El costo del cambio climático
Por Anna-Karin Gauding. Cientista política sueca. Especial para Proyectamérica. Los últimos estudios científicos son alarmantes; no sólo no se detiene el aumento de la temperatura global del planeta sino que éste se acelera. Estamos asistiendo a un cambio progresivo que empeorará las condiciones de vida del planeta y ocasionará un gran sufrimiento a millones de personas. El último informe del panel climático (IPCC) de la ONU, dado a conocer hoy, 2 de febrero de 2007, afirma que el calentamiento global se debe fundamentalmente a factores antropogénicos, y que la temperatura puede elevarse hasta 6 grados durante este siglo. Los 2500 investigadores de más de 130 países, formulan advertencias mucho más drásticas que la reunión anterior de este organismo. La destrucción global del medio ambiente es probablemente el desafío político más difícil que la humanidad ha tenido que enfrentar. En estos últimos tiempos se han llevado a cabo muchas cumbres y eventos internacionales sobre la amenaza del cambio climático. Hasta el presidente norteamericano reconoce ahora por primera vez que el cambio climático es un desafío serio; y en la cumbre anual del Foro Económico Mundial (FEM), en Davos, Suiza, su fundador y jefe ejecutivo, Klaus Schwab, nombra el cambio climático como el principal de los 23 desafíos mayores a la globalización . Hasta el 30 de Octubre de 2006, no teníamos una estimación del daño económico que provocará el calentamiento global. Sir Nicholas Stern, un prestigioso economista del gobierno británico y ex vicepresidente del Banco Mundial, presentó ese día un informe donde se indica que si no se actúa, el calentamiento global puede suponer un 20% de reducción del crecimiento económico, mientras que actuar de forma decidida sólo costaría el 1% del PGB mundial. Nicholas Stern calculó y proyectó en un estudio bautizado Stern Review, el costo de las consecuencias del calentamiento global. El documento de 700 páginas ha captado la atención de políticos, economistas y empresarios, ya que cuantifica las proyecciones y advierte cuánto le puede costar a la humanidad seguir echando CO2 a la atmósfera. La seriedad de este informe está siendo comentada por muchos expertos. El economista Joseph Stiglitz, Premio Nóbel de economía en 2001, señala que el informe entrega análisis muy riguroso de los costos y riesgos del cambio climático, y que el tema no es si tenemos los recursos para actuar, sino cuales son los costos de no actuar. El Director Ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía, Claude Mandil, indica que el mensaje más importante del informe es que los beneficios de una acción fuerte y temprana compensa los costos . Un diario peruano entregó el 16 de enero un resumen del contenido del informe Stern . Marco de referencia Para ilustrar la urgencia del momento, el informe entrega una escala de tiempo de cambios climáticos anteriores. La diferencia de temperatura entre la última era glacial, hace 11.000 años y hoy, es de 5º C. Esta es la diferencia entre una Europa cubierta de glaciares, una Norteamérica congelada hasta el paralelo 40 y un nivel de océanos 120 metros más bajo. Este cambio - drástico en tiempo geológico - tomó más de 10.000 años. En los últimos 150 años, desde el inicio de la era industrial, la temperatura ha subido más de medio grado, pero no de manera uniforme, porque el aumento se ha acelerado. Al paso que vamos, a solo 200 años de iniciada la era industrial (para el año 2050) el aumento podría alcanzar 4º C. Esto es 40 veces más rápido que el calentamiento que acabó con la era glacial. Para todos los efectos el informe considera las cifras más bajas, pero menciona que existe un 50% de probabilidad de que el incremento llegue a los 5º C. Un aumento de cinco grades es considerado catastrófico, por lo que sus consecuencias ni siquiera son calculables. El informe se limita a las probabilidades de un aumento de temperatura máximo de 4º C. Luego de analizar su origen, proyecta los incrementos según las tendencias actuales y los cuantifica en partes por millón (ppm) de CO2 en la atmósfera. Las emisiones de CO2 provienen de dos fuentes: generación de energía que produce el 65%, el 35% restante tiene otro origen. El principal emisor es la producción de energía eléctrica con 24%, la industria y el transporte producen 14% cada uno. La calefacción y el aire acondicionado producen el 8%. El 5% restante proviene de usos diversos de energía, como los motores de las cortadoras de pasto u otras. El emisor principal no conectado a la producción de energía es el uso de la tierra, que incluye desde la deforestación hasta la quema en el campo, responsables del 18% de CO2. Un 14% adicional lo produce la agricultura y el 3% restante el tratamiento de residuos, sólidos y líquidos. Alimento, agua, ecosistemas El efecto del cambio climático ya se está haciendo sentir, pero su impacto será mayor a medida que suba la temperatura. El Informe Stern analiza los cambios que se están produciendo, y cómo se acentuarán de acuerdo con la temperatura. En el alimento, si bien los rendimientos de las cosechas en las regiones templadas pueden aumentar, en las regiones más cercanas al ecuador, donde están los países menos desarrollados, las cosechas están decayendo y decaerán más. El agua es otro aspecto crítico. Ya están desapareciendo los glaciares en las cordilleras, con lo cual disminuye el suministro de agua en diversas áreas. A medida que aumenta la temperatura, la disponibilidad de agua será cada vez menor en diversas regiones, entre ellas en nuestros Andes. Las sequías serán cada vez más frecuentes y los desiertos crecerán. Los ecosistemas se alteran con el aumento de la temperatura; ya se están reduciendo los arrecifes de coral. Al alcanzar el aumento de la temperatura los cuatro grados, se desaparecería más del 20% de las especies que existen hoy. Por otra parte hay especies que prosperan con el calentamiento, como los vectores de enfermedades tropicales que extenderán su radio de acción llevando epidemias a zonas hasta ahora no afectadas. Los cambios climáticos ya comenzaron, aumentando los incendios forestales, sequías, inundaciones y olas de calor. La creciente intensidad de las tormentas y huracanes es otra consecuencia directa. Estos cambios se acentuarán en proporción directa al aumento de la temperatura y sus consecuencias son cuantificables, cosa que hace el Informe Stern. Según el Informe Stern, el aumento de temperatura proyectado bajaría el producto bruto mundial en 3%. En otras palabras, el mundo se empobrecería en un 3%, aunque no de manera uniforme. Los países en desarrollo, cuanto más pobres, se verán más afectados. De seguir el calentamiento sin que se tome alguna medida, al pasar los 4º, el producto bruto mundial caería en más del 20%, con efectos adicionales imposibles de cuantificar en dinero, como la migración de más de 100 millones de personas debido a la elevación del nivel de los mares. Al desaparecer gran parte de las capas polares y de los glaciares de Groenlandia, además de elevar el nivel de los mares, al disminuir la superficie que refleja la radiación solar se aceleraría el calentamiento. La alternativa El Informe Stern advierte que el escenario descrito se puede evitar tomando diversas medidas, pero esto debe hacerse a nivel global y de inmediato. Aun así tendrán un costo que calcula en 1% del producto bruto mundial, el que habrá que afrontar durante los próximos 20 años. Las medidas urgentes tienen que ver con - la reducción de la demanda de bienes altamente contaminantes - el suministro de energía más eficiente con alternativas a los combustibles fósiles - la detención de la deforestación. - la reducción del consumo en el transporte y - la reducción de la demanda de bienes que generan deshechos contaminantes y cuya fabricación demanda mucha energía. Preocupación europea En Europa, la amenaza global al medio ambiente ya está ocupando en primer lugar de la agenda política. El gobierno de Rodríguez Zapatero afirma que España lideraría durante el año 2007 la lucha internacional contra el cambio climático. En España, el cambio climático llegó al Consejo de Ministros, que ha dado luz verde a varias iniciativas destinadas a tratar de evitar la emisión de gases. Los hechos son evidentes. El año 2006 fue el más cálido de la historia en España, y los efectos del calentamiento global se encuentran por todos lados. Se acordó establecer un Programa Coordinado entre la Administración General del Estado y las Comunidades Autónomas. La fase inicial de dicho Programa abordaría tres sectores especialmente relevantes para la población y economía españoles: salud, turismo y agricultura. El Gobierno ha dado luz verde a un Real Decreto que obligará a que todos los edificios de nueva construcción y los que se rehabiliten o se proyecten a partir del año 2007 que dispongan de la Certificación de Eficiencia Energética. Es una medida que garantiza a los usuarios de los edificios un conocimiento preciso sobre el gasto energético del mismo, contribuyendo a crear una sensibilización social sobre la eficiencia energética y sobre el ahorro de energía. A cada edificio le será asignada una clase energética, por el consumo de energía de las instalaciones de calefacción, refrigeración, agua caliente sanitaria e iluminación del edificio. Entre las medidas que afectarían al sector del transporte y al de la energía estaría:
• el abandono del programa de ampliación de la red de carreteras y la reducción de la capacidad de los aeropuertos, invirtiendo ese dinero en otro tipo de medios de transporte menos contaminantes • Inversión masiva en mejorar la eficiencia energética de los edificios, en otras medidas de ahorro de energía y en la plantación masiva de árboles • Restricción de la proliferación de grandes centros comerciales fuera de las ciudades, por su consumo desmesurado de energía y la necesidad de usar vehículos privados para acudir a ellos • Sustitución progresiva de vehículos públicos y privados que usen combustibles fósiles, llegando a la prohibición del transporte privado en las grandes ciudades para vehículos que emitan C02 y dando prioridad al transporte público
• Creación de un Instituto Nacional de Climatología con los mejores científicos para evaluar y hacer un seguimiento de las consecuencias del calentamiento y con capacidad de tomar las medidas necesarias para atenuarlo.
• Cese de la construcción y el urbanismo salvaje En el Reino Unido, algunos supermercados están tomando medidas ambientales vanguardistas. La principal cadena británica de supermercados, Tesco, se convertirá en la primera del sector en todo el mundo en dotar a cada uno de sus productos de una etiqueta en la que se documentará la cantidad de CO2 emitida en su producción . Tesco genera anualmente 2 millones de toneladas de CO2 en el Reino Unido, y anunció recientemente que etiquetará sus 70.000 productos para que sus clientes puedan comparar el costo en dióxido de carbono del mismo modo que pueden hacer actualmente con su contenido de sal, sus calorías o su precio.
Esta cadena de supermercados también se compromete a reducir en un 50 por ciento de aquí al 2020 las emisiones de CO2 generadas por sus establecimientos y centros de distribución y en otro tanto, aunque en un plazo de sólo cinco años, los gases de efecto invernadero generados por la red de distribución de sus productos.
Otras cadenas británicas siguen su ejemplo. La idea clave en todos es la llamada "huella de carbono" (carbon footprint, en inglés. Esa "huella" debe reflejar la energía utilizada en la fabricación, el envasado y empaquetado de un producto así como en el transporte hasta el supermercado. En Suecia, el primer ministro Fredrik Reinfeldt anuncia que Suecia va a demostrar que el crecimiento económico no es contradictorio con el desarrollo sustentable. Promete una política ambiental ofensiva, tanto en Suecia como en la UE, llamando a una mayor coordinación internacional para reducir las emisiones. Suecia plantea al resto de la UE como meta para el 2020 una reducción del 30% de los gases invernaderos.
Los políticos de todos los partidos se comprometen públicamente a tomar medidas, tales como reducir la dependencia del petróleo, el uso del transporte público y la bicicleta; usar transportes más efectivos; evitar despilfarrar el agua y la energía; separar y reciclar los residuos; usar fuentes alternativas para la calefacción, etc.
Uno de los principales vespertinos suecos , el diario Aftonbladet, logró en poco tiempo la firma de más de 300.000 lectores, que se comprometen a medidas como: • el uso de ampolletas de bajo consumo de energía • usar menos el auto • reducir la temperatura de la vivienda • usar más transporte colectivo, andar en bicicleta y caminar • tomar el tren en lugar del avión ¿Y América Latina y Chile? Llama la atención la relativa ausencia de la amenaza del cambio climático en las agendas latinoamericanas. En el reciente foro "la dimensión política de la gobernabilidad democrática", realizado en Santiago y organizado por OEA/Proyectamérica, ningún líder o analista latinoamericano planteó como desafío común la urgencia de enfrentar la amenaza que representa el cambio climático. En Chile, aún estamos lejos de calcular el costo de la destrucción del patrimonio natural, ambiental, paisajístico y cultural, en nombre del lucro inmediato y fácil. El proceso de desertificación y pérdida de suelos cultivables avanza rápidamente y hoy casi el 50 % del territorio es zona desértica. La erosión avanza a pasos agigantados, tanto en zonas urbanas por la desenfrenada urbanización, construcción de viviendas y red vial, como en las zonas rurales y costeras, haciendo el país más vulnerable a las consecuencias cada vez más devastadoras de eventos climáticos extremos, como sequías, inundaciones y desbordes de ríos. Prácticamente todos los ríos de Chile están expuestos a una severa contaminación, además de secarse rápidamente. Los incendios forestales son cada vez más difíciles de controlar, etc, etc. Si no protegemos con eficacia y urgencia nuestro medio ambiente, el capital humano y los recursos naturales, no sólo no crecerá el país, sino que se prepara para un desenlace fatal que no demorará en presentarse. Tiene que romperse la interrelación entre crecimiento económico y mayor uso de energía y materia prima, por ejemplo mediante la efectivización en el uso de la energía, y con medidas claras y poderosas en los sectores transporte, vivienda e industria. El desafío en Chile es lograr el crecimiento y el bienestar económico, generando una mayor equidad de la población, con una tecnología eficiente en el uso de los recursos naturales, y sin que la humanidad se aniquile a si misma.
La apuesta es lograr que Chile sea una sociedad con crecimiento y bienestar; desarrollo y equidad; economía y ecología; lo uno y lo otro. Si no, no hay ni lo uno ni lo otro. Esto vale también para América Latina como región. El rol de los gobiernos de la Concertación en el contexto latinoamericano, es demostrar que la protección del medio ambiente es una tarea política transversal y global, y que es posible lograr un equilibrio entre la dinámica del mercado y el desarrollo sustentable, en el marco de la democracia.
Conclusiones Los mensajes son claros: si queremos evitar una catástrofe global inminente, debemos actuar ahora mismo a nivel mundial. También sentencian que es mejor prevenir que curar, además de ser mucho más barato. La política ambiental tiene que ver en el fondo con los límites del mercado, con una regulación del desarrollo de sus fuerzas. Tomar en cuenta el bien común del planeta tierra y el futuro en ella de la humanidad, exige estar dispuestos a renunciar a ventajas particulares y cortoplacistas por una seguridad común. Esto implica asignar los recursos, de acuerdo a normas democráticas y éticas que sobrepasan la lógica del mercado por un lado; estableciendo políticas supranacionales con una eficiente fiscalización, por el otro. El desafío principal es lograr un equilibrio entre el capital financiero y el capital natural. No es casualidad que dos grandes países que no han firmado el protocolo de Kyoto, Estados Unidos y Australia, tienen gobiernos de derecha que quieren limitar el espacio político y aumentar el poder del mercado. Tampoco es casualidad que Suecia bajo los gobiernos socialdemócratas, se convirtió en una de las naciones más exitosas en la lucha contra los cambios climáticos.
Encontrar el equilibrio Para proteger tanto el capital humano como el natural, debemos encontrar el justo equilibrio entre la dinámica del mercado y la responsabilidad a largo plazo, siempre en el marco de la democracia. La política ambiental forma parte de una política general por un desarrollo sustentable.
Una eficiente política ambiental solo es posible cuando los políticos se atreven a ponerle límites al mercado. Avances en política ambiental requiere la regulación de la económica del mercado, no el desmantelamiento del Estado.