http://www.eldiarioexterior.com/noticia.asp?idarticulo=32016
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Carlos
Alberto Montaner |
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"...Zelaya encarnaba el chavismo en Honduras,
una corriente política que liquida la separación de poderes, entroniza el
caudillismo, acaba con la alternancia en el gobierno y adopta posiciones
antioccidentales..." |
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3 de julio de 2009 |
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Estados Unidos, la OEA, En realidad, desde
el punto de vista formal no hay nada sorprendente en la manera en que Zelaya
ha sido destituido. Fue el congreso, de común acuerdo con las Fuerzas
Armadas, tras recibir una forzada carta de renuncia, la institución que
sustituyó al boliviano Gonzalo Sánchez de Losada (2003), a los
ecuatorianos Abdalá
Bucaram (1997), Jamil Mahuad (2000) y Lucio
Gutiérrez
(2005), y al guatemalteco Jorge Serrano (1993). ¿Por qué?
Fundamentalmente, porque el presidente depuesto, en los últimos años se había
afiliado tímidamente (aunque sólo fuera en un plano retórico), al llamado
"socialismo del siglo XXI", una aguerrida familia ideológica
poseedora de una gran caja de resonancia, dirigida por Hugo Chávez,
quien en 1992 fue autor de uno de los golpes militares más cruentos de la
historia de América
Latina, pero hoy, invocando la democracia, no
demoró en advertir que derrocaría a cualquier presidente que sustituyera a su
amigo Zelaya. Lo que estamos
viendo en Honduras no es un choque entre militares y civiles, ni entre
golpistas y funcionarios inocentes, y tampoco un regreso al pasado lamentable
de los gobiernos militares. Estamos en presencia de un conflicto entre dos
formas de entender la función del Estado y el rol de los líderes políticos.
El chavismo, incipiente papel que irresponsablemente Zelaya
encarnaba en Honduras, es una variante del colectivismo estatista, corriente
política que liquida la separación de poderes propia de las repúblicas,
entroniza el caudillismo, acaba con la alternancia en el gobierno y adopta
posiciones antioccidentales expresadas en peligrosas alianzas con países como Irán
y Corea del
Norte. ¿Podrá estabilizarse
el nuevo gobierno de Roberto Micheletti? Todo
dependerá de la firmeza con que se mantenga la alianza entre los dos grandes
partidos políticos, el ejército y las otras instituciones del Estado. También
es posible que Washington
intente forjar un compromiso entre Zelaya y sus
adversarios, por el que el presidente destituido regresa al país, pero
renunciando a cambiar la constitución o a tomar represalias, y sólo con el
objeto de llegar a las elecciones de noviembre. |
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