La representación de la Iglesia se entrevistó con el Santo Padre en la audiencia general de este miércoles, en el Vaticano, después de la catequesis que giró en torno al salmo 136, una narración que sintetiza el sufrimiento profundo de un pueblo que padece la opresión y el exilio fuera de Israel. El Papa insistió en que el Altísimo nunca olvida el sufrimiento humano y que Dios manifiesta siempre su presencia y su misericordia.
Monseñor Baltazar Porras, Presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela, encabezó la comitiva religiosa intregrada por Monseñor Ubaldo Santana, Arzobispo de Maracaibo; Monseñor Ovidio Pérez Morales, Presidente del Concilio Plenario de Venezuela; Monseñor José de La Trinidad Valera, Obispo de La Guaira; Monseñor Diego Padrón, Arzobispo de Cumaná y Monseñor José Luis Azuaje, Secretario General de la CEV.
El Papa escuchó con atención a los pastores venezolanos y envió saludos especiales al Cardenal Rosalio Castillo Lara. Benedicto XVI manifestó preocupación por el malestar y desasosiego del pueblo y envió sus bendiciones a toda la nación. Su Santidad también fue enterado de los últimos acontecimientos vinculantes con la persecución de disidentes polìticos y periodistas.
En la entrevista papal los acompañó también el Nuncio Apostólico de Su Santidad en Venezuela, Monseñor Iacinto Berlocco.
La comitiva eclesiástica arribó a Italia el pasado lunes 28 de noviembre y proseguirá una apretada agenda de encuentros hasta el próximo viernes 2 de diciembre. En el transcurso de la semana se han reunido ya con el Cardenal Geovanni Battista Re, Presidente de la Comisión para América Latina; igualmente con el Cardenal Darío Castrillón Hoyos, Presidente de la Congregación para el Clero y con el Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, Arzobispo de Tegucigalpa.
Este jueves dialogarán con el sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano, Monseñor Leonardo Sandri, quien a su vez fue Nuncio Apostólico en Venezuela y tiene un cercano conocimiento de la realidad venezolana.
El grupo de obispos de Venezuela sostendrá encuentros con los altos dignatarios de la curia romana, con el fin de compartir la grave situación que viven los venezolanos, especialmente los más pobres y necesitados del país.
La iglesia sólo pide que se respeten los espacios para poder cumplir con su misión en un marco de libertad y de respeto a la dignidad de la persona humana. "La gran preocupación y el gran interés de la iglesia es por el bienestar del pueblo venezolano", apuntó uno de los obispos, quien también señaló la emergencia que sufren los habitantes de todo el país por la constante violación de los Derechos Humanos, que volvió a evidenciarse con la muerte de 2 estudiantes en Trujillo y los hechos violentos ocurridos en Mérida.
El Papa manifestó su cercanía a los pastores de la Iglesia venezolana y al pueblo invitándolos a mantenerse en la oración, repitió la frase que han tomado como bandera toda la Iglesia: "Jamás un domingo sin misa.
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