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El Sistema Solar, ¿Parte de una Hiperciviliz ación Galáctica?   Lista de mensajes  
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Una Solución a la Paradoja de Fermi: El Sistema Solar, ¿Parte de una
Hipercivilización Galáctica?




1 – Introducción

Esta conferencia trata de la posibilidad de que el Sistema Solar pertenezca al
territorio de una hipercivilización extendida por toda nuestra galaxia, o por
una región grande de la misma. Comenzaré introduciendo la Paradoja de Fermi
(¿por qué no vemos alienígenas a nuestro alrededor?) y algunas de sus
soluciones. Luego presentaré la solución que yo he propuesto, que incluye dos
hipótesis que he llamado el Principio Subantrópico y la Conjetura de
Indetectabilidad. Esta solución establece que, en el momento presente, todas las
galaxias típicas, como la nuestra, están ya colonizadas, bien en vastas regiones
o bien en su totalidad, por civilizaciones tecnológicas muy avanzadas, y muchas
de ellas contienen subcivilizaciones primitivas como la nuestra. Después de
discutir algunas consecuencias de esta solución para nuestro planeta y para
nuestra civilización, haré algunos comentarios sobre unas teorías recientes, muy
populares en la comunidad científica de Física de Partículas y
Cosmología. Estas teorías, conocidas como ‘universos branas’, suponen que
nuestro Universo visible, con tres dimensiones espaciales, está inmerso en un
Cosmos mucho más grande con más dimensiones espaciales. Por tanto, sería de lo
más natural el que existieran también otros universos situados a lo largo de las
dimensiones espaciales extra.
Como resultado, estas teorías abren enormes posibilidades en cuanto a que el
Sistema Solar pudiera haber sido visitado o colonizado por civilizaciones
alienígenas, reforzando aún más la Paradoja de Fermi. Finalmente, en el apéndice
he incluido algunas preguntas y respuestas que surgieron durante este Forum.

2 – La Paradoja de Fermi

En el verano de 1950, en Los Alamos, los físicos nucleares Enrico Fermi,
Edward Teller y otros colegas sacaron el tema de los objetos volantes no
identificados (OVNIS), muy popular en aquella época, mientras conversaban
durante una comida. Al cabo de un rato, cuando ya habían pasado a otro tema,
Fermi de repente preguntó: Pero, ¿dónde se han metido todos? Haciendo rápidos
cálculos mentales, Fermi había llegado a la conclusión de que numerosas
civilizaciones alienígenas deberían de haber estado por aquí, visitando la
Tierra, desde hace muchos miles o millones de años. Por tanto, ¿por qué no vemos
alienígenas a nuestro alrededor? Esta es la Paradoja de Fermi.
Aunque Fermi nunca explicó cómo hizo sus cálculos, ni dio ninguna estimación
sobre el número de civilizaciones que deberían haber visitado la Tierra, tuvo
que apoyarse en argumentos como éstos: En nuestra galaxia hay miles de millones
de estrellas mucho más antiguas que el Sol, muchas de ellas miles de millones de
años más antiguas (en la ‘zona de habitabilidad’ de la galaxia son en promedio
mil millones de años más antiguas [1]).
Por consiguiente, en nuestra galaxia tienen que haber surgido muchas
civilizaciones antes que la nuestra, y una fracción de ellas tiene que haberse
expandido a través de vastas regiones e incluso a través de toda la galaxia.
Otros argumentos apuntando en la misma dirección incluyen estimaciones sobre
el tiempo de vida de las estrellas de segunda generación, dentro de las cuales
se crean los elementos químicos de la materia orgánica, y también estimaciones
sobre el tiempo total que necesitaría una civilización tecnológica para
colonizar, o explorar, toda la galaxia.
En lo que respecta a las estrellas de segunda generación, resulta que se
forman sólo dos millones de años después de las estrellas supermasivas de
primera generación (éstas agotan su combustible explotando como supernovas en un
millón de años solamente y se requiere otro millón de años para que la materia
residual forme nuevas estrellas). Así pues, la aparición de materia orgánica en
nuestra galaxia podría remontarse a varios miles de millones de años antes de
que el Sol existiera. En cuanto al tiempo total necesario para que una
civilización tecnológica pudiera colonizar, o explorar, toda la galaxia,
cálculos conservadores de modelos de difusión dan estimaciones de entre 5 y 50
millones de años [2], que es una escala de tiempo corta a nivel cosmológico (1).
Además de estas consideraciones, el hecho de que la vida en la Tierra apareciera
en época muy temprana apoya la tesis, mantenida por muchos científicos, de que
la vida debe de ser abundante en el Universo.

3 - Soluciones a la Paradoja de Fermi

Muchas soluciones se han propuesto a la Paradoja de Fermi. Yo las clasifico
como expansionistas y no-expansionistas. Las soluciones no-expansionistas se
basan en la suposición de que las civilizaciones tecnológicas no se expanden más
allá de una pequeña vecindad en la galaxia. Las más populares de estas
soluciones son las siguientes:


El viaje interestelar es imposible, no importa el nivel científico y
tecnológico alcanzado por una civilización.

Genéricamente, las civilizaciones avanzadas tienen poco o ningún interés en
expandirse a través de grandes regiones de la galaxia.

Las civilizaciones tecnológicas se aniquilan a sí mismas, o desaparecen debido
a catástrofes naturales, antes de tener la oportunidad de extenderse por grandes
regiones de la galaxia.

Por su parte, las soluciones expansionistas más populares de la Paradoja de
Fermi, basadas en la suposición de que las civilizaciones tecnológicas sí se
expanden, de forma genérica, a través de grandes regiones de la galaxia, usan
uno o más de los siguientes argumentos:


Civilizaciones alienígenas visitan la Tierra en el presente, por diferentes
motivos, y/o han visitado la Tierra en el pasado. A este respecto es notable el
que Francis Crick, uno de los descubridores de la estructura del ADN, propusiera
a mediados de los años setenta que la vida en la Tierra pudo haber sido
inseminada a propósito por inteligencias extraterrestres (2). Además, algunos
científicos así como innumerables autores de libros populares, han especulado
que algunos OVNIS podrían ser verdaderas naves extraterrestres mientras que
algunos de los ‘dioses descendiendo de los cielos’, que abundan en muchas
tradiciones ancestrales, podrían haber sido astronautas alienígenas (ver por
ejemplo [3] [4]).

Las civilizaciones avanzadas podrían tener códigos éticos profundos que les
impidieran interferir con formas de vida primitiva [5].

Los extraterrestres avanzados nos ignoran por falta de interés debido a
nuestro bajo nivel primitivo. Por ejemplo, Robert Jastrow, ex-director del
Observatorio Mt. Wilson, afirma que, en promedio, las civilizaciones avanzadas
deben considerarnos como larvas debido al hecho de que deben de llevarnos miles
de millones de años de adelanto... y ¿quien estaría interesado en comunicarse
con larvas? [6]

Ninguna civilización alienígena ha alcanzado todavía la Tierra porque es
extremadamente difícil que emerja vida inteligente en el Universo. De no ser
así, algunas civilizaciones alienígenas deberían de haber llegado aquí
necesariamente. Como consecuencia, nuestra civilización podría encontrarse entre
las civilizaciones tecnológicas más evolucionadas de nuestra galaxia, o incluso
ser la única.

Además de estas soluciones sencillas hay muchas más propuestas exóticas. Por
ejemplo, una solución expansionista bastante drástica es la dada por el físico
teórico Cumrun Vafa, de la Universidad de Harvard, que cree que el hecho de que
no veamos alienígenas a nuestro alrededor podría ser la primera prueba de la
existencia de los universos branas: todos los alienígenas avanzados habrían
emigrado a universos paralelos mejores que éste.

4 – Mi Solución a la Paradoja de Fermi

Hace dos años hice una propuesta para resolver la Paradoja de Fermi que dice
así [7]: En el presente todas las galaxias típicas del Universo están ya
colonizadas (o grandes regiones de las mismas) por civilizaciones avanzadas. En
el vasto territorio de estas hipercivilizaciones, una pequeña proporción de sus
individuos pertenece a subcivilizaciones primitivas, como la nuestra. Así pues,
yo propongo la posibilidad de que nuestra pequeña civilización terrestre esté
inmersa en una gran hipercivilización, sin saberlo, y de que esta situación sea
común en todas las galaxias típicas.
Las subcivilizaciones primitivas conocerían o ignorarían su bajo estatus
dependiendo, lo más probable, de los estándares éticos de las civilizaciones
avanzadas en las que estuvieran inmersas. Si los estándares fueran bajos, los
individuos de las subcivilizaciones primitivas serían maltratados de muchas
maneras, con toda seguridad, y por tanto estos individuos serían penosamente
conscientes de su bajo estatus. Si los estándares éticos de los individuos
avanzados fueran elevados, en cambio, entonces éstos respetarían la evolución
natural (social, cultural) de las subcivilizaciones primitivas, tratándolas
‘ecológicamente’ de forma similar a las especies protegidas. En este caso, que
bien podría describir la situación de la civilización terrestre, la mayoría de
los individuos primitivos sería totalmente inconsciente de la existencia de la
hipercivilización grande.
Ahora siguen algunos comentarios:


No hace falta decir que los individuos primitivos no serían considerados como
ciudadanos de la hipercivilización y que el contacto abierto destruiría
totalmente la subcivilización primitiva.

Los ‘visitantes alienígenas’, desde el punto de vista de los individuos
primitivos, no lo serían desde el punto de vista de los individuos de la
hypercivilización, ya que éstos estarían de visita, o trabajando, en su propio
territorio (Las civilizaciones avanzadas tendrían seguro bases subterráneas y/o
submarinas en sus planetas primitivos por motivos militares y científicos).

Yo distingo entre civilizaciones avanzadas agresivas y no agresivas. Yo no
creo que las civilizaciones avanzadas tengan que tener necesariamente códigos
éticos favorables hacia las formas de vida primitivas.

El hecho de que nuestra civilización no haya sido nunca atacada por
alienígenas agresivos, al menos hasta lo que la historia conoce, podría ser un
claro indicio de que nosotros pertenecemos a una civilización avanzada no
agresiva que protege el planeta Tierra como parte de su territorio.

Si este escenario resultara ser cierto para nuestra civilización, entonces el
Principio Subantrópico [7] también se cumpliría: Nosotros no somos típicos entre
los observadores inteligentes del Universo. Las civilizaciones típicas de las
galaxias típicas estarían cientos de miles, o millones, de años más
evolucionadas que la nuestra y, consecuentemente, los observadores inteligentes
típicos serían órdenes de magnitud más inteligentes que nosotros (3).
Se puede argumentar contra este principio diciendo que un nivel mucho más
elevado de ciencia y tecnología no implica necesariamente una inteligencia o
capacidad cerebral mucho más alta. Mi respuesta a esta objeción es que hay dos
razones fundamentales para pensar de esta manera. La primera es simplemente la
evolución biológica natural tal como la conocemos en nuestro planeta. Los
individuos de nuestra especie (homo sapiens sapiens) somos más inteligentes que
nuestros ancestros y éstos eran más inteligentes que sus propios ancestros, etc.
Como no hay ninguna razón por la cual este proceso deba pararse con nosotros, es
totalmente realista esperar que los individuos de civilizaciones mucho más
antiguas que la nuestra tengan que ser genéticamente más inteligentes que
nosotros. No obstante, hay un argumento aún más fuerte apoyando la tesis de que
cuanto más antigua sea una civilización, más inteligentes serán los individuos:
A medida que las civilizaciones alcanzasen cierto dominio en
el campo de la ingeniería genética, la tendencia general sería ‘mejorarse’ a sí
mismas, es decir a sus propias especies (entre otras muchas especies) dando
lugar a una aceleración de la evolución biológica a ritmos inimaginables.
Ahora viene una pregunta crucial. Si el Sistema Solar forma parte de una
extensa hipercivilización, ¿por qué no detectamos ninguna señal de inteligencia
proveniente del espacio exterior? Mi respuesta está directamente relacionada con
mi punto de vista de que tienen que existir civilizaciones avanzadas agresivas:
Genéricamente, todas las civilizaciones suficientemente avanzadas camuflan sus
planetas por razones de seguridad, debido a la existencia de civilizaciones
avanzadas agresivas, de manera que ninguna señal de civilización (ni de otra
forma de vida) pueda ser detectada por observadores externos, quienes sólo
obtendrían datos distorsionados con el propósito de disuasión. A esta hipótesis
la he denominado la Conjetura de Indetectabilidad [7].
Obsérvese que esta conjetura predice una probabilidad muy baja de éxito para
el proyecto SETI (search for extraterrestrial intelligence) de búsqueda de
inteligencia extraterrestre. La razón radica en que las antenas del proyecto
SETI sólo podrían detectar civilizaciones primitivas capaces de producir
emisiones electromagnéticas. Ahora bien, después de alcanzar el nivel de
producir emisiones electromagnéticas, cualquier civilización tardaría sólo unos
pocos cientos de años en aprender a ocultarse de observadores externos,
haciéndose indetectable. Como resultado, el período de detectabilidad de una
civilización promedio podría ser muy corto y la probabilidad de que una
civilización primitiva, como la nuestra, detectara otra sería insignificante.
Por ejemplo, podría haber ocurrido que el planeta Tierra hubiera recibido los
últimos programas de radio o TV de otro planeta hace 200.000 años y por un
período de unos 500 años.
Obsérvese también que si la Conjetura de Indetectabilidad resultara ser
cierta, entonces nosotros no podríamos estar seguros de ser la única
civilización habitando el Sistema Solar, como creemos firmemente. La razón es
que en las observaciones astronómicas de planetas y satélites, los científicos
damos por segura la suposición de que no hay seres inteligentes en esos astros
manipulando los datos que recibimos, y luego concluimos que no hay signos de
vida inteligente, como prueban los datos. Pero esta suposición podría no ser
cierta porque las civilizaciones avanzadas serían tecnológicamente capaces de
engañar a nuestros telescopios, detectores y sondas espaciales, y no se dejarían
detectar.
La relevancia de esta solución de la Paradoja de Fermi, para nuestro planeta y
especialmente para nuestra civilización, depende en gran medida de cuándo, hace
cuánto tiempo alguna hipercivilización extraterrestre se anexionó, o se hizo
cargo del Sistema Solar (esto podría haber sucedido más de una vez ya que
nuestra galaxia es muy antigua).


Si el Sistema Solar fue explorado hace ya miles de millones de años: La Tierra
podría haber pasado por varios procesos de inseminación, al igual que muchos
otros planetas ‘prometedores’, como sugirieron Thomas Gold y Francis Crick. Como
resultado, todos los seres vivos terrestres tendríamos bloques o bases de ADN
comunes con los seres vivos de miles de otros planetas que hubieran pasado por
procesos de inseminación similares, con las mismas bacterias. Consecuentemente,
muchos animales y plantas, incluyendo nuestra propia especie, podrían haberse
traído a la Tierra (en cualquier momento de la Historia o Prehistoria), siendo
su origen extraterrestre imposible de detectar por ningún biólogo o genetista.
Más aún, en el momento presente nosotros probablemente tendríamos innumerables
‘parientes’ en muchos planetas, lo cual tiene ventajas (posibilidad de
relaciones positivas y cercanas) pero también inconvenientes (predadores).
Además, no hace falta mencionar la alta probabilidad de que
muchas especies del pasado y del presente, incluida la nuestra, podrían haber
resultado de manipulaciones genéticas, simplemente como parte de procesos
rutinarios para la mejora del planeta (Yo estoy convencida de que las
civilizaciones avanzadas y no-tan-avanzadas hacen uso amplio de la ingeniería
genética para mejorar todas las especies a su alrededor, incluyéndose a sí
mismas).

Si el Sistema Solar fue abordado por primera vez sólo cuando la vida en la
Tierra estaba bien desarrollada (por ejemplo, hace unos pocos millones de años):
Es aún muy probable que muchas especies presentes hayan resultado de las
manipulaciones genéticas hechas por los ‘dueños’ del Sistema Solar para la
mejora general del planeta; es decir, entre otras muchas actuaciones, como
deshacerse de especies indeseables o mejoras de tipo geológico (Obsérvese que la
aparición súbita del homo sapiens sapiens, hace unos 40.000 años, es todavía un
misterio para la ciencia).

Si el Sistema Solar fue abordado por primera vez sólo después de que el homo
sapiens sapiens hiciera su aparición: Esta hipercivilización debió de encontrar
nuestra especie lo suficientemente aceptable para no intentar ninguna mejora
genética ulterior. Esto no significa, sin embargo, que estos individuos
decidieran adoptar una política de no-interferencia total con respecto a los
asuntos de los humanos. De hecho, si mi escenario es correcto y el Sistema Solar
pertenece al territorio de una hipercivilización no agresiva, yo imagino que
esta civilización nos trata como una especie protegida y se interesa por
nosotros. Así que bien podrían haber decidido ayudarnos, discretamente, muchas
veces en la Historia y Prehistoria, en lo que se refiere a nuestra evolución
social, cultural, científica, etc., aparte de protegernos a nosotros y al
planeta de varios peligros de diversa índole: grandes meteoritos, predadores del
espacio exterior, accidentes nucleares, terremotos extremadamente
devastadores, etc.

Por tanto, mi solución a la Paradoja de Fermi es compatible con las
especulaciones de que algunos OVNIS pudieran ser verdaderas naves
extraterrestres, mientras que algunos ‘dioses descendiendo de los cielos’, para
el beneficio de la humanidad, podrían haber sido astronautas alienígenas. Sin
embargo, yo no los llamaría astronautas alienígenas sino científicos y militares
extraterrestres, en su lugar, ya que siendo trabajadores en su propio territorio
no serían ni astronautas ni alienígenas propiamente.
Mi solución también es compatible con la posibilidad de contactos más
generales entre individuos de las hipercivilizaciones e individuos primitivos
como nosotros, aparte de los que se derivarían de las actuaciones de los ‘dioses
descendiendo de los cielos’. He identificado tres causas o razones principales
que podrían motivar a individuos de civilizaciones avanzadas a buscar
interacciones o relaciones con individuos primitivos: objetivos científicos,
entretenimiento y/o afecto, y propósitos delictivos de todo tipo (ver los
detalles en [7]). Los ‘dioses descendiendo de los cielos’ se corresponderían
simplemente con varios equipos de científicos, asistidos por personal militar,
enviados por el gobierno como ayuda al desarrollo de la civilización terrestre
primitiva.

5 – Cosmologías de Universos Branas

Para terminar me gustaría hacer unos comentarios sobre las cosmologías de
universos branas. En los últimos siete años los modelos de universos branas se
han revelado de interés creciente tanto para la Física de Partículas como para
la Cosmología [8] [9]. Estos modelos proponen la posibilidad de que nuestro
Universo, con tres dimensiones espaciales, esté situado en un subespacio (brana)
de un Cosmos con más dimensiones. Estos modelos permiten dimensiones extra
espaciales grandes, e incluso infinitas (4), y ofrecen la posibilidad de
resolver, o ver desde una perspectiva nueva, muchos problemas de la Física de
Partículas y la Cosmología que llevan mucho tiempo a la espera de ser resueltos
(pueden verse varios reviews sobre modelos de universos branas en [10]).
Las cosmologías de universos branas tienen el potencial de reforzar
drásticamente la Paradoja de Fermi, ya que si nuestro Universo observable está
inmerso en un Cosmos mucho más grande, entonces pueden existir otros universos a
lo largo de las dimensiones extra espaciales, que pueden ser paralelos al
nuestro o intersectar en algunos puntos. En esta situación sería natural esperar
que algunos de estos universos tuviesen las mismas leyes de la Física que el
nuestro, y muchas de las civilizaciones avanzadas correspondientes dominaran
técnicas para viajar o ‘saltar’ a través de las dimensiones extra con el
propósito de explorar o colonizar otros universos. Hay que tener en cuenta,
además, que muchos de estos universos podrían estar muy cerca del nuestro,
incluso a la distancia de sólo un milímetro a lo largo de alguna dimensión
extra.
Esto abriría enormes posibilidades en cuanto a la expansión de civilizaciones
avanzadas a través de varios universos con las mismas leyes de la Física,
simultáneamente, dando como resultado imperios multidimensionales. Podría
incluso suceder que la expansión a otras galaxias ‘paralelas’ a través de
dimensiones extra pudiera ser más fácil y con menor coste que la expansión
dentro de la propia galaxia. En particular, los ‘dueños’ del Sistema Solar (si
existen) podrían haber venido de otro universo y podrían haber creado un imperio
inmenso con vastos territorios en varias galaxias ‘paralelas’.
En el momento presente, los físicos nos encontramos en una fase aún prematura
en el estudio de los universos branas y no sabemos si estas ideas son en verdad
realistas. Sin embargo, la idea de dimensiones extra espaciales grandes y otros
universos está adquiriendo cada vez mayor importancia en la comunidad
científica, tanto entre los teóricos como entre los experimentales. De hecho,
las señales experimentales que se esperan en los aceleradores presentes y
futuros, de existir dimensiones extra espaciales grandes, ya se han estudiado
bien [11], y una búsqueda experimental intensa está en camino. Por ejemplo, los
experimentos que comenzarán en 2007 en el LHC (Large Hadron Collider), el gran
acelerador de hadrones en el CERN, buscarán, entre otras cosas, señales de
dimensiones extra espaciales grandes.

6 – Comentarios Finales

Un comentario final. Estoy convencida de que la característica principal del
escenario que propongo: la existencia de subcivilizaciones primitivas inmersas
en grandes hipercivilizaciones extendidas por vastas regiones de las galaxias,
es verídica en el presente y/o ha sucedido en el pasado y/o ocurrirá en el
futuro en la mayoría de las galaxias, o en todas ellas, de nuestro Universo y de
cualquier otro universo posible con las mismas leyes de la Física que el
nuestro. La cuestión de si nuestra civilización terrestre es, en efecto, una
subcivilización completamente ignorante de la existencia de la gran
hipercivilización, queda para ser respondida en el futuro. Esto ocurrirá, o bien
debido al desarrollo de tecnología avanzada que nos permita descartar esa
posibilidad dentro de algunos cientos de años (si no nos aniquilamos antes), o
bien por la decisión de nuestros anfitriones, si es que existen, de mostrarnos
sus caras abiertamente, lo cual podría suceder mucho antes.

Agradecimientos

Quisiera dar las gracias a los organizadores del World Mystery Forum 2005 por
invitarme a este lugar tan bonito e interesante. Además, estoy en deuda con mis
amigas Linda Champion y Maite Fernández por muchas conversaciones interesantes y
por ayudarme en la traducción de este artículo al castellano.

Apéndice: Preguntas y Respuestas

• ¿Por qué dice Usted que el contacto abierto con la hipercivilización
destruiría nuestra civilización?
Esto es muy fácil de entender. Imagínese cómo nos sentiríamos si sucediera que
los ciudadanos de la hipercivilización vivieran 1.000 años y, además, siempre
con aspecto joven. Nos sentiríamos devastados, ¿verdad? Es fácil de imaginar que
se convocasen manifestaciones patéticas por todo el mundo exigiendo ‘nuestro
derecho’ a vivir 1.000 años nosotros también. Y, ¿que pasaría si ellos nos
explicaran que nos permiten vivir en el planeta Tierra debido a su cortesía y
hospitalidad?
Además, y muy importante, nosotros necesitamos creer en nosotros mismos, en
nuestra capacidad para progresar, para construir el futuro. Esta necesidad
psicológica se haría añicos en contacto con una civilización muy superior y con
seres mucho más inteligentes que nosotros, y sólo nos sentiríamos estúpidos y
sin valía, especialmente los científicos, aunque el resto de la población
también (por ejemplo, la distancia entre ellos y nosotros, en cuanto a
capacidades cerebrales, podría ser mayor que la distancia entre nosotros y los
gorilas). Y no digamos el shock que sufriríamos si ellos hubieran creado nuestra
especie y nos lo dijeran. Es difícil de imaginar quiénes se sentirían más
ofendidos bajo tales circunstancias: los creacionistas fundamentalistas, los
partidarios del diseño inteligente, los darwinistas de ‘línea dura’, o los
ecologistas.
En lo que a mí respecta, este último punto me parece bastante inocuo de hecho
porque, como dije, estoy totalmente convencida de que las civilizaciones
avanzadas hacen uso amplio de la manipulación genética sobre todas las especies
a su alrededor, incluyéndose a sí mismas. Así que si una civilización avanzada
creó al homo sapiens sapiens, entonces seguro que los individuos de esa
civilización también fueron el resultado de manipulaciones genéticas hechas por
sus propios ancestros, los cuales a su vez tendrían una gran probabilidad de
haber resultado de manipulaciones genéticas llevadas a cabo por alguna
civilización alienígena mucho más antigua que ellos, que a su vez habría sido
manipulada por sus propios ancestros, etc. Podría incluso suceder que, en el
presente, no quedara ninguna especie ‘virgen’, libre de manipulación genética,
en toda la galaxia, ni en la mayoría de las galaxias típicas (5). Así pues,
respecto a la posibilidad de que hayamos sido creados por científicos de una
civilización avanzada, yo siento lo mismo que en aquel chiste en donde hay una
persona hablando por teléfono: ‘Esta es una grabación. No me importa. Yo soy un
holograma’.

• ¿Cree Usted si sería posible que algunos de los universos paralelos, a los
que hace referencia, pudieran estar habitados por ángeles y otros seres
espirituales?
Tengo que decir que me han hecho esta pregunta muchas veces. En el momento
presente, nuestro conocimiento científico no nos permite probar la existencia, o
la no-existencia, de los ángeles y otros seres espirituales descritos en
nuestras tradiciones.
Mi opinión personal es que, si estos seres existen, yo esperaría encontrarlos
habitando universos paralelos con leyes de la Física diferentes de las nuestras.
El punto crucial son las leyes de la Física que rigen en un universo particular.
Desafortunadamente nosotros sólo conocemos un universo y un conjunto de leyes de
la Física, lo cual hace que nuestro conocimiento sea muy limitado y
‘provinciano’.
No obstante, los físicos de Partículas Elementales suponemos que si algo
entrara en nuestro universo desde otro universo con leyes de la Física
diferentes, entonces la materia de este algo y la materia de nuestro universo
apenas interaccionarían (sólo gravitacionalmente, si acaso). Como consecuencia,
este algo sería invisible para la mayoría de nosotros y atravesaría nuestra
materia ‘sólida’ (paredes, techos) sin ningún esfuerzo, tal como se supone que
hacen los ángeles y otros seres espirituales, ¿verdad? Digo ‘la mayoría de
nosotros’ en lugar de ‘todos nosotros’, porque aún no se ha descartado la
existencia de capacidades psíquicas especiales, como la telepatía. Por tanto
podría suceder que algunas personas especialmente dotadas pudieran ver y/o
comunicarse telepáticamente con seres provenientes de tales universos con leyes
de la Física diferentes a las nuestras. Estos seres incluirían, en particular,
simples extraterrestres (no especialmente espirituales) que viniesen de otros
universos por motivos científicos o por otros propósitos mundanos.
Una buena pregunta para una persona psíquicamente dotada (¡o para un gato!)
(6) sería cómo puede distinguir ‘quién es quién’ entre las entidades que se
supone que puede ver. De hecho, yo le hice esta pregunta a un lector de mi
artículo que me había dicho que realmente existen otras dimensiones y otros
universos paralelos porque él puede ver, y a veces comunicarse con, seres
inteligentes provenientes de los mismos. Así que le pregunté qué aspecto tienen
estos seres y cómo puede diferenciarlos. El me dijo: ‘Veo diferentes tipos de
entidades, ángeles incluidos, aunque la mayoría son seres humanos en sus cuerpos
astrales (tanto vivos como muertos). He visto rara vez extraterrestres, pero no
sé si estaban en sus cuerpos físicos de otro universo, como Usted sugiere. Yo
tengo la impresión de que estaban en sus cuerpos astrales, de la misma manera
que algunos viajeros astrales entre nosotros también visitan otros planetas. (7)
Estas entidades se distinguen por su apariencia general:
rostro, cuerpo, ropa y también por su aura. Además, los seres vivos en su
cuerpo astral tienen una especie de ‘cordón plateado’ que los conecta con sus
cuerpos físicos, aunque éste puede ser muy tenue y difícil de ver’. Entonces le
pregunté si sería posible confundir un ángel, u otro ‘ser espiritual’, con un
extraterrestre que nos visitara desde este u otro universo. El dijo: ‘Sí, podría
ser posible porque los ángeles y todos los seres espirituales crean su
apariencia a voluntad con sus mentes (rostro, cuerpo, ropa, alas o no alas,
etc.). A los ángeles les gusta tener el aspecto de seres de tipo humano muy
bellos (ya sean terrestres o extraterrestres). Por este motivo, los ángeles al
cuidado de humanoides extraterrestres muy feos también son muy feos, respecto a
nuestros cánones, aunque sean muy bellos para estos humanoides. Así que sí sería
posible confundir ángeles ‘feos’ con alienígenas igualmente feos, y a la
inversa, extraterrestres muy bellos nos podrían parecer ángeles a
nosotros’.

• Hay muchos informes sobre ‘extraterrestres’ que parecen seres de luz, de
energía pura sin cuerpo. ¿Cree Usted que todos los extraterrestres podrían ser,
de hecho, seres sin cuerpo? Y, ¿piensa Usted que en el futuro nosotros también
podríamos convertirnos en ese tipo de seres de luz?
Estas preguntas están relacionadas con la anterior. Lo primero que hay que
decir es que también hay muchos informes sobre extraterrestres con cuerpos
físicos bien sólidos. Por ejemplo Ed Mitchell, piloto del módulo lunar del
Apollo 14, nos ha informado hoy de que el incidente de Roswell fue verídico, y
uno de los alienígenas a bordo estaba aún vivo cuando los militares americanos
encontraron la nave (8). Así que no veo ninguna razón para pensar que todos los
extraterrestres que pudiera haber por aquí (¡si es que hay alguno!) tengan que
carecer de un cuerpo físico. Por otro lado, yo no creo en absoluto en la
existencia de seres sin cuerpo, aunque quizás pudiera haber seres que visitan
nuestro universo provenientes de otro universo con leyes diferentes de la
Física. ¡Esto explicaría el por qué no podríamos ver sus cuerpos y el que estos
seres pudieran atravesar los techos y paredes! Y a la inversa, estos seres
tampoco podrían ver nuestros cuerpos a no ser que tuvieran esa capacidad
psíquica, suponiendo que ésta exista, claro. Así que para mí esta cuestión es
muy simple: todos los seres inteligentes que existan (ya sean de tipo humano, o
de tipo animal, o de tipo angélico, o de cualquier otro tipo) tienen que tener
un cuerpo (¡por lo menos uno!) (9), no importa de qué universo provengan, y
estos cuerpos son sólidos y bien visibles para los habitantes de sus propios
universos, u otros universos con las mismas leyes de la Física.
Acerca de la segunda cuestión, si Usted pregunta si nuestra especie biológica
podría evolucionar hasta convertirse en ‘seres de luz de energía pura’ en este
universo físico, la respuesta es que no. Yo no creo que las leyes de la Física
de este universo permitan nunca la emergencia de seres inteligentes sin cuerpo,
como acabo de señalar.
De hecho, su pregunta encaja mejor dentro de la metafísica que dentro de la
ciencia ordinaria. En el ‘modelo estándar’ metafísico todos los seres
conscientes (seres humanos, animales, ángeles, etc.) son sólo visitantes de los
universos en los que habitan. La razón sería que la conciencia no puede ser
creada en ningún universo, da igual qué leyes de la Física tenga. Por ejemplo,
esto implicaría que nadie, en ningún universo, podría nunca construir un robot,
o un ordenador, que pudiera hacerse consciente. Las conciencias individuales se
habrían separado, no creado, de un océano enorme de conciencia que siempre ha
existido, sin principio y sin final, y que sería la causa última de todo lo que
existe. Así pues, según estas ideas, como nuestra conciencia no puede emerger de
ningún sistema complejo (tal como nuestro cerebro), resulta que todos somos
alienígenas en los universos que habitamos y nuestros cuerpos son sólo los
trajes de astronauta que necesitamos para vivir en estos
universos. Volviendo a su pregunta, el modelo estándar metafísico dice que
nosotros, los seres humanos, vivimos muchas vidas en ‘universos físicos’, en
donde la mente tiene muy poco poder sobre la materia, trabajando muy duro, y
descansando entre medias en ‘universos astrales’, en donde siempre se está de
vacaciones ya que la mente puede crear todas las necesidades básicas: vivienda,
muebles, ropa... Ahora bien, después de muchas encarnaciones en los universos
físicos y astrales, podemos ser promocionados y enviados a universos mejores,
más espirituales, donde el poder de la mente sobre la materia es mucho mayor que
en los universos astrales. De esta manera nos convertiríamos en ‘seres de luz’
espirituales sin cuerpo físico, ni cuerpo etérico ni cuerpo astral, aunque
tendríamos todavía los cuerpos más superiores hechos de la materia/energía de
los universos más espirituales en los que habitaríamos. Estos cuerpos serían
invisibles para la mayoría de los habitantes de los universos
físicos y también para la mayoría de los habitantes de los universos astrales.

• ¿Ha tenido Usted alguna experiencia inusual que le motivase a escribir su
artículo?
No directamente; yo nunca he visto un OVNI, ni tampoco he intentado ver alguno
o entrar en contacto con alienígenas, como hacen algunas personas. De forma
indirecta, tuve una experiencia bastante inusual hace más de veinte años que ha
sido una fuente de inspiración, no cabe duda, aunque la motivación real para
escribir el artículo fue simplemente hacer una réplica a las ideas del cosmólogo
Ken Olum, tal como explico en detalle en el artículo.

• ¿Qué tipo de experiencia tuvo Usted? ¿Podría decir algo sobre ello?
Esta es una historia bastante larga. En mayo de 1984 una prima mía me invitó a
tomar café en su casa y también invitó a un viejo amigo suyo. Ella me advirtió
sobre la posibilidad de oír ‘cosas raras’, ya que su amigo estaba en contacto
con extraterrestres desde hacía varios años. En su casa estuvimos conversando
sobre temas corrientes durante más de una hora. El era un hombre joven de
aspecto totalmente normal y tenía un trabajo de lo más normal también. Entonces
sacamos el tema de las vacaciones de verano. Después de que mi prima y yo
comentáramos nuestros planes, él dijo con voz y expresión totalmente serias: ‘Yo
me iré con mis amigos en julio, ya hemos quedado. Estaremos un par de días en
las bases de la Luna y luego me llevarán tres semanas a Ganímedes (10) otra vez.
El verano pasado pasé unos días en Ciudad Confraternidad, en donde hay una
colonia terrestre de unas 12.000 personas. Allí tienen un museo muy interesante
de Historia de la Tierra, donde se pueden ver los cuerpos
del profeta Elías y del patriarca Enoc. Ellos estuvieron viviendo en Ganímedes
cientos de años, hasta que murieron’.
Aunque no me creí una sola palabra y pensé que estaba loco, traté de mostrar
un mínimo interés, más que nada por cortesía (él era bastante amable), así que
me puse a hacerle algunas preguntas. Le pregunté cómo se veía Júpiter desde
Ganímedes, cuánto se tarda en viajar a la Luna y a Ganímedes, cuántos habitantes
tiene el satélite y qué aspecto tienen sus amigos. Sus respuestas fueron las
siguientes:
‘Júpiter es enorme, cubre casi todo el cielo’. ‘El viaje a la Luna dura sólo
dos o tres minutos, a Ganímedes depende de la nave. En naves estándar el viaje
dura un poco más de tres días, mientras que en las naves nodrizas cilíndricas
sólo dura tres horas’. ‘Hay alrededor de dos millones y medio de habitantes en
Ganímedes, que ellos llaman Morlen, distribuidos la mayoría en cinco ciudades.
En Ciudad Cristal está el gobierno de Morlen, así como el gobierno de la
Confederación a la que pertenece Morlen. Es una Confederación de los 24 mundos
más avanzados de nuestra galaxia, y su gobierno se llama el Consejo de los 24
Ancianos’. ‘Mis amigos de las bases de la Tierra son sobre todo de Ganímedes,
aunque también se puede conocer a gente de los otros 23 mundos. La mayoría de
ellos se parecen bastante entre sí, aunque son más altos o más bajos dependiendo
del mundo del que provienen. En general son muy guapos (parecen ángeles), tienen
el pelo largo y rubio, la piel blanca y los ojos claros,
más grandes que los nuestros, un poco rasgados. La mayoría aparenta unos 40
años, aunque pueden tener 300, 600, 800 años, ya que pueden vivir hasta unos
1.200 años terrestres y dominan la tecnología anti-envejecimiento. Los más
impresionantes son los gigantes del planeta Apu, en Alfa Centauro, que miden
alrededor de tres metros y además llevan el pelo muy largo y lo tienen casi
blanco. Mis amigos de Ganímedes son también bastante altos: miden más de dos
metros’.
En ese momento yo repliqué: ‘Así que son bastante similares a nosotros, aunque
más altos y más guapos, y encima son la gente más evolucionada de nuestra
galaxia. ¡Pues qué coincidencia! ¡Qué suerte que tengamos estos vecinos tan
maravillosos!’
Entonces él dijo con el semblante bastante serio: ‘Esto no es una
coincidencia, me temo, pero prefiero reservarme los detalles. Eres todavía muy
joven y no estás preparada para conocer estos hechos, sería muy fuerte para ti.
Sólo déjame que te diga que ellos llegaron a esta parte de la galaxia: Alfa
Centauro, el Sistema Solar, las Pléyades, etc. hace casi tres millones de años.
Se establecieron en colonias artificiales que no tenían vida natural, así que
construyeron sus mundos desde cero. No trajeron animales consigo y por tanto
sólo tienen plantas y son vegetarianos’.
Entonces le pregunté cómo entró en contacto con sus amigos y cómo se entendía
con ellos. El dijo: ‘Ellos me contactaron a mí; yo nunca había estado interesado
en OVNIS ni en extraterrestres’. ‘Ellos tienen tres glándulas en el cerebro que
nosotros no tenemos. Una de ellas les dota de capacidades telepáticas muy
potentes, de tal manera que ellos no hablan con la boca, sólo por telepatía. Es
muy fácil entenderles porque hablan un ‘lenguaje universal’ que se convierte en
la lengua materna del receptor dentro de su cerebro. Por esta razón ellos
tampoco usan ningún tipo de tecnología para comunicarse con sus semejantes, como
teléfonos o radios, se comunican exclusivamente por telepatía, incluso desde un
planeta a otro’.
Luego él nos dio el consejo de que nunca intentáramos entrar en contacto con
alienígenas: ‘Hay unos humanoides muy peligrosos, que vienen de otro universo, y
nos hacen cosas horribles. Aunque hay algunos grupos de gente que han tenido
suerte y han entrado en comunicación telepática con gente de la Confederación,
incluyendo algunos de mis amigos, el riesgo de dar con los otros extraterrestres
es alto’. Entonces le pregunté: ‘¿Qué quieres decir con otro universo? ¿Quieres
decir que vienen de otra galaxia?’ ‘No, quiero decir otro universo. Hay 22
dimensiones, no sólo las tres que conocemos nosotros, y por esta razón hay
cantidad de universos. Esos tipos viven en un universo muy próximo, que además
tiene una entrada a nuestro universo muy cerca del Sistema Solar, de manera que,
una vez entran, sólo tienen que viajar tres días para llegar a la Tierra.
Naturalmente no les está permitido venir aquí, pero lo hacen de todas las
maneras. En fin, estos tipos son una verdadera pesadilla para
mis amigos, que hacen todo lo posible para alejarlos. De hecho, ya se han
estrellado en más de una ocasión, durante las persecuciones, porque su
tecnología es muy inferior a la tecnología de la Confederación. Es que si no
fuera así, ya se habrían apoderado del planeta y nos hubieran hecho sus
esclavos’.
Finalmente le pregunté si sabía si todos los universos son como el nuestro. El
dijo que el universo de los intrusos es como el nuestro, por desgracia, pero
según tenía entendido, muchos universos son diferentes.
No volví a verlo nunca (¡ni yo hubiera querido!). No tenía la menor duda de
que este hombre padecía alguna enfermedad psiquiátrica profunda, mientras que mi
prima le defendía diciendo que ella lo conocía muy bien desde hacía muchos años,
y ni era un embustero ni estaba loco, así que la historia que nos había contado
tenía que ser verdad, por muy rara que nos pareciera.
Durante los catorce años siguientes, más o menos, ni me acordé del tema de las
civilizaciones extraterrestres. Inesperadamente, un día alrededor de 1998 el
tema surgió de alguna manera cuando hablaba con mi amiga Maite en su casa.
Entonces ella me enseñó un par de libros curiosos sobre supuestos contactos con
extraterrestres. Uno de los libros, ‘Los Manuscritos de Geenom (II)’ estaba
escrito por un grupo de Madrid, el grupo Aztlán, que afirmaba estar en
comunicación telepática, una vez por semana y durante veinte años ya, con unos
ciudadanos del planeta Apu (11) (decían que las ‘comunicaciones’ se transmitían
de planeta a planeta). El otro libro tenía por título ‘Yo visité Ganímedes’, y
su autor era Yosip Ibrahim. Como es fácil de imaginar, me sentí
‘teletransportada’ de repente a aquella tarde tomando café en casa de mi prima,
catorce años antes. Leí estos dos libros y, por primera vez, me di cuenta de que
yo nunca había pensando seriamente sobre el tema de las civilizaciones
extraterrestres, a pesar de que siempre había mantenido una actitud abierta
respecto a la posibilidad de visitantes alienígenas. Me hice consciente de que
este asunto podría ser mucho más importante, y sus consecuencias ir mucho más
lejos, de lo que yo y la mayoría de la gente ‘abierta’ nos hubiéramos podido
imaginar ingenuamente.
Después de pasar algún tiempo pensando sobre este asunto, llegué a la
conclusión de que no era posible descartar el escenario descrito por el amigo de
mi prima, por muy extraño que me pareciera. Sólo había dos cuestiones cruciales
a las que responder: Una civilización millones de años más adelantada que la
nuestra, ¿sería capaz de colonizar lugares tales como los satélites grandes de
Júpiter? y, ¿sería capaz de ocultarse completamente de observadores externos? Mi
respuesta a estas dos cuestiones era, sin duda, positiva.
Durante aproximadamente un año, Maite y yo leímos algunos libros más [12]
sobre el triple asunto Confederación-Apu-Ganímedes, para nuestra propia
información, y eso fue todo. Nunca se me pasó por la mente escribir un artículo
sobre civilizaciones primitivas versus civilizaciones avanzadas, y mucho menos
intentar esclarecer la verdad sobre todo este asunto (12). Sin embargo, en marzo
de 2003 apareció el artículo de Ken Olum [13] en los archivos científicos, lo
cual atrajo mi atención de nuevo hacia el tema de las civilizaciones
extraterrestres. El decía que nuestra pequeña civilización terrestre debería de
formar parte de una civilización galáctica extendida por una región grande de la
galaxia, según sus cálculos, pero sin embargo, nosotros no formamos parte de una
tal civilización, como confirma la observación. Ni que decir tiene que este
artículo me impactó de manera notable, a pesar de que los argumentos y los
cálculos de Olum no me convencieron lo más mínimo. De esta manera
comencé, otra vez, a pensar seriamente en este asunto de las civilizaciones
extraterrestres y, poco después, se me ocurrieron las ideas del Principio
Subantrópico y de la Conjetura de Indetectabilidad. Entonces decidí escribir un
artículo discutiendo la posibilidad de que nuestra civilización terrestre
pudiera estar inmersa en una gran civilización muy avanzada, sin ser consciente
de ello.

Referencias

[1] C. H. Lineweaver, Y. Fenner, and B. K. Gibson, ‘The galactic habitable
zone and the age distribution of complex life in the Milky Way’, Science 303,
59, 2004.
[2] I. Crawford, ‘Where are they?’, Scientific American, July 2000.
[3] L. Pauwels and J. Bergier, El Retorno de los Brujos, 1960.
E. von D¨aniken, Recuerdos del Futuro, 1967.
[4] J. W. Deardorff, ‘Possible extraterrestrial strategy for Earth’, Q. J. R.
Astron. Soc.,
27, 94, 1986.
[5] W. I. Newman and C. Sagan, ‘Galactic civilizations: Population dynamics
and interstellar diffusion’, Icarus 46, 293, 1981.
[6] R. Jastrow en vídeos de la serie ‘El Universo de Stephen Hawking’, 1996.
[7] B. Gato-Rivera, ‘Universos Branas, el Principio Subantrópico y la
Conjetura de Indetectabilidad’, physics/0308078, 2003.
[8] N. Arkani-Hamed, S. Dimopoulos and G. R. Dvali, Phys. Lett. B429, 263,
1998; Phys. Rev. D 59, 86004, 1999; Phys. Today 55N2, 35, 2002.
[9] L. Randall and R. Sundrum, Phys. Rev. Lett. 83, 4690, 1999.
[10] R. Maartens, Living Rev. Rel. 7, 1, 2004.
I. Antoniadis, Eur. Phys. J. C 33, S914, 2004.
C. Csaki, ‘TASI lectures on extra dimensions and branes’, hep-ph/0404096.
V. Rubakov, Phys. Ups. 44, 871, 2001.
D. Langlois, Prog. Theor. Phys. Suppl. 148, 181, 2003.
[11] G. F. Giudice, R. Rattazzi and J. D. Wells, Nucl. Phys. B 544, 3, 1999.
E. A. Mirabelli, M. Perelstein and M. E. Peskin, Phys. Rev. Lett. 82, 2236,
1999.
K. M. Cheung and W. Y. Keung, Phys. Rev. D 60, 112003, 1999.
[12] Y. Ibrahim, Mi preparación para Ganímedes, 1975.
J. J. Benítez, OVNIS: SOS a la Humanidad, 1975.
Grupo Aztlán, Los Manuscritos de Geenom (I), 1993.
J. A. Campoy, Entrevista a un Extraterrestre: Geenom, 1997.
S. Paz Wells, Mensajeros del Cosmos. Una Puerta hacia las Estrellas, 1999.
[13] K. Olum, ‘Conflict between anthropic reasoning and observation’,
gr-qc/0303070 versión V1, Marzo 2003.

(1) Durante este Forum, Claudio Maccone, miembro de la International Academy
of Astronautics, ha presentado un modelo matemático que predice unos 150
millones de años, lo cual es todavía un tiempo corto.
(2) Es menos conocido el hecho de que varios años antes que Crick, en 1960, el
astrónomo Thomas Gold sugirió, durante un congreso en Los Angeles, que la vida
en la Tierra la podrían haber traído viajeros del espacio hace miles de millones
de años. Curiosamente, esta afirmación fue hecha también, y con una ‘descripción
detallada de los hechos’, por el escritor de ‘metafísica popular’ T. Lobsang
Rampa en el libro El Ermitaño (1971).
(3) Esto significa que si nosotros ‘puntuamos’ hasta 10, entonces ellos
puntúan hasta 100 ó 1.000 ó 10.000, etc.
(4) Previamente, en las teorías y modelos de la Física de Partículas, sólo se
permitían dimensiones extra espaciales si éstas eran compactas con radios muy
pequeños.
(5) ¡Este escenario constituiría la mayor pesadilla imaginable para los
ecologistas!
(6) Los gatos tienen la reputación de gozar de grandes poderes psíquicos y de
ser capaces de ver todo tipo de entidades invisibles al ojo humano. El
mencionado autor T. Lobsang Rampa incluso afirmaba que su libro ‘Mi vida con el
Lama’ lo había escrito una de sus gatas, la cual le había dictado el contenido
por telepatía, mientras que la introducción la había escrito otra gata.
(7) Dicen los ‘expertos’ que el cuerpo astral puede viajar muchos órdenes de
magnitud más rápido que la luz. Esto, curiosamente, no entraría en contradicción
con ninguna ley conocida de la Física ya que el cuerpo astral no estaría hecho
de materia/energía de nuestro universo, sino de materia/energía de los
‘universos astrales’, que tendrían leyes de la Física muy diferentes. Las altas
velocidades y el bajo costo de los viajes astrales no serían sus únicas ventajas
respecto a la exploración del espacio exterior: los astronautas astrales podrían
también aproximarse a estrellas y agujeros negros todo lo que quisieran, e
incluso saltar dentro, regresando a salvo sin sufrir ningún daño, ya que el
cuerpo astral, dotado de los sentidos de la vista y del oído respecto a este
universo, no sentiría la gravedad ni las altas temperaturas.
(8) En Julio de 1947 la base militar cercana a Roswell (Nuevo Méjico, EEUU)
sacó un comunicado de prensa anunciando que habían capturado una nave alienígena
que se había estrellado en las inmediaciones. Tres días después se retractaron:
la nave alienígena no era más que un globo atmosférico.
(9) El ‘modelo estándar’ metafísico dice que los seres humanos (terrestres y
extraterrestres) tienen siete cuerpos: físico, etérico, astral, mental y los
tres cuerpos superiores, cada uno de ellos correspondiente a un universo, o
‘plano de existencia’, diferente. Los animales tendrían los cuatro cuerpos
inferiores mientras que los ángeles y todos los demás seres ‘espiritualmente
avanzados’ tendrían sólo los tres cuerpos superiores.
(10) Ganímedes, una de las lunas de Júpiter, es también el satélite más grande
del Sistema Solar, más grande incluso que los planetas Mercurio y Plutón.
(11) En las ‘comunicaciones’, que comenzaron en 1975 y continúan en la
actualidad, se dice que Apu orbita alrededor de la estrella Alfa B Centauro, a
4.35 años luz del Sol. Alfa Centauro, que es el sistema estelar más próximo a
nosotros, consiste en un sistema binario de estrellas de tamaño similar al Sol –
Alfa A (de color amarillo) y Alfa B (de color naranja) – acompañado a mucha
mayor distancia por una enana roja, Próxima Centauro, que es la estrella más
cercana al Sol de todo el firmamento, a 4.22 años luz.
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