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[EL PEROL] Los caleños, mentirosos de verdad   Lista de mensajes  
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Los caleños, mentirosos de verdad
(tomado del diario el pais)



Si al igual que a Pinocho a los caleños les creciera la nariz por cada una de las mentiras que dicen, en la ciudad quedarían muy pocos `ñatos´ y los cirujanos plásticos no darían abasto para poner en su justa proporción los órganos olfativos.

Y es que no hay derecho a que el 83% de los habitantes de esta ciudad asegure que miente "muy poquito", cuando aquí el goloso insaciable dice sin pestañear "el lunes empiezo la dieta"; el peor de los chismosos sostiene "te juro que no se lo cuento a nadie", el más pesado de los borrachos jura "este es el último trago que me tomo", y el peor de los incumplidos asegura: "mañana te llamo". De hecho, esa afirmación desnuda en sí misma el calibre de mentirosos que somos los habitantes de Cali.

Asimismo, que en una comunidad en la que la infidelidad y la trampa están a la orden del día, el 88% de sus miembros sostenga que sus embustes son "inofensivos" y "justificados", la cosa toma ribetes de descaro.

Como era de esperarse, en la encuesta que El Pais contrató con la firma Conceptos del Mercado con el fin de establecer qué tan `pajudos´ son los caleños, los encuestados dijeron muchas mentiras y apenas unas pocas verdades.

Una de las realidades que admitieron las personas que respondieron el cuestionario, tal vez porque es demasiado evidente, es que a la hora de mentir, las mujeres son mucho mejores que los hombres.

Eso lo tienen clarísimo mujeres como Salma, de 27 años. "Los hombres caen mucho más rápido", sostiene. "Nosotras somos mejores mintiendo porque somos más astutas e inteligentes. Pensamos bien nuestra excusa: ¿Qué le puedo decir yo a este hombre que me crea? Por eso es más fácil que uno pille a los hombres que son infieles a que ellos lo descubran a uno".

Otra cosa que es ciertísima, y que revela la encuesta, es que los temas en los que menos se les puede creer a ellas son los referentes a su edad y, quién lo creyera, a su fidelidad.

De esto da fe Carlos Andrés Valverde, propietario de un restaurante. Para él, que ellas alteren su edad, hace parte de la cultura femenina: cuando son sardinas dicen que tienen más años porque quieren parecer mayores y cuando adultas, desean tener 20 años siempre. Eso hace parte de la idiosincrasia: quieren verse interesantes, coquetas, por eso siempre juegan con este aspecto.

Y en cuanto al tema de la fidelidad él las justifica: "Es mucho peor visto una mujer infiel que un hombre. A ellos se les califica de verracos, a ellas, ya sabemos con qué adjetivos se les juzga".

Puede que los caballeros no sean tan buenos para mentir como ellas, pero eso no los inhibe ni un poquito para hacerlo. De hecho, son muchos más carretudos. Y definitivamente no se les puede creer cuando hablan de su potencia sexual y, por supuesto, de su fidelidad.

"Esos verracos son muy enredadores. Cuando se quieren volar para ser infieles se inventan que tienen una reunión muy importante, que se encontraron con unos amigos de vieja data, que por supuesto nosotras no conocemos, y lo peor, cuando apagan el celular es porque están de fuga", expresa Alexandra Guzmán, quien agrega que los hombres también 'chicanean' sobre su potencia sexual: se muestran como los machos más machos para deslumbrarnos y a la hora de la verdad de aquello nada.

¿'PINOCHOS'? Si uno se remite a lo que respondieron en la encuesta, quedaría claro que a la hora de conquistar o de ser conquistados los caleños no se les ocurre decir una mentira.

Por supuesto, nada más falso. Muy pocas de ellas dirán su verdadera edad, tratarán de reconocer menos romances de los que han tenido, dirán que jamás han pasado por un quirófano y jurarán que jamás han entrado a un motel.

Ellos, por su parte, inflarán sus ingresos, exagerarán en sus proezas amatorias precedentes, jurarán que de ella les llamó la atención su inteligencia, cuando sólo se fijaron en sus torneadas piernas y harán todo lo posible por descrestar a su pretendida.

Un poco más honesto es el 65% de los hombres que admite valerse de algún artificio para ocultar una 'canita al aire'. Argumentos tales como "estaba en casa de un amigo que tú no conoces", "casi no me dejan venir los amigos", o "tengo un viaje de negocios", son los más usados en esos casos.

En lo que también fue sincero la mayoría de los entrevistados, es en que para justificar una llegada tarde a la empresa o al salón de clases recurrieron a alguna argucia. La excusa del "trancón enorme" fue la más recurrente. "Hoy, con la ciudad vuelta 'chicuca' el trancón sí que sirve para justificar", argumenta César, un empleado radial.

Los encuestados no tuvieron inconvenientes para afirmar que a la hora de solicitar un crédito, un trabajo o enfrentar una multa por pasar el semáforo en rojo no se les ocurre faltar a la verdad. Nada que ver con lo que se observa en la realidad.

Ranking de las mentiras más comunes
1. "Te marqué varias veces, pero no entraba la llamada" 2. "La última y me voy". (60%). 3. "No te va a doler". (53%). 4. "Te queda muy bien". (50%). 5. "Mi amor, tú no estás gorda". (48%). 6. "Te juro que no se lo cuento a nadie". (46%). 7. "Cuenta con eso". (45%). 8. "El lunes empiezo la dieta". (39%).
Por ejemplo, Diego, un joven profesional que se presentó para concursar en una multinacional, puso en su hoja de vida que manejaba perfectamente el inglés, cuando apenas 'chapuceaba' unas cuantas palabras. Y se llevó el chasco de su vida cuando en la entrevista con el gerente de mercadeo de la empresa, éste le habló en la lengua de Shakespeare. "No entendí, ni jota. Y por supuesto hasta allí llegó mi sueño de entrar a esa compañía", relata.

Y en cuanto a las multas, el guarda de tránsito William Bermúdez, con 18 años de experiencia, puede dar fe de que los conductores recurren a cualquier excusa con tal de justificar sus infracciones.

Montan cualquier tipo de películas. "Dicen que tienen necesidad de ir al baño o que están enfermos ellos o un familiar. Lo que sea con tal de evitar que les apliquen la sanción".

Incluso, sostiene el Director de Control y Seguridad de la Secretaría de Tránsito de Cali, que, "aún conduciendo ebrios, niegan rotundamente que han consumido licor. Mientras llegan los aparatos para hacer la prueba ingieren pan, comida y hasta líquidos fuertes como la gasolina, pero el alcohosensor registra que sí han tomado".

Lo que sí es cierto, es que más de la mitad de los caleños considera que la mentira es algo en lo que todos caemos. Sin embargo el 48% sostiene que echar mano de ellas no necesariamente es pecado, pues como sostiene Alberto Valderde, "pecado es matar, va contra la naturaleza. Si mentir fuera pecado las iglesias ya no darían abasto".

No obstante, el sacerdote Alberto Marín, recalca que mentir sí es pecado, ya que va contra el octavo mandamiento de la Ley de Dios. "Es mejor callar o decir la verdad. Cuando uno miente se mantiene tenso, pensando que lo van a coger en la mentira. Entonces, reflexiona el religioso, "¿para qué dañar la paz del corazón sabiendo que tarde o temprano saldrá a la luz la verdad?".

Lista de cifras

- 54% de los caleños asegura mentir esporádicamente para justificar la llegada tarde al trabajo o al salón de clases.

- 75% cree en la existencia de las mentiras piadosas.

- 51% considera que los embustes que dicen son inofensivos.

- 48% dice que mentir no es pecado.

- 59% opina que las mujeres mienten más sobre su edad.

- 55% manifiesta que los hombres engañan más acerca de su fidelidad.

- 40% usa como artificio para terminar una relación la excusa de que necesita tiempo.

- 40% echa mano del argumento del enorme trancón para justificar su llegada tarde a laborar o a la universidad.

- 57% sostiene que la mentira es algo en los que todos caemos.

- 22% niega tener otra pareja cuando está en plan de conquista o de dejarse conquistar.

- 15% inventa que se le descargó el celular y no pudo llamar, cuando llega tarde a casa.

- 19% asegura que estaba en la casa de un amigo que su pareja no conoce cuando se echa una 'canita' al aire.

- 12% dice que las caleñas argumentan que estarán en una reunión de sólo mujeres cuando quiere ocultar una infidelidad.

- 7% acepta haber engañado con las recomendaciones a la hora de conseguir un trabajo.

Ficha técnica

La firma Conceptos del Mercado realizó para El Pais 300 encuestas, entre hombres y mujeres mayores de 18 años, de todos los estratos socioeconómicos, los días 10 y 11 de julio del 2006.

Este diseño muestral permite interpretar los resultados con un nivel de confiabilidad del 95% y un margen de error de +/-5.6%.

Un mentiroso muy popular fue Riverita

Riverita, un recordado personaje del Cali Viejo se hizo famoso en la comarca porque narraba mentiras a sus clientes durante el corte de cabello.

Pero bien sabido era por todos en aquella época, que, quien se riera de las historias fantásticas del barbero, podía irse trasquilado, ya que él, por semejante desplante, se ponía muy, pero muy bravo.

Este hombre alto, flaco, que parecía un garfio, como lo describe Claudia Morales, actriz que alguna vez investigó sobre el personaje, tenía una barbería en la Carrera 8 entre Calles 17 y 16, al frente del Teatro Sucre, en el barrio San Nicolás. Allí acostumbraba a contar los cuentos que él asumía como reales.

El periodista Phanor Luna recuerda algunos de ellos. "Él contaba que un día, cuando estaba joven, estaba ganando una carrera de caballos, pero de pronto, al pasar por el Puente Ortiz, el animal vio una moneda de 50 centavos en el suelo, la pisó y no quiso seguir, por esto fue que perdió la competencia. Eso no le importó, porque decía que con lo de la moneda, celebró".

Narraba también, agrega Luna, que en cierta ocasión, se había perdido en un bosque y allí lo atacaron unos leones. "Él contaba que se defendió con furia, cogió unas culebras que estaban en los árboles y con ellas ahorcó a estos animales".

La aceptación social del engaño

Un psicólogo explica por qué a las personas les cuesta reconocer que mienten. Un sacerdote advierte sobre la tendencia de engañar y de justificar esta corriente.

Para el psicólogo Carlos Segura la gente miente por aparentar, quedar bien, para aprovecharse de alguien o por temor, etc.

Argumenta además, que nos cuesta reconocer que engañamos por la necesidad de quedar bien: "No reconocemos las mentiras como parte de una autopromoción jusfiticativa de la autoestima".

Entretanto, el sacerdote Gersaín Paz alerta sobre esa moda de engañar y enseñar a engañar: el profesor que le dice a los alumnos que hagan el 'chancuco' pero que no se dejen pillar, los empleados que maquillan cifras, los que alteran documentos o quien engaña a su pareja.

"El hecho de que estemos entre los 20 países más corruptos del mundo nos muestra que la mentira forma parte de una subcultura en la que la gente se involucra cada día".

La tendencia a la mentira, dice, sí existe, al igual que la corriente a justificarla y a ser cómplices del mentiroso. Y sus consecuencias son el engaño, la corrupción. La mentira, asegura, no tiene justificación, excepto, por salvar una vida.

En sus propias palabras

- "Infortunadamente, la encuesta ha dicho la verdad. El común denominador en la clase política es que se trabaja alrededor de prometer lo que no se puede, decir lo que no se debe y de no entregar resultados. Esto ha hecho que se pierda credibilidad en la clase política de toda Colombia". Clementina Vélez, concejal.

- "Se piensa así porque muchos políticos no han entendido la misión sagrada de la política, entonces con el afán de conseguir los votos engañan a la gente. Yo creo que hay que actuar de manera sincera, ajustado a los cánones de la ley y en ese sentido, hay que ser serios con la comunidad". José Luis Arcila, congresista.

- "Este resultado se da por la forma de hacer política en el Valle. A todo el mundo le prometen cosas y a nadie se le cumple nada. Nosotros no podemos prometer lo que no podemos cumplir, por eso no debemos decir, por ejemplo, que vamos a hacer carreteras, porque eso lo decide el ejecutivo". María I. Urrutia, congresista.


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Publicado por elperol para EL PEROL el 9/22/2008 04:16:00 PM

Lun, 22 de Sep, 2008 11:18 pm

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