La auténtica vida nuestra
Día 1 VI Domingo de Pascua
Evangelio: Jn 14, 15-21 Si me amáis, guardaréis mis mandamientos;
y yo rogaré al Padre y os dará otro Paráclito para que esté con vosotros
siempre: el Espíritu de la verdad, al que el mundo no puede recibir porque no le
ve ni le conoce; vosotros le conocéis porque permanece a vuestro lado y está en
vosotros. No os dejaré huérfanos, yo volveré a vosotros. Todavía un poco más y
el mundo ya no me verá, pero vosotros me veréis porque yo vivo y también
vosotros viviréis. Ese día conoceréis que yo estoy en el Padre, y vosotros en mí
y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése es el que me
ama. Y el que me ama será amado por mi Padre, y yo le amaré y yo mismo me
manifestaré a él.
La auténtica vida nuestra
En este sexto domingo de Pascua nos ofrece la Liturgia otro
pasaje del Evangelio de san Juan que se refiere nuevamente a la vida en Cristo a
la que Dios nos destina. En la intimidad de la Ultima Cena Jesús manifiesta a
sus discípulos el sentido profundo de su presencia entre los hombres: que
podamos recibir el Espíritu Santo; que podamos, así, ser amados por Dios.
Recibir el amor de Dios es lo máximo. En ese amor están contenidos
todos los tesoros que pueden ser pensados. Aquello que satisface plenamente y
sin cansancio nuestros apetitos, no solamente de modo genérico, en cuanto
personas que somos, sino nuestros deseos y gustos individuales. Dios, que nos ha
creado, conoce a la perfección lo que satisface a cada uno.
Es Dios quien toma la iniciativa, ya que, siendo criaturas, en
modo alguno podíamos prever la grandeza de la vida en Él mismo a la que nos
invita, gracias a su amor totalmente desinteresado. Reconocemos, pues, que con
la misma libertad con que crea, llamando a la existencia, a las demás criaturas,
a los hombres los hace dignos de Sí: con capacidad para acoger su amor y para
manifestarle su Amor.
¡Sólo las bestias no rezan!, afirmaba con fuerza san Josemaría.
Quería referirse a que lo más propio del ser humano es su relación con Dios,
consciente y libre: ese trato personal y espiritual que solamente la criatura
humana puede tener en este mundo con su Creador y que llamamos oración. No
rezar, por tanto, es quedarse -en cierta medida al menos- al nivel de los
irracionales que no pueden rezar. Orar, por el contrario, por cuanto supone
entrar en relación con el Ser más grandioso que existe y podemos pensar, es lo
que objetivamente más nos dignifica. Lo que, por otra parte, nos puede
proporcionar la máxima impresión de plenitud. Podemos afirmar, sin duda, que
valemos tanto como vale nuestra oración.
En la misma raíz de tal dignidad humana está la libertad:
característica decisiva del hombre, de la que no gozan los demás seres creados
de este mundo. Haciéndonos libres -a su imagen y semejanza-, podemos lograr a
Dios nosotros mismos, aunque necesariamente deba ser con su omnipotencia. Si me
amáis..., dice. Porque Jesús quiere garantizar nuestra libertad y condiciona la
acción divina sobre el hombre -siempre amorosa y enriquecedora- al
consentimiento humano. Pero ese amor a Dios -a Jesucristo- que debe concretarse
en las obras que espera de nosotros -los mandamientos-, es el comienzo de la
vida divina para la que fuimos creados. Este modo de existir totalmente
distinto, sobrenatural, no puede ser sino por un nuevo don que enriquece más
nuestra naturaleza, ya de suyo superior al resto de la creación corpórea.
El Espíritu, en efecto, es la gran Novedad de Dios para el hombre.
Es la tercera de las personas divinas, enviado por el Padre y el Hijo, que nos
hace vivir en Dios; lo cual supone tal fortuna que somos incapaces de valorar
adecuadamente. Sin embargo, ocupados como estamos en tantas cosas -a veces,
demasiado ocupados, e incluso absortos por lo material de cada día-, esa vida en
Dios para la que fuimos creados, la única que propiamente nos corresponde, la
que da razón de nuestra dignidad, nos puede parecer poco importante. Sería algo
de lo que ocuparse cuando lo demás, lo propiamente decisivo, por así decir,
estuviera resuelto.
No queramos caer en la trampa que, como a un animal más, nos
tienden los bienes sensibles, por su atractivo o con su urgencia: lo que
apetece, el progreso, el descanso, la comodidad... Gracias a la inteligencia,
podemos descubrir el engaño que esconde de suyo la satisfacción sin medida de
los apetitos, cuando no se moderan por la decisión de buscar a Dios en todo. Ese
modo de actuar, supondría utilizar egoístamente lo que nos ha concedido Dios
para amarle. Sería ponernos nosotros mismos en lugar de Dios como fin de la
vida. Nos interesa estar prevenidos, desconfiar de nuestras tendencias -no por
ser nuestras son siempre buenas-, que incitan a conducir la vida humana al
margen de Dios: por caminos que, aunque libremente transitados, no concluyen en
nuestra genuina e inigualable plenitud. El hombre no es como un pez, que a veces
no sabe descubrir en la carnaza de lo apetecible el engaño mortal. Tenemos
capacidad para descubrir que sólo es Dios el Bien que nos dignifica.
El paso del tiempo y las diversas experiencias en la vida de los
hombres nos han enseñado además que, hasta por razones de bienestar y eficacia,
nos conviene acatar la ley de Dios. De lo contrario, nos tocará casi siempre
reconocer pronto que la felicidad de lo simplemente fácil o atrayente era sólo
una apariencia o cosa de pocos momentos. Contamos, en cambio con el ejemplo
estimulante de nuestra Madre, verdaderamente feliz por Dios, siendo su esclava.
Recibir NOVEDADES FLUVIUM
[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]
Gracias a Adhemar Cuellar he recibido algunas narraciones que me han enriquecido
en mis últimos días.
Esta, que les hago llegar, me ha echo meditar mucho, sobre que da luz a mi vida.
He comprendido que las enseñanzas sobre las palabras de Jesús que tuve de mis
padres y de mis queridos colegios Maristas tanto en el Perú como en la Argentina
son los medios que me dio Jesús para darme su luz a trabes de sus enseñanzas y
su ejemplo de AMOR DESINTERESADO.
Reconozco que cada ves, que me he apartado de Jesús, he andado en la oscuridad.
Dios quiera, que si estamos en tinieblas, El nos ayude a regresar a SU LUZ!
Que Dios nos bendiga con su luz, en nuestras familias, trabajo y comunidad.
Que la luz de Jesús ilumine el camino a la Unión de Latino América!
Rodolfo Elmore Holtig
LUZ - OSCURIDAD
En un lejano pueblo, en un tiempo pasado, un niño en una ocasión al anochecer
miraba por la ventana de su casa, Cuando de pronto vio venir al hombre encargado
de encender los faroles, de gas de la calle, y a mediad que avanzaba la calles
se ILUMINABAN
Asombrado fue corriendo en busca de su mamà y le dijo: "Mamà, mamà afuera en la
calle hay un hombre que està haciendo AGUJEROS EN LA OSCURIDAD".
Asi vio el niño las cosas y ese fue su concepto de la LUZ y la OSCURIDAD.
Usted que concepto tiene de JESUS, cuando nos dice "YO SOY LA LUZ DEL MUNDO, el
que me sigue, tendrà la luz que da la vida, y nunca andará en la OSCURIDAD" San
Juan 8,12
Piensa que al recibir su LUZ, es como ABRIR agujeros en la OSCURIDAD?
Abre usted AGUJEROS, EN LA OSCURIDAD?
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[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]
Mis queridos amigos lo que mas le duele a una empresa es perder clientes, les
pido que envíen a Ebay algo semejante a mi email dándome de baja, les
contestaran lo que me contestaron y lo podrán poner en un marco!
Que Dios los bendiga
Ebay
Sirs
I had been very happy with your service in the past, but not now!
I am closing my account with Ebay!!
For those of you that do not understand what a Consecrated Host means for
Catholics, just try to image that some one is trying to sell your wife or
daughter.
Multiply that to infinity!
For Catholics is the Body of Jesus, God the Son, who ebay is facilitating to
sell.
Now, do you understand the offence on your action?
The answers you give are totally unacceptable.
He was sold for 30 silver coins and now for $2,000.00, what a sacrilege!
To the Catholics there is not bigger offence than this.
Rodolfo Elmore Holtig
Ebay
Senores
¡Yo había estado muy contento con su servicio en el pasado, pero no ahora!
¡Yo estoy cerrando mi cuenta en Ebay!
Para aquéllos de ustedes que no entienden lo que una Hostia Consagrada quiere
decir para los católicos, simplemente intente imaginar que alguien esté
intentando vender a vuestra esposa o hija.
¡Multiplique por infinito!
Para los católicos la Hostia Consagrada es el Cuerpo y Sangre de Jesús, la
segunda persona en un solo Dios, es Dios Hijo! a quien Ebay está ayudando ha
vender.
¿Ahora, entienden la ofensa en vuestra acción?
Las respuestas que han dado son totalmente inaceptables.
¡Judas lo vendió por 30 monedas de plata y ahora ustedes ayudan a que se venda
en $2,000.00, eso es un sacrilegio!
No hay mayor ofensa que nos puedan hacer a los católicos.
Rodolfo Elmore Holtig
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Tired of spam? Yahoo! Mail has the best spam protection around
http://mail.yahoo.com
[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]
Lección para jóvenes y viejos del mundo actual!
Luchar hasta el final, dejando a Dios obrar a través de nosotros!
Que Dios los bendiga!
Rodolfo Elmore Holtig
Subject: Fw: La buena muerte
[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]
Querido Luis y amigos en general:
Hay que decirles, a los de EBay, que su decisión de seguir adelante con el
remate de una Hostia Consagrada es un insulto a los católicos.
Que mientras no cambien de política, con respecto a a las Hostias Consagradas,
que nos den de baja, que no queremos tener los servicios de una compañía que no
respeta lo mas sagrado dentro de la Iglesia Católica!
Que Dios te bendiga y gracias!
Rodolfo Elmore Holtig
----- Original Message -----
From: Luis Rosas<mailto:lhr@...>
To: undisclosed-recipients<mailto:undisclosed-recipients>
Sent: Sunday, April 24, 2005 9:20 AM
Subject: ebays answer
Hello Luis,
Thank you for once again writing in to let us know your feelings on the
completed sale of this item which was listed through our site by one of
our members. My name is Christobal, and I will be happy to assist you
further.
We have responded to all of your previous correspondence explaining why
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agree with our decision.
We respect your feelings and we do not expect you to agree with our
decision but we ask that you please also respect eBay's decision to
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religious belief, race, sex or physical ability.
However, please remember that eBay does not possess and sell the actual
items listed on our site, they are listed by individuals not affiliated
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Your concerns have been passed on through the proper channels and
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showing on the site. Please be aware that this will be the last
correspondence you will receive from us regarding this matter.
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Please understand that future correspondence will be read but will not
receive a reply.
Be assured that we do appreciate you writing in to express your
concerns.
Regards,
Christobal
Community Watch
Trust and Safety Department
[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]
Nuestra vida en Cristo
Día 24 V Domingo de Pascua
Evangelio: Jn 14, 1-12: No se turbe vuestro corazón. Creéis en
Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. De lo
contrario, ¿os hubiera dicho que voy a prepararos un lugar? Cuando me haya
marchado y os haya preparado un lugar, de nuevo vendré y os llevaré junto a mí,
para que, donde yo estoy, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el
camino.
Tomás le dijo:
-Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podremos saber el camino?
-Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida -le respondió Jesús-;
nadie va al Padre si no es a través de mí. Si me habéis conocido a mí,
conoceréis también a mi Padre; desde ahora le conocéis y le habéis visto.
Felipe le dijo:
-Señor, muéstranos al Padre y nos basta.
-Felipe -le contestó Jesús-, ¿tanto tiempo como llevo con
vosotros y no me has conocido? El que me ha visto a mí ha visto al Padre; ¿cómo
dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre
en mí? Las palabras que yo os digo no las hablo por mí mismo. El Padre, que está
en mí, realiza sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí; y si
no, creed por las obras mismas. En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí,
también él hará las obras que yo hago, y las hará mayores que éstas porque yo
voy al Padre.
Nuestra vida en Cristo
Nos presenta la Iglesia en este domingo quinto de Pascua un
pasaje evangélico muy propio del tiempo litúrgico que celebramos, por cuanto nos
hace considerar la vida en Cristo a la que somos llamados. Esa concisa expresión
del Señor: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, lo confirma. Asegura
Jesucristo que para nosotros, los hombres, Él es Camino único de nuestra
existencia, Verdad inequívoca para todo criterio y Vida plena de felicidad
consumada.
Por sorprendente que nos parezca, Nuestro Dios nos otorga vivir su
misma Vida, no ya imitar humanamente el comportamiento de Jesús de Nazaret,
llevando así una conducta intachable desde el punto de vista terreno, sino mucho
más. Podemos afirmar, incluso, que esta declaración de Jesucristo condensa todo
su Evangelio: siendo hombres, Dios nos ha destinado a su Vida. Esta vida divina
en el hombre puede ser ya una realidad en cada uno, si vivimos vida sacramental
por la Gracia.
Que Cristo es la Verdad podemos entenderlo de diversos modos.
Entre ellos consideramos ahora que el Señor nos muestra nuestra verdad; es
decir, cual es en verdad nuestra condición, lo que Dios ha establecido en el
hombre por la creación y la posterior elevación por Cristo al orden
sobrenatural.
Jesucristo es el Camino puesto que a través de Él y sólo por Él
alcanzamos la salvación. No solamente con su ayuda. No sólo imitando su
conducta. Es preciso, de hecho, desarrollar personalmente en nosotos la misma
vida de Cristo, siendo otros cristos, según la expresión paulina.
La Redención, que celebramos de modo especial en Pascua, supone
para el hombre, siendo criatura, la posibilidad de vivir la vida misma de su
Creador. Así queda expresado, entre otras, por las palabras del Señor: Soy la
Vida, Soy el Camino. El Señor es Vida y Camino nuestro y además nuestra Verdad.
Muestra en su ser, en efecto, la realidad a la que somos llamados, lo que Dios
espera: os llevaré junto a mí, para que, donde yo estoy, estéis también
vosotros. El Señor mismo manifiesta claramente, por otra parte, su unión con el
Padre: Yo estoy en el Padre y el Padre en mí. De ello que se deduce nuestra vida
en Dios cuando cumplimos su voluntad y, por tanto, que nuestras obras puedan ser
sobrenaturales: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y las
hará mayores.
El Creador, en efecto, quiere a su criatura humana con tal amor
que no podemos comprenderlo. Lo reconocemos, sin embargo, y hacemos lo posible
por agradecerlo y corresponder, aunque somos conscientes de que siempre nos
quedaremos cortos. Y es que tanto amó Dios al mundo -al hombre-, que entregó a
su Unigénito para que pudiéramos vivir de su Vida. Pero deseemos entregar amor
por Amor. Como niños, hijos del mejor Padre, le manifestamos con sencillez que
no sabemos..., que no podemos sólo con nuestras fuerzas y le pedimos... Y
recordamos, entonces, al Apóstol de las gentes; que, reconociendo su debilidad,
sin embargo, proclamaba optimista: ¡Todo lo puedo en Aquel que me conforta!
¿Sentimos esa fortaleza? ¿Sentimos esa confianza y seguridad en
Nuestro Padre Dios? Porque podemos vivir más de acuerdo con esta condición
nuestra, entre otros modos, fomentando nuestra filiación divina. Si se consolida
firmemente en cada uno la verdad de que somos hijos de Dios por el bautismo,
miraremos a los demás quizá con otros hojos. A los buenos..., y a los que no lo
son tanto los contemplaremos desde la óptica de Nuestro Padre Dios; o, lo que es
igual, con los ojos del padre del hijo pródigo: ojos paternales y apostólicos,
que quieren el bien del otro y se gozan al conceder el perdón y al ver progresar
todavía en la perfección lograda.
Por eso el Papa Juan Pablo II, en la bula de convocación del
Jubileo del año 2000, exhortaba: que en este año jubilar nadie quiera excluirse
del abrazo del Padre. Que nadie se comporte como el hermano mayor de la parábola
evangélica, que se niega a entrar en casa para hacer fiesta (cfr. Lc 15, 25-30).
Que la alegría del perdón sea más grande y profunda que cualquier resentimiento.
Que, siendo hijos -podemos proclamar cada uno de palabra y con la vida-,
queramos sintonizar apasionadamente con el Padre de la parábola evangélica. Él
desea tanto la vuelta al hogar del menor como la fiesta y la alegría también
gozosa del que permaneció siempre a su lado.
Este Camino, esta Verdad y esta Vida, ha querido nuestro Dios que
sean con su Madre y que sea también Madre nuestra.
Recibir NOVEDADES FLUVIUM
[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]
Estimados hermanos en Cristo Resucitado, cuando yo comencé a uasr el
correo electrónico no sabía como se manejaba, al principio recibía
mensajes de muchas personas de colombia,Chile,España y otros,me
extraña ahora que me digan que yo pedí no mostrar mis mensajes, no lo
sabía pudo ser un error de mi parte debido a mi falta de conocimiento
con respecto a la computadora, si me gustaría que mostraran mis
mensajes por favor porque no tendría sentido usar este grupo la idea
es compartir con los demás lo poquito que sabemos.
Muchas gracias y que Dios los siga bendiciendo y nuestra Madre
Santísima los proteja siempre.
Alba Luz Mendoza Espinoza.
Dios todo lo puede, pero El también quiere que nos cuidemos!
Que Dios los bendiga!
Rodolfo Elmore Holtig
From: manuel jesus posadas velaochaga<mailto:posadas_velaochaga@...>
NUEVOS SINTOMAS DE CANCER DE MAMAS
Mis queridos amigos este correo me lo envió mi hija, atendiendo a la
recomendación de la paciente. Leanlo y difundalo, que tal vez haremos un bien a
alguien.
Mañuco
>From: "Jessica Huertas del Pino"
>Subject: Fw: MUY IMPORTANTE - NUEVOS SINTOMAS DE CANCER DE MAMAS
>Date: Fri, 22 Apr 2005 21:50:01 -0400
>NUEVOS SÍNTOMAS CÁNCER DE MAMAS
>
>
>
>TENER EN CUENTA!!!
>
>
>
>Quiero compartir este mensaje con ustedes a propósito de que el Lunes pasado
falleció Claudia P. Mejía, por causa de esta enfermedad.
>
>
>
>Por favor no dejen de leerlo y enviarlo.
>
>
>
>Mujeres: a estar alertas de esta nueva manifestación de la enfermedad.
>
>
>
>Hombres: por favor hagan correr este mail, gracias por cuidarnos.
>
>
>
>
>
>NUEVO CÁNCER DE MAMAS
>
>
>
>Esta es una información a tener en cuenta por nosotras las mujeres. Creo que es
importante que la divulguemos entre nuestras amigas.
>
>
>
>En noviembre, la hermana de una amiga desarrolló una erupción en su mama,
similar a la que sufren las madres jóvenes que están amamantando.
>
>
>
>Debido a que su mamografía salió limpia, el doctor la trató con antibióticos
contra infección.
>
>
>
>Después de dos tratamientos, empezó a empeorar. Su médico le mandó hacer otra
mamografía y esta vez se apreció una masa cuya biopsia reveló un tumor maligno
de rápido crecimiento.
>
>
>
>Primero le ordenaron quimioterapia para reducir el crecimiento. Luego siguió
una mastectomía y después un tratamiento completo de quimioterapia, seguido de
radiación.....
>
>
>
>Nueve meses después de intenso tratamiento, fue dada de alta.
>
>
>
>Después de un año de vivir cada día al máximo posible, el cáncer le tomó el
hígado.
>
>
>
>Siguió cuatro tratamientos y decidió, finalmente, que quería calidad de vida y
no sufrir los efectos secundarios de la quimioterapia.
>
>
>
>Tuvimos cinco extraordinarios meses y ella planeó todos y cada uno de los
detalles de sus días finales.
>
>
>
>Su mensaje es el siguiente:
>
>
>
>¡¡¡ Por favor estén alertas a cualquier cosa anormal, y sean persistentes en
buscar ayuda enseguida!!!
>
>
>
>La enfermedad de Paget:
>
>
>
>Esta es una rara forma de cáncer de mama, y aparece en la parte exterior del
seno, en el pezón, la areola.
>
>
>
>Puede parecer una erupción, que luego se convierte en una lesión con una orilla
exterior reseca.
>
>
>
>Yo nunca hubiera sospechado que era cáncer de mama, pero era. Mi pezón nunca me
pareció diferente, pero la erupción me molestaba y por eso fui al medico.
>
>
>
>Algunas veces, me picaba y me dolía, pero fuera de eso no me molestaba. Era
solamente feo y molesto, y no se aliviaba con todas las cremas recetadas por mi
doctor y el dermatólogo para la dermatitis que parecía ser.
>
>
>
>Se veían preocupados, pero no me advirtieron que podía ser canceroso. Sospecho
que no hay muchas mujeres que sepan que una lesión o erupción en el pezón o una
areola puedan ser cáncer de mama.
>
>
>
>El mío comenzó como una simple roncha roja en la areola. Uno de los más grandes
problemas con la enfermedad de Paget es que parecen ser síntomas inofensivos y
frecuentemente se confunde con una inflamación o infección de la piel, dilatando
así la detección y su tratamiento.
>
>
>
>¿Cuales son los síntomas?
>
>
>
>Los síntomas incluyen:
>
>
>
>1.- Una irritación persistente, goteo y resequedad del pezón, causando comezón
e irritación. (Como comenté, en mi caso no me producía mucha comezón ni tenia
secreción. Sí lo sentía y tenia una costra en la orilla de un lado).
>
>
>
>2.- Una lesión en tu pezón que no sana (la mía estaba en el área de la areola
con una protuberancia en el centro del pezón).
>
>
>
>3.- Generalmente es afectado un solo pezón. ¿Cómo se lo puede diagnosticar?
>
>
>
>Tu médico debe hacerte un examen físico y debe sugerir una mamografía de ambos
senos, haciéndolo inmediatamente.
>
>
>
>Aún cuando la irritación y las costras parezcan dermatitis (inflamación de la
piel), tu médico debe sospechar cáncer si la molestias solamente en un seno y
debe ordenar, inmediatamente, una biopsia de la lesión para confirmar qué está
pasando.
>
>
>
>Este mensaje debe de ser tomado en serio y enviado a la mayor cantidad de
personas posibles (parientes y amigas).
>
>
>
>Puede salvar la vida de alguien. Mi cáncer de mama se extendió y pasó a mis
huesos después de recibir megadosis de quimioterapia, veintiocho (28)
tratamientos de radiación y tomar Tamaxofin.
>
>
>
>Si esto hubiera sido diagnosticado como cáncer de mama desde un principio,
probablemente no se hubiera extendido.
>
>
>
>A todos los lectores: esto es triste. Como mujeres no sabemos de enfermedad de
Paget.
>
>
>
>Si pasando esto por e-mail, podemos hacer que otras conozcan esto, y su
potencial peligro, estamos ayudando a mujeres en todos lados.
>
>
>
>Por favor: Si puedes, perder un momento y envía esto a la mayor cantidad de
personas posible, especialmente a tu familia y amigas; solo toma un momento y
los resultados
>
>pueden salvar vidas.
>
>
>
>
--------------------------------------------------------------------------------
MSN Amor Busca tu ½ naranja<http://g.msn.com/8HMAES/2752??PS=47575>
[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]
Si quieres puedes reflexionar con este material tu solo, compartirlo con otros
por e-mail, compartirlo en la parroquia, o si eres parte de un medio de
comunicación a través de el.
Mientras mas puedan leerlo, verlo, escucharlo, mas paz, vida trasmitiremos, tu
puedes ser parte, se un mensajero de paz.
Sabemos que miles de católicos se reunirán en vigilias, encuentros, misas.
Para recordar la vida y obra de Juan Pablo II
Oremos para que Dios a través de su Espíritu Santo, consuelo nuestros corazones
por su partida
Pero para que su obra permanezca viva, para que el permanezca vivo, en nuestra
mente y corazones, es necesario hacer parte de nuestra vida su mensaje, que es
el mensaje de Cristo.
El del llevar un mensaje de paz, de amor y libertad, un mensaje de salvación
para sus vidas.
Para ello debemos tomar un compromiso entregar nuestra vidas a Cristo, abrirles
las puertas de nuestro corazón de nuestra vida.
Para así anunciar al mundo, que hay alguien que nos ama, que viene a salvarnos
No a condenarnos como lo empresa en S.Juan 3,16-17
“Pues tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo el que
crea en él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo
al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo.”
Muchos apuntan con el dedo a los otros sin mirarse a ellos mismos, Dios nos
muestra que todos estamos en la misma condición. pues todos pecaron y a todos
les falta la gloria de Dios.” En Romanos 3,23
Pero todos tenemos la misma solución “por una parte está el pecado que nos paga
con la muerte; por otra, está Dios: él nos regala vida eterna en Cristo Jesús,
nuestro Señor.” En Romanos 6,23.
Si pues uno se entrego por todos nosotros“Pero Dios dejó constancia del amor que
nos tiene y, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.. En romanos 5,8
Solo debemos tomar un compromiso con Jesucristo, entregarle nuestra vida a el,
creer en nuestro corazón, declarando con nuestros labios y invitándolo a vivir
para siempre en nosotros
“Porque si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que
Dios lo resucitó de entre los muertos serás salvo. Al que cree de corazón, Dios
le recibe; y el que proclama con los labios, se salva…En efecto, el que invoque
el Nombre del Señor se salvará. Romanos 10,9-10 y 13
Es solo por su gracia“Pues por gracia de Dios han sido salvados, por medio de la
fe. Ustedes no tienen mérito en ese asunto: es un don de Dios; y no tienen por
qué sentirse orgullosos, porque no lo consiguieron por sus obras” Efesios 2:8-9
Digámosle con nuestros labios, con nuestro corazón
Hoy Padre te damos gracias por los hombres de Paz que nos has enviado, por
aquellos que nos han mostrado tu camino, como Juan Pablo II
Hoy queremos reconocer su obra, enviando a tu Hijo Jesús para morir por
nosotros, gracias por tu amor
Gracias Jesús por tu entrega, creo que tu nacimiento a través de la virgen
Maria, tu vida sin pecado, tu muerte por nosotros, tu pagaste todas mis faltas,
venciste a resucitar de los muertos, subiste a los cielos y hoy estas sentado en
el trono, eres señor sobre todas las cosas.
Me sigues amando, solo a través de ti puedo ser perdonado y salvado, te confieso
como mi salvador, te abro la puerta de mi vida, entra Jesús y mora en mi para
siempre y lléname de tu persona, de tu luz de tu verdad.
Que el Espíritu Santo me guié a ti.
Ayúdame a llevar tu verdad al mundo, llevar tu mensaje de libertad, perdón y
salvación. A ser luz donde quiera que este.
Gracias por tu gracia en Jesús Amen.-
Al invitar a Jesús a vivir en nosotros el formara en cada uno su persona, para
que seamos pequeños cristos, mensajeros de paz.
Este es el sueño de Jesucristo y sabemos que el del papa Juan Pablo II
Si fuiste tocado por este mensaje por favor envíame un e-mail a
nicodemolevi@...
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[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]
Quiero agradecer a todos aquellos/as, que decidieron unirse, animados por el
e-mail a rezar por el papa Juan Pablo II, y aquellos que fueron animados a
traves de distintos medios.
Aquellos que decidieron darse un tiempo para leer un mensaje para sus vidas,
darnos cuenta de la realidad que hay en el mundo, pero a pesar de todo aquello,
Dios nos ama, y ha enviado a Jesús, para rescatarnos, para salvarnos, para
tomarnos de la mano y llevarnos a nuestro Padre, para llevarnos a casa.
Para ello debemos examinarnos y reconocer nuestra condición, que somos
pecadores, pero escuchamos la buena noticia, que en Jesús y solo a través de él
podemos ser salvo.
Nos damos cuenta que fue Cristo que se entrego por nosotros por amor, para
obtener este regalo, solo debemos creer en él, en su obra y confesar con
nuestros labios, que Jesús es el Señor, esto nos lleva a invitar a Jesús a
nuestras vidas, a decirle Jesús te invito a vivir en mi corazón, te recibo como
mi salvador.
Aquí sucede algo grandioso, somos hijos de Dios, somos herederos de los tesoros,
de las riquezas celestiales.
Esto es lo que a través de la primera comunión, muchos de los católicos ha
vivido, pero aquel mensaje que hemos escuchado, debe hacerse vida en nosotros.
Tanto si ya hemos hecho la primera comunión o no. Pues puede ser que entendamos
este mensaje a través de su palabra, la palabra de un creyente, un siervo de
Dios, a través de una expresión de fe, debemos tener presente que siempre esta
presente la obra del Espíritu Santo.
Ya habiendo examinados, y pidiendo perdón. Podríamos orar, para que nuestra
oración sea escuchada, de esto podemos estar seguros, se hizo la voluntad de
Dios, en cuando ocurrió el mensaje de sanidad, cuantos fuimos llenados de luz,
cuantos fuimos fortalecidos, cuantos fuimos consolados.
Dios si realizo un milagro, en nosotros nos Dios vida a través del sufrimiento,
muchos han vuelto a orar a rezar.
Que también seamos animados a llevar el evangelio a aquellos que lo necesitan,
de llevar el mensaje de paz, que su obra se haga nuestra obra.
Que nuestros corazones y los de miles de católicos e incluso los que no son
parte de la iglesia católica, pero están dolidos por la partida del papa, seamos
consolados.
Te animo a enviarme un e-mail si fuiste animado a orar, si realizaste la
oración.
para enviarte mas información, para seguir teniendo contacto y compartir
material para ser edificados. nicodemolevi@...
Además para animarlos a llevar este mensaje de luz y esperanza a miles que
necesitan de la fe.
Si a pesar de recibirlo no tomaste en cuenta, o es la primera vez que lo
examinas. te animo a realizar la oracion les envío a continuación el material.
En medio de un mundo inmerso en el caos, a través de las guerras, la violencia,
los vicios, las muertes. ¿Que permite que este mundo siga dando vueltas que
todavía exista vida? Es el amor de Dios, su misericordia, que ha pesar del dolor
que causamos en su corazón el sigue amándonos, sigue teniendo misericordia de
nosotros. Imagínate si aun un padre sufre cuando un hijo realiza un mal acto,
cuanto mas nuestro padre celestial que es santo, que es perfecto, el dice en su
palabra Juan 3,16-17
“Pues tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo el que
crea en él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo
al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo.”
De tal manera te amo, que envió a Jesús para salvarte, no para condenarte, sino
para que tu te reconcilies con el padre.
Pues el sabia nuestra realidad que “pues todos pecaron y a todos les falta la
gloria de Dios.” En Romanos 3,23 otras versiones dicen que “…están destituidos
de la gloria de Dios” Todos hemos errados al blanco a la voluntad de Dios, por
ellos nos contaminamos y Dios en su amor nos aparto, para así darnos la
posibilidad de la salvación, así lo expresa la escritura “por una parte está el
pecado que nos paga con la muerte; por otra, está Dios: él nos regala vida
eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.” En Romanos 6,23.
Pero las cosas no se quedan allí, por ello vino Jesús “Pero Dios dejó constancia
del amor que nos tiene y, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.. En
romanos 5,8
Si Jesús murió por nosotros para entregarnos el regalo de la salvación, pues el
sabia que por nosotros mismos no podríamos obtenerlas por nuestros sacrificios,
por nuestras obras. Pues si realizamos una obra buena y sin darnos cuenta
realizamos 3 malas.
Por ellos dice “Pues por gracia de Dios han sido salvados, por medio de la fe.
Ustedes no tienen mérito en ese asunto: es un don de Dios; y no tienen por qué
sentirse orgullosos, porque no lo consiguieron por sus obras.”
Entonces ¿como podemos obtener este regalo tan preciado?, a través de realizar
un compromiso con Jesucristo, como lo expresa.
“Porque si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que
Dios lo resucitó de entre los muertos serás salvo. Al que cree de corazón, Dios
le recibe; y el que proclama con los labios, se salva…En efecto, el que invoque
el Nombre del Señor se salvará. Romanos 10,9-10 y 13
Podemos ver la importancia de creer en la venida del señor, su nacimiento
milagroso, a través de la Virgen María, su vida como uno de nosotros, pero sin
pecado, su muerte en la cruz y su resurrección. Además que él ascendió a los
cielos y que es el Señor sobre todas las cosas.
Lo primero es creer en nuestro corazón, es así como Dios nos recibe, él esta en
nuestra vida, escucha nuestras oraciones, nos cuida, nos bendice, pero es cuando
le proclamamos con los labios que somos salvos, pues es aquí cuando entendemos
su mensaje, esto nos lleva a invocarlo a invitarlo, a vivir en nuestra vida, es
allí cuando le entregamos por completo nuestro ser.
Esto es lo que se nos quiso compartir como sacramento, en la primera comunión,
es en este momento cuando vamos ante un sacerdote, al cual le declaramos el
credo de los apóstoles el cual es el siguiente:
Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, y en
Jesucristo su Único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del
Espíritu Santo; nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio
Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al
tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos, está sentado a la
diestra de Dios Padre Todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos
y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica, en la
Comunión de los Santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de la
carne, y en la vida eterna. Amén.
Luego procedemos a confesar nuestros pecados, pedimos perdón por ellos.
Recibimos la hostia que es el cuerpo de Cristo, el cuerpo crucificado, muerto. Y
el cáliz, la copa con la sangre de nuestro señor. Que pasa con ello, la hostia
queda en nuestra lengua, allí se deshace e ingresa a nuestro interior, es así
que cuando tomamos su sangre entra en nosotros y el Cristo muerto toma vida
dentro de nosotros ¡Jesús resucita¡.
Bueno esto mismo cuando hemos entendido este mensaje, puede ser cuando ya hemos
realizado la primera comunión o antes, cuando entendemos el mensaje que nos
quiere entregar, mensaje que ha estado siempre en las sagradas escrituras.
Cuando podemos tomar este compromiso de fe de entregar nuestras vidas a Jesús.
Debemos presentarnos en una oración con nuestros labios audible, para que la
escuche nuestra conciencia y el mundo espiritual que esta en torno a nosotros.
Nos presentamos ante nuestro sumo sacerdote que es Jesucristo, a él debemos
confesar lo que creemos, pedir perdón por nuestros pecados e invitarlo a vivir
en nosotros.( si quieres puedes imprimirla y cuando estes tranquilo/a realizarla
con fe)
Lo puedes hacer a través de esta oración:
Dios Padre creo en ti, creo que tú entregaste a tu hijo Jesús, para que tomara
forma de carne y huesos, para poder salvarnos. Creo en ti Jesús, tu naciste de
la Virgen María de forma sobrenatural, viviste como uno de nosotros pero sin
pecado, moriste en la cruz por mis pecados y los de toda la humanidad, cargaste
sobre ti mis pecados, angustia, enfermedades y temores, descendiste a los
infiernos venciendo a las tinieblas, resucitaste teniendo victoria sobre la
muerte, sobre el pecado. Subiste a los cielos, estas sentado a la diestra del
padre.
Reconozco que eres Señor sobre todas las cosas. Eres el único que me puede
perdonar, que me puede salvar. Por ello hoy te recibo como mi salvador, te
invito a vivir en mi vida, recibo el regalo de la salvación que me entregas,
perdona mis pecados. Quiero volver a vivir mi primera comunión contigo, renovar
mis votos
Que el Espíritu Santo permanezca en mí ser y me llene de ti, me guíe a seguirte,
me muestre tu voluntad. Amen-
--------------------------------------------------------------------
Que alegrías sientes, Dios ha venido a morar en ti y te a hecho una nueva
criatura.
Para confirmar puedes leer “Pero a todos los que le recibieron, les concedió ser
hijos de Dios: esto son los que creen en su Nombre. Pues aquí se nace sin unión
física, ni deseo carnal, ni querer de hombre éstos han nacido de Dios.” Juan
1,12-13
Aquí vemos que Dios no tiene nietos, solo tiene hijos. Cada uno de nosotros
debemos tomar esta decisión en forma personal.
Todo comentario a e-mail nicodemolevi@...
Los textos on tomados del Nuevo Testamento Edicion Patoral Catolica 1989
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[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]
Desde el lunes 18 de abril, los cardenales del mundo se reunieron para a través
de la oración y la guia del Espíritu Santo, buscar el nuevo papa.
Como debía ser aquel papa, debía ser semejante a Cristo, en su actuar, su
obediencia a la voluntad del Dios todopoderoso, sus palabras deben ser las
palabras de Cristo, debe haber luz en sus ojos.
Que deben buscar es a Cristo en medios de sus hermanos.
Hoy oremos dando gracias, por el nuevo papa, el Cardenal Joseph Raltzinger
Benedicto XVI para que la Voluntad de Dios soberano se cumpla, y este nuevo
papa lleve adelante su propósito supremo, que es reunir todas las cosas en
Cristo.
para ello debemos preparar nuestro corazones, purificándolos, a través de la
sangre de Cristo
Medita este mensaje y reza la oración de compromiso, comparte con otros este
mensaje.
luego juntos rezaremos para pedir la guia de Dios, para el nuevo papa, los
lideres de la iglesia como los cardenales, obispos, sacerdotes, diáconos,
religiosas y todo el pueblo católico, además por la unidad en Jesús de todos los
creyentes, para que el mundo crea en las buenas nuevas.
Mensaje
En medio de un mundo inmerso en el caos, a través de las guerras, la violencia,
los vicios, las muertes. ¿Que permite que este mundo siga dando vueltas que
todavía exista vida? Es el amor de Dios, su misericordia, que ha pesar del dolor
que causamos en su corazón el sigue amándonos, sigue teniendo misericordia de
nosotros. Imagínate si aun un padre sufre cuando un hijo realiza un mal acto,
cuanto mas nuestro padre celestial que es santo, que es perfecto, el dice en su
palabra Juan 3,16-17
“Pues tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo el que
crea en él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo
al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo.”
De tal manera te amo, que envió a Jesús para salvarte, no para condenarte, sino
para que tu te reconcilies con el padre.
Pues el sabia nuestra realidad que “pues todos pecaron y a todos les falta la
gloria de Dios.” En Romanos 3,23 otras versiones dicen que “…están destituidos
de la gloria de Dios” Todos hemos errados al blanco a la voluntad de Dios, por
ellos nos contaminamos y Dios en su amor nos aparto, para así darnos la
posibilidad de la salvación, así lo expresa la escritura “por una parte está el
pecado que nos paga con la muerte; por otra, está Dios: él nos regala vida
eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.” En Romanos 6,23.
Pero las cosas no se quedan allí, por ello vino Jesús “Pero Dios dejó constancia
del amor que nos tiene y, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.. En
romanos 5,8
Si Jesús murió por nosotros para entregarnos el regalo de la salvación, pues el
sabia que por nosotros mismos no podríamos obtenerlas por nuestros sacrificios,
por nuestras obras. Pues si realizamos una obra buena y sin darnos cuenta
realizamos 3 malas.
Por ellos dice “Pues por gracia de Dios han sido salvados, por medio de la fe.
Ustedes no tienen mérito en ese asunto: es un don de Dios; y no tienen por qué
sentirse orgullosos, porque no lo consiguieron por sus obras.”
Entonces ¿como podemos obtener este regalo tan preciado?, a través de realizar
un compromiso con Jesucristo, como lo expresa.“Porque si confiesas con tu boca
que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los
muertos serás salvo. Al que cree de corazón, Dios le recibe; y el que proclama
con los labios, se salva…En efecto, el que invoque el Nombre del Señor se
salvará. Romanos 10,9-10 y 13
Podemos ver la importancia de creer en la venida del señor, su nacimiento
milagroso, a través de la Virgen María, su vida como uno de nosotros, pero sin
pecado, su muerte en la cruz y su resurrección. Además que él ascendió a los
cielos y que es el Señor sobre todas las cosas.
Lo primero es creer en nuestro corazón, es así como Dios nos recibe, él esta en
nuestra vida, escucha nuestras oraciones, nos cuida, nos bendice, pero es cuando
le proclamamos con los labios que somos salvos, pues es aquí cuando entendemos
su mensaje, esto nos lleva a invocarlo a invitarlo, a vivir en nuestra vida, es
allí cuando le entregamos por completo nuestro ser.
Esto es lo que se nos quiso compartir como sacramento, en la primera comunión,
es en este momento cuando vamos ante un sacerdote, al cual le declaramos el
credo de los apóstoles el cual es el siguiente:
Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, y en
Jesucristo su Único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del
Espíritu Santo; nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio
Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al
tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos, está sentado a la
diestra de Dios Padre Todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos
y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica, en la
Comunión de los Santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de la
carne, y en la vida eterna. Amén.
Luego procedemos a confesar nuestros pecados, pedimos perdón por ellos.
Recibimos la hostia que es el cuerpo de Cristo, el cuerpo crucificado, muerto. Y
el cáliz, la copa con la sangre de nuestro señor. Que pasa con ello, la hostia
queda en nuestra lengua, allí se deshace e ingresa a nuestro interior, es así
que cuando tomamos su sangre entra en nosotros y el Cristo muerto toma vida
dentro de nosotros ¡Jesús resucita¡.
Bueno esto mismo cuando hemos entendido este mensaje, puede ser cuando ya hemos
realizado la primera comunión o antes, cuando entendemos el mensaje que nos
quiere entregar, mensaje que ha estado siempre en las sagradas escrituras.
Cuando podemos tomar este compromiso de fe de entregar nuestras vidas a Jesús.
Debemos presentarnos en una oración con nuestros labios audible, para que la
escuche nuestra conciencia y el mundo espiritual que esta en torno a nosotros.
Nos presentamos ante nuestro sumo sacerdote que es Jesucristo, a él debemos
confesar lo que creemos, pedir perdón por nuestros pecados e invitarlo a vivir
en nosotros.( si quieres puedes imprimirla y cuando estés tranquilo/a realizarla
con fe)
Lo puedes hacer a través de esta oración:
Dios Padre creo en ti, creo que tú entregaste a tu hijo Jesús, para que tomara
forma de carne y huesos, para poder salvarnos. Creo en ti Jesús, tu naciste de
la Virgen María de forma sobrenatural, viviste como uno de nosotros pero sin
pecado, moriste en la cruz por mis pecados y los de toda la humanidad, cargaste
sobre ti mis pecados, angustia, enfermedades y temores, descendiste a los
infiernos venciendo a las tinieblas, resucitaste teniendo victoria sobre la
muerte, sobre el pecado. Subiste a los cielos, estas sentado a la diestra del
padre.
Reconozco que eres Señor sobre todas las cosas. Eres el único que me puede
perdonar, que me puede salvar. Por ello hoy te recibo como mi salvador, te
invito a vivir en mi vida, recibo el regalo de la salvación que me entregas,
perdona mis pecados. Quiero volver a vivir mi primera comunión contigo, renovar
mis votos
Que el Espíritu Santo permanezca en mí ser y me llene de ti, me guíe a seguirte,
me muestre tu voluntad. Amen-
Que alegrías sientes, Dios ha venido a morar en ti y te a hecho una nueva
criatura.
Para confirmar puedes leer “Pero a todos los que le recibieron, les concedió ser
hijos de Dios: esto son los que creen en su Nombre. Pues aquí se nace sin unión
física, ni deseo carnal, ni querer de hombre éstos han nacido de Dios.” Juan
1,12-13
Aquí vemos que Dios no tiene nietos, solo tiene hijos. Cada uno de nosotros
debemos tomar esta decisión en forma personal.
Ya estando bien, podemos orar a Dios por medio de Jesucristo sabiendo que nos
oirá.
Primero ocuparemos el modelo del Padre nuestro, debemos empezar dando gracias a
Dios, reconociendo su poder.
Te demos gracias Padre, creador de todas las cosas, todas las cosas existen por
ti, todo lo puedes,tienes el poder para mover reinos, nada se te escapa de tus
manos, eres soberano, estas ante toda autoridad, eres omnipresente, estas en
todo lugar.
Hoy yo estoy aquí y te pido que el nuevo papa que nos has dado Benedicto XVI,
Para que todo su ser reciba de tu presencia. Que donde este, tu envíen ángeles a
ayudarlo y defenderlo, llénalo de tu luz, aleja todas tinieblas que quiera
estorbarlo. Dale nuevas fuerzas, fortalécelo. Que sus ojos vean tu presencia, lo
que tu quieres que vea, que su mente pueda entender lo que tu quiere que
entienda, que su corazón este sensible a tu presencia, que tu nos hables a
través de el, lo que tu quieres decirnos.que su cuerpo, alma y espíritu, este
lleno de ti.
Que sienta nuestro apoyo nuestras oraciones.
Que pueda llevar tu evangelio a las naciones, que Cristo sea anunciado, sea un
mensajero de Paz, amor y libertad.
Protégelo de todos sus enemigos.cubrelo con su sangre preciosa.
También extiendo mi oración por todos los lideres de la iglesia como los
cardenales, obispos, sacerdotes, diáconos, religiosas y todo el pueblo católico,
además por la unidad en Jesús de todos los creyentes, para que el mundo crea tu
mensaje. Tu voluntad es que toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor hoy
yo declaro, que Jesús es mi Señor, es mi Salvador, que el me ha dado libertad,
salvación y vida eterna.
Te pido que todos los católicos puedan vivir con Jesús en su corazón, que
entiendan tu propósito.
Genera un deseo de leer tu palabra, de orar a ti, de tener comunión entre tus
hijos, a vivir conforme a tu voluntad, de anunciar tu mensaje.
Todo esto te lo pedimos en Jesús
Gracias por todas las cosas que nos has dado. Amen-
Si fuiste tocado por este mensaje, compartalo con otros y por favor envíame un
e-mail a nicodemolevi@...
---------------------------------
[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]
El nuevo Papa Benedicto XVI, Card. Josef Ratzinger, nació en Marktl (Babaria),
diócesis de Passau, en una familia de campesinos; el 16 de Abril de 1927
(cumplió recientemente 78 años); participó como soldado del ejército alemán en
los últimos meses de la II Guerra Mundial.
Entre 1946 y 1951 estudió filosofía y teología en la universidad de Múnich y en
1951 fue ordenado sacerdote. A partir de su doctorado en 1953 asumió en
distintas ciudades alemanas las respectivas cátedras de teología, centrando su
enseñanza en el dogma y la teología fundamental.
La homilía del Cardenal Ratzinger
Ratzinger ofició ayer la misa "Pro eligendo Pontifice", previa al comienzo del
Cónclave, en la que dijo que la Iglesia "vive una hora de gran responsabilidad"
e imploró a Dios "un nuevo Papa, como Juan Pablo II, que nos guíe al amor de
Cristo".
"En estas horas, sobre todo, pedimos con insistencia a Dios para que, tras el
gran don del papa Juan Pablo II, nos done de nuevo un pastor según su corazón,
un pastor que nos lleve al conocimiento de Cristo, a su amor y a la verdadera
alegría", afirmó Ratzinger
En su homilía, Ratzinger se refirió a la madurez de la fe de los católicos y
dijo que no pueden permanecer "inmaduros en la fe, en estado de inferioridad, ya
que corren el riesgo de ser zarandeados y llevados de una parte a otra por
cualquier viento doctrinal".
"¡Cuántos vientos doctrinales hemos conocidos en estos últimos decenios, cuantas
corrientes ideológicas, cuantas modas de pensamiento. El pensamiento de muchos
cristianos ha sido muchas veces zarandeado por esas olas, arrojado de un extremo
al otro: del marxismo al liberalismo, hasta el libertinismo, del colectivismo al
individualismo radical, del ateísmo al misticismo religioso, del agnosticismo al
sincretismo", denunció el cardenal.
Raztinger agregó que cada días están surgiendo nuevas sectas, "que engañan a los
hombres, echando mano de la astucia que lleva a caer en el error". El cardenal
añadió que mientras tanto, "tener una fe clara, según el Credo de la Iglesia",
es etiquetado de "integrismo".
"Y ello mientras el relativismo, es decir, el dejarse llevar de aquí para
allá por cualquier viento de doctrina, es visto como el único comportamiento a
la altura de los tiempos", dijo Ratzinger, que denunciando "que en el mundo
actual se va configurando una dictadura del relativismo, que no reconoce nada
como definitivo y que deja como última medida sólo lo de cada uno y sus deseos".
Agregando que los cristianos tienen otra medida, que es el Hijo de Dios, el
verdadero hombre. Y que la fe adulta no sigue la moda y la última novedad:
"adulta y madura es una fe profundamente radicada en la amistad con Cristo".
En su homilía, Ratzinger dijo también que los sacerdotes están para servir, y
tienen que dar un fruto que permanezca. A este respecto advirtió a los hombres
que quieren dejar una traza en esta vida, afirmando que lo que permanece no es
el dinero, ni siquiera los edificios, ni los libros, "ya que después de un
cierto tiempo todo desaparece, lo que permanece eternamente es el alma humana".
--------------------------------------------------------------------------------
Mediten a este respecto en www.materdolorosa.ch.vu (apartado Fátima), las
declaraciones del Cardenal Ratzinger - Papa Benedicto XVI-, sobre el Tercer
Secreto de Fátima. Estas declaraciones son más actuales que nunca.
[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]
El diablo esta suelto!
A PROTESTAR Y TOMAR ACCIONES!
Por otro lado, a Dios gracias tenemos un Papa que no dejará pasar al solapado
Kung.
Que Dios los bendiga!
Rodolfo Elmore Holtig
----- Original Message -----
From: Aguilar Ulloa Itza María<mailto:IAguilar@...>
Sent: Tuesday, April 19, 2005 10:36 AM
Subject: [catolicosenlared] RV: Sacrilege: Consecrated Host Sold on Ebay
Estoy impactada con esta noticia!!!
Itza Ma. Aguilar Ulloa
Mercadeo Internacional
Teléfono 253-4348
Fax 225-0550
IAguilar@...<mailto:IAguilar@...>
Sacrilege: Consecrated Host
Sold on EBAY
Fatima Center Urges Reparation and Protest
April 18, 2005
Fort Erie: Catholics throughout North America are stunned and outraged at the
news that a consecrated Host from a 1998 Papal Mass in Rome was sold on EBAY.
The Host was posted for sale on Saturday, April 9, with a minimum bid of
$100.00. The seller was a non-Catholic who reportedly lives in Sloan, Iowa.
Father Nicholas Gruner, the Director of the Fatima Center, said the modern abuse
of Communion in the hand in Catholic churches made the incident possible.
"Communion in the hand has always been forbidden in the Catholic Church
precisely to prevent sacrilege," Father Gruner said.
For years, Father Gruner has been in the forefront opposing Communion in the
hand, and lay "Eucharistic Ministers" in his writings, speeches, and radio and
television appearances.
"By the widespread practice of Communion in the hand," says Father Gruner,
"today's Catholic churchmen give the impression that the Blessed Sacrament is
merely something blessed that can be handled by anyone. It is sacrilegious, and
makes it easy for corrupt persons to confiscate the Sacred Host for an evil
purpose."
The seller of the Host wrote on EBAY, "First of all, I AM NOT CATHOLIC AND DO
NOT BELIEVE I'M GOING TO HELL FOR SELLING THIS COLLECTIBLE."
The seller then stated he obtained the Host by twice going for Communion during
a Papal Mass at the Vatican. "I ate my own wafer," he said, "then I went back
and got another one to save and he gave me another one, but I did get a very
dirty look."
Along with the consecrated Host, the seller was offering a bulletin from the
Mass, four stamps and a bottle opener the seller claimed was blessed by the Pope
because the seller was holding it during the Mass.
The Fatima Center's Father Paul Kramer stresses the gravity of the outrage. "The
Promoter of Justice at the Vatican (which is the equivalent position to that of
Attorney General) should charge the individual with sacrilege and theft of
Church property," Father Kramer said.
The incident is one of theft, because Holy Communion is given on the condition
that the person consumes It immediately. "An individual has no right to dispose
of It as his property", said Father Kramer, "Holy Communion is given under the
condition that the recipient is a Catholic in the state of grace and that the
Host is consumed on the spot."
"It is also sacrilege," said Father Kramer, "because it is an extremely grave
desecration of the Blessed Sacrament, which is the Body, Blood, Soul and
Divinity of Jesus Christ. In previous ages, even the temporal government
regarded such an offense as a capital crime."
The Fatima Center notes that a dangerous precedent has been set. Now that EBAY
has allowed this sacrilege once, it will be allowed to occur repeatedly unless
Catholics raise a firm protest.
Catholics throughout the country are calling for a boycott of EBAY until the
company publicly apologizes and promises never to allow another such occurrence.
To register a complaint to EBAY, go to
http://pages.ebay.com/help/contact_inline/index.html or call 1-800-322-9266 or
1-888-749-3229.
The Associated Press reported that the Host was finally sold on Monday, April 11
for $2,000.00. The buyer allegedly was a Catholic in California who purchased
the Host to save it from desecration. It quoted the buyer as saying, "Any minute
I waited, It could have fallen into the hands of a witch or Satanist. That's
Jesus in the Host!". It is hoped that the Catholic turned the Host over to a
Catholic priest so that It could be reverently consumed. It would also be
fitting for EBAY to refund the Catholic gentleman the $2000.00 he paid to rescue
the Host.
"What was permitted to happen on EBAY is a public insult to Our Blessed Lord and
a slap in the face to Catholics worldwide," said John Vennari, Editor of
Catholic Family News. "EBAY has permitted the most sacred Object of the Catholic
Church, the Blessed Sacrament, to be desecrated, setting it on the auction block
as if It were common chattel."
The Fatima Center urges Catholics worldwide to offer Rosaries and prayers of
reparation for the sacrilege. "I would exhort all Catholics to make an extra
visit to the Blessed Sacrament, and to say at least one extra Rosary in
reparation," said Father Gruner. "We also urge Catholics to make public
reparation by group prayers, Rosaries and Masses.
"Catholics should also make their protests known to EBAY" said Father Gruner,
"and should not use their services until the company apologizes and promises
never to do it again. EBAY is responsible for a public crime against religion."
The Fatima Center, home of "The Fatima Crusader", is the world's largest Fatima
apostolate campaigning for the promotion of the full Message of Fatima, for the
release of the entire Third Secret and for the Consecration of Russia to the
Immaculate Heart of Mary. It is headed by Father Nicholas Gruner, who has spent
more than 27 years of his priesthood promoting the Fatima Message. Its outreach
includes the print media, Internet, Radio and Television. Fatima Crusader
articles on the subject of Communion in the hand are posted at
http://www.fatimacrusader.com/cr28/cr28pg34.asp<http://www.fatimacrusadercom/cr2\
8/cr28pg34.asp> and at
http://www.fatimacrusader.com/cr74/cr74pg77.asp<http://www.fatimacrusadercom/cr7\
4/cr74pg77.asp>
"En el ocaso de nuestras vidas seremos juzgados en el amor." San Juan de la Cruz
--------------------------------------------------------------------------------
Enlaces de Yahoo! Grupos
a.. Para visitar tu grupo en Internet, ve a:
http://espanol.groups.yahoo.com/group/catolicosenlared/<http://espanol.groups.ya\
hoo.com/group/catolicosenlared/>
b.. Para cancelar tu suscripción a este grupo, envía un mensaje a:
catolicosenlared-unsubscribe@...<mailto:catolicosenlared-unsubscribe\
@gruposyahoo.com?subject=Unsubscribe>
c.. El uso de Yahoo! Grupos está sujeto a las Condiciones del servicio de
Yahoo! <http://e1.docs.yahoo.com/info/utos.html>.
[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]
Responsables de los demás
Día 17 IV Domingo de Pascua
Evangelio: Jn 10, 1-10 En verdad, en verdad os digo: el que no
entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése
es un ladrón y un salteador. Pero el que entra por la puerta es pastor de las
ovejas. A éste le abre el portero y las ovejas atienden a su voz, llama a sus
propias ovejas por su nombre y las conduce fuera. Cuando las ha sacado todas, va
delante de ellas y las ovejas le siguen porque conocen su voz. Pero a un extraño
no le seguirán, sino que huirán de él porque no conocen la voz de los extraños.
Jesús les propuso esta comparación, pero ellos no entendieron qué era lo
que les decía.
Entonces volvió a decir Jesús:
-En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas.
Todos cuantos han venido antes que yo son ladrones y salteadores, pero las
ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si alguno entra a través de mí, se
salvará; y entrará y saldrá y encontrará pastos. El ladrón no viene sino para
robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en
abundancia.
Responsables de los demás
Un paso más de no ofender a Dios, que atenerse a un estricto
cumplimiento de sus mandamientos, es asumir su responsabilidad paternal. Sería
pasar de ser hijo pródigo del padre despreciado al que se le reclama la
herencia... -incluso de hijo estrictamente cumplidor y, por ello molesto, tanto
de la frivolidad de su hermano más joven como del perdón que su padre le otorga
demasiado facilmente a su entender- a padre que acoge, que perdona, que piensa
ante todo en favorecer a su hijo arrepentido. Así actúa también el pastor, que
tiene en cuenta en primer lugar el bien de sus ovejas: se fija en lo peculiar de
cada una de ellas.
Es el pastor que va delante de las ovejas, vigilante ante las
alimañas que pueden atacar la grey; preocupado de las más débiles, de las
heridas; atento a la calidad del pasto que les ofrece... Éste, que más bien se
asemeja al buen padre, preocupado ante todo por el bien de cada hijo, que goza
por tenerlos en casa rebosantes de salud; salud que él mismo les ha conseguido
con sus cuidados paternales.
Una doble consecuencia podemos extrae al menos de la enseñanza del
Señor que nos ofrece hoy la Iglesia. Ante todo, Jesucristo, Señor Nuestro, se
comporta como Pastor bueno. Nos ofrece siempre lo más conveniente para la
salvación y alegría nuestra. Además, conociéndonos desde toda la eternidad, sabe
bien en qué consisten los defectos más comunes, nuestras particulares tendencias
delictuosas. De cada uno prevé Dios las circunstancias que más le convienen para
su santidad, pues ser santos es nuestro destino como personas, lo único
importante en nuestra vida, aunque quizá con frecuencia no lo entendamos así.
Pedid y se os dará, nos tiene dicho. Para que acudamos
confiadamente a su generosidad, buscando aquello que necesitamos para agradarle.
Es la manifestación por nuestra parte de que quiere ser para cada uno, en toda
circunstancia, un buen Pastor, un Padre misericordioso y comprensivo, que no
tiene en cuenta tanto la calidad o el número de los pecados, como la sinceridad
del arrepentimiento; que, por otra parte, Él mismo fomenta en nuestro corazón si
se lo pedimos. Vale la pena, por tanto, invocar a Nuestro Dios, que hasta nos
consuela internamente cuando notamos la frialdad, la indiferencia para amarle en
que nos dejan nuestros pecados.
Petición de perdón, de ayuda, acciones de gracias y actos de
adoración se entremezclan en el corazón del hijo de Dios. Deseamos, deseemos...
que sean una permanente oración a Nuestro Padre del Cielo, que nos ama como no
imaginamos. Nos ama y es nuestro ejemplo. Espera de cada uno y nos concede el
honor de proceder con los demás, nuestros iguales, como Él hace con nosotros. El
cristiano -consciente-, responsable de su condición ante Dios, es oveja y
también pastor. En esto consiste la segunda lección que la Iglesia nos ofrece en
todo momento, pero muy concretamente en este día.
Agradecidos, por tanto, de que Dios ya nos considera mayores de
edad, al apoyarse en cada uno para la extensión de su Reino, procuraremos
concretar qué vamos a hacer para no defraudar esta confianza divina. Pediremos
luz: Domine ut videam!, ¡Señor que vea!; te pido, como el ciego del Evangelio al
que curaste, porque, a veces, noto que debo hacer algo, mucho... y no me decido
a concretar... Y van pasando los días..., y las semanas... Señor que vea lo que
esperas de mí, y de quienes, junto a mí, están en tu presencia. Que, conscientes
de ello, sepamos amarte, concretando como esperas la conducta cotidiana.
Sentiremos, así, el honor de actuar también a lo divino, ya que nos elevas hasta
ser otros cristos, por Jesucristo Nuestro Señor.
¡Gozosa responsabilidad!, que compartimos con la Madre de Dios,
Madre nuestra. También con nosotros cuenta Dios para cosas grandes: para volver
humildemente a su lado tras cada rebeldía y para permanecer junto a Él, haciendo
también, como Él, de padre de muchos que no le conocen o viven como si no le
conocieran. Con amor de Padre contempla nuestros afanes por servirle acercándole
a otras almas, a la vez que quiere nuestro gozo de vernos útiles por trabajar en
su Reino, y el gozo de tantos que se le acercan por nuestra fidelidad.
Seguramente, en estos días de Pascua, procuramos alegrar a nuestra
Madre con el recuerdo de la Resurrección triunfal de su divino Hijo. A todos los
hombres, sus hijos pequeños, nos llama Dios a participar de esa misma
Resurrección y de su vida inmortal para siempre. ¡Ayúdanos, Madre nuestra, para
que sepamos alegrarte como buenos hijos!
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[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]
Mis queridos amigos me llena de estremecimientos esta historia!
Le historia me ha echo ver en el espejo y reconocer que no soy tan buen seguidor
de Jesús.
No haría lo que ese buen señor hizo, que Dios me perdone y no me ponga a prueba.
Siempre he pensado que es mejor salvar a quien va ha dar mejor ejemplo de vida.
Ahora dudo, pero no estoy muy convencido, pero si removido!
Que Dios los bendiga!
Rodolfo Elmore Holtig
----- Original Message -----
From: Eduardo Gonzalez<mailto:agentes_pj@...>
To: agentes_pj@...<mailto:agentes_pj@...>
Sent: Thursday, April 14, 2005 1:22 PM
Subject: [Agentes_PJ_ te informan...] EL AMIGO DEL HIJO
EL AMIGO DEL HIJO
Era una reunión del por la noche, el sacerdote se dirigió a la
audiencia y presentó al orador invitado. Se trataba de uno de sus
amigos de la infancia, ya entrado en años. Mientras todos lo seguían
con la mirada, el anciano comenzó a contar esta historia:
«Un hombre junto con su hijo y un amigo de su hijo estaban navegando
en un velero a lo largo de la costa del Pacífico cuando una tormenta
les impidió volver a tierra firme. Las olas se encresparon a tal
grado que el padre, a pesar de ser un marinero de experiencia, no
pudo mantener a flote la embarcación, y las aguas del océano
arrastraron a los tres.»
Al decir esto, el anciano se detuvo un momento y miró fijamente a
dos adolescentes que, por primera vez desde que comenzó la reunión,
estaban mostrando interés. Y siguió narrando:
«El padre logró agarrar una soga, pero luego tuvo que tomar la
decisión más terrible de su vida: escoger a cuál de los dos
muchachos tirarle el otro extremo de la soga. Tuvo sólo escasos
segundos para decidirse. El padre sabía que su hijo era seguidor de
Cristo, y también sabía que el amigo de su hijo no lo era. La agonía
de su decisión era mucho mayor que los embates de las olas.
»Miró en dirección a su hijo y le gritó: "¡Te quiero, hijo mío!", y
le tiró la soga al amigo de su hijo. En el tiempo que le tomó halar
al amigo hasta el velero volcado en campana, su hijo desapareció
bajo los fuertes oleajes en la oscuridad de la noche. Jamás lograron
encontrar su cuerpo.»
Los dos adolescentes estaban escuchando con suma atención, atentos a
las próximas palabras que pronunciara el orador invitado.
«El padre -continuó el anciano- sabía que su hijo pasaría a la
eternidad con Cristo, y no podía soportar el hecho de que el amigo
de su hijo no estuviera preparado para encontrarse con Dios. Por eso
sacrificó a su hijo.»
Dicho esto, el anciano volvió a sentarse, y hubo un tenso silencio.
Pocos minutos después de concluida la reunión, los dos adolescentes
se acercaron al anciano. Uno de ellos le dijo cortésmente:
-Esa fue una historia muy bonita, pero a mí me cuesta trabajo creer
que ese padre haya sacrificado la vida de su hijo con la ilusión de
que el otro muchacho algún día decidiera seguir a Cristo.
-Tienes toda la razón -le contestó el anciano.
Y mientras sonreía, miró fijamente a los dos jóvenes y les dijo:
-A mí también me costaría trabajo creerlo si no fuera porque el
amigo de ese hijo era yo.
"Recuerda que Dios no elige a personas capacitadas, sino que más bien capacita a
todos sus elegidos." Dios te bendiga siempre.
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[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]
Excelente consejo! te lo puedo enviar gracias a Eduardo Gonzáles.
Me acuerdo cuando enseñaba construcción en la UNI (Universidad Nacional de
Ingeniería del Perú), les decía, a mis alumnos, que el que prestaba mejor
atención en los detalles de construcción era el mejor constructor.
Lo mas importante en la vida es construir nuestro camino al la vida eterna en la
casa de Dios!
Presta atención al desenvolvimiento de tu vida!
Que Dios te bendiga!
Rodolfo Elmore Holtig
Tu atención
Una de las cosas más poderosas que tienes a tu alcance es tu propia
atención. Cualquier cosa en la que concentres tu atención se
fortalecerá gracias a ello.
Presta verdadera atención a aquellos que amas, y el amor entre
ustedes se fortalecerá. Presta absoluta atención al trabajo que
haces y serás muchísimo más efectivo en él. Presta real atención a
las personas y a las cosas que te rodean, y verás que tu entorno
mejora constantemente. Presta atención a la manera en que se está
desenvolviendo tu vida, y comenzará a moverse en la dirección en la
que tú desees que se desarrolle.
No siempre resulta sencillo prestar atención, porque el mundo está
repleto de seductoras distracciones. Sin embargo el desafío de
mantenerse concentrado es, en si mismo, lo que lo convierte en algo
tan poderoso. Porque comprometiéndote a prestar atención sacas a
relucir lo mejor de ti.
Una de las cosas más valiosas que puedes darle a alguien es tu
atención. Y una de las formas más efectivas de hacer que tu vida y
el mundo que te rodea avancen, es prestándoles real atención.
Tu atención llenará de energía todo aquello en lo que ella se
concentre. Así que enfócala en los mejores aspectos de tu vida, en
los más positivos y prometedores, y ten la certeza de que serán
grandes cosas las que ocurrirán.
(Desconozco el autor)
"Recuerda que Dios no elige a personas capacitadas, sino que más bien capacita a
todos sus elegidos." Dios te bendiga siempre.
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GRACIAS A RAUL SAVARAIN, te puedo enviar esta bella presentacion, sobre el
hombre, a quien, Dios, eligio para PAPA!
Que Dios te bendiga!
Rodolfo Elmore Holtig
****Recordando la vida y mensajes de nuestro guia espiritual. Saludos, Raúl
[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]
Vida de fe
Día 10 III Domingo de Pascua
Evangelio: Lc 24, 13-35 Ese mismo día, dos de ellos se dirigían a
una aldea llamada Emaús, que distaba de Jerusalén sesenta estadios. Iban
conversando entre sí de todo lo que había acontecido. Y mientras comentaban y
discutían, el propio Jesús se acercó y se puso a caminar con ellos, aunque sus
ojos eran incapaces de reconocerle. Y les dijo:
-¿De qué veníais hablando entre vosotros por el camino?
Y se detuvieron entristecidos. Uno de ellos, que se llamaba
Cleofás, le respondió:
-¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha
pasado allí estos días?
Él les dijo:
-¿Qué ha pasado?
Y le contestaron:
-Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y
palabras delante de Dios y ante todo el pueblo: cómo los príncipes de los
sacerdotes y nuestros magistrados lo entregaron para ser condenado a muerte y lo
crucificaron. Sin embargo nosotros esperábamos que él sería quien redimiera a
Israel. Pero con todo, es ya el tercer día desde que han pasado estas cosas.
Bien es verdad que algunas mujeres de las que están con nosotros nos han
sobresaltado, porque fueron al sepulcro de madrugada y, como no encontraron su
cuerpo, vinieron diciendo que habían tenido una visión de ángeles, que les
dijeron que está vivo. Después fueron algunos de los nuestros al sepulcro y lo
hallaron tal como dijeron las mujeres, pero a él no le vieron.
Entonces Jesús les dijo:
-¡Necios y torpes de corazón para creer todo lo que anunciaron
los Profetas! ¿No era preciso que el Cristo padeciera estas cosas y así entrara
en su gloria?
Y comenzando por Moisés y por todos los Profetas les interpretó
en todas las Escrituras lo que se refería a él. Llegaron cerca de la aldea
adonde iban, y él hizo ademán de continuar adelante. Pero le retuvieron
diciéndole:
-Quédate con nosotros, porque se hace tarde y está ya
anocheciendo.
Y entró para quedarse con ellos. Y cuando estaban juntos a la
mesa tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron
los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su presencia. Y se dijeron
uno a otro:
-¿No es verdad que ardía nuestro corazón dentro de nosotros,
mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?
Y al instante se levantaron y regresaron a Jerusalén, y
encontraron reunidos a los once y a los que estaban con ellos, que decían:
-El Señor ha resucitado realmente y se ha aparecido a Simón.
Y ellos se pusieron a contar lo que había pasado en el camino, y
cómo le habían reconocido en la fracción del pan.
Vida de fe
En distintos momentos advierte Jesús que aceptar su doctrina
reclama la virtud de la fe por parte de sus discípulos. Lo recuerda de modo
especial a sus Apóstoles; a aquellos que escogió para que, siguiéndole más de
cerca todos los días, vivieran para difundir su doctrina. Serían responsables de
esa tarea, de modo especial, a partir de su Ascensión a los cielos, a partir del
momento en que ya no le vería la gente, ni ellos contarían con su presencia
física, ni con sus palabras, ni con la fuerza persuasiva de sus milagros.
Metidos de lleno en la Pascua, tiempo de alegría porque
consideramos la vida gloriosa a la que Dios nos ha destinado, meditamos en la
virtud de la fe. Le decimos al Señor como los Apóstoles: auméntanos la fe,
concédenos un convencimiento firme, inmutable de tu presencia entre nosotros y,
por ello, de tu victoria, por el auxilio que nos has prometido. Que nos apoyemos
en tu palabra, Señor, ya que son las tuyas palabras de vida eterna, como declaró
Pedro, la cabeza de los Apóstoles, cuando bastantes dudaron y se alejaron: ¿A
quién iremos? -afirmó, en cambio, el Príncipe de los Apóstoles- Tú tienes
palabras de vida eterna.
A poco de haber convivido con Jesús, todos comprendían que merecía
un asentimiento de fe. Si tuvierais fe... Creed..., les animaba el Señor. Era
necesario, sin embargo, afirmar su enseñanza expresamente, recordarla y
establecerla como criterio básico de comportamiento. Era fundamental tener muy
claro que si podían estar seguros, al declarar una doctrina infalible e
inefable, era por ser doctrina de Jesucristo: el Hijo de Dios encarnado.
Todos fueron testigos de los mismos milagros y escucharon las
mismas palabras, con idéntica autoridad, con el mismo afán de entrega por todos;
y, sin embargo, solamente Pedro es capaz de confesar expresamente la fe que
Jesús merece: ¿A quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Lo que es de
Dios, es para siempre: el Cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no
pasarán, nos confirmó.
Queremos tener un convencimiento como el que espera Jesús, como
ese que echa de menos en los dos Apóstoles que hoy nos presenta san Lucas,
desencantados -con motivo, podríamos pensar- porque habían sido testigos de lo
que consideraban el fracaso de Cristo: en quien confiaban había sido finalmente
derrotado, a pesar de sus muchos milagros anteriores, a pesar de que tantas
veces había escapado incólume de unos y de otros, a pesar de aquella majestad
que le era connatural y que había admirado a todos. Con su muerte, sin embargo,
todo lo anterior quedaba en entredicho y el desencanto bloqueaba a los suyos y
hacía felices a sus adversarios.
Pero hoy, por el contrario, se nos presenta Jesús glorioso y vivo
como nunca. Con una vida definitivamente inmortal. Esa vida humana y para la
eternidad a la que nos llama reclamando nuestra fe: nuestro asentimiento
incondicionado interior y exteriormente; es decir, también con nuestra conducta,
con obras que manifiesten nuestra confianza en Dios. Son las obras y la conducta
de aquellos dos una vez convencidos de la resurrección, que a pesar de la hora y
del desánimo de un rato antes, vuelven a Jerusalén porque es preciso hacer
justicia al Señor y a su doctrina. No hay tiempo que perder. En un momento han
recobrado el ánimo; y la presencia de los otros Apóstoles reunidos, que también
sabían ya por la aparición a Pedro de Jesús resucitado, se lo confirma.
Con los Doce está María, la madre de Jesús y Madre nuestra, que
persevera en oración junto a los discípulos de su Hijo. Ella, que recibió la
alabanza de su prima Isabel: bienaventurada tú que has creído..., nos conducirá,
si se lo pedimos, a una fe inconmovible para vivir de las verdades que nos ha
manifestado Cristo y conducen a la intimidad de Dios, Padre, Hijo y Espíritu
Santo: la vida a la que nos llama Nuestro Padre Dios en Cristo.
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[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]
PROMULGACIÓN
Por tanto, después de madura reflexión y movido por el ejemplo de mis
Predecesores, establezco y prescribo estas normas, determinando que
nadie ose impugnar por cualquier causa la presente Constitución y lo
que en ella está contenido. Esta debe ser inviolablemente observada
por todos, no obstante cualquier disposición al contrario, incluso si
es digna de especialísima mención. Que ésta surta y alcance sus
plenos e íntegros efectos, y sea guía para todos aquellos a quienes
se refiere.
Igualmente declaro derogadas, como ha sido establecido más arriba,
todas las Constituciones y los Ordenamientos emanados a este respecto
por los Romanos Pontífices, y al mismo tiempo declaro carente de todo
valor cuanto se intentara hacer en sentido contrario a esta
Constitución por cualquiera, con cualquier autoridad, consciente o
inconscientemente.
Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 22 de febrero, fiesta de la
Cátedra de San Pedro Apóstol del año 1996, decimoctavo de mi
Pontificado.
----------------------------------------------------------------------
----------
(1) S. Ireneo, Adv. Haeres., III, 3, 2: SCh 211, 33.
(2) Cf. Const. ap. Vacante Sede Apostolica (25 diciembre 1904): Pii X
Pontificis Maximi Acta, III (1908), 239-288.
(3) Cf. Motu proprio Cum Proxime (1 marzo 1922): AAS 14 (1922), 145-
146; Const. ap. Quae divinitus (25 marzo 1935): AAS 27 (1935), 97-113.
(4) Cf. Const. ap. Vacantis Apostolicae Sedis (8 diciembre 1945): AAS
38 (1946), 65-99.
(5) Cf. Motu proprio Summi Pontificis electio (5 septiembre 1962):
AAS 54 (1962), 632-640.
(6) Cf. Const. ap. Regimini Ecclesiae universae (15 agosto 1967): AAS
59 (1967), 885-928; Motu proprio Ingravescentem aetatem (21 noviembre
1970): AAS 62 (1970), 810-813; Const. ap. Romano Pontifici eligendo
(1 octubre 1975): AAS 67 (1975), 609-645.
(7) Cf. AAS 80 (1988), 841-912.
(8) Cf. Conc. Ecum. Vat. I, Const. dogm. Pastor aeternus, sobre la
Iglesia de Cristo, III; Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen
gentium, sobre la Iglesia, 18.
(9) Código de Derecho Canónico, can. 332 1; cf. Código de los Cánones
de las Iglesias Orientales, can. 44 1.
(10) Cf. Motu proprio Ingravescentem aetatem (21 noviembre 1970), II,
2: AAS 62 (1970), 811; Const. ap. Romano Pontifici eligendo (1
octubre 1975), 33: AAS 67 (1975), 622.
(11) Código de Derecho Canónico, can. 1752.
(12) Cf. Código de Derecho Canónico, can. 332 2; Código de los
Cánones de las Iglesias Orientales, can. 44 2.
(13) Cf. AAS 80 (1988), 860.
(14) Cf. AAS 69 (1977), 9-10.
(15) Cf. Const. ap. Vicariae potestatis (6 enero 1977), 2 4: AAS 69
(1977), 10.
(16) Cf. n. 12: AAS 27 (1935), 112-113.
(17) Cf. art. 117: AAS 80 (1988), 905.
(18) Cf. AAS 80 (1988), 864.
(19) Missale Romanum, n. 4, p. 795.
(20) Cf. Const. ap. Vacante Sede Apostolica (25 diciembre 1904), 76:
Pii X Pontificis Maximi Acta, III, 1908, 280-281.
(21) Cf. Const. ap. Vacantis Apostolicae Sedis (8 diciembre 1945),
88: AAS 38 (1946), 93.
(22) Cf. Const. ap. Romano Pontifici eligendo (1 octubre 1975), 74:
AAS 67 (1975), 639.
(23) Cf. S. Pío X, Const. ap. Vacante Sede Apostolica (25 diciembre
1904), 79: Pii X Pontificis Maximi Acta, III, 1908, 282; Pío XII,
Const. ap. Vacantis Apostolicae Sedis (8 diciembre 1945), 92: AAS 38
(1946), 94; Pablo VI, Const. ap. Romano Pontifici eligendo (1 octubre
1975), 79: AAS 67 (1975), 641.
CAPÍTULO VII
ACEPTACIÓN, PROCLAMACIÓN E INICIO
DEL MINISTERIO DEL NUEVO PONTÍFICE
87. Realizada la elección canónicamente, el último de los Cardenales
Diáconos llama al aula de la elección al Secretario del Colegio de
los Cardenales y al Maestro de las Celebraciones Litúrgicas
Pontificias; después, el Cardenal Decano, o el primero de los
Cardenales por orden y antigüedad, en nombre de todo el Colegio de
los electores, pide el consentimiento del elegido con las siguientes
palabras: ¿Aceptas tu elección canónica para Sumo Pontífice? Y, una
vez recibido el consentimiento, le pregunta: ¿Cómo quieres ser
llamado? Entonces el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas
Pontificias, actuando como notario y teniendo como testigos a dos
Ceremonieros que serán llamados en aquel momento, levanta acta de la
aceptación del nuevo Pontífice y del nombre que ha tomado.
88. Después de la aceptación, el elegido que ya haya recibido la
ordenación episcopal, es inmediatamente Obispo de la Iglesia romana,
verdadero Papa y Cabeza del Colegio Episcopal; el mismo adquiere de
hecho la plena y suprema potestad sobre la Iglesia universal y puede
ejercerla.
En cambio, si el elegido no tiene el carácter episcopal, será
ordenado Obispo inmediatamente.
89. Entre tanto, cumplidas las otras formalidades previstas en el
Ordo rituum Conclavis, los Cardenales electores, según las formas
establecidas, se acercan para expresar un gesto de respeto y
obediencia al neoelegido Sumo Pontífice. A continuación se dan
gracias a Dios, y el primero de los Cardenales Diáconos anuncia al
pueblo, que está esperando, la elección y el nombre del nuevo
Pontífice, el cual inmediatamente después imparte la Bendición
Apostólica Urbi et Orbi desde el balcón de la Basílica Vaticana.
Si el elegido no tiene el carácter episcopal, sólo después de que
haya sido ordenado Obispo solemnemente se le rinde homenaje y se da
el anuncio.
90. Si el elegido reside fuera de la Ciudad del Vaticano, deben
observarse las normas del mencionado Ordo rituum Conclavis.
La ordenación episcopal del Sumo Pontífice elegido, si no es aún
Obispo, a la cual se refieren los nn. 88 y 89 de la presente
Constitución, debe hacerla, según la costumbre de la Iglesia, el
Decano del Colegio de los Cardenales o, en su ausencia, el Vicedecano
o, si éste está impedido, el más antiguo de los Cardenales Obispos.
91. El Cónclave se concluirá inmediatamente después de que el nuevo
Sumo Pontífice elegido haya dado el consentimiento a su elección,
salvo que él mismo disponga otra cosa. Desde ese momento podrán
acercarse al nuevo Pontífice el Sustituto de la Secretaría de Estado,
el Secretario para las Relaciones con los Estados, el Prefecto de la
Casa Pontificia y cualquier otro que tenga que tratar con el
Pontífice elegido cosas que sean necesarias en ese momento.
92. El Pontífice, después de la solemne ceremonia de inauguración del
pontificado y dentro de un tiempo conveniente, tomará posesión de la
Patriarcal Archibasílica Lateranense, según el rito establecido.
CAPÍTULO VI
LO QUE SE DEBE OBSERVAR O EVITAR
EN LA ELECCIÓN DEL SUMO PONTÍFICE
78. Si en la elección del Romano Pontífice se perpetrase Dios nos
libre- el crimen de la simonía, determino y declaro que todos
aquellos que fueran culpables incurrirán en la excomunión latae
sententiae, y que, sin embargo, sea quitada la nulidad o no validez
de la provisión simoníaca, para que como ya establecieron mis
predecesores- no sea impugnada por este motivo la validez de la
elección del Romano Pontífice.(2)(3)
79. Confirmando también las prescripciones de mis Predecesores,
prohíbo a quien sea, aunque tenga la dignidad de Cardenal, mientras
viva el Pontífice, y sin haberlo consultado, hacer pactos sobre la
elección de su Sucesor, prometer votos o tomar decisiones a este
respecto en reuniones privadas.
80. De la misma manera, quiero ratificar cuanto sancionaron mis
Predecesores a fin de excluir toda intervención externa en la
elección del Sumo Pontífice. Por eso nuevamente, en virtud de santa
obediencia y bajo pena de excomunión latae sententiae, prohibo a
todos y cada uno de los Cardenales electores, presentes y futuros,
así como también al Secretario del Colegio de los Cardenales y a
todos los que toman parte en la preparación y realización de lo
necesario para la elección, recibir, bajo ningún pretexto, de parte
de cualquier autoridad civil, el encargo de proponer el veto o la
llamada exclusiva, incluso bajo la forma de simple deseo, o bien de
manifestarlo tanto a todo el Colegio de los electores reunido, como a
cada uno de ellos, por escrito o de palabra, directa e inmediatamente
o indirectamente o por medio de otros, tanto antes del comienzo de la
elección como durante su desarrollo. Quiero que dicha prohibición se
extienda a todas las posibles interferencias, oposiciones y deseos,
con que autoridades seculares de cualquier nivel o grado, o cualquier
grupo o personas aisladas, quisieran inmiscuirse en la elección del
Pontífice.
81. Los Cardenales electores se abstendrán, además, de toda forma de
pactos, acuerdos, promesas u otros compromisos de cualquier género,
que los puedan obligar a dar o negar el voto a uno o a algunos. Si
esto sucediera en realidad, incluso bajo juramento, decreto que tal
compromiso sea nulo e inválido y que nadie esté obligado a
observarlo; y desde ahora impongo la excomunión latae sententiae a
los transgresores de esta prohibición. Sin embargo, no pretendo
prohibir que durante la Sede vacante pueda haber intercambios de
ideas sobre la elección.
82. Igualmente, prohibo a los Cardenales hacer capitulaciones antes
de la elección, o sea, tomar compromisos de común acuerdo,
obligándose a llevarlos a cabo en el caso de que uno de ellos sea
elevado al Pontificado. Estas promesas, aun cuando fueran hechas bajo
juramento, las declaro también nulas e inválidas.
83. Con la misma insistencia de mis Predecesores, exhorto vivamente a
los Cardenales electores, en la elección del Pontífice, a no dejarse
llevar por simpatías o aversiones, ni influenciar por el favor o
relaciones personales con alguien, ni moverse por la intervención de
personas importantes o grupos de presión o por la instigación de los
medios de comunicación social, la violencia, el temor o la búsqueda
de popularidad. Antes bien, teniendo presente únicamente la gloria de
Dios y el bien de la Iglesia, después de haber implorado el auxilio
divino, den su voto a quien, incluso fuera del Colegio Cardenalicio,
juzguen más idóneo para regir con fruto y beneficio a la Iglesia
universal.
84. Durante la Sede vacante, y sobre todo mientras se desarrolla la
elección del Sucesor de Pedro, la Iglesia está unida de modo
particular con los Pastores y especialmente con los Cardenales
electores del Sumo Pontífice y pide a Dios un nuevo Papa como don de
su bondad y providencia. En efecto, a ejemplo de la primera comunidad
cristiana, de la que se habla en los Hechos de los Apóstoles (cf. 1,
14), la Iglesia universal, unida espiritualmente a María, la Madre de
Jesús, debe perseverar unánimemente en la oración; de esta manera, la
elección del nuevo Pontífice no será un hecho aislado del Pueblo de
Dios que atañe sólo al Colegio de los electores, sino que en cierto
sentido, será una acción de toda la Iglesia. Por tanto, establezco
que en todas las ciudades y en otras poblaciones, al menos las más
importantes, conocida la noticia de la vacante de la Sede Apostólica,
y de modo particular de la muerte del Pontífice, después de la
celebración de solemnes exequias por él, se eleven humildes e
insistentes oraciones al Señor (cf. Mt 21, 22; Mc 11, 24), para que
ilumine a los electores y los haga tan concordes en su cometido que
se alcance una pronta, unánime y fructuosa elección, como requiere la
salvación de las almas y el bien de todo el Pueblo de Dios.
85. Recomiendo esto del modo más vivo y cordial a los venerables
Padres Cardenales que, por su edad, no gozan ya del derecho de
participar en la elección del Sumo Pontífice. En virtud del
especialísimo vínculo que los cardenales tienen con la Sede
Apostólica, pónganse al frente del Pueblo de Dios, congregado
particularmente en las Basílicas Patriarcales de la ciudad de Roma y
también en los lugares de culto de las otras Iglesias particulares,
para que con la oración asidua e intensa, sobre todo mientras se
desarrolla la elección, se alcance del Dios Omnipotente la asistencia
y la luz del Espíritu Santo necesarias para los Hermanos electores,
participando así eficaz y realmente en la ardua misión de proveer a
la Iglesia universal de su Pastor.
86. Ruego, también, al que sea elegido que no renuncie al ministerio
al que es llamado por temor a su carga, sino que se someta
humildemente al designio de la voluntad divina. En efecto, Dios, al
imponerle esta carga, lo sostendrá con su mano para que pueda
llevarla; al conferirle un encargo tan gravoso, le dará también la
ayuda para desempeñarlo y, al darle la dignidad, le concederá la
fuerza para que no desfallezca bajo el peso del ministerio.
CAPÍTULO V
DESARROLLO DE LA ELECCIÓN
62. Abolidos los modos de elección llamados per acclamationem seu
inspirationem y per compromissum, la forma de elección del Romano
Pontífice será de ahora en adelante únicamente per scrutinium.
Establezco, por lo tanto, que para la elección válida del Romano
Pontífice se requieren los dos tercios de los votos, calculados sobre
la totalidad de los electores presentes.
En el caso en que el número de Cardenales presentes no pueda
dividirse en tres partes iguales, para la validez de la elección del
Sumo Pontífice se requiere un voto más.
63. Se procederá a la elección inmediatamente después de que se hayan
cumplido las formalidades contenidas en el n. 54 de la presente
Constitución.
Si eso sucede ya en la tarde del primer día, se tendrá un solo
escrutinio; en los días sucesivos si la elección no ha tenido lugar
en el primer escrutinio, se deben realizar dos votaciones tanto en la
mañana como en la tarde, comenzando siempre las operaciones de voto a
la hora ya previamente establecida bien en las Congregaciones
preparatorias, bien durante el periodo de la elección, según las
modalidades establecidas en los números 64 y siguientes de la
presente Constitución.
64. El procedimiento del escrutinio se desarrolla en tres fases, la
primera de las cuales, que se puede llamar pre-escrutinio, comprende:
1) la preparación y distribución de las papeletas por parte de los
Ceremonieros, quienes entregan por lo menos dos o tres a cada
Cardenal elector; 2) la extracción por sorteo, entre todos los
Cardenales electores, de tres Escrutadores, de tres encargados de
recoger los votos de los enfermos, llamados Infirmarii, y de tres
Revisores; este sorteo es realizado públicamente por el último
Cardenal Diácono, el cual extrae seguidamente los nueve nombres de
quienes deberán desarrollar tales funciones; 3) si en la extracción
de los Escrutadores, de los Infirmarii y de los Revisores, salieran
los nombres de Cardenales electores que, por enfermedad u otro
motivo, están impedidos de llevar a cabo estas funciones, en su lugar
se extraerán los nombres de otros no impedidos. Los tres primeros
extraídos actuarán de Escrutadores, los tres segundos de Infirmarii y
los otros tres de Revisores.
65. En esta fase de escrutinio hay que tener en cuenta las siguientes
disposiciones: 1) la papeleta ha de tener forma rectangular y llevar
escritas en la mitad superior, a ser posible impresas, las palabras:
Eligo in Summum Pontificem, mientras que en la mitad inferior debe
dejarse espacio para escribir el nombre del elegido; por tanto, la
papeleta está hecha de modo que pueda ser doblada por la mitad; 2) la
compilación de las papeletas debe hacerse de modo secreto por cada
Cardenal elector, el cual escribirá claramente, con caligrafía lo más
irreconocible posible, el nombre del que elige, evitando escribir más
nombres, ya que en ese caso el voto sería nulo, doblando dos veces la
papeleta; 3) durante las votaciones, los Cardenales electores deben
permanecer en la Capilla Sixtina solos y por eso, inmediatamente
después de la distribución de las papeletas y antes de que los
electores empiecen a escribir, el Secretario del Colegio de los
Cardenales, el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias y
los Ceremonieros deben salir de allí; después de su salida, el último
Cardenal Diácono cerrará la puerta, abriéndola y cerrándola todas las
veces que sea necesario, como por ejemplo cuando los Infirmarii
salgan para recoger los votos de los enfermos y vuelven a la Capilla.
66. La segunda fase, llamada escrutinio verdadero y propio,
comprende: 1) la introducción de las papeletas en la urna apropiada;
2) la mezcla y el recuento de las mismas; 3) el escrutinio de los
votos. Cada Cardenal elector, por orden de precedencia, después de
haber escrito y doblado la papeleta, teniéndola levantada de modo que
sea visible, la lleva al altar, delante del cual están los
Escrutadores y sobre el cual está colocada una urna cubierta por un
plato para recoger las papeletas. Llegado allí, el Cardenal elector
pronuncia en voz alta la siguiente fórmula de juramento: Pongo por
testigo a Cristo Señor, el cual me juzgará, de que doy mi voto a
quien, en presencia de Dios, creo que debe ser elegido. A
continuación deposita la papeleta en el plato y con éste la introduce
en la urna. Hecho esto, se inclina ante el altar y vuelve a su sitio.
Si alguno de los Cardenales electores presentes en la Capilla no
puede acercarse al altar por estar enfermo, el último de los
Escrutadores se acerca a él, previo el mencionado juramento, entrega
la papeleta doblada al mismo Escrutador, el cual la lleva de manera
visible al altar y, sin pronunciar el juramento, la deposita en el
plato y con éste la introduce en la urna.
67. Si hay Cardenales electores enfermos en sus habitaciones, a los
cuales se refiere el n. 41 y siguientes de esta Constitución, los
tres Infirmarii se dirigen a ellos con una caja, que tenga en la
parte superior una abertura por donde pueda introducirse una papeleta
doblada. Los Escrutadores, antes de entregar esta caja a los
Infirmarii la abren públicamente, de modo que los otros electores
puedan comprobar que está vacía, después la cierran y depositan la
llave sobre el altar. Seguidamente los Infirmarii, con la caja
cerrada y un conveniente número de papeletas sobre una bandeja, se
dirigen, debidamente acompañados, a la Domus Sanctae Marthae, donde
esté cada enfermo, el cual, tomando una papeleta, vota en secreto, la
dobla y, previo el mencionado juramento, la introduce en la caja a
través de la abertura. Si algún enfermo no está en condiciones de
escribir, uno de los tres Infirmarii u otro Cardenal elector escogido
por el enfermo, después de haber prestado juramento ante los mismos
Infirmarii de mantener el secreto, lleva a cabo dichas operaciones.
Después de esto, los Infirmarii devuelven a la Capilla la caja, que
será abierta por los Escrutadores una vez que los Cardenales
presentes hayan depositado su voto, contando las papeletas que
contiene y comprobando que su número corresponde al de los enfermos,
las ponen una a una en el plato y con éste las introducen todas
juntas en la urna. Para no alargar demasiado las operaciones de voto,
los Infirmarii pueden rellenar y depositar sus papeletas en la urna
después del primero de los Cardenales, yendo después a recoger el
voto de los enfermos del modo indicado más arriba mientras los otros
electores depositan su papeleta.
68. Una vez que todos los Cardenales electores hayan introducido su
papeleta en la urna, el primer Escrutador la mueve varias veces para
mezclar las papeletas e, inmediatamente después, el último Escrutador
procede a contarlas, extrayéndolas de manera visible una a una de la
urna y colocándolas en otro recipiente vacío, ya preparado para ello.
Si el número de las papeletas no corresponde al número de los
electores, hay que quemarlas todas y proceder inmediatamente a una
segunda votación; si, por el contrario, corresponde al número de
electores, se continúa el recuento como se dice más abajo.
69. Los Escrutadores se sientan en una mesa colocada delante del
altar; el primero de ellos toma una papeleta, la abre, observa el
nombre del elegido y la pasa al segundo Escrutador quien, comprobado
a su vez el nombre del elegido, la pasa al tercero, el cual la lee en
voz alta e inteligible, de manera que todos los electores presentes
puedan anotar el voto en una hoja. El mismo Escrutador anota el
nombre leído en la papeleta. Si durante el recuento de los votos los
Escrutadores encontrasen dos papeletas dobladas de modo que parezcan
rellenadas por un solo elector, si éstas llevan el mismo nombre, se
cuentan como un solo voto; si, por el contrario, llevan dos nombres
diferentes, no será válido ninguno de los dos; sin embargo, la
votación no será anulada en ninguno de los dos casos.
Concluido el escrutinio de las papeletas, los Escrutadores suman los
votos obtenidos por los varios nombres y los anotan en una hoja
aparte. El último de los Escrutadores, a medida que lee las
papeletas, las perfora con una aguja en el punto en que se encuentra
la palabra Eligo y las inserta en un hilo, para que puedan ser
conservadas con más seguridad. Al terminar la lectura de los nombres,
se atan los extremos del hilo con un nudo y las papeletas así unidas
se ponen en un recipiente o al lado de la mesa.
70. Sigue después la tercera y última fase, llamada también post-
escrutinio, que comprende: 1)el recuento de los votos; 2) su control;
3) la quema de las papeletas.
Los Escrutadores hacen la suma de todos los votos que cada uno ha
obtenido, y si ninguno ha alcanzado los dos tercios de los votos en
aquella votación, el Papa no ha sido elegido; en cambio, si resulta
que alguno ha obtenido los dos tercios, se tiene por canónicamente
válida la elección del Romano Pontífice.
En ambos casos, es decir, haya tenido lugar o no la elección, los
Revisores deben proceder al control tanto de las papeletas como de
las anotaciones hechas por los Escrutadores, para comprobar que éstos
han realizado con exactitud y fidelidad su función.
Inmediatamente después de la revisión, antes de que los Cardenales
electores abandonen la Capilla Sixtina, todas las papeletas son
quemadas por los Escrutadores, ayudados por el Secretario del Colegio
y los Ceremonieros, llamados entre tanto por el último Cardenal
Diácono. En el caso de que se debiera proceder inmediatamente a una
segunda votación, las papeletas de la primera votación se quemarán
sólo al final, junto con las de la segunda votación.
71. Ordeno a todos y a cada uno de los Cardenales electores que, a
fin de mantener con mayor seguridad el secreto, entreguen al Cardenal
Camarlengo o a uno de los tres Cardenales Asistentes los escritos de
cualquier clase que tengan consigo relativos al resultado de cada
escrutinio, para que se quemen junto con las papeletas.
Establezco además que, al finalizar la elección, el Cardenal
Camarlengo de la Santa Iglesia Romana redacte un escrito, que debe
ser aprobado también por los tres Cardenales Asistentes, en el cual
declare el resultado de las votaciones de cada sesión. Este escrito
será entregado al Papa y después se conservará en el archivo
correspondiente, cerrado en un sobre sellado, que no podrá ser
abierto por nadie, a no ser que el Sumo Pontífice lo permitiera
explícitamente.
72. Confirmando las disposiciones de mis Predecesores, san Pío X,(2)
(0) Pío XII (2)(1) y Pablo VI,(2)(2) ordeno que exceptuada la tarde
de la entrada en el Cónclave-, sea por la mañana como por la tarde,
inmediatamente después de una votación en la cual no haya tenido
lugar la elección, los Cardenales electores procedan inmediatamente a
una segunda en la que darán de nuevo su voto. En este segundo
escrutinio deben observarse todas las modalidades del primero, con la
diferencia de que los electores no están obligados a hacer un nuevo
juramento ni a elegir nuevos Escrutadores, Infirmarii ni Revisores,
siendo válido también para el segundo escrutinio lo que se ha hecho
en el primero, sin repetir nada.
73. Todo cuanto se ha establecido más arriba acerca del desarrollo de
las votaciones debe ser observado diligentemente por los Cardenales
electores en todos los escrutinios, que se deben hacer cada día, en
la mañana y en la tarde, después de las celebraciones sagradas u
oraciones establecidas en el mencionado Ordo rituum Conclavis.
74. En el caso de que los Cardenales electores encontrasen
dificultades para ponerse de acuerdo sobre la persona a elegir,
entonces, después de tres días de escrutinios sin resultado positivo,
según la forma descrita en los números 62 y siguientes, éstos se
suspenden al máximo por un día, para una pausa de oración, de libre
coloquio entre los votantes y de una breve exhortación espiritual
hecha por el primer Cardenal del Orden de los Diáconos. A
continuación, se reanudan las votaciones según la misma forma y
después de siete escrutinios, si no ha tenido lugar la elección, se
hace otra pausa de oración, de coloquio y de exhortación, hecha por
el primer Cardenal del Orden de los Presbíteros. Se procede luego a
otra eventual serie de siete escrutinios, seguida, si todavía no se
ha llegado a un resultado positivo, de una nueva pausa de oración, de
coloquio y de exhortación, hecha por el primer Cardenal del Orden de
los Obispos. Después, según la misma forma, siguen las votaciones,
las cuales, si no tiene lugar la elección, serán siete.
75. Si las votaciones no tuvieran resultado positivo, después de
proceder según lo establecido en el número anterior, los Cardenales
electores son invitados por el Camarlengo a expresar su parecer sobre
el modo de actuar, y se procederá según lo que la mayoría absoluta de
ellos establezca.
Sin embargo, no se podrá prescindir de la exigencia de que se tenga
una elección válida, sea con la mayoría absoluta de los votos, sea
votando sobre dos nombres que en el escrutinio inmediatamente
precedente hayan obtenido el mayor número de votos, exigiéndose
también en esta segunda hipótesis únicamente la mayoría absoluta.
76. Si la elección se hubiera realizado de modo distinto a como ha
sido prescrito en la presente Constitución o no se hubieran observado
las condiciones establecidas en la misma, la elección es por eso
mismo nula e inválida, sin que se requiera ninguna declaración al
respecto y, por tanto, no da ningún derecho a la persona elegida.
77. Establezco que las disposiciones concernientes a todo lo que
precede a la elección del Romano Pontífice y al desarrollo de la
misma, deben ser observadas íntegramente aun cuando la vacante de la
Sede Apostólica pudiera producirse por renuncia del Sumo Pontífice,
según el can. 332 2 del Código de Derecho Canónico y del can. 44 2
del Código de los Cánones de las Iglesias Orientales.
CAPÍTULO IV
OBSERVANCIA DEL SECRETO SOBRE TODO LO RELATIVO A LA ELECCIÓN
55. El Cardenal Camarlengo y los tres Cardenales Asistentes pro
tempore están obligados a vigilar atentamente para que no se viole en
modo alguno el carácter reservado de lo que sucede en laCapilla
Sixtina, donde se desarrollan las operaciones de votación, y de los
locales contiguos, tanto antes como durante y después de tales
operaciones.
De modo particular, incluso recurriendo a la pericia de dos técnicos
de confianza, procurarán tutelar este carácter reservado,
asegurándose de que ningún medio de grabación o de transmisión
audiovisual sea introducido por alguien en los locales indicados,
especialmente en la citada Capilla donde se desarrollan los actos de
la elección.
Si se cometiese y descubriese una infracción a esta norma, sepan los
autores que estarán sujetos a graves penas según juzgue el futuro
Pontífice.
56. En todo el tiempo que dure el proceso de la elección, los
Cardenales electores están obligados a abstenerse de correspondencia
epistolar y de conversaciones incluso telefónicas o por radio con
personas no debidamente admitidas en los edificios reservados a ellos.
Unicamente razones gravísimas y urgentes, comprobadas por la
Congregación particular de los Cardenales, de la que habla el n. 7,
podrán consentir semejantes conversaciones.
Los Cardenales electores, antes de iniciar los actos de la elección,
proveerán pues a que se disponga todo lo referente a las exigencias
de su cargo o personales y no aplazables, de modo que no sea
necesario recurrir a tales coloquios.
57. Los Cardenales electores deberán abstenerse igualmente de recibir
o enviar cualquier tipo de mensajes fuera de la Ciudad del Vaticano,
existiendo naturalmente la prohibición de que éstos se hagan por
medio de alguna persona legítimamente admitida allí. De forma
específica se prohíbe a los Cardenales electores, mientras dure el
proceso de la elección, recibir prensa diaria y periódica de
cualquier tipo, así como escuchar programas radiofónicos o ver
transmisiones televisivas.
58. Quienes, de algún modo, según lo previsto en el n. 46 de la
presente Constitución, prestan su servicio en lo referente a la
elección, y que directa o indirectamente pudieran violar el secreto
ya se trate de palabras, escritos, señales, o cualquier otro medio-
deben evitarlo absolutamente, porque de otro modo incurrirían en la
pena de excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica.
59. En particular, está prohibido a los Cardenales electores revelar
a cualquier otra persona noticias que, directa o indirectamente se
refieran a las votaciones, como también lo que se ha tratado o
decidido sobre la elección del Pontífice en las reuniones de los
Cardenales, tanto antes como durante el tiempo de la elección. Tal
obligación del secreto concierne también a los Cardenales no
electores participantes en las Congregaciones generales según la
norma del n. 7 de la presente Constitución.
60. Ordeno además a los Cardenales electores, graviter onerata
ipsorum conscientia, que conserven el secreto sobre estas cosas
incluso después de la elección del nuevo Pontífice, recordando que no
es lícito violarlo de ningún modo, a no ser que el mismo Pontífice
haya dado una especial y explícita facultad al respecto.
61. Finalmente, para que los Cardenales electores puedan
salvaguardarse de la indiscreción ajena y de eventuales asechanzas
que pudieran afectar a su independencia de juicio y a su libertad de
decisión, prohibo absolutamente que, bajo ningún pretexto, se
introduzcan en los lugares donde se desarrollan las operaciones de la
elección o, si ya los hubiera, que sean usados instrumentos técnicos
de cualquier tipo que sirvan para grabar, reproducir o transmitir
voces, imágenes o escritos.
CAPÍTULO III
COMIENZO DE LOS ACTOS DE LA ELECCIÓN
49. Celebradas las exequias del difunto Pontífice, según los ritos
prescritos, y preparado lo necesario para el desarrollo regular de la
elección, el día establecido es decir, el decimoquinto desde la
muerte del Pontífice, o según lo previsto en el n. 37 de la presente
Constitución, no más allá del vigésimo- los Cardenales electores se
reunirán en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, o donde la
oportunidad y las necesidades de tiempo y de lugar aconsejen, para
participar en una solemne celebración eucarística con la Misa
votiva « Pro eligendo Papa ».(1)(9) Esto deberá realizarse a ser
posible en una hora adecuada de la mañana, de modo que en la tarde
pueda tener lugar lo prescrito en los números siguientes de la
presente Constitución.
50. Desde la Capilla Paulina del Palacio Apostólico, donde se habrán
reunido en una hora conveniente de la tarde, los Cardenales electores
en hábito coral irán en solemne procesión, invocando con el canto del
Veni Creator la asistencia del Espíritu Santo, a la Capilla Sixtina
del Palacio Apostólico, lugar y sede del desarrollo de la elección.
51. Conservando los elementos esenciales del Cónclave, pero
modificando algunas modalidades secundarias, que el cambio de las
circunstancias ha hecho irrelevantes para el objeto que servían
anteriormente, con la presente Constitución establezco y dispongo que
todo el proceso de la elección del Sumo Pontífice, según lo prescrito
en los números siguientes, se desarrolle exclusivamente en la Capilla
Sixtina del Palacio Apostólico Vaticano, que sigue siendo lugar
absolutamente reservado hasta el final de la elección, de tal modo
que se asegure el total secreto de lo que allí se haga o diga de
cualquier modo relativo, directa o indirectamente, a la elección del
Sumo Pontífice.
Por tanto, el Colegio Cardenalicio, que actúa bajo la autoridad y la
responsabilidad del Camarlengo, ayudado por la Congregación
particular de la que se habla en el n. 7 de la presente Constitución
cuidará de que, dentro de dicha Capilla y de los locales adyacentes,
todo esté previamente dispuesto, incluso con la ayuda desde el
exterior del Sustituto de la Secretaría de Estado, de modo que se
preserve la normal elección y el carácter reservado de la misma.
De modo especial se deben hacer precisos y severos controles, incluso
con la ayuda de personas de plena confianza y probada capacidad
técnica, para que en dichos locales no sean instalados dolosamente
medios audiovisuales de grabación y transmisión al exterior.
52. Llegados los Cardenales electores a la Capilla Sixtina, según lo
dispuesto en el n. 50, en presencia aún de quienes han participado en
la solemne procesión, emitirán el juramento, pronunciando la fórmula
indicada en el número siguiente.
El Cardenal Decano o el primer Cardenal por orden y antigüedad, según
lo dispuesto en el n. 9 de la presente Constitución, leerá la fórmula
en voz alta; al final cada uno de los Cardenales electores, tocando
los Santos Evangelios leerá y pronunciará la fórmula en el modo
indicado en el número siguiente.
Después que haya prestado juramento el último de los Cardenales
electores, el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias
pronunciará el extra omnes y todos los ajenos al Cónclave deberán
salir de la Capilla Sixtina.
En ella quedarán únicamente el Maestro de las Celebraciones
Litúrgicas Pontificias y el eclesiástico, ya designado para tener la
segunda de las meditaciones a los Cardenales electores, a la que se
refiere el n. 13/d, sobre el gravísimo deber que les incumbe y, por
tanto, sobre la necesidad de proceder con recta intención por el bien
de la Iglesia universal solum Deum prae oculis habentes.53. Según lo
dispuesto en el número precedente, el Cardenal Decano, o el primer
Cardenal por orden y antigüedad, pronunciará la siguiente fórmula de
juramento:
Todos y cada uno de nosotros Cardenales electores presentes en esta
elección del Sumo Pontífice prometemos, nos obligamos y juramos
observar fiel y escrupulosamente todas las prescripciones contenidas
en la Constitución Apostólica del Sumo Pontífice Juan Pablo II,
Universi Dominici Gregis, emanada el 22de febrero de 1996.
Igualmente, prometemos, nos obligamos y juramos que quienquiera de
nosotros que, por disposición divina, sea elegido Romano Pontífice,
se comprometerá a desempeñar fielmente el « munus petrinum » de
Pastor de la Iglesia universal y no dejará de afirmar y defender
denodadamente los derechos espirituales y temporales, así como la
libertad de la Santa Sede. Sobre todo, prometemos y juramos observar
con la máxima fidelidad y con todos, tanto clérigos como laicos, el
secreto sobre todo lo relacionado de algún modo con la elección del
Romano Pontífice y sobre lo que ocurre en el lugar de la elección
concerniente directa o indirectamente al escrutinio; no violar de
ningún modo este secreto tanto durante como después de la elección
del nuevo Pontífice, a menos que sea dada autorización explícita por
el mismo Pontífice; no apoyar o favorecer ninguna interferencia,
oposición o cualquier otra forma de intervención con la cual
autoridades seculares de cualquier orden o grado, o cualquier grupo
de personas o individuos quisieran inmiscuirse en la elección del
Romano Pontífice.
A continuación, cada Cardenal elector, según el orden de precedencia,
prestará juramento con la fórmula siguiente:
Y yo, N. Cardenal N. prometo, me obligo y juro, y poniendo la mano
sobre los Evangelios, añadirá: Así Dios me ayude y estos Santos
Evangelios que toco con mi mano.54. Después de predicada la
meditación, el eclesiástico que la ha pronunciado sale de la Capilla
Sixtina junto con el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas
Pontificias. Los Cardenales electores, después de haber recitado las
oraciones según el relativo Ordo, escuchan al Cardenal Decano (o a
quien haga sus veces), el cual somete al Colegio de los electores
ante todo la cuestión de si se puede ya proceder a iniciar el proceso
de la elección, o si fuera preciso aún aclarar dudas sobre las normas
y las modalidades establecidas en esta Constitución, pero sin que a
nadie le esté permitido poder modificar o sustituir alguna de ellas,
referente sustancialmente a los actos de la elección misma, aunque se
diera la unanimidad de los electores, y esto bajo pena de nulidad de
la misma deliberación.
Si además, según la mayoría de los electores, nada impide que se
proceda a las operaciones de la elección, se pasará inmediatamente a
ellas de acuerdo con las modalidades indicadas en esta misma
Constitución.
CAPÍTULO II
EL LUGAR DE LA ELECCIÓN Y LAS PERSONAS ADMITIDAS EN RAZÓN DE SU CARGO
41. El Cónclave para la elección del Sumo Pontífice se desarrollará
dentro del territorio de la Ciudad del Vaticano, en lugares y
edificios determinados, cerrados a los extraños, de modo que se
garantice una conveniente acomodación y permanencia de los Cardenales
electores y de quienes, por título legítimo, están llamados a
colaborar al normal desarrollo de la elección misma.
42. En el momento establecido para el comienzo del proceso de la
elección del Sumo Pontífice, todos los Cardenales electores deberán
haber recibido y tomado una conveniente acomodación en la llamada
Domus Sanctae Marthae, construida recientemente en la Ciudad del
Vaticano.
Si razones de salud, previamente comprobadas por la competente
Congregación Cardenalicia, exigen que algún Cardenal elector tenga
consigo, incluso en el período de la elección, un enfermero, se debe
proveer que a éste le sea asignada una adecuada habitación.
43. Desde el momento en que se ha dispuesto el comienzo del proceso
de la elección hasta el anuncio público de que se ha realizado la
elección del Sumo Pontífice o, de todos modos, hasta cuando así lo
ordene el nuevo Pontífice, los locales de la Domus Sanctae Marthae,
como también y de modo especial la Capilla Sixtina y las zonas
destinadas a las celebraciones litúrgicas, deben estar cerrados a las
personas no autorizadas, bajo la autoridad del Cardenal Camarlengo y
con la colaboración externa del Sustituto de la Secretaría de Estado,
según lo establecido en los números siguientes.
Todo el territorio de la Ciudad del Vaticano y también la actividad
ordinaria de las Oficinas que tienen su sede dentro de su ámbito
deben regularse, en dicho período, de modo que se asegure la reserva
y el libre desarrollo de todas las actividades en relación con la
elección del Sumo Pontífice. De modo particular se deberá cuidar que
nadie se acerque a los Cardenales electores durante el traslado desde
la Domus Sanctae Marthae al Palacio Apostólico Vaticano.
44. Los Cardenales electores, desde el comienzo del proceso de la
elección hasta que ésta tenga lugar y sea anunciada públicamente,
deben abstenerse de mantener correspondencia epistolar, telefónica o
por otros medios de comunicación con personas ajenas al ámbito del
desarrollo de la misma elección, si no es por comprobada y urgente
necesidad, debidamente reconocida por la Congregación particular a la
que se refiere el n. 7. A la misma corresponde reconocer la necesidad
y la urgencia de comunicar con los respectivos dicasterios por parte
de los Cardenales Penitenciario Mayor, Vicario General para la
diócesis de Roma y Arcipreste de la Basílica Vaticana.
45. A todos aquellos que, no estando indicados en el número
siguiente, y que casualmente, aunque presentes en la Ciudad del
Vaticano por justo título, como se prevé en el n. 43 de esta
Constitución, encontraran a algunos de los Cardenales electores en
tiempo de la elección, está absolutamente prohibido mantener
coloquio, de cualquier forma, por cualquier medio o por cualquier
motivo, con los mismos Padres Cardenales.
46. Para satisfacer las necesidades personales yde la oficina
relacionadas con el desarrollo de laelección, deberán estar
disponibles y, por tanto, alojados convenientemente dentro de los
límites a los que se refiere el n. 43 de la presente Constitución, el
Secretario del Colegio Cardenalicio, que actúa de Secretario de la
asamblea electiva; el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas
Pontificias con dos Ceremonieros y dos religiosos adscritos a la
Sacristía Pontificia; un eclesiástico elegido por el Cardenal Decano,
o por el Cardenal que haga sus veces, para que lo asista en su cargo.
Además, deberán estar disponibles algunos religiosos de varias
lenguas para las confesiones, ytambién dos médicos para eventuales
emergencias.
Se deberá también proveer oportunamente para que un número suficiente
de personas, adscritas a los servicios de comedor y de limpieza,
estén disponibles para ello.
Todas las personas aquí mencionadas deberán recibir la aprobación
previa del Cardenal Camarlengo y de los tres Asistentes.
47. Todas las personas señaladas en el n. 46 de la presente
Constitución que por cualquier motivo o en cualquier momento fueran
informadas por quien sea sobre algo directa o indirectamente relativo
a los actos propios de la elección y, de modo particular, de lo
referente a los escrutinios realizados en la elección misma, están
obligadas a estricto secreto con cualquier persona ajena al Colegio
de los Cardenales electores; por ello, antes del comienzo del proceso
de la elección, deberán prestar juramento según las modalidades y la
fórmula indicada en el número siguiente.
48. Las personas señaladas en el n. 46 de la presente Constitución,
debidamente advertidas sobre el significado y sobre el alcance del
juramento que han de prestar antes del comienzo del proceso de la
elección, deberán pronunciar y subscribir a su debido tiempo, ante el
Cardenal Camarlengo u otro Cardenal delegado por éste, en presencia
de dos Ceremonieros, el juramento según la fórmula siguiente:
Yo N. N. prometo y juro observar el secreto absoluto con quien no
forme parte del Colegio de los Cardenales electores, y esto
perpetuamente, a menos que no reciba especiales facultades dadas
expresamente por el nuevo Pontífice elegido o por sus Sucesores,
acerca de todo lo que atañe directa o indirectamente a las votaciones
y a los escrutinios para la elección del Sumo Pontífice.
Prometo igualmente y juro que me abstendré de hacer uso de cualquier
instrumento de grabación, audición o visión de cuanto, durante el
período de la elección, se desarrolla dentro del ámbito de la Ciudad
del Vaticano, y particularmente de lo que directa o indirectamente de
algún modo tiene que ver con lasoperaciones relacionadas con la
elección misma. Declaro emitir este juramento consciente de que
unainfracción del mismo comportaría para mí aquellas penas
espirituales y canónicas que el futuro SumoPontífice (cf. can. 1399
del C.I.C.) determine adoptar.
Así Dios me ayude y estos Santos Evangelios que toco con mi mano.
SEGUNDA PARTE
LA ELECCIÓN DEL ROMANO PONTÍFICE
CAPÍTULO I
LOS ELECTORES DEL ROMANO PONTÍFICE
33. El derecho de elegir al Romano Pontífice corresponde únicamente a
los Cardenales de la Santa Iglesia Romana, con excepción de aquellos
que, antes del día de la muerte del Sumo Pontífice o del día en el
cual la Sede Apostólica quede vacante, hayan cumplido 80 años de
edad. El número máximo de Cardenales electores no debe superar los
ciento veinte. Queda absolutamente excluido el derecho de elección
activa por parte de cualquier otra dignidad eclesiástica o la
intervención del poder civil de cualquier orden o grado.
34. En el caso de que la Sede Apostólica quedara vacante durante la
celebración de un Concilio Ecuménico o de un Sínodo de los Obispos,
que tengan lugar, bien sea en Roma o en otra ciudad del mundo, la
elección del nuevo Pontífice debe ser hecha única y exclusivamente
por los Cardenales electores, indicados en el número precedente, y no
por el mismo Concilio o Sínodo de los Obispos. Por tanto, declaro
nulos e inválidos los actos que, de la manera que sea, intentaran
modificar temerariamente las normas sobre la elección o el colegio de
los electores. Es más, quedando a este respecto confirmados el can.
340 y también el can. 347 2 del Código de Derecho Canónico y el can.
53 del Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, el mismo
Concilio o el Sínodo de los Obispos, sea cual sea el estado en el que
se encuentren, deben considerarse inmediatamente suspendidos ipso
iure, apenas se tenga noticia cierta de la vacante de la Sede
Apostólica. Por consiguiente, deben interrumpir, sin demora alguna,
toda clase de reunión, congregación o sesión y dejar de redactar o
preparar cualquier tipo de decreto o canon o de promulgar los
confirmados, bajo pena de nulidad; tampoco podrá continuar el
Concilio o el Sínodo por ninguna razón, aunque sea gravísima y digna
de especial consideración, hasta que el nuevo Pontífice canónicamente
elegido no haya dispuesto que los mismos continúen.
35. Ningún Cardenal elector podrá ser excluido de la elección, activa
o pasiva, por ningún motivo o pretexto, quedando en pie lo
establecido en el n. 40 de esta Constitución.
36. Un Cardenal de la Santa Iglesia Romana, que haya sido creado y
publicado en Consistorio, tiene por eso mismo el derecho a elegir al
Pontífice según el n. 33 de la presente Constitución, aunque no se le
hubiera impuesto la birreta, entregado el anillo, ni hubiera prestado
juramento. En cambio, no tienen este derecho los Cardenales depuestos
canónicamente o que hayan renunciado, con el consentimiento del
Romano Pontífice, a la dignidad cardenalicia. Además, durante la Sede
vacante, el Colegio de los Cardenales no puede readmitir o
rehabilitar a éstos.
37. Establezco, además, que desde el momento en que la Sede
Apostólica esté legítimamente vacante los Cardenales electores
presentes esperen durante quince días completos a los ausentes; dejo
además al Colegio de los Cardenales la facultad de retrasar, si
hubiera motivos graves, el comienzo de la elección algunos días. Pero
pasados al máximo veinte días desde el inicio de la Sede vacante,
todos los Cardenales electores presentes están obligados a proceder a
la elección.
38. Todos los Cardenales electores, convocados por el Decano, o por
otro Cardenal en su nombre, para la elección del nuevo Pontífice,
están obligados, en virtud de santa obediencia, a dar cumplimiento al
anuncio de convocatoria y a acudir al lugar designado al respecto, a
no ser que estén imposibilitados por enfermedad u otro impedimento
grave, que deberá ser reconocido por el Colegio de los Cardenales.
39. Pero, si algunos Cardenales electores llegasen re integra, es
decir, antes de que se haya procedido a elegir al Pastor de la
Iglesia, serán admitidos a los trabajos de la elección en la fase en
que éstos se hallen.
40. Si, acaso, algún Cardenal que tiene derecho al voto se negase a
entrar en la Ciudad del Vaticano para llevar a cabo los trabajos de
la elección o, a continuación, después que la misma haya comenzado,
se negase a permanecer para cumplir su cometido sin una razón
manifiesta de enfermedad reconocida bajo juramento por los médicos y
comprobada por la mayor parte de los electores, los otros procederán
libremente a los procesos de la elección, sin esperarle ni
readmitirlo nuevamente. Por el contrario, si un Cardenal elector
debiera salir de la Ciudad del Vaticano por sobrevenirle una
enfermedad, se puede proceder a la elección sin pedir su voto; pero
si quisiera volver a la citada sede de la elección, después de la
curación o incluso antes, debe ser readmitido.
Además, si algún Cardenal elector saliera de la Ciudad del Vaticano
por otra causa grave, reconocida por la mayoría de los electores,
puede regresar para volver a tomar parte en la elección.
CAPÍTULO V
LAS EXEQUIAS DEL ROMANO PONTÍFICE
27. Después de la muerte del Romano Pontífice, los Cardenales
celebrarán las exequias en sufragio de su alma durante nueve días
consecutivos, según el Ordo exsequiarum Romani Pontificis, cuyas
normas, así como las del Ordo rituum Conclavis ellos cumplirán
fielmente.
28. Si la sepultura se hiciera en la Basílica Vaticana, el
correspondiente documento auténtico es extendido por el Notario del
Capítulo de la misma Basílica o por el Canónigo Archivero.
Sucesivamente, un delegado del Cardenal Camarlengo y un delegado del
Prefecto de la Casa Pontificia extenderán separadamente los
documentos que den fe de que se ha efectuado la sepultura; el primero
en presencia de los miembros de la Cámara Apostólica y el otro ante
el Prefecto de la Casa Pontificia.
29. Si el Romano Pontífice falleciese fuera de Roma, corresponde al
Colegio de los Cardenales disponer todo lo necesario para un digno y
decoroso traslado del cadáver a la Basílica de San Pedro en el
Vaticano.
30. A nadie le está permitido tomar con ningún medio imágenes del
Sumo Pontífice enfermo en la cama o difunto, ni registrar con ningún
instrumento sus palabras para después reproducirlas. Si alguien,
después de la muerte del Papa, quiere hacer fotografías para
documentación, deberá pedirlo al Cardenal Camarlengo de la Santa
Iglesia Romana, el cual, sin embargo, no permitirá que se hagan
fotografías del Sumo Pontífice si no está revestido con los hábitos
pontificales.
31. Después de la sepultura del Sumo Pontífice y durante la elección
del nuevo Papa, no se habite ninguna parte del apartamento privado
del Sumo Pontífice.
32. Si el Sumo Pontífice difunto ha hecho testamento de sus cosas,
dejando cartas o documentos privados, y ha designado un ejecutor
testamentario, corresponde a éste establecer y ejecutar, según el
mandato recibido del testador, lo que concierne a los bienes privados
y a los escritos del difunto Pontífice. Dicho ejecutor dará cuenta de
su labor únicamente al nuevo Sumo Pontífice.