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| COMO LAS TORRES. EL EDIFICIO MAS ALTO DE MILAN RECIBIO EL IMPACTO DE UNA AVIONETA QUE PERDIO EL CONTROL. (Foto: Luca Bruno/AP) |
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El mundo vivió momentos de gran conmoción cuando el choque de un pequeño avión contra el edificio más alto de Milán, conocido como Pirellone, sede del gobierno regional de Lombardía, ayer por la tarde, hizo revivir durante un buen rato el escenario temido del atentado terrorista del 11 de setiembre pasado en Nueva York. Pero fue "sólo" un accidente, un raro accidente, porque un piloto muy experto de más de 60 años de edad estaba al comando del aparato que a las 17,40 de la tarde pegó contra el piso 25 del "palazzo", causando un desastre con suerte. Anoche el saldo provisorio era de por lo menos tres muertos y 60 heridos, la mitad de los cuales estaban internados en varios hospitales y dos de ellos se encuentran en grave estado.
Fabio Bonocore estaba en la ventana de su departamento, en via Boscovich, cuando vió el avión Air Commander "que volaba muy bajo" y se dirigía peligrosamente hacia el Pirellone, alto 128 metros y de treinta pisos. "Era pequeño de color blanco con rayas gruesas rojas y no chocó de frente sino que el piloto intentó a último momento desviarse y el avión pegó contra el piso 25 o 26 de costado, agravando el daño", contó Bonocore.
El testigo no vio si el avión estaba incendiado, como aseguraron otras personas que vieron la escena. La plaza Duque de Aosta , donde se levanta el Pirellone, está en el centro de Milán, una ciudad de dos millones de habitantes, capital industrial y de la moda de Italia, corazón del próspero norte de la Península. Muy cerca se encuentra la estación central de ferrocarril.
Gaetano Bellucio y Antonino Ferrara, propietarios de un restaurante que está junto al edifico de la tragedia, vieron llegar el avión a baja altura y muy rápido. "Dijimos: ¿pero qué hace ese imbécil?". Pocos segundos después, el impacto.
Dentro del edificio había trescientos empleados y funcionarios de la Región Lombarda. Fue una desgracia con suerte porque el avión chocó a la altura del piso 25, donde había una biblioteca desierta y algunas oficinas con gente trabajando. Arriba los otros pisos estaban vacíos porque el edificio está siendo reestructurado.
Claudio Chetta, "assessore" de Asuntos Generales de la Región explicó que "el ruido del choque fue espantoso y el miedo enorme. Mi oficina se encuentra en el piso 24. Saltaron todos los cristales de las ventanas y parte de las paredes. Pero nadie parecía herido de gravedad. Empezamos todos a gritar que había que bajar por las escaleras. Había una chica en silla de ruedas y nos turnamos para llevarla en la espalda hasta la salida".
"En diez minutos estábamos todos afuera, sanos y salvos. Muchos se pusieron a llorar. No entendíamos lo que había pasado, pero todos pensábamos en el atentado terrorista contra las Torres Gemelas de Nueva York", relató Chetta.
Al principio todos creyeron en un atentado, porque parecía imposible que un avión chocara por accidente contra el Pirellone en una tarde con muy buena visibilidad. El presidente norteamericano George Bush fue informado de inmediato de lo que ocurría en Milán y el titular del Senado italiano, Marcello Pera, cometió una imprudencia: anunció en una sesión de la Cámara alta lo que acababa de ocurrir y dijo que "probablemente es un atentado".
Pera se corrigió unos minutos después, pero sus palabras habían multiplicado la alarma. Las bolsas europeas y Wall Street se vinieron abajo y tardaron una horas en recuperarse, pero no del todo, bajo la impresión de que Osama bin Laden y los suyos habían golpeado otra vez.
En la plaza Duque de Aosta y los alrededores de la estación central, el escenario era apocalíptico, con las calles del Pirellone llenas de escombros y pedazos de cristales de las ventanas. Ochenta bomberos penetraron en el edificio para combatir el incendio que habían provocado las llamas. En la vereda de atrás del "palazzo" fueron descubiertos dos cadáveres: uno de una persona que pasaba casualmente a pie y el cuerpo de una empleada de la región que cayó desde el piso 25 a raíz del impacto. También fue encontrado el cadáver del piloto Luigi Fasulo, a quien varios empresarios milaneses recordaron como un hombre de buen carácter y un aviador con mucha experiencia.
Fasulo había decolado con el avión desde Locarno, en Suiza, donde vivía, media hora antes del desastre. Cuando estaba por aterrizar en el aeropuerto milanés de Linate, lanzó un SOS: no lograba bajar el tren de aterrizaje. Como la pista de emergencia estaba ocupada le ordenaron dar una vuelta. También otro pequeño avión debió esperar en vuelo. Algunos colegas del piloto que se estrelló contra el Pirellone creen que Fasulo puede haber sufrido un "malore" porque había fuego y humo en la cabina, o debido a la situación angustiosa, y no advirtió que el avión apuntaba al edificio más alto de la ciudad mientras buscaba la palanca de emergencia para hacer bajar el tren de aterrizaje.
Anoche, un batallón de ingenieros militares iluminó el Pirellone, que tenía un aspecto siniestro, aún humeante y "reventado" en sus últimos pisos. Los ingenieros y los bomberos aseguraron que no había peligro de que el edificio se venga abajo, como ocurrió con las Torres Gemelas del neoyorquino World Trade Center.
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