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Viernes 19 de setiembre de 2003 Año
VII
N°
2727
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URBANISMO
Brasil: la V Bienal de Arquitectura de San Pablo arriesga soluciones para megametrópolis en crisis
Bajo sus 30 mil metros techados, los arquitectos y urbanistas más importantes del mundo presentan cientos de proyectos provenientes de 33 países. La reunión se extenderá hasta el 2 de noviembre.
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Las propuestas de los arquitectos más famosos para las ciudades más grandes están expuestas en Brasil, donde esta semana empezó a desarrollarse la extensa V Bienal Internacional de Arquitectura de San Pablo (http://bienalsaopaulo.terra.com.br/bia.asp), un desbordante reto de espectaculares proyectos urbanísticos que, a pesar de sus patentes particularidades, si se llevan a cabo, serán inexorablemente absorbidos por el asfalto que avanza con prisa y sin pausa. "Planeamos proyectos enormes y estratégicos para las ciudades, pero, a pesar de sus tamaños, no dejan de ser acupunturas urbanas", explica, con aire realista, José Magalhaes, curador de la muestra sobre la ciudad de San Pablo, que pasó de 200 mil a 18 millones de habitantes en escasos cien años.
Las palabras de Magalhaes son fácilmente comprobables. Una vez que se colocan sobre el mapa, las maquetas a escala de los proyectos acaban reducidas a imperceptibles puntos sobre la superficie de la monstruosa metrópoli. En esta Bienal, San Pablo, un sofisticado manto de asfalto vertical que combina obras de arquitectura de punta con desbordadas favelas de lata y tablones, presenta cinco grandes proyectos públicos, incluida una vistosa renovación del centro. En total, son siete las metrópolis incluidas en las propuestas de la muestra que abrió sus puertas esta semana: Beijing, Londres, Johannesburgo, Tokio, Berlín, Nueva York y por supuesto, San Pablo.
"La intención de elegir la metrópoli como tema de trabajo fue tratar de ver cómo las ciudades del primer mundo resuelven sus principales problemas", señaló el curador general de la Bienal, Pedro Cury, quien, además, reveló un nueva tendencia temática: "Hace tres lustros, la Bienal abordó el mismo tema de las metrópolis, pero los proyectos eran utópicos. Ahora, en cambio, son factibles y pretenden resolver problemas cotidianos, como, por ejemplo, revitalizar barrios muy deteriorados de Berlín y Londres”, dice Cury. Henning Rasmuss, el representante de Johannesburgo, Sudáfrica, consideró que, “hace diez años, nuestra ciudad, de 8 millones de habitantes y 117 años de vida, hija de las minas de oro, habría presentado un dispar conjunto de bonitos y modernos edificios comerciales".
Pero no: los sudafricanos llevaron a la Bienal una propuesta mucho más interesante, ya que tiene en cuenta los mejores proyectos presentados en los últimos diez años, todos de gran relevancia pública, vinculados a la democratización del país, cuya planificación es o fue obra del Estado”, explicó Rasmuss, quien viajó junto a los plano de soluciones para el barrio negro de Soweto. No fueron, justamente, propuestas ambiciosas las que faltaron: 13 arquitectos idearon un barrio de viviendas sociales patrocinado por el gobierno de Valencia, España, y la urbanización de numerosas favelas cariocas. Una de las propuestas más críticas fue presentada por Tokio, Japón, sobre una enorme maqueta realizada en relieve con fotos aéreas, que evidencia la magnitud del entramado ciudadano.
"La ciudad es un proceso vivo, como un virus que muta. Y el arquitecto, que nunca encuentra la cura total, además llega siempre tarde", sentencia el arquitecto Alessandro D'Onofrio, quien presentó en San Pablo una propuesta del gobierno italiano que apunta a custodiar el ambiente post intervenciones urbanas, rechazando las grises y rectas autopistas, “cicatrices que rompen el paisaje. Por supuesto, Berlín, la capital mundial de la arquitectura desde la caída del muro que abrió un gigantesco espacio de intervención, también está presente en la Bienal, retratando el fantástico trabajo de planificación, tecnología e inversión llevada a cabo en los últimos años. Nueva York, en cambio es la gran ausente: presenta, en silencio, sus proyectos de reconstrucción, todavía en crisis.
Fuente: AFP
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