EL NACIONAL - Viernes 05 de Septiembre de 2008 Nación/11
Nación
Alejándose de la perversión
Pretender que la lucha contra el terrorismo no tiene límites, constituye una
pretensión insostenible
HÉCTOR FAÚNDEZ LEDESMA
----------------------------------------------------------------------------
----
E n una reciente entrevista de televisión, el senador de los Estados Unidos
y candidato presidencial John McCain ha condenado el uso de la tortura por
parte de la administración Bush. A pesar de sus ideas fuertemente
conservadoras, y a pesar de que apoya al gobierno de George Bush en muchos
otros aspectos, el senador McCain no ha podido dar su aval a una práctica
deleznable, que envilece a quien la utiliza. Siendo él mismo un ex
prisionero de guerra en Vietnam, que fue víctima de la tortura, no podía
respaldar un procedimiento que constituye la negación de los valores sobre
los cuales se ha ido construyendo el mundo civilizado, y que son lo que nos
diferencia del delincuente y del salvaje.
Independientemente de que compartamos o no sus ideas, el gesto de McCain
está más allá de un mero cálculo político, y es digno de todo elogio;
reconcilia a los Estados Unidos con la gente decente, y devuelve la
esperanza a quienes aspiran a un liderazgo político responsable.
Lo que resulta incomprensible es que, en un país que contribuyó de modo tan
notable al desarrollo de las instituciones democráticas y de las libertades
públicas, se hayan entronizado en el poder personajes para quienes es
legítimo torturar un poquito, y que consideran que el hacer sentir a una
persona que se va a ahogar no es tortura. Esos hechos han empañado la imagen
de los Estados Unidos en el mundo.
Pretender que la lucha contra el terrorismo no tiene límites, y que en ella
todo está permitido, constituye una pretensión insostenible en una sociedad
basada en el Estado de Derecho y en el respeto a la dignidad humana. No se
trata sólo de la dignidad del delincuente o del terrorista, sino, sobre
todo, de la dignidad de una sociedad que se disminuye a sí misma cada vez
que recurre a la tortura. McCain se ha negado a permitir que, con cualquier
pretexto, se asocie su nombre con ese tipo de prácticas, y ha preferido
distanciarse de las políticas de George Bush.
Pero, con la misma firmeza y determinación con que ha tomado distancia del
actual Presidente de los Estados Unidos, el senador McCain también ha
querido alejarse de otros personajes igualmente siniestros, asociados con el
terrorismo internacional, la discriminación política y la destrucción de las
instituciones democráticas. En este sentido, McCain ha sostenido que el
presidente Hugo Chávez es una amenaza para la estabilidad del hemisferio,
que utiliza el dinero del petróleo para desestabilizar a otros países, y que
está dañando la democracia y la libertad de su propio pueblo.
Tal vez es correcto afirmar que, en este momento, la tortura no es un
instrumento de la política del Gobierno venezolano; pero, desde luego,
Chávez ha acabado con la independencia de los poderes públicos, ha
emprendido una campaña feroz en contra de los medios de comunicación social,
mantiene en sus cárceles a un grupo importante de presos políticos
(incluyendo esos ocho policías que llevan entre tres y cinco años presos,
sin que hayan sido condenados por un tribunal), y ha asumido poderes
legislativos para dictar un paquete de decretosleyes con los que ha
desmantelado los principios y normas constitucionales. Como si eso fuera
poco, sus "amigos" incluyen figuras tan detestables como Alexander
Lukashenko, Mahmud Ahmadinejad, Robert Mugabe, y Daniel Ortega.
Con esos antecedentes, no es extraño que el senador McCain pretenda estar lo
más lejos posible de Hugo Chávez y de lo que éste significa como gobernante.
Frase del día
La demagogia es la capacidad de vestir las ideas menores con la palabras
mayores.
Abraham Lincoln