Miércoles 1 de octubre de 2008
Más sobre Bielsa
Edgardo Marín
A un joven estudiante de periodismo, a punto de egresar, le inquieta
saber si se atenta contra la libertad de información con "las
prohibiciones" que se han impuesto a la prensa desde la llegada de
Marcelo Bielsa a Chile.
El trabajo del alumno es serio y bien inspirado y seguramente también
lo es su desarrollo. He contestado sus inquietudes con el interés que
siempre pongo en el trato con los estudiantes de esta carrera tan
hermosa y con frecuencia tan mal enseñada. Alguna vez pensé en
enseñar, pero me detuvieron varias consideraciones: la primera, que no
presumo de saber suficiente; la deficiente enseñanza básica y media,
que hace que los chiquillos lleguen a la superior sin saber leer ni
escribir ni medianamente bien; la necesidad de muchas universidades de
mantener a sus alumnos pagando su mensualidad hasta el último año, sin
importar si saben un carajo de algo; la negativa de las "casas de
estudio" de aceptar que el curso de ética se imparta desde primer año
y no al final, cuando los muchachos ya han estado expuestos al medio.
Pero tomo con interés y entusiasmo las inquietudes de los que llegan
(y son muchos), a veces víctimas de maestros "chasquillas".
En el caso de este tema de práctica periodística sobre Bielsa en
Chile, aunque serio, se parte de la base -usted ya lo habrá advertido-
de que hay "prohibiciones" que afectarían al periodismo, lo que
implica de entrada, obviamente, una opinión. Un prejuicio. Y eso, más
allá de todas las buenas intenciones, empaña el trabajo periodístico y
puede llegar a invalidarlo.
Que se sepa, no hay prohibiciones en la relación de la prensa con
Bielsa y la selección nacional. Que no haya acceso a la familia del
entrenador, por ejemplo, no constituye una prohibición ni nada. La
figura es al revés: ¿por qué habrían de estar disponibles los
familiares del entrenador nacional para la curiosidad pública? Si el
núcleo familiar del técnico decide transformarse en "material
informativo" es su privilegio y es privilegio del periodismo
considerar o no a la parentela, si ésta se ofrece, para sus
"informes". Pero nadie está obligado a nada. Lo que pasa es que
estamos mal acostumbrados en el uso que particulares hacen de los
medios para promocionarse y en el que éstos hacen de algunos
particulares para llenar espacios.
¿Que se impida fotografiar sectores de entrenamiento? Por favor,
también el asunto está mal planteado. Bastaría con pedir que no se
fotografíen determinados lugares, pero como esto no funciona, hay que
cercar. ¿Se fija? Bastaría con pedirlo. Lo que pasa es que nos
acostumbramos, también, a las "casas de vidrio", pero no todo el mundo
está dispuesto a vivir así para darles el gusto a terceros.
La presencia del entrenador argentino es beneficiosa, entonces, no
sólo para el desarrollo futbolístico, sino que también para varios
aspectos de su entorno. La normalidad de las relaciones de un
personaje con los medios es uno de ellos. Lo que pasa es que la
normalidad, al cabo de tanto exceso y de tanta vulgaridad, ya nos
parece extraña.
Conviene precisarlo justo en estos días, cuando se ha cumplido medio
siglo del comienzo del único capítulo comparable con el actual: el
comienzo del Plan Riera para el Mundial del 62. Lamentablemente, la
rebelión de los recuerdos que sufre hoy la mente de Fernando Riera
impide entrevistarlo, pero los hechos tuvieron lugar y, además, están
escritos.
"La presencia del entrenador argentino es beneficiosa no sólo para el
desarrollo futbolístico, sino que también para varios aspectos de su
entorno".