ESCENA XIV (Teatrema, Acto II)
A veces, se agita una fiesta en tus pupilas, efímeras estrellas fugaces que te
sacan afuera y trenzan pupitres de sol en la ventana. Sin embargo, el hilo de un
lamento tuyo es tan triste como el carrusel apagado de una feria de fantasmas.
La vida sabe a nube y a árbol, a corazón líquido y agua rota, a esponja de
minutos. La vida sabe a estatua disecada. La vida sabe a tantas cosas como una
equis en mitad del infinito. Ahora sólo falta que tú despejes la "y"
griega.
Del libro "Teatrema o poema en cuatro actos"
Diciembre 2008©Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España
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