivo dirigido a incentivar su
"cooperación". Una orden presidencial anuncia planes para tratar a algunos de
los detenidos delante de entes ejecutivos con el poder de dictar sentencias de
muerte, las cuales no darían derecho a apelación ante ninguna corte.
Los meses se convierten en años. Las declaraciones de tortura y de malos tratos
a los detenidos de los Estados Unidos emergen de la base de la isla, al igual
que los informes del deterioro psicológico e intentos de suicidio entre los
detenidos. Los aprehensores admiten haber autorizado el uso de técnicas de
interrogación, incluyendo la privación del sueño, posiciones de tensión,
aislamiento, encapucharlos, privación sensorial y el uso de perros para inducir
miedo. La evidencia muestra que estas y otras técnicas se han utilizado más
extensamente que lo que las autoridades están dispuestas a admitir. Se sabe que
las personas con el poder discutieron como, sus agentes, podían evitar un
procesamiento por los crímenes de tortura y los crímenes de guerra que se
cometieron durante las interrogaciones en la "guerra para la seguridad
nacional".
Algunos detenidos han sido liberados y devueltos a los Estados Unidos, ya que
aparentemente no tenían o tenían lazos muy tenues a esta red. En cada vuelta,
las autoridades continúan resistiendo esfuerzos para tener la legitimidad de las
centenas de detenciones disputadas en la Corte. Todo el tiempo, continúa
profesando su compromiso a las reglas de la ley y de los derechos humanos. Sus
palabras se reconocen cada vez más como una vacía retórica, pero algunos otros
gobiernos comienzan a imitar sus prácticas, usando la "guerra para la seguridad
nacional", como pretexto para su propia conducta represiva.
¿Toleraría los Estados Unidos este tipo de trato a sus ciudadanos por parte de
otro gobierno? ¿Aceptaría la comunidad internacional esta amenaza a la ley y a
los derechos humanos? Seguramente no, y sin embargo los Estados Unidos continúan
perpetrando tales abusos lejos del campo hipotético de la prisión de la Bahía de
Guantánamo en Cuba, en donde casi 550 detenidos, de más de 30 nacionalidades,
siguen presos sin cargos o juicios. El 11 de enero del 2005, la prisión de
Guantánamo entrará en su cuarto año. Con más de 1.000 días de detenciones,
Guantánamo se ha convertido en un símbolo de una tentativa del gobierno de
ponerse sobre la ley. El ejemplo que fija es de un mundo donde los derechos
humanos básicos son negociables más que universales. Tal mundo, aunque está
construido en el nombre de la seguridad nacional, es peligroso para todos
nosotros.
La cuestión de la legitimidad en lo que se refiere a Guantánamo se puede dividir
en cuatro categorías: el limbo legal de los detenidos; su tratamiento y
condiciones; secreto y el sufrimiento de los miembros de la familia; y los
juicios conocidos por la comisión militar.
*Tribunal Dignidad, Soberanía y Paz Contra la Guerra - Agrupa a intelectuales y
representantes de organizaciones sociales del Ecuador y se formó en el teatro
Universitario de Quito al inicio de la última invasión estadounidense e inglesa
a Iraq. IMPORTANTE: Para el Tribunal Dignidad, Soberanía y Paz contra la Guerra,
serán muy valiosos sus comentarios y opiniones sobre este documento. Mail:
tribunalpazecuador@...
[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]
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