(La divulgación masiva de este mensaje es muy importante...para la ignomiosa
historia de los negociadores de la voluntad del venezolano...no hacían falta sus
negociaciones para garantizar la PAZ, con nuestra Abstención Activa los
dejaremos en evidencia ante todo el PAIS)
El Nacional - Domingo 29 de Agosto de 2004 A/18 - Economía
CARTA A JIMMY CARTER
Respetado presidente Carter:
Quiero empezar por agradecerle a usted y a su equipo dentro y fuera de
Venezuela, el esfuerzo hecho por lograr para nuestro país una salida
constitucional, pacifica, democrática y electoral a la crisis política. De
hecho el Centro Carter y usted mismo contribuyeron con su esfuerzo,
acompañados por representantes de la OEA, que El Reafirmazo no se
convirtiera -por las artimañas del CNE- en un proceso perdido. Que se
respetaran los resultados favorables a la oposición durante el proceso de
"Reparos", lo que permitió la convocatoria constitucional a un referéndum
revocatorio (RR) del presidente Chávez.
Dicho lo anterior, creo mi deber cuestionar la decisión de la OEA y el
Centro Carter de validar los resultados dados oficialmente por el CNE sobre
el RR.
Lo primero por considerar, dada la historia del proceso, es que la oposición
tiene razones más que suficientes para no confiar en la objetividad e
imparcialidad del CNE. Eso lo ha reconocido el secretario general de la OEA,
doctor César Gaviria, y estoy seguro de que usted también. El CNE demostró
-una y otra vez- una clara inclinación hacia la posición oficialista,
representada ésta por la presencia en un directorio de cinco miembros, de
tres rectores entre los cuales su presidente, quien se suponía consignaría
en las discrepancias del cuerpo el voto decisivo, de acuerdo con un
concienzudo análisis y sano criterio, jamás -óigase bien- jamás acompañó con
su voto a los dos rectores que favorecen la posición oposicionista. Con esa
ventaja "legal" de tres votos contra dos en el directorio, el CNE, entre
otras acciones, decidió:
-Que el RR fuera automatizado.
-Comprar unas máquinas electorales sin licitación, sin que hubiesen sido
probadas previamente en elección alguna. (Las máquinas fueron adquiridas
originalmente para cubrir las elecciones regionales y hubo que
reprogramarlas para adaptarlas a los requisitos del RR).
-Durante la ruta a los Reparos se cometieron una serie de irregularidades.
La más visible fue la creación de la figura de las llamadas firmas "planas",
criticadas abiertamente por el propio Centro Carter.
-En preparación para el RR, luego de ganar -pese al ventajismo oficial- el
proceso de Reparos, el CNE tomó -entre otras- las siguientes decisiones con
claro sesgo oficialista:
* Manipuló selectivamente el Registro Electoral Permanente (REP), mudando a
ciudadanos de su sitio de votación a otras regiones incluyendo -en algunos
casoshasta ciudades en el exterior. Eliminó a personas legalmente inscritas.
* Permitió -sin protesta- que el Gobierno cedulara y nacionalizara a nuevos
ciudadanos a quienes inscribió en el REP sin comprobación previa de
identidad y procedencia.
* Días antes del proceso sustituyó a miembros de la oposición en las mesas
electorales. Despidió a muchos de sus funcionarios de reconocida competencia
profesional.
* Sustituyó a funcionarios electorales en las regiones y municipios. Y a
todos los reemplazó por personas afectas al oficialismo.
* Adquirió sorpresivamente y sin el conocimiento de los dos rectores de la
oposición, unas máquinas, popularmente denominadas "cazahuellas", con el
supuesto propósito de evitar que algún elector votara más de una vez. A
pesar de las múltiples advertencias públicas que le hizo la oposición al
directorio sobre su inutilidad, poca funcionalidad y lentitud, la fracción
oficialista del directorio insistió en utilizarlas sólo para tener que
suspender su funcionamiento en pleno proceso referendario por las demoras
que causó, lo cual resultó que en una gran mayoría de los casos, el elector
tuviera que esperar hasta 10 horas en un centro electoral para poder votar.
* Dado lo anterior y mucho más, una minoría opositora mantuvo la tesis que
bajo las circunstancias desventajosas de este escenario, no se debería
acudir al RR.
Sin embargo, la mayoría decidió ir al RR por dos razones fundamentales:
1) La convicción de que la oposición tenía la mayoría y que ganaría en unas
elecciones sin fraude. 2) Que para evitar el fraude electrónico en un
proceso no probado aún, había que tomar ciertas precauciones que deberían
ser incluidas como normas de obligatorio cumplimiento en el proceso. Ellas
eran tres:
1) Para evitar fraude electrónico en la transmisión de datos, cada máquina
electoral imprimiría un acta con los votos del Sí y el No (las dos únicas
variables del proceso).
De esa acta se sacarían varias copias certificadas por los testigos de las
mesas y una de ellas sería para la oposición. Si la totalización de todas
las actas hechas en forma electrónica en Caracas, arrojaba un total
diferente al que la oposición obtendría por la suma de las actas en su
poder, estaría claro que habría habido un fraude comprobable fácilmente.
2) Para evitar fraude electrónico en la impresión de las actas, es decir, si
el acta no reflejara fielmente -por alteración de algún programalos votos
depositados por los ciudadanos, cada máquina producía un recibo con la
palabra Sí o No impresa. Una vez que el elector comprobaba que el recibo
reflejaba su intención de voto, éste se depositaba en una urna electoral
cerrada y colocada al pie de la máquina electoral. Para asegurarse sobre la
validez del acta bastaba, pues, abrir las urnas electorales, contar los
votos Sí y No en los recibos y cotejar este resultado con el acta impresa
por la máquina electoral. (Se debatió largamente sobre la conveniencia de
que, una vez concluido el proceso referendario, se abrieran todas las cajas,
se contaran todos los recibos y se hiciera la comparación entre los votos
físicos y las actas electrónicas. Como eran más de 19 mil máquinas, para
reducir la posibilidad de que, abiertas las cajas, algunas de las partes
cometiera actos de sabotaje sobre esta evidencia, se acordó tomar una
muestra aleatoria y representativa del universo de las máquinas. De acuerdo
con nuestros estadísticos, la muestra seleccionada de 1%, vale decir de 199
máquinas, era suficientemente representativa para aceptar sus resultados).
3) Que la muestra aleatoria fuese -precisamente- eso, una muestra no
manipulada cuya reglamentación debería ser acordada por la oposición y
tomada en su presencia.
Aquí me permito una pausa para reiterar que la oposición aceptó ir al RR con
un proceso de verificación blindado contra el fraude. Ni se podían alterar,
sin ser detectado el fraude, los resultados de la totalización
computarizada, ni se podían cambiar en las actas el número de votos
depositados en las urnas electorales sin que se descubriera el fraude en el
acto del conteo manual.
Pues bien, el CNE violó las reglas del juego. No permitió que se auditaran
las 199 cajas seleccionadas.
Sólo se pudieron auditar 27 (una muestra insignificante).
No se hizo en forma transparente la selección aleatoria, lo cual permite
abrigar la suspicacia de que en la selección pudo no haberse incluido las
máquinas y las urnas, en las cuales hubo fraude electrónico (cambio del
resultado de las actas). Por eso, señor Carter, esta elección ha debido
declararse viciada en la madrugada del 16/08/04. No sólo porque la oposición
alegara que le "robaron" los votos sino porque el CNE, el árbitro, violó sus
propias reglas y las condiciones bajo las cuales la oposición había
convenido concurrir al RR.
Creo que es una regla universalmente aceptada que, en toda competencia, si
se violan las reglas del juego que garantizan y validan su pureza, el
proceso queda descalificado y sus resultados son inaceptables para la parte
que vio afectados sus derechos.
Este principio se aplica no sólo en elecciones, sino a cualquier evento
político, civil o deportivo. Si en competencias deportivas a un atleta se le
comprueba haber tomado drogas expresamente prohibidas, se le descalifica y
se le retira cualquier medalla que hubiese "ganado".
Pero si se niega a someterse a las pruebas antidrogas obligatorias, también
se le descalifica. El CNE -luego de haberlo acordado- se negó a someter el
proceso a la única prueba definitiva sobre la validez de un mecanismo
electrónico: El conteo manual -en sitio- de los votos y su comparación con
los resultados electrónicos.
Si el CNE hubiese cumplido con las reglas establecidas y se hubiesen
auditado las 199 cajas seleccionadas y si la muestra aleatoria hubiese sido
obtenida de manera transparente, seguramente el proceso referendario no
estaría cuestionado y yo no hubiese escrito esta carta.
Francamente no sé si la oposición logrará -ahora- "probar" su caso. Mi
posición es que no hay que "probar" nada. La única prueba que se requiere a
estas alturas, es decidir si se violaron las disposiciones y las normas para
el proceso, sin cuyo estricto cumplimiento los resultados no son válidos...
y eso está más que comprobado.
Dado lo anterior, debo confesar -con todo respeto- que me sorprendió y me
sorprende la diligencia con la cual usted se apresuró a darle su muy
importante aprobación al proceso. Pensó que una auditoría post facto, luego
de perturbada la evidencia (las urnas electorales habían sido movilizadas de
su sitio de origen) era suficiente para validar lo que ya estaba invalidado.
El Centro Carter y la OEA se han apresurado a declarar que el "resultado
presentado por el CNE era compatible con nuestros controles". En otras
palabras, sus "controles" no incluyen la revisión del cumplimiento estricto
de las reglas de juego, ni se considera importante que no se haya validado
en sitio un proceso electoral electrónico mediante el único método
infalible: Contar manualmente los votos físicos y compararlos con los
resultados electrónicos.
En este punto, me surge una pregunta importante: ¿Hubiesen ustedes avalado
igualmente los resultados si no se hubiesen hecho copias de las actas por
haberlo negado el CNE? Los dos controles (copia de acta y validación manual)
eran imprescindibles para poder declarar transparente el proceso y válidos
los resultados.
Antes de concluir quiero hacerle algunos comentarios sobre la auditoría
efectuada el 18 y el 19 de agosto por acuerdo entre el Centro Carter y el
CNE.
1) El CNE se negó a recibir a los representantes de la oposición para
discutir una auditoría que pudiera satisfacer sus preocupaciones sobre los
resultados.
2) El Centro Carter no discutió con la oposición las condiciones bajo las
cuales se celebró la auditoría.
Pienso que el rol que le correspondía al Centro Carter era facilitar una
reunión entre el CNE y la oposición para lograr un acuerdo para la revisión
y validación del proceso, tal como se hizo en las negociaciones que
condujeron al proceso de Reparos. Si la intención era "salvar" el RR, una
nueva metodología para validar los resultados no podía ser "aprobada" sin el
visto bueno de la oposición. El Centro Carter era un facilitador mas no el
representante de la Coordinadora Democrática ante el CNE.
3) La Coordinadora Democrática envió una comunicación oficial al CNE,
fechada el 17/08/04, en la cual se delineaban las condiciones bajo las
cuales se aceptaría una auditoría del proceso. El CNE a la fecha, no ha
respondido.
4) De nuevo, tal como en el proceso del RR, la muestra que se tomó para
efectuar la segunda auditoría, no llenaba las condiciones de transparencia
que la oposición consideraba indispensables.
Más aún, se produjo el hecho insólito de que para obtener la muestra
aleatoria se usó el mismo programa del CNE, utilizado para tomar la muestra
en el RR, que por poco transparente había sido cuestionado por la oposición.
Ante esta situación, la oposición se abstuvo de estar presente en un acto,
en cuya organización no tomó parte y en cuyos resultados no podía confiar.
Estos eventos mancharán por siempre los resultados convalidados por el CNE,
el Centro Carter y la OEA. No habrá forma ni manera de convencer a la
ciudadanía de que no hubo fraude. El CNE dio un golpe de Estado, al anunciar
los resultados sin revisar el proceso y asegurarse de que todas las normas
se habían cumplido. Eso no lo hace un árbitro imparcial, pero debe exigirlo
un observador si aspira a que el perdedor respete los resultados.
Es de lamentar que los ciudadanos que se oponen al régimen de Chávez y
acudieron al RR, se hayan quedado con la frustración de sentirse engañados y
la peligrosa convicción de que ir a elecciones y respetar los procesos
democráticos, como mecanismos para lograr cambios políticos en Venezuela,
son gestos inútiles porque el dueño de la fuerza siempre le escamoteará los
resultados.
Ruego a Dios que no sea así.
Alberto Quiróz Corradi