| |
Tiempo estimado de lectura 2'20''
El famosísimo Museo del Louvre emprendió finalmente la anunciada modernización de su sitio de Internet. La idea es que, a partir del año que viene, sin viajar a París ni pagar los 7,5 euros que cuesta la entrada, todo el mundo pueda apreciar a través de Internet su colección completa, que incluye miles de obras hoy inaccesibles para los visitantes. Por el momento, en la página oficial del Louvre (www.louvre.fr) sólo se pueden ver algunas piezas, lo que no es poco si se tiene en cuenta que la lista incluye, entre otras emblemáticas obras, a la enigmática Gioconda de Leonardo Da Vinci.
Se estima que el proyecto llegará a su término a principios de 2003. Para entonces, los 6 millones de navegantes anuales del sitio (la misma cantidad que camina sus pasillos en el mismo período) podrán disfrutar de gran parte del patrimonio del museo, cuya digitalización está en marcha. Aunque, claro, se espera que las máximas vedettes de la muestra en línea sean algunas de las 130 mil pinturas que, en la actualidad, por ser demasiado frágiles para ser expuestas en las salas del museo, sólo pueden ser apreciadas por aquellos que así lo requieren, previa concertación de exclusiva cita privada.
Los directores del museo pretenden que la versión rediseñada de la página del Louvre multiplique sus posibilidades de brindar verdadero acceso al museo más importante y prestigioso del mundo. "Gracias a Internet, la colección entera estará al alcance de todos", dijo la directora del proyecto Louvre/Internet, Catherine Jaques, al presentar el sitio. Y agregó que su objetivo es convertir al Louvre en "el mayor museo virtual del mundo". La primera fase del plan, que incluye la digitalización de 165.000 obras, sentará las bases del segundo objetivo: que cada usuario cree "su propio Louvre online" para recibir información personalizada.
Concebido originalmente como castillo, el edificio original del actual museo fue construido por el rey Felipe Augusto a fines del siglo XII. En 1546, Francisco I decidió transformarlo en su morada de lujo, acto en el que lo convirtió en residencia de la corte francesa durante los dos siglos siguientes. Con la caída de la monarquía, las instalaciones cambiaron de destino, para convertirse, a instancias de la República, en museo. Hoy, el Louvre ocupa un privilegiadísimo predio de más de 40 hectáreas enclavadas en pleno corazón de París y ofrece más de 60.000 metros cuadrados consagrados a la exposición, almacenamiento y conservación de tesoros culturales.
Por el momento, ingresando al museo virtual en construcción se pueden ver parte de las obras de arte y piezas arqueológicas pertenecientes a las colecciones oriental, egipcia, griega, romana, etrusca e islámica, además de ciertas pinturas y esculturas de artistas de la talla de Leonardo, Miguel Angel, Goya, Rembrandt, Van Dyck y Delacroix, entre muchos otros. Sin embargo, los directores del museo aseguran que aún no se ha visto nada. Y estiman que, una vez finalizado, el proyecto disparará el número de usuarios del sitio, para establecerse, hacia 2010, en una cifra que oscilará "entre 10 y 15 millones de visitas anuales".
|