Paro cívico nacional no puede esperar más
Carlos Eduardo Ruiz
¿Qué va a suceder con el inconsulto y sorpresivo decreto de María Cristina Iglesias que extiende la inamovilidad laboral por 90 días más? Pues que en vez de proteger los puestos de trabajo de los trabajadores que no habían sido
despedidos por la previamente existente inamobilidad laboral, ahora perderán
sus empleos un número mayor de trabajadores, porque aquellas empresas pequeñas
que no puedan seguir pagando los sueldos de los trabajadores que mantenían
ociosos, pues cerrarán sus puertas dejando en la calle a éstos y al resto
de los trabajadores que tenían en sus nóminas.
El país entró en un círculo perverso del que no saldrá hasta que Chávez salga de la Presidencia de la República.
Porque, no hay duda de que este nuevo decreto de inamobilidad laboral detuvo el despido de muchos trabajadores que ya habían sido seleccionados por las empresas para ser despedidos al finalizar la vigencia de la inamobilidad laboral decretada en mayo pasado.
Pero esa detención de los despidos es sólo temporal y muy corta. Esos despidos no iban a producirse por "pura maldad" de los empresarios, sino porque
las empresas se han visto obligadas a recortar su producción porque no hay
clientes que la compren. Porque no pueden seguir manteniendo trabajadores pagándoles un salario para que no produzcan nada, aumentando de esa forma sus costos de producción y haciendo aún menos vendibles los productos que tienen abarrotados en sus almacenes porque un aumento de sus costos de producción significa un aumento de los precios de sus productos.
La única manera que los empresarios mantengan -e incrementen- el número de trabajadores que emplean, es que aumente la demanda por los productos que
fabrican. Por ejemplo si las empresas automotrices producen más vehículos, aumenta la demanda de las empresas que fabrican cauchos, baterías, radiadores, espejos retrovisores, gomas para puertas de vehículos, rines, radio-reproductores y reproductores de discos compactos para automóviles, limpia-parabrisas, asientos
para vehículos, alfombras, pastillas y bandas de freno, pintura para vehículos,
etc., etc.
Pero si las empresas automotrices reducen su producción porque el aumento del desempleo a un 20% significa que hay menos compradores de vehículos -como es el caso venezolano que registra una caída en las ventas de automóviles en lo que va del 2002 en un 40%- entonces se reduce la demanda en una larga lista de empresas que le vende productos a la industria automotriz.
No sólo el empleo formal, se ve afectado seriamente por la permanencia de Chávez en el poder, también se perjudican los desempleados que para sobrevivir ingresan a la economía informal, porque con la macro-devaluación que ha sufrido el bolívar las mercancías importadas que venden la inmensa mayoría de los buhoneros-–sean o no sean de contrabando- ahora son más caras para los buhoneros, quienes en consecuencia tienen que aumentar sus precios, haciendo que la demanda
por las mercancías que expenden en las aceras de Venezuela sufra de la misma
caída que la demanda que están sufriendo los productos fabricados por la
economía formal.
Para rematar, el último refugio de los venezolanos que necesitan un
empleo, obtener un "puesto en el gobierno" tampoco existe ya, porque el gobierno no tiene dinero para crear más puestos burocráticos. Y donde sí puede crear más empleos -en la industria petrolera- por razones exclusivamente ideológicas de los chavistas, el gobierno ha reducido la producción petrolera y gasífera, reduciendo la fuentes de empleo en las empresas del Estado.
La única manera de que se detenga este círculo perverso es que los empresarios privados aumenten su producción e inviertan en nuevos negocios, creando cada vez más empleos. Pero eso no va a ocurrir, mientras Chávez se mantenga en el poder luchando contra el "neo-liberalismo"; es decir, luchando contra la
empresa privada. Tampoco se va a producir una reactivación de la economía, mientras los chavistas quieran mantener vigentes los ilegales e inconstitucionales 49 decretos publicados en base a la ley habilitante que atentan contra la propiedad privada y establecen la obligatoria mayoría de un 51% del "Estado" en la conformación accionaria de muchas empresas.
Los chavistas no ven esta cruenta realidad como una consecuencia natural de las leyes económicas. Elllos la ven como una "lucha ideológica" entre el
capitalismo y el socialismo. Ellos creen que los capitalistas no invierten "por pura maldad" para que la economía no se reactive, para que crezca el desempleo y entonces los millones de desempleados pidan la cabeza de Chávez., y es por eso que éste dijo en Maracaibo, antes de partir para Guayaquil el pasado viernes 26 de julio, que "Hay que defender la revolución así estén desnudos y pasando hambre".
Los comunistas que desgobiernan a Venezuela jamás entenderán que ningún empresario o ningún inversionista -nacional o internacional- va a disponer del dinero de su bolsillo para invertirlo en Venezuela si eso no le produce una ganancia. Los comunistas que nos desgobiernan le están pidiendo a los empresarios e inversionistas que se conviertan en una especie de institución de caridad o institución sin fines de lucro, cuyo único fin sea el de crear empleos para que los trabajadores sean felices. Y eso no va a ocurrir.
Y en aquellas empresas que sí producen ganancias, los comunistas que nos desgobiernan le dicen a los empresarios que pueden invertir allí, sólo si el "Estado" tiene el control del 51% de las acciones y en consecuencia el poder para tomar todas las decisiones gerenciales. Pero eso tampoco va a ocurrir nunca. Muchísimo menos, mientras existan alrededor de Venezuela, decenas de otros países que invitan a los empresarios a invertir allí su dinero
para que obtengan jugosas ganancias con sus inversiones.
Mientras Chávez se mantenga en el poder, él seguirá como Don Quijote luchando contra el molino de viento que él llama "neo-liberalismo" y lo único que va a lograr con esa fantasía es que aumente más el desempleo y en consecuncia la pobreza.
Por ello, es preferible paralizar a todo el país ahora, hasta que Chávez salga del poder, así eso signifique un enorme daño económico. Porque muchísimo mayor será el daño económico mientras éste se mantenga en Miraflores.
¿Qué están esperado los militares para unirse a esta demanda a Chávez para que abandone la Presidencia? ¿Qué el Ministro de la Defensa se quede sin dinero para pagarles sus sueldos y sus hijos pasen hambre así como la están pasando hoy millones de otros venezolanos?. ¡Hasta los militares retirados dejarían de cobrar sus pensiones!.
Porque eso es lo que va a pasar si siguen cerrando las empresas que
le pagan impuestos de todo tipo al gobierno. Porque eso es lo que va a pasar cuando las empresas que permanezcan abiertas no tengan ganancias (no tengan rentas) y no puedan
pagarle impuesto sobre la renta al gobierno. Porque eso es lo que va pasar si sigue creciendo el desempleo reduciendo el monto que recauda el gobierno por impuesto sobre la renta a las personas. Porque eso es lo que va a pasar si siguen cayendo las ventas empresariales mediante las cuales el gobierno cobra el IVA. Porque eso es lo que va a pasar al bajar las importaciones que
le pagan aranceles aduaneros al gobierno, luego de la brusca subida del dólar.
Porque eso es lo que va a pasar si el gobierno sigue manteniendo paralizado el crecimiento de la producción petrolera, mientras le sigue enviando petróleo a Cuba sin que ésta le pague por ello.
No es cierto que después de Chávez lo que vendrá es el caos. ¡Todo lo contrario! En Venezuela existen millones de oportunidades de producción y de negocios que miles y miles de empresarios e inversionistas venezolanos y de todo el mundo desearían aprovechar. Por lo que cuando Chávez salga de
la presidencia y se derogue la retahíla de leyes y normas comunistas impuestas por el chavismo y que desalientan a los empresarios e inversionistas, Venezuela tendrá toda la capacidad para reiniciar el crecimiento económico y producir la prosperidad que todos deseamos.
El paro nacional -indefinido- hasta que Chávez salga del poder, no puede esperar más.