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El mundo gozará de una paz religiosa gracias al secularismo   Lista de mensajes  
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Un artículo interesante.

Un cordial saludo,
Luis M. Ledo-Regal.
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============================================

El mundo gozará de una paz religiosa gracias al secularismo
El sociólogo Alan Wolfe no cree en una guerra de religiones, sino en
su adaptación a la sociedad
La incorporación del secularismo a las creencias y prácticas
religiosas asegurará la paz religiosa en el mundo, señala el
sociólogo Alan Wolfe en un artículo publicado recientemente por la
revista TheAtlantic.com. Los fanatismos religiosos, aunque existentes,
así como la expansión de la religión en el planeta, no restan
importancia a la expansión de la secularización, elemento que
podría llegar a evitar el surgimiento de conflictos. Gracias al
secularismo, las religiones se adaptan a las sociedades en las que
viven, debilitándose así como fuerzas políticamente
destructivas. Por Olga Castro Perea.

[Escolares islámicas.] Alan Wolfe
<http://frontrow.bc.edu/program/wolfe1/> director del Centro Boisi para
la Religión y la Vida Pública
<http://www.bc.edu/centers/boisi/publicevents.html> del Boston College,
de Massachusetts, y autor de una decena de obras sobre religión y
política en Estados Unidos, ha analizado en un artículo publicado
por la revista TheAtlantic.com
<http://www.theatlantic.com/doc/200803/secularism> la situación
actual de la religión en el mundo y las posibilidades de que entremos
o no en una nueva era de conflictos religiosos.

En el futuro, señala Wolfe, el mundo gozará de una paz religiosa
gracias al secularismo, que está permitiendo que las propias
religiones se adapten y evolucionen en las sociedades en las que se
desarrollan. Y aunque no nos libremos nunca del todo de los fanatismos,
añade, no hay que olvidar que la sociedad sigue secularizándose,
dando lugar a una transformación de las creencias y prácticas
religiosas.

El ser humano nunca ha carecido de razones por las que luchar, pero en
los últimos dos milenios ha luchado sobre todo por ideas
concernientes a lo divino. La política, la tecnología, la
capacidad militar y las enfermedades, han jugado todas papeles decisivos
en el desarrollo de la historia, pero resulta imposible comprender el
levantamiento y la caída de los imperios, el choque de civilizaciones
y la evolución del equilibrio del poder, sin considerar el fervor
único que inspiran las religiones, y la velocidad con que las nuevas
religiones se pueden extender.

De hecho, cada surgimiento de una nueva pasión religiosa, aún
produciendo el éxtasis y la revelación a algunos, ha
desestabilizado las leyes establecidas, ha alimentado la intolerancia y
ha conducido a la violencia entre los elegidos y los malditos.

Parecería, a primera vista, que esta situación ha cambiado poco.
Wolfe cita al respecto un artículo de "The Economist", titulado, "Las
Nuevas Guerras de la Religión" (The New Wars of Religion
<http://www.economist.com/opinion/displaystory.cfm?story_id=10063829> ,)
que proclamaba que la fe desestabilizará la política a lo largo de
este siglo, en todos los lugares del planeta, y que, a mediados del
siglo XXI, el 80% de la población del mundo estaría adscrito a una
de las principales religiones.

Algunos estudiosos de la religión han predicho qué religiones
ganarán más adeptos durante las próximas décadas. El
Pentecostalismo <http://es.wikipedia.org/wiki/Pentecostalismo> es uno
de los candidatos favoritos porque está barriendo en Latinoamérica
y África, señala Wolfe.

Evolución religiosa hacia lo secular

Los adeptos del Islam podrían constituir a su vez una quinta parte de
la población mundial y, según muchos, sólo es cuestión de
tiempo que llegue a superar al Cristianismo (profesado por un tercio de
la población mundial actualmente) convirtiéndose así en la fe
predominante en el mundo. Budistas e hinduistas juntos suponen el 20% de
la población del planeta.

Más allá de este "reparto" de la fe, existe una preocupación
real por la posibilidad de que la intensa competición por captar
almas llegue a generar una nueva era de conflictos y guerras religiosas,
ahora con el problema añadido de que existen las armas nucleares. Si,
de hecho, nos enfrentamos a un periodo de expansión religiosa como
las vividas anteriormente por la humanidad, deberíamos despedirnos de
la Ilustración y sus principios de tolerancia, afirma Alan Wolfe.

A pesar de esta alarma con cierta base, Wolfe señala que no se debe
ignorar que aún quedan dos factores básicos a tener en cuenta en
el momento actual: por un lado, que muchas partes del mundo están
experimentando un declive en las creencias y prácticas religiosas y,
por otro lado, que allá donde las religiones están floreciendo,
generalmente, también se está dando una evolución de éstas,
a menudo de formas que permiten que las creencias religiosas se acoplen
con más facilidad a las sociedades seculares, lo que las debilita
como fuerzas políticamente destructivas.

Según Wolfe, la respuesta a cuál religión dominará el
futuro, al menos políticamente, podría ser la siguiente: ninguna
de las anteriormente mencionadas.
[Religiones y desarrollo económico. Citado por el autor.]
Religión versus dinero

Es cierto que la idea de la secularización inevitable ha decaído,
a pesar de que el dogma de que el progreso material iría erosionando
el fervor religioso siga pareciendo inexpugnable. El año pasado, el
Pew Global Attitudes Project <http://www.pewglobal.org/> realizó un
estudio con 44 países en los que se relacionó la capacidad
adquisitiva de la población con las respuestas a una serie de
preguntas relacionadas con la fe. El patrón resultante demostró
que cuando Dios y el dinero se enfrentan, normalmente gana éste
último.

Así, según este sondeo, en Europa occidental Dios, si no ha muerto
ya, conserva un débil pulso. A pesar de algunos incrementos en la
implantación del cristianismo e incluso del Islam (en países como
Francia o Gran Bretaña), las cosas han cambiado: por ejemplo,
España e Irlanda fueron dos de los países europeos más
religiosos y ahora mismo son de los menos religiosos del continente.

No hace mucho, España estaba gobernada por un dictador fascista que
colaboraba estrechamente con la Iglesia Católica, pero ahora se
permiten en ese mismo país tanto las bodas homosexuales como la
adopción por parte de parejas gay, lo que convierte a España en un
país tan liberal como Massachussets, dice Wolfe.

Por otro lado, la prosperidad de la Europa oriental en los últimos
años ha hecho que descienda también la religiosidad en esa zona;
mientras que en Latinoamérica también se vive un declive de la
religiosidad: en 2006 Chile elige a un presidente que es hijo de una
madre soltera y la pasada primavera México legaliza el aborto. Y,
aunque el Pentecostalismo aumenta su implantación en Sudamérica,
también crece la clase media secular en países como Argentina,
Colombia o Perú.

En los países asiáticos vuelve a cumplirse la proyección del
estudio del Pew: Indonesia, uno de los países más pobres de la
región, se cuenta entre los países más religiosos del mundo.
China, más rica, es menos religiosa, al igual que la India, su
principal rival en la lucha por la dominación futura de la
economía mundial.

El caso de Estados Unidos

En cuanto a Oriente Medio, a pesar de los extremismos radicales
religiosos que encontramos en países como Arabia Saudí, no es
realista afirmar que el fundamentalismo islámico se extiende por toda
la región, que es muy extensa, destaca Wolfe.

De hecho, incluso en Arabia Saudí, de acuerdo con una encuesta
realizada por la organización Terror Free Tomorrow, sólo el 15% de
la población se mostró partidaria de las ideas de Osama Bin Laden,
mientras el 69% apoyaba que se fortalecieran los lazos con Estados
Unidos. En África, la religiosidad está ampliamente extendida,
quizá incluso más que en Oriente Medio.

Según Wolfe, los estadounidenses actualmente no sólo son más
religiosos que los europeos, sino incluso más religiosos que los
ciudadanos de algunos países latinoamericanos. Si se necesitan
pruebas de que la religión permanecerá como un poder dominante en
el futuro, hay que considerar el hecho de que la sociedad más
poderosa del planeta también mantiene un altísimo grado de
religiosidad: en nombre de Dios Estados Unidos ha invadido países,
por ejemplo.

Los norteamericanos saben relativamente poco de los relatos, las
controversias teológicas o incluso de los textos sagrados de las
creencias religiosas que han elegido seguir. En las últimas
décadas, se ha vivido una ascensión de la derecha cristiana en los
Estados Unidos, pero también han avanzado inexorablemente los ideales
seculares, como la libertad personal y el pluralismo, propios de los
años 60.

A pesar de eso, en Norteamérica algunas corrientes religiosas, como
el movimiento evangélico, han construido megaiglesias que se acoplan
a las necesidades de los profesionales sin mucho tiempo, ofreciendo
"productos" como centros de cuidado de día, grupos de auto-ayuda y
sistemas de redes de oportunidades. De hecho, estas iglesias le deben
más a las escuelas de negocios que a los textos teológicos,
señala el autor.

La paz religiosa gracias a la secularización

Para Wolfe, independientemente de la relación entre dinero y
religión, será el secularismo lo que garantizará la paz
religiosa en el mundo. Esa paz será, de hecho, la consecuencia más
importante del fortalecimiento secular del actual crecimiento de lo
religioso. Todas las religiones tienden a ser protectoras con sus
tradiciones y rituales, pero todas pueden también cambiar en
función de las prácticas culturales de aquellas sociedades en las
que se encuentran arraigadas.

El mundo actual es en gran medida, o secular o tendente hacia la
secularización, incluso en las regiones en vías de desarrollo y no
sólo en los países desarrollados. El mundo no se librará nunca
del todo del fanatismo, y la globalización es tan capaz de diseminar
las ideas extremistas como la moderación más avanzada. Pero el
fanatismo no debería ser confundido con la intensidad religiosa. Se
puede creer apasionadamente a Dios y llevar en otros aspectos una vida
equilibrada.

Y los líderes religiosos con tendencia al fanatismo probablemente
descubrirán que el precio de usar la fuerza para expandir la palabra
de Dios, o tratar de monopolizarla, se convertirá en una agarradera
muy endeble en el futuro.

Además, el futuro podría llegar antes de lo que esperamos. Hemos
visto la rapidez con que la religión se ha expandido en el pasado,
reclamando adeptos de religiones de la competencia. Tanto el secularismo
como las formas secularmente inspiradas de ser religiosos también se
expanden rápidamente, incluso más que la religión. Tal vez
llegue el día en que los historiadores miren al pasado, a nuestras
próximas décadas, y lo vean no como a una nueva era de conflictos
religiosos, sino como la era en la que la secularización conquistó
el mundo, concluye Wolfe.


[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]




Mié, 12 de Mar, 2008 1:58 pm

luismledo
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12 de Mar, 2008
2:04 pm
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