Sobre los “Cantos Apocalípticos” del metapoeta Rev.
Joel Almonó
Por: José Enrique Méndez Díaz
Joel Almonó propone mediante imágenes metapoéticas,
reflexiones de un drama particular de sus visiones,
revelaciones que llevan ánimos ante el furor
desencadenado de las fuerzas del mal.
El Reverendo Almonó invita a descifrar el sentido de
nuestra historia presente a la luz de un hecho pasado,
la lengua, mal que no se deja dominar y que está llena
de veneno mortal, haciéndonos permanentemente fornicar
Los cantos Apocalípticos son una revelación nueva, la
resurrección ante el justo sentido histórico religioso
de la tentación, el ordenamiento del caos,
el tropiezo y la emoción en la desnudez de las
«cenizas de lo vivido».
“Cantos Apocalípticos
I
Un ángel besa una estrella de oro
su lengua humillada a los pies del paraíso
canta a la paciencia
el amor de un nombre desmayado
La sinagoga de Satán conoce una blasfemia
perdida en el árbol de la vida
la muerte otorga laureles de odio
para el vencedor de un trono eterno
Nicolaistas moran con los hijos del tropiezo
Antes de nacer fornicaron ayudados
por la espada de la boca
La ayuda adecuada para la criatura hecha de adamá, es
una verdad sacrificada, en los nuevos Cantos
Apocalípticos de Joel Almonó.
En el Beriset, “una mujer” es seducida por la
sabiduría que les deja ver la desnudez,
Con hojas de higuera cosieron y se cubrieron con
ellas.
II
Una mujer llena de oídos
seduce a la serpiente profeta de lujuria
mientras la fe llena de días niega su honra a la
ceniza
Piedras blancas ocultan
la verdad sacrificada
profundidades lloran
su canto regirá
sobre el eterno dormir de la aurora
ídolos sacrificados escudriñan un corazón
quebrado por la espera
El Padre de los siglos
resucita en sus heridas
El hombre respondió: “La mujer que me diste por
compañera me dió del árbol y yo comí”.
Entonces Dios dijo a la mujer:
“ Qué es lo que has hecho?”. Y dijo la mujer:
“La serpiente me engaño y yo comí”.
Génesis 3 , 12 - 13
II
Una mujer llena de oídos
seduce a la serpiente profeta de lujuria
mientras la fe llena de días niega su honra a la
ceniza
Piedras blancas ocultan
la verdad sacrificada
profundidades lloran
su canto regirá
sobre el eterno dormir de la aurora
ídolos sacrificados escudriñan un corazón
quebrado por la espera
El Padre de los siglos
resucita en sus heridas
De hito en hito, a la luz de la fe, ésta “le niega su
honra a la ceniza”
Por los siglos de los siglos, el mundo es el mismo
círculo representacional de fieras mamíferas con el
hombre como dominador, incluso de su eterna
compañera.
Será hasta la llegada del nuevo canto apocalíptico
cuando:
“El Padre de los siglos
resucita en sus heridas”
Las características del lenguaje metapoetico en los
Cantos Apocalípticos de Joel Almonó, nos permiten
identificar con certeza una reivindicación del símbolo
de la mujer “encinta” gritando por los dolores del
parto, por el sufrimiento de dar a luz.
Es la antesala a la ”visión preparatoria”, de las
nuevas señales simbólicas, donde surge la mujer “en el
cielo, envuelta en el sol como en un vestido con la
luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en
la cabeza”.
Mujer simbolizando al pueblo de Dios
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