JUAN FRANCISCO ALONSO
EL UNIVERSAL
Al participar en la instalación de la octogésima tercera Asamblea Plenaria Ordinaria de los Obispos, el Nuncio Apostólico, monseñor André Dupuy, pidió a los jerarcas de la Iglesia que sean mensajeros de la esperanza y a los venezolanos que la mantengan viva y que eviten que "se convierta en resignación o violencia". Del mismo modo, les solicitó que sean tan perseverantes como San Pablo, pues "la tentación que nos acecha es la de abandonar el desafío, cansados como estamos por las pruebas que no esperábamos". En su discurso, el embajador de Su Santidad el papa Juan Pablo II recurrió a distintos episodios bíblicos para ilustrar la realidad política y social del país.
"En la hora del desaliento, de la banalidad o de la cobardía, el único remedio es el que fue propuesto a los que buscaban en el desierto: mirar a la serpiente de bronce elevada sobre un palo. Los creyentes, en los momentos de dificultad, debemos imperativamente mirar a Cristo clavado en la cruz; sin El no es posible la perseverancia. Con el Viernes Santo se intentó acallar los valores más sagrados del ser humano: la verdad, la valentía, la inocencia y la vida. En efecto, se les puede silenciar durante un tiempo, pero nunca definitivamente".
Asimismo sugirió asumir los acontecimientos diarios con humildad y realismo, para evitar "tanto el abatimiento como el optimismo ilusorio" y demandó de los ciudadanos que estén atentos ante todo lo que ocurre, "para que nuestra esperanza no se convierta en resignación o en violencia".
¿Dónde están?
Monseñor Dupuy inició sus palabras recordando las vivencias "reconfortantes" que ha vivido en sus cuatro años como representante de la Santa Sede, en Venezuela. Destacó "las impresionantes manifestaciones espontáneas de civismo y voluntad popular de las que ha sido teatro especialmente esta ciudad (Caracas)", pues, a su juicio, éstas revelan el amor del pueblo venezolano a la democracia.
Sobre las movilizaciones, se preguntó: "¿Dónde se encuentra hoy ese pueblo valiente, es decir, esos hombres y mujeres, testigos de libertad y solidaridad, conscientes de su responsabilidad y protagonismo?". Y acto seguido se respondió: "Tengo la impresión de que se está repitiendo el famoso episodio de los dos discípulos de Emaús, en la mañana de Pascua. Ellos se alejaban de Jerusalén para regresar a su aldea, con el rostro triste y el corazón invadido por una expectativa decepcionada".