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charlatanes@..., "myname1252004" <myname1252004@y..
.> escribió:
> Es fácil llamar charlatán a tipos como Paulino pero la gran pregunta
> es: se puede llamar charlatán a un científico destacado como
> Josephson? dudo que algún mago Randi pueda hacerlo.
Vamos en orden. Quien es un charlatán en un aspecto de la vida, no lo
tiene por qué ser en todos, ni al revés. Pienso en el filólogo
chiflado de the SEIP que se lanza al ruedo: no creo que haga
"parafilología" si pretende vivir de su trabajo, ni que proponga
seriamente que el idioma español procede del atlante en un dialecto
hablado por los habitantes de las Pléyades porque se lo contó Billy
Meier, así que muy probablemente y salvo prueba en contrario, no es un
charlatán de la filología. Es un charlatán de otras disciplinas que
son, precisamente, charlatanescas (y no por su objeto de estudio, sino
por su método chapucero y despiporrado).
El que alguien sea un genio en una disciplina no lo convierte en genio
en todas automágicamente. Ésa es la típica falacia de autoridad de los
parapitólogos: "fulano de tal, que es un médico eminente, cree que con
la Ouija se comunica uno con la nalga derecha de Cleopatra". O "Arthur
Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes, creía en las hadas de
Cottingley". ¿Y? Aristóteles creía que los hombres tenían una costilla
menos que las mujeres y que un objeto diez veces más pesado que otro
cae diez veces más rápido que ése. Con ese razonamiento sí que no
hubiéramos llegado a Galileo.
Así que Brian Josephson puede ser un genio en un área de la física y
un charlatán que cree en la fusión en frío, un brillante profesional
que gana un premio, un charlatán cuando dice "The perception of
reality by biosystems is based on different, and in certain respects
more effective principles than those utilised by the more formal
procedures of science", y un charlatanazo cuando sugiere que la
cuántica podría explicar la telepatía sin aportar más que sus
elucubraciones paulinescas.
Pons y Fleischmann eran físicos serios cuando presentaron al mundo la
"fusión fría" con un experimento asombrosísimo. Precisamente por eso
muchos laboratorios tomaron su protocolo y trataron de reproducirlo, y
nada. Hoy en día, Pons y Fleischmann medran en el mundo de la "energía
punto cero" y se han vuelto charlatanes.
La pregunta no es si el que dice es famoso, sino si lo que afirma es
comprobable. Los descubrimientos de Pons y Fleischmann son válidos si
se pueden reproducir y no lo son si no se pueden reproducir. Y si
ellos, ante la evidencia de docenas de laboratorios que dicen que su
experimento no es reproducible y que detectan fallas metodológicas en
él, se aferran a sus resultados originales, se fanatizan seiposamente,
se rehúsan a revisarlos y empiezan a llamarse "perseguidos" con
victimismo infantil y gemiditos impotentes, pues se han graduado a la
charlatanería, lo diga un mago o, como envidia la seipoteca, "un
fotógrafo de modelos".
Mauricio