“EL APORTE DE LAS LOGIAS MASÓNICAS EN LA INDEPENDENCIA DE AMERICA”R:. H:. José
Guzmán Estrada.
P:.V:.M:. R::L:.S:. Victor Raúl Haya De la Torre No. 143
A L.·. G.·. D.·. G.·. A.·. D.·. U.·.
S.·. F .·. U.·.INTRODUCCIÓN:
Debemos los Masones propender a que la historia como memoria colectiva de los
pueblos, no se reduzca simplemente a narraciones, fechas, datos, referencias de
nombres, generalidades y divulgación de tradiciones de costumbres o en el otro
extremo en una simple “quimera”, pues en ambos se obvia, los hechos verdaderos
que se suscitaron a través de los tiempos, como por ejemplo en aquellos años
finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, donde epónimos masones
incubaron en la conciencia de América, la necesidad de la libertad: Precisamos
en razón de ello, que estas luchas sean divulgadas en la forma más imparcial
posible, destacando principalmente su rol protagónico que le tocó vivir a la
Francmasonería Mundial y la de algunos de sus connotados miembros de aquel
entonces, de ésta, nuestra augusta Orden.
Antes que nada debo expresarles que actualmente la universalidad de la
Masonería, nada tiene que ver con su uniformidad, así, en nuestros días, tenemos
una Masonería Anglosajona, con derivaciones en el mundo germano, tributaria de
los que fueron sus padres fundadores: Clérigos, pastores presbiterianos,
pequeños burgueses, aristócratas ilustrados y, unos años después de su
constitución oficial de 1717, se agrego la nobleza con su entorno aristocrático,
a la que se sumó además la gran burguesía de aquella época, enriquecida desde
los primeros atisbos de la revolución industrial.
En dichos países europeos, coincidentes en su mayoría, con la practicas de las
diversas modalidades de la religión cristiana, tales como la católica, la
ortodoxa, la protestante, etc., y por el origen social de casi todos los
miembros de sus cúpulas, de la llamada Masonería Especulativa, o Moderna, creció
y se desarrolló la Masonería como una fuerza eminentemente conservadora,
íntimamente ligada a los poderes eclesiástico y temporal y, por lo tanto, sin
verse sometida a persecuciones de ninguna clase, ni tener problemas de índole
alguno para su desarrollo y consolidación. Vale decir que en la mayoría de los
Estados europeos que eran católicos o anglicanos, primaba la asociación
Estado-Iglesia.
Por el contrario, en las colonias americanas de la Corona Española (antiguos
virreinatos, capitanías, gobernaciones y audiencias), existía una sociedad o
realidad distinta, es decir un mundo diferente dominado por la iglesia católica,
principalmente por la Orden llamada Compañía de Jesús (conocida popularmente
como jesuitas), y por su brazo secular la “iglesia católica”, como también el de
las monarquías absolutistas, es por ello que la Masonería Especulativa nació y
creció en estos territorios como hija ilegítima y prohibida, formada por
ciudadanos ansiosos de libertad, de estudiantes plenos de inquietudes
intelectuales, y de revolucionarios precursores de las actuales democracias...
aunque no esta muy lejos de afirmar, que algunos de ellos querían administrar y
manejar sus propios peculios, sin necesariamente involucrar a la Masonería. Al
punto que podemos determinar sin faltar a la verdad que la Masonería Americana
nació de esta clase pensante, de los que luego serían conocidos
como los enciclopedistas, librepensadores y, más tarde, se les llamo liberales,
conjurados o insurgentes, entre otros nombres despectivos.
Desde los primeros momentos de la aparición pública de la Masonería
Especulativa, los ideales de libertad que en los países latinos e
hispanoamericanos eran generadores y abanderados los masones principalmente
nacidos en las colonias, hizo que estos chocaran abiertamente con otros masones
conservadores de los viejos regímenes, y con las monarquías totalitarias, de las
que la propia iglesia católica formaba parte y era una suerte de adalid con
poder para coronar emperadores y legitimar dinastías, amparándose en que los
reyes tenían una inspiración divina para realizar todos sus actos. La
confrontación de ideas entre estos dos mundos, a un lado el viejo régimen, al
otro la democracia, de la que la Masonería Americana ya era génesis, desencadenó
en las persecuciones y bulas papales desde los primeros años del siglo XVIII,
contra la Masonería.
Dando lugar a que la Masonería Americana en especial la hispanoamericana se
viera obligada a mantenerse oculta, secreta y políticamente activa contra los
totalitarismos, fueran estos seglares o eclesiásticos.
LA MASONERÍA EN LA INDEPENDENCIA DE LAS TRECE COLONIAS:
Las ideas de libertad proclamadas por la Masonería prendieron rápidamente en las
trece colonias inglesas del Norte de América. Muy pronto las Logias Masónicas de
aquel territorio, en aquel entonces de composición social muy distinta a las de
Inglaterra, se convirtieron en el foco y cuartel general de la revolución
naciente contra la dominación de la Corona Británica en sus colonias del nuevo
continente.
Es conocido que la participación de la Masonería llegó a ser tan decisiva en la
independencia de las colonias británicas en Norte América, que las principales
figuras independentistas fueron masones destacados, lo mismo que lo fueron en
casi su totalidad (sólo excluyendo a dos) los firmantes de la famosa
Declaración de su Independencia, del 4 de julio de 1776.
("Los firmantes en la Declaración de la Independencia de las Trece Colonias
Británicas fueron:
1.- Colonia de New Hampshire:
Josiah Bartlett, William Whipple, Matthew Thornton
2.- Colonia de Massachusetts:
John Hancock, Samuel Adams, John Adams, Robert Treat Paine, Elbridge Gerry
3.- Colonia de Rhode Island:
Stephen Hopkins, William Ellery
4.- Colonia de Connecticut:
Roger Sherman, Samuel Huntington, William Williams, Oliver Wolcott
5.- Colonia de New York:
William Floyd, Philip Livingston, Francis Lewis, Lewis Morris
6.- Colonia de New Jersey:
Richard Stockton, John Witherspoon, Francis Hopkinson, John Hart, Abraham
Clark
7.- Colonia de Pennsylvania:
Robert Morris, Benjamin Rush, Benjamin Franklin, John Morton, George Clymer,
James Smith, George Taylor, James Wilson, George Ross
8.- Colonia de Delaware:
Caesar Rodney, George Read, Thomas McKean
9.- Colonia de Maryland:
Samuel Chase, William Paca, Thomas Stone, Charles Carroll of Carrollton
10.- Colonia de Virginia:
George Wythe, Richard Henry Lee, Thomas Jefferson, Benjamin Harrison, Thomas
Nelson, Jr., Francis Lightfoot Lee, Carter Braxton
11.- Colonia de North Carolina:
William Hooper, Joseph Hewes, John Penn
12.- Colonia de South Carolina:
Edward Rutledge, Thomas Heyward, Jr., Thomas Lynch, Jr., Arthur Middleton
13.- Colonia de Georgia:
Button Gwinnett, Lyman Hall, George Walton).
El 4 de julio de 1776, los delegados de los trece Estados de Nueva Inglaterra
proclamaban la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América.
De los firmantes del Acta de Independencia, los más destacados francmasones
eran: Ellery, Franklin, Hancock, Hewes, Hooper, Paine, Stockton, Walton y
Whipple.
Idéntica condición compartían nueve de los trece delegados que rubricaron los
artículos de la nueva Confederación: Adams, Carroll, Dickinson, Ellery, Hancock,
Harnett, Laurens, Roberdau y Bayard Smith, así como también los firmantes de la
Constitución Estadounidense: Bedford, Blair, Brearley, Broom, Carroll, Dayton,
Dickinson, Franklin, Gilman, King, McHenry, Paterson y Washington.
La gran mayoría de los congresistas que ratificaron dichos acuerdos eran
igualmente miembros de la hermandad masónica, lo mismo que prácticamente la
totalidad de los altos mandos del ejército republicano que combatió a las tropas
realistas de la metrópoli inglesa.
La influencia de la francmasonería se haría patente desde el principio en todos
los ámbitos del incipiente nuevo Estado, modelando sus componentes ideológicos y
políticos e inspirando buena parte de su simbología y mística patriótica.
Inmediatamente después de proclamar la Declaración de Independencia, el Congreso
Norteamericano reunido en la ciudad de Filadelfia adoptó una resolución
encargando a tres destacados y dilectos hermanos masones John Adams, Benjamín
Franklin y Thomas Jefferson la confección del sello oficial del nuevo Estado. A
tal efecto, cada uno de los tres miembros del comité sugirió un diseño para el
sello de la Unión.
Jefferson propuso una imagen que representase al pueblo de Israel marchando
hacia la Tierra Prometida. Franklin proyectó una alegoría en la que aparecía
Moisés conduciendo a los israelitas a través del Mar Rojo. John Adams, por su
parte, se inclinó por un tema de la mitología griega que representaba a
Hércules.
A estas primeras propuestas se les fueron añadiendo las de sucesivos comités
hasta que, finalmente, fue aprobado el diseño definitivo propuesto por el
secretario del Congreso, Charles Thomson, Maestro Masón de una Logia masónica de
Filadelfia cuyo V:. M:. era el R:. H:. Benjamín Franklin.
Durante la revolución norteamericana se considera que se usó por primera vez con
un sentido político el trilema masónico: LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD, el
mismo que pasaría a la historia de la humanidad, por ser luego adoptado a
través de los franceses como lema principal de su revolución y en su futuro
escudo, al estallar ésta pocos años más tarde, es decir un 14 de julio de 1789.
En la independencia de las trece colonias británicas de Norte América, tuvo un
papel no sólo por ser uno de los generales más destacados del ejército de los
insurrectos, sino por que además fue el gran artífice del intercambio y
correspondencia masónica entre Norte América y Francia, nos referimos a Marie
Joseph Yves Roch Gilbert MOTIER, más conocido como el marqués De la Fayette.
Dícese asimismo de La Fayette, que fue él quien inicio en la francmasonería a
Francisco de Miranda, y también que fue la esposa De la Fayette, quien obsequió
al general y R:. H:. George Washington un mandil masónico bordado a mano por
ella misma, el cual utilizó cuando juramento como Presidente de las trece
colonias y en la colocación de la primera piedra de fundación del Capitolio
norteamericano.
También existieron otros masones franceses, además De la Fayette, que
pertenecieron a las fuerzas rebeldes, y que colaboraron con Washington, por
ejemplo citaremos al almirante Alexander, marqués de Grasse Tilly, quien con su
flota y tropas cooperó en la famosa victoria de York Town. (Carnicelli, Américo.
“La Masonería en la Independencia de América”, Bogotá, Colombia, 1970. Tomo I,
pág.42)
LA MASONERÍA Y LA REVOLUCIÓN FRANCESA:
Sobre la influencia de los masones franceses dada en su famosa revolución gala,
la podemos hallar en un análisis objetivo, encarado sin la "tortura de los
dogmas ni el fuego de la inquisición ideológica", tal como lo propone el autor
uruguayo Alfonso Fernández Cabrelli en su obra "El Papel de la Francmasonería en
la Revolución Francesa", donde compara correspondencias entre escalas de valores
de aquellas Logias europeas del siglo XVIII y las que hoy asumen
latinoamericanas de cuño liberal. Un análisis de su obra fue publicado en la
revista Anales, y se centra en la intervención de la Masonería en la Revolución
Francesa, realizada de hecho y por la vía de las ideas; explica la imagen creada
a la Masonería por quienes la combatieron, los gobiernos absolutistas de Europa
y la Iglesia; y, poniendo el acento en el ideario de la Masonería, reevaluado,
aún sin mencionar situaciones latinoamericanas, crea el autor un puente de
ideas, es decir: Defensa de los valores de la libertad, la
tolerancia y la apertura en la recepción de los diferentes estratos sociales,
las religiones y las procedencias étnicas.
(Fernández Cabrelli, es Doctor en Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad
del Uruguay, fundador de la Junta Nacional y regional patrocinadora de Anales;
dirige “Hoy es Historia”, revista que se publica en Montevideo desde 1984, y es
autor de obras de “Historia del Uruguay y América Latina”, entre las cuales
destaca “Iglesia Ultramontana y Masonería en la transformación de la sociedad
oriental desde 1990”).
Todo lo antes aseverado líneas arriba, es una gran prueba, que abate todo
argumento u elucubración que niega, por no tener fuentes escritas o por su
desconocimiento del caso, en no reconocer la participación decisiva de las
Logias Masónicas o la de muchos de sus integrantes, en la gestación intelectual
de estos dos pasos decisivos para la libertad del hombre, nos referimos a: La
Declaración de los Derechos del Hombre y la Revolución Francesa.
Asimismo la toma de la terrible prisión de La Bastilla fue un acto forjado por
masones. Montesquieu, Rousseau y otros destacados franceses de esos tiempos,
fueron masones. La consigna "Libertad, igualdad, fraternidad" es eternamente
masónica. La letra del himno nacional de Francia, conocido como “La Marsellesa”
fue compuesta por un hermano masón, de nombre Claude Rouget De Lisle.
Hija también de la Masonería Americana es la voluntad de independencia de España
que, como fruto de la perfidia personal y la impericia política del rey hispano
Fernando VII, se extiende por los virreinatos, capitanías generales,
gobernaciones y audiencias, tras la reimplantación en España del totalitarismo
borbónico. Masones Ibéricos y Americanos serían los inspiradores y líderes del
proceso de independencia de la América Hispana, figurando sus nombres en un
puesto de honor entre los padres de los nuevos países que irían surgiendo.
LOS MASONES INDEPENDENTISTAS DE AMERICA:
La simbología masónica, basada en el esoterismo, permitió el reconocimiento de
sus miembros, en todos los países con los que se reforzó la pretensión universal
y cosmopolita de su doctrina, que se dirigía a todos los hombres por igual sin
distinción de clases sociales, nacionalidades, razas, lenguas, religiones o
ciencias políticas.
Esta pretendida uniformidad, sin embrago, desapareció en el siglo XIX cuando la
Orden sufrió una fuerte expansión por diversos países. Según las peculiaridades
de cada uno y su situación político-religiosa surgieron varias concepciones
tanto en los rituales como en la proyección social y política.
George Washington, Benjamín Franklin, Juan Pablo Vizcardo y Guzmán, Pablo de
Olavide, Francisco de Miranda, Andrés Bello López, José de San Martín, Servando
Teresa de Mier (mejicano), Joaquín Olmedo (guayaquileño), Simón Bolívar, Antonio
de Sucre, Hipólito Unanue, Faustino Sánchez Carrión, Juan Manuel Iturregui,
etc..., considerados luego “padres de las futuras nuevas naciones”, todos ellos
eran masones; pero también fueron las mentes que planearon e iniciaron las
revoluciones e independencia de las colonias más importantes de toda América.
El primer chispazo de revolución en Norte América se planificó, en 1773, en una
placentera taberna de Boston llamada "El Dragón Verde" (Green Dragon). Allí se
reunía la Logia Masónica de San Andrés, o en ingles Saint Andrew (LENNHOFF
Eugen, “Los Masones ante la Historia”, Editorial Diana S.A., México, 1983, pág.
206). La dureza de la corona inglesa a sus colonias había alienado a los
pobladores, y la sumisión de ellos, estaba llegando a su clímax; pero no había
un liderazgo que emprendiera una organizada revolución. La decisión de los
ingleses de excluir las colonias del negocio del té, rebasó la cólera y la
indecisión de muchos. En la taberna del Dragón Verde, no todos los miembros de
la Logia apoyaban el movimiento patriótico; pero los líderes masones como Paul
Revere, John Hancock, Samuel Adams y Joseph Warren trazaron el plan que inició
las gestas revolucionarias independentistas. Los líderes y miembros de la Logia
del Dragón Verde se disfrazaron de indios Mohawk y dirigieron
el ataque a los barcos llenos de té en el puerto de Boston, arrojando las cajas
al mar. Con este golpe planeado y subrepticio se inició la gesta revolucionaria
en las colonias inglesas, que rápidamente se expandió al resto de América en los
siguientes 50 años. Actualmente existe en los Estados Unidos de Norteamérica una
fiesta patriótica llamada “Boston Tea Party” en conmemoración a dicho acto
heroico.
Pero esta primera guerra fue virtualmente una primera guerra civil. Todos los
colonos eran de raza blanca o "caucasiana". No hubo mestizos, ni indios, ni
negros que participaran significantemente en esa guerra de "independencia". La
mayoría eran criollos ingleses, pero también existían holandeses, alemanes,
escandinavos, escoceses, franceses, irlandeses... todos europeos.
En 1776, las colonias eran de un 97% de raza blanca y entre ellos un 3% chinos,
semitas, e indios nativos. eran una sola cultura, una sola religión. Las
colonias británicas eran una sociedad homogénea y buscaban también quitarles la
tierra a los indios y llevarlos a la orilla del exterminio, ese era su plan
macabro y solución final ideal...
Para trabajar gratis la robada tierra a los pieles rojas, los colonos ingleses
mandaron a traer miles de negros del África, para el lado sur del territorio de
sus 13 colonias, esta situación a su vez creó la próspera, cruel y bárbara
industria del "comercio de esclavos"... que años más tarde se transformo en su
famosa “Guerra de Secesión”.
Tres años duró la guerra norteamericana de la independencia de sus trece
colonias que tuvo a su vez, un gran impacto en toda América. Casi doce años
después llegó la Revolución Francesa que generó el republicanismo y divulgo los
axiomas masónicos de "Libertad, Igualdad, Fraternidad", cuyo eco atravesó el
Atlántico llegando a exaltar, fuerte e irresistiblemente, el espíritu
revolucionario en las colonias españolas de América...
Entre los años de 1750 a 1800, toda la América Hispana ya era principalmente
mestiza, pero entre los mismos mestizos había una disparidad entre su emergente
minoría de ricos comerciantes y administradores de hacienda, y la aún más
emergente mayoría mestiza en la pobreza. En el último eslabón social estaban los
indios nativos, que cual indomables de espíritu, siempre acariciaban el día de
su propia libertad, y guardaban su odio al blanco al cual culpaban de todas sus
tribulaciones. Toda la masa mestiza e india comenzó a reclamar más
compartimiento político y económico en todo el territorio hispanoamericano a
España, a veces por medio de las armas... acordémonos de los levantamientos en
el virreinato del Perú del masón José Gabriel Condorcanqui “Túpac Amaru”, como
también los movimientos insurgentes de Mateo Pumacahua y Francisco de Zela, de
los cuales se indica que algunos tuvieron apoyo de masones británicos, pero que
no lograron aquellos la ansiada independencia.
LA MASONERÍA EN LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ:
En el altiplano del Perú, y paralelamente a la insurrecciones antes nombradas,
se gestaron otros movimientos infructuosos como el de los hermanos Catari y el
de Julián Apaza, éste último en honor de Túpac Amaru y de los hermanos Catari,
utilizo un seudónimo, llamándose luego en el fragor de las luchas como “Túpac
Catari”. Son verdaderamente importantes conocer los comentarios del fallecido
escritor masónico peruano Eduardo Mendoza Silva, los cuales burila en su libro
titulado “Masonería Pre Republicana”, en su página número 72, dice: “Mucho se ha
escrito y hablado de la filiación masónica de Tomás Catari y de Túpac Catari, de
los que lamentablemente no quedan constancias. Sin embargo se debe apreciar el
hecho de la presencia de masones ingleses en las filas de ambos insurrectos,
mencionado por varios escritores, los que llegan hasta describir una ceremonia
masónica celebrada en Tiquiña por Túpac Catari, tal como lo realiza el autor
Martín V. Lazcano en su obra Sociedades Secretas,
Políticas y Masónicas” (Buenos Aires, Argentina. Editorial El Ateneo, 1927).
Merece asimismo destacarse el siguiente testimonio coincidente con el autor
antes citado, que figura textualmente en la obra “Ampliaciones y Refutaciones”
(Editorial NOS. Madrid, España, 1956 pág. 108) del autor español Mauricio
Carlavilla: “Las sublevaciones acaecidas en el Perú y Venezuela las organiza el
francés Piconert, apoyado por sus hermanos de Francia, según dijo Alexander Von
Humboldt, en sus memorias”.
Si a esto agregamos que fue precisamente el Gran Oriente de Francia, el que dio
por aquellas épocas, las Cartas Patentes a logias y Grandes Logias de Venezuela,
Perú y Chile, y que en todos los barcos donde viajaban ciudadanos franceses eran
estos propagandistas entusiastas de logias y de la difusión de sus ideas
políticas y filosóficas ... (ONSARI, Fabián. “San Martín, la Logia Lautaro y la
Francmasonería”. Supremo Consejo del Grado 33 y Gran Logia de la Masonería
Argentina. Buenos Aires, Argentina. 1964, pág.74).
España se sintió entonces amenazada. Para empeorar la situación de descontento
popular, los altos cargos políticos, militar y religioso eran exclusividad de
los "peninsulares"; las tierras y producción podían ser de los criollos, pero el
comercio internacional eran exclusividad de España, como los principales cargos
públicos políticos. A los mestizos no se les permitía poseer propiedad privada,
el más alto cargo que un mestizo podía esperar era administrador de hacienda,
los indios eran esclavos sin derecho a poseer nada. Pero fue el menosprecio de
los peninsulares hacia los criollos lo que procreó odió y envidia, razones
suficientes para apoyarse y usar la causa de otro para sus siniestros fines (la
oligarquía). Los criollos, imbuidos por sus condescendientes de Estados Unidos,
astutamente comenzaron apoyar las justas aspiraciones de mejoría que pedían los
mestizos e indios, y hábilmente agregaron una idea más a propósito a sus
intereses: Independencia de España.
Con este engañoso paso alcanzaban su principal y único objetivo, el cual era
cuidar la integridad y respeto de sus intereses político-económicos y heredar
los privilegios que gozaban los peninsulares...
Las justas aspiraciones de mestizos e indios, que enterados someramente de la
independencia de las Trece Colonias Británicas, y la filosofía de Libertad,
Igualdad, Fraternidad y la reciente formada República de los revolucionarios
enciclopedistas franceses, les motivó a expresar su malestar e inició la mecha
por independencia de España. Las masas estaban allí, dispuestas, pero no había
planeamiento, ni líderes... entonces fue que a iniciativa de algunos masones,
empezaron las luchas reivindicativas”
Por otro lado, vale la pena destacar que la famosa “Estatua de la Libertad”
ubicada en Nueva York, fue creada por el masón francés Anthony Bartholdi, y
donada por el pueblo francés en 1876 a los norteamericanos, al cumplirse el
centenario de la independencia de sus trece colonias, y para recordar asimismo
la estrecha colaboración de ciudadanos franceses en su mayoría masones en la
lucha independentista norteamericana. En el pedestal de la referida estatua,
existe una placa recordatoria con la grabación alusiva de un mensaje masónico.
LA MASONERÍA HISPANOAMERICANA EN EL SIGLO XVIII:
En el siglo XVIII, en Londres, Gran Bretaña, se crea la primera asociación
política-secreta bajo el nombre de “Gran Reunión Americana” donde se iniciaron
o afiliaron un buen número de futuros próceres sudamericanos; fueron
patrocinadores de ella Miranda (venezolano), O’Higgins (chileno), Bello
(venezolano), Mariño (venezolano), Rocafuerte (ecuatoriano), Olmedo
(guayaquileño), Caro (cubano) y otros más. Se indica a través de la historia que
los dos más grandes libertadores sudamericanos, nos referimos, al Q:. H:. Simón
José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios, y el R:. H:. José
Francisco de San Martín y Matorras, prestaron un juramento ante esta
“asociación”, que era hacer realidad la causa de la emancipación de Sudamérica,
a pesar de que ambos paladines, tenían distintas personalidades, pero en ellos
obraba la misma sagrada misión.
Bartolomé Mitre (H:. masón argentino), en su obra “Historia de Belgrano y de la
Independencia Argentina”, Imprenta de Mayo, Buenos Aires, Argentina, 1859, Tomo
II, página 273, manifestó que: “Las sociedades secretas de los americanos,
revestían todas las formas de las Logias Masónicas; pero sólo tenían de tales,
los signos, las fórmulas, los grados y los juramentos”.
Prosiguiendo con nuestro trazado, en Madrid, España, se funda la filial de la
“Gran Reunión Americana”, pero con la atingencia de llevar la denominación de
“Junta de las Ciudades y Provincias de la América Meridional”, y en Cádiz,
España, a iniciativa del Q:. H:. Bernardo O’Higgins Riquelme, se crea otra, la
que lleva el nombre de “Sociedad de Lautaro”. O’Higgins escogió Cádiz, para sus
propósitos, por ser el puerto marítimo más frecuentado en aquella época, por los
criollos americanos, logrando consolidar rápidamente su agrupación.
Sobre la Logia Lautaro, sostiene el autor argentino Vicente Fidel López
(1815-1903), en su obra “Historia de la República Argentina”, Buenos Aires,
Argentina, 1912, Tomo VI, pág. 305, lo siguiente: No fue como generalmente se ha
creído, un título de ocasión sacado acaso de la Leyenda Araucana del poeta y
conquistador español Alonso de Ercilla, sino una “palabra” intencionalmente
masónica y simbólica, cuyo significado específico no era “guerra a España” sino
“expedición a Chile”: Secreto que sólo se revelaba a los iniciados en al tiempo
de jurar el compromiso de adherirse y consagrarse a ese fin.
El escritor colombiano Ismael López que escribía con el pseudónimo de Cornelio
Hispano en su obra “La Vida Secreta de Bolívar” (Editorial Bedout, Santa Fé de
Bogota, Colombia, 1944), menciona:
“Si el precursor Francisco de Miranda (hermano masón), hubiese iniciado
solamente a Bolívar, San Martín y O’Higgins, ello bastaría para justificar el
titulo de Padre de la Independencia, que con gratitud le prodigan hoy, los
sudamericanos...”
(El comentario expresado líneas arriba, es realizado en forma adrede, debido a
que muchos francmasones actualmente creen que se le otorgaba este título a
Sebastián Francisco Antonio Gabriel de Miranda y Rodríguez, por ser el creador
de las primeras Logias Masónicas en territorio hispanoamericano, cosa nada
cierta...).
Si verificamos bien la historia de América en general, y repasamos los pocos y
antiguos documentos existentes, entre ellos los de Cuadros Logiales, con júbilo
notaremos que en todas las naciones, ubicadas al Norte, Centro y Sur, los
principales precursores, próceres y héroes de las mil batallas o combates,
llevaban junto a la espada, lanza o fusil, el Mandil, la Escuadra y el Compás.
Según fuentes masónicas y de historiadores españoles, como Augusto Barcía
Trelles, San Martín había ingresado a la masonería en 1808 a la Logia
“Integridad” de Cádiz (centro del liberalismo español), y frecuentó durante su
ostracismo europeo, Logias en Inglaterra, Bélgica y Francia, como antes lo había
realizado en Lima, específicamente en la Logia “Paz y Perfecta Unión”. En
Bélgica fue condecorado San Martín en 1825 por los masones de las Logias “La
Parfaite Amitié” y “Les Amis Philanthropos” con una medalla que lleva su perfil,
el único auténtico que se conserva con su verdadera fisonomía, debido a la
dedicación del grabador oficial del reino belga, que también era masón, su
nombre Henry Simon.
Con relación al viaje de San Martín y la de otros complotados para que llegaran
a América en 1812, vale la pena destacar la colaboración económica y pecuniaria
del dirigente masón londinense, James Duff, IV Conde de Fife. (Emilio J.
Corbiére. “La Masonería, Tradición y Revolución”, II Parte. Editorial
Sudamericana, Buenos Aires, Argentina, 2001, página 31).
Merece asimismo la atención resaltar la revolución o el levantamiento del masón
Rafael del Riego y Nuñez, en España el 1 de enero de 1820, hecho que evito
fortuitamente que un fuerte contingente de soldados españoles fuera embarcado
con destino a Sudamérica, en los albores de la independencia. (Carnicelli, op.
cit. pág. 208).
“Tanto masón era Bolívar como Riego, y todos ellos y sus seguidores obedecían a
una autoridad omnipotente, al supremo y oculto poder masónico, aliado a los
enemigos seculares de España: A los pueblos anglosajones” (Carlavilla, Mauricio.
op. cit. pág. 109).
CONCLUSIONES:
La Masonería estuvo ligada a la revolución democrática burguesa de los siglos
XVIII y XIX; sólo los tontos, tal como lo asevera el escritor argentino Emilio
J. Corbiére, pueden negar esta realidad, los objetivos se cumplieron con las
revoluciones democrático liberales e independentistas. (Corbiére, op. cit. pág.
21).
El autor Ángel María de Lera, en su obra “La Masonería que Vuelve” (Editorial
Planeta, Barcelona, España, 1980, pp. 112 y ss.), nos confirma que el influjo de
la Masonería en la independencia de las colonias españolas de América fue
puramente ideológico y, como se diría ahora, coyuntural, puesto que los ideales
masónicos, eran el sustento espiritual de los progresistas, en una época en que
el fracaso del viejo orden autocrático y dogmático imponía la necesidad de dar
al mundo un orden nuevo con base en la libertad y la democracia. Eran la utopía
de ese entonces...
Y, como indica la frase “En Enarge Et Logos” que significa “en un principio fue
la palabra”, las Logias Masónicas aportaron las ideas de sus principios y
fundamentos que inspiraron luego decididamente a sus miembros, para que
cumplieran con su “lote de trabajo”, para con el Supremo Hacedor del Universo,
para con sus semejantes y para consigo mismos, reafirmando por siempre el
trilema masónico de Libertad, Igualdad y Fraternidad.
Jueves, 19 de junio del 2003 e:. v:.
Bibliografía:
1.- Barcia Trelles, Augusto “Historia de San
Martín”
2.- Carlavilla, Mauricio “Ampliaciones y
Refutaciones”
3.- Carnicelli, Américo “La Masonería
en la Independencia de América”
4.- Corbiére, Emilio J. “La Masonería,
Tradición y Revolución”
5.- De Lera, Ángel María “La Masonería que
Vuelve”
6.- Fernández Cabrelli, Alfonso “El Papel de la
Francmasonería en la Revolución Francesa”
7.- Lennhoff, Eugen “Los Masones
ante la Historia”
8 .-Hispano, Cornelio “ La Vida
Secreta de Bolívar”
9.- López, Vicente Fidel “Historia de la
Republica Argentina”
10.- Mendoza Silva, Eduardo “Masonería Pre
Republicana”
11.- Mitre, Bartolomé “Historia de
Belgrano y de la Independencia Argentina”
12.- Onsari, Fabián “San Martín,
la Logia Lautaro y la Francmasonería”
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