Extractos y detalles de "Las Cruzadas vistas por
los Árabes", de Amín Maalouf.
Salamo ´aleicum wa ráhmatullahi wa
baracatuh.
Finalmente, aprovechando la excelente moda de cine
épico y reconstrucciones históricas, Hollywood se ha
atrevido a hacer lo que siempre hubiera querido:
falsear la historia. Les cuento que he visto en
televisión, el anuncio de una nueva película dirigida
por el que hizo "Gladiador", que se llama: Cruzada. Y
por lo que ví, no se trata de otra cosa que del
enzalsamiento del sentimiento ¿religioso? que llevó a
las hordas cruzadas a comerse a los perros y quienes
asesinaban por el camino (canibalismo), y finalmente,
a asesinar a buena parte de la población de Jerusalén,
incluyendo mujeres, niños, ancianos, judíos y
musulmanes, inclusive los cristianos dentro de las
iglesias.
Por eso, pienso que es un buen momento para que
toquemos el tema y nos mantengamos bien informados de
los hechos históricos. Los invito a que recopilemos
material y lo expongamos todas las comunidades, o
enviárselo a nuestros contactos.
Les puedo recomendar una obra muy muy fácil de
conseguir, al menos aquí en Argentina: La Invasión, de
Amín Maalouf. Este es un pequeño librito de la
colección Alianza Cien, de editorial Alianza. Vale
entre 1 y 3 pesos, y se consigue en las librerías de
saldos de calle Corrientes. Yo cuando lo encuentro lo
compro de a varios y luego los regalo. Es un extracto
de una obra más completa del mismo autor, que hoy en
día es casi imposible de conseguir aquí en Argentina
pero muy fácil en España: "Las Cruzadas Vistas por los
Árabes", de Amín Maalouf. Esta obra es de absoluto
rigor histórico, en ella el autor reconstruye los
hechos y cita a un prestigiosísimo historiador árabe:
Ibn al-Atir. Cabe aclarar que, sino me equivoco, Amín
Maalouf no es musulmán sino cristiano libanés, así que
no se lo puede acusar de parcialidad.
También se puede buscar información en internet.
Sería bueno que para cuando estrenen esa película,
mucha gente se haya enterado un poco del tema como
para ver qué dicen de cierto en ella y que no. Al
parecer, será otra payasada como "La Pasión" de Mel
Gibson, un elogio de la morbosidad.
Por lo pronto, yo encontré esto:
LAS CRUZADAS VISTAS POR LOS áRABES
Amin Maalouf (ALIANZA)
Basándose en los testimonios de los historiadores y
cronistas árabes de la
época, Amin Maalouf relata la historia de las cruzadas
tal y como las vieron
y vivieron en «el otro campo», es decir, en el lado
musulmán, un punto de
vista hasta ahora olvidado. Las cruzadas vistas por
los árabes abarca el
periodo comprendido entre la llegada de los primeros
cruzados a Tierra Santa
en 1096 y la toma de Acre por el sultán Jalil en 1291,
dos agitados siglos
que dieron forma a Occidente y al mundo árabe y que
aún hoy siguen
condicionando sus relaciones.
Titulo: CRUZADAS VISTAS POR LOS ÁRABES, LAS.
Tema: Historia Isbn: 84-206-5686-0
Autor: Maalouf, Amin
Editorial: Alianza
Lugar de Publicacion: Madrid
Fecha de Publicacion: 2003
Formato: Rústica (Bolsillo)
Paginas: 392
Dimension: 18x11cm
Peso: 280g
Las Cruzadas: tema de actualidad.
Maalouf, Amin (1989) Las cruzadas vistas por los
árabes (Alianza Editorial, Madrid)
Carlos Jiménez Romera
El tópico de que `hay que conocer la historia para no
repetirla', a pesar de estar ya tan desgastado, no
deja de ser ignorado incluso por aquéllos que lo
esgrimen constantemente. Por otro lado, hay que tener
presente la multiplicidad de historias que, a pesar de
los intentos de unificación, aún persisten y complican
la aplicación de esta máxima. Por supuesto, la
historia la escriben los vencedores, pero incluso en
este hecho tan incuestionable hay que matizarlo, pues
no siempre se puede distinguir entre los vencedores
`reales', si éstos existieron, y los vencedores `de la
historia': desde luego, no vence una batalla aquél que
derrota al ejército enemigo, sino aquél que consigue
que su versión sea la aceptada por la historia. Se me
argumentará que poco consuelo puede recibir de este
victoria póstuma el caído en la batalla, pero a los
injustos ojos de la posteridad no hay más verdad que
la escrita, que ignora lo más importante de las
verdades sobre la guerra: el inútil sufrimiento tanto
de los que cayeron como de los que sobrevivieron.
El retazo de historia que muestra el libro que nos
ocupa es posiblemente uno de los más conocidos y
presentes en el subconsciente colectivo del mundo
occidental. El relato de las cruzadas resulta heroico,
idealista y anacrónico, como la mayoría de las novelas
de aventuras escritas desde el siglo XVIII en Europa.
Sin embargo, las cruzadas son un recuerdo aún más
próximo para las sociedades musulmanas; las cruzadas
resultan ser la primera de una larga serie de
humillaciones sufridas por una civilización que
comenzó su decadencia política en aquel momento de la
historia. De esta manera, los musulmanes que
finalmente lograron expulsar a los cristianos
invasores, se convirtieron en los derrotados de la
historia.
Leer el relato de las cruzadas desde las numerosas
versiones occidentales se puede convertir en un frío
ejercicio de memoria histórica, donde la lejanía en el
tiempo y en el pensamiento respecto a los
protagonistas nos permiten perdonar la ignorancia, la
brutalidad y el fanatismo de aquellos europeos. Leer
este mismo fragmento de nuestra historia desde el
punto de vista antagónico, si es justo denominarlo
así, nos muestra una visión mucho más cercana. ¿Qué
son las cruzadas vistas por los árabes? La respuesta
es sencilla: la agresión brutal e injustificada
sufrida por una civilización abierta, tolerante y
avanzada a manos de un grupo de fanáticos religiosos.
La incredulidad y el asombro de ciudadanos
occidentales hace pocos meses frente a la barbarie del
terrorismo fundamentalista fueron los mismos mostrados
por los ciudadanos árabes que sufrieron las cruzadas;
las cruzadas, de repente, resultan mucho más cercanas
cuando nos ponemos en la piel de los ciudadanos
musulmanes de hace casi mil años. De pronto, el fin de
la historia nos lleva otra vez al principio, en una
especie de `eterno retorno' terriblemente incómodo, en
el que habremos de cometer los mismos errores que los
musulmanes de hace 800 años, ¿o es posible escribir
otra historia?
Para ilustrar estas afirmaciones, que pueden contar
con el excepticismo de muchos de los lectores, pueden
citarse algunos pasajes correspondientes a los
primeros momentos de las cruzadas, cuando mejor puede
apreciarse el estupor del `mundo civilizado':
...El orgullo de Maarat era ser la patria de una de
las mayores figuras de la literatura árabe,
Abul-Ala-al-Maari, fallecido en 1057. Este poeta
ciego, librepensador, había osado criticar las
costumbres de su época, haciendo caso omiso de las
prohibiciones. Hacía falta atrevimiento para escribir:
Los habitantes de la tierra se dividen en dos,
Los que tienen cerebro pero no religión,
Y los que tienen religión pero no cerebro.
[...]
Llega el 11 de diciembre; está muy oscuro y los
francos aún no se atreven a penetrar en la ciudad; los
notables de Maarat se ponen en contacto con Bohemundo,
el nuevo señor de Antioquía, que está a la cabeza de
los asaltantes. El jefe franco promete a los
habitantes perdonarles la vida si detienen la lucha y
se retiran de ciertos edificios. Aferrándose
desesperadamente a su palabra, las familias se agrupan
en las casas y en los sótanos de la ciudad y esperan
temblando durante toda la noche.
Al alba llegan los francos: es una carnicería.
«Durante tres días pasaron a la gente a cuchillo,
matando a más de cien mil personas y cogiendo muchos
prisioneros». Está claro que las cifras de Ibn al-Atir
son fantasiosas, pues la población de la ciudad en
vísperas de su caída era probablemente inferior a diez
mil habitantes. Pero el horror en este caso no reside
tanto en el número de víctimas como en la suerte casi
inconcebible que les estaba reservada.
«En Maarat, los nuestros cocían a paganos adultos en
las cazuelas, ensartaban a los niños en espetones y se
los comían asados». Esta confesión del cronista franco
Raúl de Caenn no la leerán los habitantes de las
ciudades próximas a Maarat, pero se acordarán mientras
vivan de lo que han visto y oido[...]
Cuantos se han informado sobre los francos han visto
en ellos alimañas, que tienen la superioridad del
valor y del ardor en el combate, pero ninguna otra, lo
mismo que los animales tienen la superioridad de la
fuerza y la agresión.
Un juicio claro y rotundo que resume perfectamente la
impresión que dejaron los francos al llegar a Siria:
una mezcla de temor y de desprecio, muy comprensible,
por parte de una nación árabe muy superior en cultura,
pero que ha perdido toda su combatividad.
[...]
...los francos siguen sin conseguir Arqa, cuyos
defensores están tan asombrados como los sitiadores.
Es cierto que las murallas son sólidas, pero no más
que las de las otras ciudades, más importantes, de las
que han podido apoderarse los francos. La fuerza de
Arqa reside en que sus habitantes han tenido desde el
primer momento de la batalla la convicción de que, si
se abría una sola brecha, los degollarían a todos como
habían hecho con sus hermanos de Maarat o de
Antioquía.
[...]
...al-Afdal tiene la impresión de estar atrapado en un
engranaje mortal. Como él mismo es de origen
cristiano, no le cuesta ningún trabajo comprender que
los francos, que son de fe ardiente e ingenua, estén
decididos a llevar hasta sus últimas consecuencias su
peregrinación armada.
[...]
...el señor de El Cairo transmite a los francos nuevas
proposiciones para llegar a un acuerdo. Además del
reparto de Siria, concreta su política en relación con
la Ciudad Santa: una libertad de culto estrictamente
respetada y la posibilidad de que los peregrinos vayan
allí cuantas veces lo deseen, siempre y cuando,
naturalmente, lo hagan en grupos pequeños y sin armas.
La respuesta de los francos es contundente: «¡Iremos a
Jerusalén todos juntos, en orden de combate, con las
lanzas en alto!»
[...]
...A la población de la Ciudad Santa la pasaron a
cuchillo, y los francos estuvieron matando musulmanes
durante una semana [...] A los judíos los reunieron en
su sinagoga y allí los quemaron vivos los francos.
Destruyeron también los monumentos de los santos y la
tumba de Abraham --¡la paz sea con él!.
Entre los monumentos saqueados por los invasores se
encuentra la mezquita de Umar, erigida en memoria del
segundo sucesor del Profeta, el califa Umar Ibn
al-Jattab, que había tomado Jerusalén a los bizantinos
en febrero de 638. Tras estos hechos, los árabes
aprovecharán siempre que puedan la ocasión para evocar
aquel acontecimiento con la intención de recalcar la
diferencia de su comportamiento y el de los francos.
Aquel día, Umar había entrado montado en su célebre
camello blanco, mientras el patriarca griego de la
Ciudad Santa acudía a su encuentro. El califa había
empezado por pormeterle que se respetarían la vida y
los bienes de todos los habitantes, antes de pedirle
que lo acompañara a visitar los lugares sagrados del
cristianismo.
La obra de Amin Maalouf, escritor de origen libanés
afincado en Francia, se podría considerar
monotemática: todos sus relatos hablan sobre el
encuentro y el desencuentro de oriente y occidente a
lo largo de la historia. Sin embargo la propia riqueza
del tema y las constantes contradicciones de
personajes y circunstancias históricas evita cualquier
señal de aburrimiento. Maalouf es un gran novelista,
cuenta con una prosa fluida y amable que no renuncia a
toda la complejidad que ofrecen los encuentros y
desencuentros de civilizaciones hermanas. Su punto de
vista sobre la historia, enriquecedor y optimista,
debería resultar especialmente revelador en estos
momentos de confusión donde todos descubrimos, de
repente, nuestra propia ignorancia.
Recomendado, recomendadísimo.
Los saludo a todos. Y que la paz sea con todos
ustedes.
Elijah Zígurat.