Ante el resurgimiento del dogmatismo religioso en España, el foro
Filosofía y Pensamiento, (
http://es.groups.yahoo.com/group/Filosofia_y_Pensamiento/
<http://es.groups.yahoo.com/group/Filosofia_y_Pensamiento/> ),
participa en la promoción de un Manifiesto de la Ciencia contra la
ofensiva de la religión que invitamos a apoyar a todas las personas
racionales. Las adhesiones pueden realizarse enviando un correo con el
nombre, los apellidos, el DNI, la formación y los cargos relevantes a
ManifiestoDeLaCiencia@... <mailto:ManifiestoDeLaCiencia@...>
.
En cuanto tengamos un número suficiente de adhesiones,
trasladaremos el manifiesto a los medios de comunicación.
Dicho manifiesto puede leerse en
http://ManifiestoDeLaCiencia.blogspot.com/
<http://manifiestodelaciencia.blogspot.com/> o al final de este correo.
Un cordial saludo,
Luis Ledo
Manifiesto de la ciencia contra la ofensiva de la religión
Los abajo firmantes, pertenecientes a las ciencias naturales, a las
ciencias sociales y a las ciencias humanas, desde las matemáticas
hasta la filosofía, pasando entre otras por la física, la
biología, la psicología y la sociología, queremos manifestar lo
siguiente.
Cuando al final de la edad media, la razón y la ciencia
consiguieron desprenderse del dogmatismo de la fe con el surgimiento de
la ilustración y de la modernidad, la religión, arrinconada por la
racionalidad científica, actuó a la defensiva y proclamó la
independencia entre fe y razón para proteger a la primera del
descrédito con que la señalaba la segunda.
Los científicos volvieron a sus quehaceres y se olvidaron de la
religión, cuestión que creyeron definitivamente cerrada dada la
evidencia de su falta tanto de base empírica como de fundamento
filosófico.
La religión, sin embargo, nunca aceptó de buen grado la
separación entre fe y razón, e intentó siempre que pudo someter
las evidencias científicas a sus concepciones dogmáticas. Y así
asistimos hoy en día a una nueva cruzada de la fe, en la que la
religión pretende tergiversar los hechos científicos e invadir el
espacio público imponiendo a los demás unas creencias que no
deberían salir en ningún caso del ámbito privado. Después de
decenios en los que la religión permanecía en segundo plano debido
a cierto complejo de inferioridad ante los éxitos de una ciencia que
le sacaba los colores, ha salida de su retiro forzado con un entusiasmo
tan desbordante como dogmático con la intención de dirigir a la
sociedad hacia unas posiciones sin fundamento científico, en una
especie de regreso a un pasado medieval.
Sentimos un profundo respeto tanto por los creyentes como por su
anhelo subyacente de encontrar respuestas vitales a la pregunta del
sentido de la realidad. Sin embargo, no podemos aceptar que un tipo de
pensamiento arcaico como el religioso que, en muchos aspectos, puede
calificarse de pensamiento mágico, pretenda dirigir la sociedad como
si aún nos hallásemos en una edad media sometida al
fundamentalismo de unas creencias ajenas a la evidencia científica y
a un integrismo inmune a cualquier razón filosófica.
De la misma forma que en el pasado la religión atacó la
geología porque sus descubrimientos estaban en contradicción con
la Biblia, niega ahora las evidencias de la evolución de las especies
con la ocurrencia del diseño inteligente lo mismo que pretende que
creamos que existe una persona en un óvulo recién fecundado como
si estuviésemos ante algún tipo de suceso mágico repentino,
cuando todos los datos científicos muestran que la aparición de
una persona es un proceso gradual a medida que madura su sistema
nervioso central. Las creencias religiosas no serían tan criticables
si no fuese porque pretenden imponerse a los demás, condicionando
cuestiones prácticas como, por ejemplo, la investigación con
células madre, la interrupción voluntaria del embarazo, el derecho
a una muerte digna o los matrimonios entre personas del mismo sexo. Su
defensa sin fundamento científico de que existe una ley natural, un
derecho natural, que está por encima de las personas no es más que
un intento de imponer sus dogmas fundamentalistas a los demás.
Se ha acusado a la ciencia de ser sólo una creencia más,
pretendiendo así ponerla a la misma altura que cualquier creencia
religiosa. Sin embargo, esto no es así dado el carácter
autocrítico de la ciencia y de la razón. La razón ha sido
examinada y criticada exhaustivamente, tanto desde el ámbito
filosófico como desde el científico, y los cambios que se han
producido en los dos últimos siglos muestran hasta qué punto se ha
corregido la metodología científica. La razón es inherentemente
crítica consigo misma y siempre se pone en cuestión mientras que
la fe sólo pretende defender el dogma religioso contra cualquier
evidencia o argumento que se le presente.
Por todo esto, consideramos que, ante esta ofensiva en toda regla
del dogmatismo religioso, la ciencia tiene que volver a levantar la voz,
desde las ciencias naturales hasta las ciencias humanas pasando por las
ciencias sociales, y dejar claro que la tergiversación a la que
somete la religión la evidencia científica y los sofismas en los
que enreda los argumentos filosóficos resultan inaceptables en pleno
siglo XXI.
Estamos dispuestos a entendernos con los creyentes y a comprenderlos
desde posiciones antropológicas, psicológicas y sociológicas,
especialmente a los creyentes de base que no participan en esta cruzada
de la religión institucional y conservadora; pero resulta inadmisible
que los ciegos pretendan señalarles a los que ven hacia donde debe
caminar la sociedad y quieran hacerlo, además, con una suficiencia
tan prepotente como fuera de lugar, y más propia de un
fundamentalismo medieval que de una persona racional y moderna.
Así le pedimos a la religión que regrese al ámbito privado
del hogar de cada cual, de donde nunca debió salir, y a los poderes
públicos que defiendan a la sociedad de esta ofensiva integrista
trasnochada que pretende invadir el espacio público substituyendo la
racionalidad científica por el dogmatismo religioso y retrotraernos a
una época medieval que ya creíamos superada.
[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]