Meditar consiste en emplazar la mente en un objeto para
familiarizarse con él. Los objetos de meditación han de ser objetos
virtuosos que inducen o provocan pensamientos virtuosos. De esta
manera nos familiarizamos con la virtud y desarrollamos una mente
altruista. La mente altruista y la mente egoísta son mutuamente
excluyentes, donde hay una no hay la otra. De esta manera, una vez
eliminada la mente egoísta, conseguimos más felicidad para nosotros y
para los demás, pues la mente egoísta sólo lleva al sufrimiento a
largo plazo.
En definitiva la meditación significa familiarizarse con objetos
virtuosos. Cuando meditamos hemos de ver que no hay mente subjetiva y
objeto de meditación, sino que nuestra mente se transforma en el
objeto de meditación. Por ejemplo, si meditamos en el amor, nuestra
mente se transforma en amor.
¿Por qué es difícil meditar? Porque llevamos mucho tiempo
familiarizados con el egoísmo y con objetos negativos, como el apego,
el deseo, el orgullo, el odio, con estos objetos estamos como un pato
en el agua. Pero con los objetos virtuosos y altruistas estamos como
un pato en la tierra. Los objetos virtuosos de meditación pueden ser
el amor, la compasión, la sabiduría, la impermanencia, la vacuidad o
interdependencia de todo lo que existe, la no existencia de un yo
autoexistente. Al meditar en estos temas virtuosos, generamos esas
cualidades en la mente.
Hay otros tipos de meditación, como la meditación de aspiración
que consiste en recordar las cualidades positivas (por ejemplo las de
nuestros maestros: no se enfadan nuca, tienen paciencia, intuición, la
mente en calma) y reflexionar lo maravilloso que sería tenerlas. La
meditación de verificación, donde se verifica si sabemos las
diferentes partes de un tema, por ejemplo ¿conocemos cuáles son la
seis perfecciones o los puntos básicos del Lam Rim? Se trata de ir
recordando todos los detalles. También tenemos la meditación shiné en
donde se ubica la mente en un objeto, abandonando las cinco faltas y
aplicando los antídotos.
En la meditación analítica la mente permanece muy activa
analizando el objeto de meditación y su naturaleza. Por ejemplo, si
meditamos en la compasión pensemos ¿por qué debo meditar en la
compasión? ¿cuál es la necesidad? ¿cómo genero esa mente? Se usa mucho
para los estudios, por ejemplo, la imputación ¿existe realmente un
reloj por sí mismo?¿si se lo damos a un indígena sabrá que es un reloj
sin que se lo expliquemos? ¿le sirve a él nuestra medida de tiempo?
¿un perro también lo verá como un reloj o como un collar?
Podemos ver un vaso de agua y ver que permanece igual, pero si
analizamos ¿cuánto tardará en evaporarse el agua? ¿durará mil años
este vaso, o la mesa o la casa donde está?
Analicemos todo lo que existe, las cosas no existen de por sí,
sino que provienen de lo que ha existido en el momento anterior, la
mente actual depende de nuestra mente anterior, la situación social,
política, familiar, todo depende de causas anteriores. Analizando esto
desarrollamos la idea de originación interdependiente. A partir de ahí
podemos analizar cuál va a ser el resultado de tomar refugio, de
meditar en la compasión, de tener una mente altruista. Esto es una
aplicación de lo que dijo Buda, que analizásemos todas las enseñanzas
budistas y no las aceptásemos porque sí. Hemos de compartir con Buda
su propia experiencia.
La fe es necesaria para alcanzar realizaciones, pero antes de
generar la fe en las enseñanzas budistas es útil contemplar la ley de
causa y efecto (karma). Las acciones positivas traen resultados
positivos. Si no hay un resultado es que no ha habido una causa. Por
la ley de causa y efecto, si dedicamos poco tiempo o intensidad en
analizar las enseñanzas de Buda, poco nos interesará el budismo. El
budismo no es una filosofía aséptica, es una descripción de la
realidad, está en la base de la mente humana, ya sea tibetana o europea.
Una vez hecha la meditación analítica, pasamos a la de
emplazamiento. Por ejemplo, analizamos cuál será el resultado de batir
leche, la nata, y luego nuestra mente se queda ahí. Permanecemos en el
objeto de la conclusión del análisis. Cuanto más profundo sea el
análisis, más profundo será el resultado y cualquier comprensión final
nos emplazamos en ella y nos familiarizamos.
Para favorecer la meditación analítica podemos usar el método de
las nueve rondas para mantener la concentración, o bien, la meditación
en la respiración.
El objetivo de la meditación es ser una buena persona, llevar a
cabo una fuerte purificación de los malos caracteres y del desarrollo
de las buenas cualidades. Es el camino de la armonía y de conducir
nuestra vida de una manera feliz. Todos los males y negatividades que
nos consumen vienen sólo de tres problemas mentales, el apego, el odio
y la ignorancia (de la interdependencia de todo). Meditar en el amor,
compasión, ecuanimidad o virtudes de los seres realizados, destruye
estos elementos y genera la mente de paz.
Algunas meditaciones:
Para meditar es bueno adoptar la postura de los siete puntos.
Podemos recitar las alabanzas a las 21 Taras para eliminar obstáculos.
Podemos hacer las meditaciones siguientes:
Tong-len
Al exhalar se vacía el aire de manera suave y al mismo tiempo
damos nuestras energías, méritos, buenas cualidades y virtud a todos
los seres, generando un sentimiento enérgico de que eso es verdad y
que está ocurriendo realmente. Al inhalar de manera suave tomamos todo
el sufrimiento de los seres para generar la compasión.
Apegos
Meditar en apegos a personas, condiciones materiales o ideas fijas
que nos impiden aceptar ideas nuevas. Meditamos en la naturaleza
impura e impermanente del objeto de apego, pues el apego sólo ve la
apariencia.
Ignorancia
Empecemos por nuestro propio cuerpo, el cual es una acumulación de
muchas causas y efectos ¿de dónde viene? ¿es pura su procedencia?
¿cómo está relacionado con el karma? Meditar en la impermanencia, en
que todo cambia.
Orgullo
En tibetano orgullo se dice "yo soy el rey", que consiste en verlo
todo por debajo de nosotros, como si estuviésemos en la cima de una
montaña. Pero en las cimas de las montañas no crece nada, toda el agua
va al valle y allí crece todo. Un orgulloso no puede evolucionar. El
orgullo se proyecta en la inteligencia, dinero, fama, buena voz,
belleza. Para abandonar este estado mental hay que meditar en nuestros
propios defectos y ver las cualidades de los demás. El orgullo está
ayudado por el egoísmo, que es el principal obstáculo para desarrollar
la mente altruista que nos lleva a la felicidad. También es bueno
meditar en la originación interdependiente y en la bodichita
(compasión). Si al meditar salen muchos pensamientos conceptuales o
proyecciones, podemos detenerlos meditando en la respiración y que el
aire que sale va a un brazo de distancia de nosotros.
Shiné
Elegir un objeto de concentración auspicioso pues las cosas son
interdependientes, o si no concentrarse en la propia respiración. Si
es un objeto, hacemos una meditación de verificación para ver si lo
recordamos todo. La meditación shiné requiere de una técnica que
conviene conocer bien.