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| Los arquitectos suizos Jacques Herzog y Pierre de Meuron - Estadio M |
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Lunes 25 de agosto de 2003
EDIFICIOS PARA EL DEPORTE
Estadio mutante
Los arquitectos suizos Jacques Herzog y Pierre de Meuron proyectaron uno de los escenarios principales para el Mundial de Fútbol 2006 en Munich, Alemania. Y además idearon otro gran estadio en Beijing, China, para los Juegos Olímpicos de 2008. Por Claudia Celaya
Nada parece ponerle freno a su búsqueda de la innovación ni a su notoria capacidad creativa. Los suizos Jacques Herzog y Pierre de Meuron están dispuestos a seguir sorprendiendo al mundo con sus ideas. Y lo vuelven a lograr con sus últimas obras, volcándose a un terreno que hasta ahora les era prácticamente ajeno: la arquitectura deportiva.
Para hacer pie en un territorio tan complejo, estos ingeniosos arquitectos salieron a jugar en primera división. Decididos una vez más a romper con los estereotipos, se lanzaron a proyectar dos estadios que serán vistos por miles de millones de personas en los cinco continentes. Uno está ubicado en Munich, Alemania, y será una de las sedes del próximo Mundial de Fútbol 2006. El otro se levantará en Beijing, China, y recibirá a unos 100.000 espectadores en los Juegos Olímpicos del año 2008 (ver El nido... en la página 6).
Con la esperada precisión suiza, Herzog y De Meuron repitieron con exactitud lo que el mundo espera de ellos. Como si se tratara de una sana obsesión o de un camino prefijado del que no quieren desviarse, de nuevo buscaron cómo innovar con las pieles de los edificios.
No es que descuiden la resolución funcional ni las cuestiones constructivas. Es, simplemente, que su trabajo con las envolventes de las obras representa el desafío que más los seduce y, también, el que los instaló de manera definitiva en el podio de la fama mundial en el año 2001, cuando ganaron el Premio Pritzker, considerado por muchos profesionales como el "Nobel" de la arquitectura.
"La fuerza de nuestros edificios es el impacto inmediato y visceral que tienen en el visitante", dijo alguna vez Jacques Herzog. Exactamente eso es lo que generan estos dos nuevos estadios, a través de propuestas y materiales bien diferentes.
En Alemania, el Allianz Arena asombrará con el cambio de color de sus fachadas, pero las sensaciones seguirán a flor de piel después de ingresar, cuando los 66.000 espectadores vibren al descubrir la potencia de su espacio interior.
LA CAPSULA GIGANTE. Es difícil imaginar que un super estadio pueda tener la forma de una inmensa y colorida cápsula. Pero el Allianz Arena rompe esta barrera y, contra todas las convicciones e ideas previas, quiebra definitivamente las imágenes convencionales de los templos donde se adora la magia del fútbol.
En el barrio de Fröttmaning, el estadio donde se jugará el partido inaugural de la Copa del Mundo será, según sus autores, como un "gran cuerpo luminoso" pegado a una autopista. Ubicado en el límite entre lo urbano y el paisaje abierto, el Allianz se convertirá en un símbolo de Munich y ayudará a conformar una nueva puerta de entrada a la ciudad.
El estadio, que comenzó a construirse el año pasado y se terminaría en 2005, tiene otras particularidades. Será compartido por dos clubes, el Bayern Munich y el TSV 1860 Munich. Por esta condición, el diseño le da al edificio la capacidad de transformarse, para que los fanáticos puedan identificarse con los colores de su equipo.
Aunque suena como algo imposible, esta posibilidad se concretará en el Allianz. Habilidosos para resolver problemas complejos, los arquitectos crearon una fachada compuesta por luz, cuya iluminación varía según quién juegue. Esta innovadora piel está formada por grandes almohadillas romboidales que pueden ser iluminadas por separado con diferente intensidad.
A la manera de una inmensa pantalla, rombos blancos y azules o rojos y blancos se proyectan sobre esta envolvente, de acuerdo con quién sea el equipo local.
Contra la última moda de construir estadios multiuso, que puedan servir para recitales, conciertos o diferentes deportes, el Allianz Arena fue concebido únicamente para partidos de fútbol. Y eso le da una peculiar vitalidad a su interior: cada uno de los tres pisos de las tribunas se acercan lo más posible al campo de juego y la altura de los pisos crece de abajo hacia arriba para lograr una mayor riqueza espacial.
"Como en los viejos teatros shakespeareanos, estas tribunas hacen que los espectadores se aproximen en una forma increíble a lo que sucede en el campo de juego", aseguran los arquitectos al explicar los detalles del proyecto.
La llegada al estadio también fue estudiada con precisión. Herzog y De Meuron decidieron que el gran cuerpo luminoso se destaque en el paisaje y se relacione con la vegetación de la campiña cercana de Fröttmaning. Plantas y árboles crecerán en la mayor parte de la explanada y los estacionamientos se extenderán "como una alfombra verde" delante del edificio.
NOCHE Y DIA. Al igual que en el Estadio Olímpico de Beijing, el Allianz fue resultado de un concurso. El concepto "moderno e innovador" del edificio convenció en especial a los promotores del proyecto, que quieren hacer historia construyendo el "estadio de fútbol del futuro". Es como un gran teatro donde conviven las emociones incontenibles del deporte más popular del mundo con el confort de este siglo.
Para conseguirlo, clientes y arquitectos no escatimaron inversiones ni esfuerzos. En la construcción del edificio trabajan hasta de noche unos 530 empleados preocupados por escaparle al sofocante calor que por estos días derrite a Europa.
Este infernal verano que azota al Viejo Mundo afectó en forma directa a las tareas en el Allianz Arena. Tanto que se reordenaron unos cuantos procedimientos de la obra para que los obreros puedan evitar las temperaturas extremas, especialmente en las horas del mediodía.
Desde lo arquitectónico, tanto el Allianz como el estadio de Beijing demuestran que Herzog y De Meuron evolucionaron sin cambiar sus preceptos. El dúo suizo más famoso confirmó que piensa continuar en su búsqueda de nuevas experiencias y resultados con distintos materiales.
Y ahora el dúo va por más: en el año 2000 su proyecto para el Tate Modern en Londres en el que transformaron una vieja usina en un museo los condujo a un sitio privilegiado de la arquitectura mundial. Con sus últimas obras pretenden crear una nueva generación de estadios que derribe para siempre las clásicas imágenes de la arquitectura deportiva.
ccelaya@...
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