*
(Continúa)*
A Mabel la atacó una inmensa tos que la dejó exhausta por un momento.
-Tendría que dejar ese hábito, sino usted pasaría a ser un fantasma- dijo
Martín divertido
Mabel asintió con la cabeza
-Tienes toda la razón Martín- dijo la mujer
-¿Pero la señora?.....¿No se murió aquí, y luego la llevaron a la clínica?-
preguntó Ely, preocupadísima.
-No..nada de eso- dijo Mabel
-Es más, como ustedes de ahora en más serán los propietarios de esta hermosa
casa, les contaré lo que sucedió- dijo Mabel
-Por favor, cuéntenos- dijo Martín expectante.
Mabel se reacomodó un poco en su improvisado asiento, sonrió levemente y
empezó a hablar.
-Creo que era cerca del año 1950, cuando un hombre que se llamaba Uriel,
contrajo matrimonio con una hermosa mujer de nombre Chiara.
Ambos eran profesionales, él era Arquitecto, y ella Abogada, y por esos
años, ser profesional, no solamente era pertenecer a otra "clase", sino
también, equivalía a ser muy respetado en todo el entorno de las personas
que podían acceder a una educación-
-Uriel compró este lote, y junto a su esposa, diseñaron la casa de sus
sueños. Entre muchas idas y vueltas, la pareja decidió empezar con una
pequeña casa prefabricada, mientras que construía a su alrededor, la casa
que ven hoy ustedes- dijo la mujer extendiendo los brazos
-Chiara ayudaba a su esposa en todo lo que podía, y luego de un tiempo, la
primera sorpresa llegó a sus vidas: El médico de la familia, les dijo que
Chiara, estaba embarazada de trillizos-
Martín y Ely se miraron preocupados por un instante, mientras que se pasaban
de mano en mano la lata de Pepsi.
-Fue entonces, que Uriel, decidió apurar la construcción de la casa, para
que, aunque sea, una sola habitación estuviera lista, cuando sus hijos
nacieran-
-Los planes iban viento en popa, y de vez en cuando, los amigos de Uriel, se
reunían para ayudar en la construcción de la casa-
-Pero otra vez, algo inesperado sucedió, el embarazo de la mujer se
complicó, empezó a tener pérdidas, y llegaron a una conclusión terrible:
tendrían que salvar la vida de la mujer o la vida de los niños-
-La mujer se negó rotundamente, y con el apoyo a medias de su marido, dijo
que correría el riesgo de dar a luz en el tiempo estipulado-
-Su esposo Uriel, mientras tanto, seguía con la construcción de la casa,
pero sus fuerzas ya no eran las mismas. Estaba más que preocupado por la
salud de su mujer y de sus hijos-
-Finalmente, cuando el tiempo de dar a luz llegó, ambos partieron para un
hospital cercano. La mujer dio a luz a tres niños saludables, pero a la vez
que estaban felices, Uriel se dio cuenta que la salud de Chiara, después de
tanto esfuerzo, no era la misma.
-Luego de un tiempo, la pareja se fue reacomodando a su nueva vida, y
siguieron adelante con sus planes-
-Después de casi diez años de duro trabajo, entre la construcción de la casa
y la crianza de sus tres hijos, la pareja por primera vez, podía descansar
en su nido de amor-
-Los años pasaron, y su vida fue siempre como habían soñado: juntos, y más
enamorados que nunca. Sus hijos se hicieron hombres en poco tiempo, y
profesionales como ellos. No tardaron en llegar los nietos. Chiara y Uriel,
se descubrieron siendo abuelos casi cuando empezaban los años 90'-
-Como todo en la vida, existe un principio y un final. La salud de Chiara
empezó a deteriorarse, debido a las secuelas que le había dejado su
embarazo. Tiempo después, falleció en paz, no muy lejos de aquí. Su esposo,
para honrar su memoria, no solamente terminó de reparar casi toda la casa,
como lo hacían en vida, juntos, sino que grabó su nombre y el de su familia
en uno de esos árboles, los cuales quedarán por siempre, hasta que algún
día, el árbol sea derribado-
-Tiempo después, Uriel viajó a España, para estar con sus hijos y sus
nietos, ya que todos, le insistieron hasta el hartazgo que vaya a vivir con
ellos, y no, que se quede como un lobo solitario en la casa-
-Finalmente, el anciano, apesadumbrado, pero alegre de empezar una nueva
etapa en su vida, se despidió de todo lo que había hecho, puso la casa en
venta y se marchó- dijo finalmente Mabel.
Ely y Martín se miraron
-¡¡¡¡Hayyyy!!! ¡¡¡Que linda historia, pero un poco triste también- dijo Ely,
abrazando a Martín.
-Si, es una buena historia- dijo Martín mientras que se ponía de pie.
-Muy bien, ya que están conformes con la casa, y con el valor, los invito
que vayamos a la inmobiliaria a firmar el contrato de la propiedad- dijo
Mabel
La pareja dio un último vistazo a la casa, y se despidieron, hasta que
tomaran posesión de ella.
Finalmente cerraron la puerta y apagaron todas las luces.
El 29 de Diciembre, casi dos días después, que la pareja firmó el contrato,
estacionó un enorme camión de mudanzas frente a la casa.
Mudanzas Bonette Hermanos, decía la leyenda, en las puertas y en la caja del
camión.
-Perdón....¿Los conozco de algún lado?- les preguntó Martín a los tres
hombres que bajaban del camión, que se parecían a Los Tres Chiflados.
-Puede ser, siempre hacemos mudanzas por toda la zona Oeste- dijo el hombre
más parecido a Moe.
-Que raro, me son tan familiares- pensó Martín, mientras que entraba al
parque de la casa, seguido por Ely, y veía, como uno de los hombres, le daba
un fuerte tirón de oreja a otro y zapateaba en el piso, como si estuviera
matando hormigas.
Mabel les entregó las llaves de la casa, y tomados de la mano, Ely y Martín
abrieron la puerta de la gran sala.
Los primeros en entrar, fueron sus dos enormes perros, raza labrador, a los
que habían bautizado Quico y Caco
Después de haber bajado durante más de tres horas, todo tipo de muebles,
adornos y demás cosas, se dispusieron a ordenar.
Invitaron a los tres hombres y a Mabel con un refresco, y un tentempié, en
forma de agradecimiento, luego de que los hubieran ayudado con la pesada
tarea. Se sentaron a la mesa del gran quincho, mientras que hablaban de
bueyes perdidos.
-Les deseo toda la suerte del mundo- dijo Mabel después de un largo rato, al
momento que se despedía, mientras que los tres hombres de la mudanza, hacían
lo mismo.
Quedaron los dos solos, mirando el gran parque de la casa, mientras que
observaban como danzaban las ramas de los pinos, haciendo un pequeño silbido
en el aire.
Estaban felices, realmente felices, tal vez, no tanto por su nueva casa,
sino porque dos días antes, le habían informado a la pareja, que Ely estaba
embarazada de un niño.
Caco ladró hacia un árbol y Quico lo siguió.
Martín y Ely miraron en la dirección de los ladridos, y vieron a los perros,
al lado de un inmenso árbol, plantado casi en la mitad del parque.
Ambos al instante recordaron la historia de Mabel, y decidieron ir a buscar
el árbol que el anciano había tallado con el nombre de su amada.
Caminaron de la mano, mientras que se besaban apasionadamente.
Llegaron al pie de un árbol, pero no vieron nada.
-Aquí está- dijo Ely colocando su mano en las hendiduras de unas gruesas
letras, que estaba talladas en el tronco, y acariciando a los dos perros que
estaban olfateando algo, alzando sus cabezas.
Atardecía, las sombras de las copas de los árboles, ocultaban
intermitentemente la inscripción, pero aún se podían divisar las letras,
parecía un escrito de un par de líneas.
Martín que era de estatura elevada, alzó un poco la vista, y comenzó a
leer....
-"A mi amada esposa: Chiara Rosa Iturralde de Montefusco. A mis hijos:
Santiago, Máximo y Daniel. A mis nietos Uriel, Alejandro, Rocío y Esteban.
Donde siempre vivirá mi alma y mi corazón" (Uriel Alejandro Mostefusco/ 13
de Enero de 1997).
-Que linda inscripción- dijo Ely.
-Si es verdad- dijo Martín mientras que besaba a su esposa.
-Espera, hay algo más escrito aquí debajo- dijo Martín agudizando la vista.
-Y para mis...- dijo Martín.
Pero en ese momento, se quedó en silencio y con la mirada clavada en la
inscripción....
-¿Qué pasa amor?- dijo Ely, mientras que se colocaba los anteojos, para
mirar de cerca la inscripción.
Martín se compuso y Ely se tomó de su brazo fuertemente, casi cortándole la
circulación sanguínea
-"Y para mis sucesores: Martín Campodónico y Elizabeth Van Tomme de
Campodónico" (Uriel Alejandro Montefusco/ 29 de Diciembre de 1999)- dijo
Martín, mientras que miraba a Ely, que se tapaba la boca con una mano, y
abría sus ojos como si hubiera visto a un fantasma....
Cinco minutos antes, un anciano, exhalaba su último aliento, en una cama de
un hospital de Tarragona, frente al Mediterráneo, y rodeado de toda la gente
que amaba.
¿Qué es un fantasma...?
Tal vez, esa persona, que deja huellas indelebles en nuestra memoria, antes
de entregarse a los brazos del Buen Dios...
[Se eliminaron del mensaje las partes que no eran texto]